lunes, 3 de octubre de 2022

Austeridad

En tiempos de crisis económica quizá no sea una buena idea subir los tipos de interés y predicar la contención del gasto público con una población tan desencantada que está dispuesta a votar a la extrema derecha, como ha ocurrido en Italia. Formaciones que pretenden proteger “lo nuestro” frente a amenazas reales o imaginarias, cuando la situación requiere que prime la solidaridad. Si la pandemia del covid-19 hizo que la UE congelase los criterios de convergencia y el principio de estabilidad presupuestaria para poner en marcha el programa de inversiones más importante de su historia, vivir una tercera guerra mundial, como es el caso, aunque no se diga abiertamente, debería quitarle de la cabeza a las autoridades monetarias la directriz de que los ciudadanos se aprieten más el cinturón. La UE y los estados miembros deben seguir invirtiendo en programas sociales si quieren sobrevivir a los embates populistas que llegan de dentro o de fuera de nuestras fronteras. No se trata de vivir como si no hubiera un mañana, pero es que ahora mismo el mañana no se ve. El cóctel guerra, precio de la energía y cambio climático no es que sea explosivo, es que ya hace tiempo que nos explotó en las manos gracias a Vladimir Putin, como los gaseoductos “Nord Stream”. Vivimos en un gran mercado mundial en el que obedecemos las normas del amigo americano, que lo fía casi todo al consumo interno y no cree en las políticas de austeridad. ¿Seguimos el ejemplo del socio americano o del alemán? Las decisiones económicas son siempre difíciles, y más cuando hay que poner de acuerdo entre sí a todos los socios comunitarios. Para complicarlo todo un poco más, en países como España tampoco se ponen de acuerdo el gobierno central y las comunidades autónomas ni éstas entre sí sobre cuál es la política fiscal adecuada. ¿Aumentamos los impuestos? ¿Los quitamos? ¿Gravamos las grandes fortunas? ¿Nos encomendamos a la diosa Fortuna?  Frente a la suerte y la demagogia, los Fondos “Next Generation” han sido la mejor noticia que han recibido gobiernos y ciudadanos europeos en mucho tiempo. Los servicios públicos hay que financiarlos, y una combinación de un sistema tributario justo con políticas sociales es lo que debe caracterizar a los países democráticos. Eso pasa por contribuir según la capacidad económica, ya sea en el IRPF o en el Impuesto sobre el Patrimonio. Lo demás es charlatanería, como Giorgia Meloni pidiendo el voto con dos melones en las manos. Vivimos entre la risa y el miedo.

IDEAL (La Cerradura), 2/10/2022

lunes, 26 de septiembre de 2022

Patrimonio

La Junta de Andalucía ha decidido bonificar en un cien por cien el Impuesto sobre el Patrimonio, lo que además de hacer saltar de alegría a los andaluces ha puesto de uñas a otras comunidades autónomas y concretamente a Cataluña, pues el presidente Juanma Moreno ha animado a los empresarios catalanes a que se vengan a vivir al sur. Lo que me llama la atención es que en el PP y en medios afines se hayan apresurado a aplaudir la medida, cuando se trata de un partido que tradicionalmente ha estado en contra de una descentralización excesiva y de que los ciudadanos españoles no tengan los mismos derechos y obligaciones independientemente de la parte del territorio donde vivan. Ese principio de igualdad tan cacareado y mal entendido, sobre todo en materia fiscal. Pues igualdad no es uniformidad, y si a los entes territoriales se les reconoce la capacidad normativa para crear sus propios tributos o regular elementos esenciales de los impuestos estatales cedidos hay que ser consecuente, aunque se desate una batalla fiscal entre las autonomías. Algo que ocurre también entre los países si no se le pone remedio en el marco de organizaciones internacionales como la Unión Europea o la OCDE. En España, reconocemos la autoridad estatal o la autonómica según el día, dependiendo de si tenemos que defender el Estado centralizado o el federal, pero al parecer ni siquiera se deciden los partidos políticos, que no pueden propugnar una única idea de España porque dependen del poder de sus barones territoriales, que acuden a las elecciones como a un refrendo personal que les otorga independencia orgánica. ¿Qué puede hacer Alberto Núñez Feijóo ante tanto verso suelto? No mucho en realidad, porque lo que conviene a España a nivel general puede no convenir particularmente a Madrid o a Andalucía. Ay, la solidaridad. Pero una cosa es lo que le conviene a la persona, como presidente o presidenta, y otra lo que conviene al país o a la comunidad autónoma. Y se echa de menos claridad en las propuestas políticas. Juanma Moreno, que nació en Barcelona, sí lo tiene claro: “Le digo a los empresarios catalanes: aquí está su tierra. En Cataluña hay Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Aquí no. Allí hay Impuesto sobre el Patrimonio. Aquí no. Y aquí no nos vamos a independizar nunca, somos orgullosa parte de España”. Es un buen discurso. Cómo nos gustaría que nuestra clase política se pusiera de acuerdo en los argumentos y los mantuviera a largo plazo. Como si se tratara del patrimonio español.

IDEAL (La Cerradura), 25/09/2022

lunes, 19 de septiembre de 2022

Lutos

La declaración por las comunidades de Madrid y Andalucía de días oficiales de luto por la reina de Inglaterra me recuerda a ese vecino de la Costa del Sol que los fines de semana se va al pub a ver los partidos de la liga inglesa. “Es que estoy harto de la española”, suele decir. Y por eso debe beberse esas pintas de cerveza, y haber echado esa barriga británica. Como nuestros políticos, está convencido de que hay que hacerle un monumento al turismo, y él ha decidido vivir como un guiri. No creo que tenga que ver con un desafecto por la monarquía española, aunque el rey emérito haya decidido –o lo hayan decidido- hacerse saudí. Se ve que ya no queremos saber nada de los protagonistas de la Transición y estamos a otra cosa. ¿Podemos decidir ser ciudadanos británicos en vez de españoles? Si lo hacen el presidente de la Junta de Andalucía y la presidenta de la Comunidad de Madrid, tal vez sí. No están a gusto con Pedro Sánchez, y mientras no sea presidente del Gobierno Alberto Núñez Feijóo están dispuestos a cambiar de país o transformar éste en lo que no es. ¿Qué consecuencias tiene la declaración de días de luto oficial además de poner las banderas a media asta? “En las provincias, a medida que fueron llegando la orden y el decreto, sólo se vio entre los judíos duelo, ayuno, lágrimas y lamentaciones”, leemos en el Antiguo Testamento. Isabel II era un “símbolo de continuidad, estabilidad, de una comunidad de pueblos y de fe repartida por el mundo entero”, ha escrito Isabel Díaz Ayuso, que no sé si opinará lo mismo de la monarquía española. En este país solemos valorar más lo de fuera que lo que tenemos dentro, y hasta el nacionalismo español andaba bastante acomplejado antes de la aparición de personajes como la propia Ayuso, convertida ya también en un icono de la cultura popular, esa que se aferraba a la fanfarria de las cañas y las terrazas incluso en los peores días de la pandemia. “¡Seguiremos de juerga, madrileños!”, exclamaba como el líder de los espartanos en “300”. “¡Esto es España!” Y entonces, ¿por qué declaramos tres días de luto por la muerte de la reina de Inglaterra? Miedo me da que, siguiendo el ejemplo británico, lo que en realidad planee Díaz Ayuso sea un “Madridexit”. Ríete de Cataluña. Ni retirada ni rendición, es la nueva ley autonómica. Regresa con tu escudo o sobre él. Y que viva la reina (de Inglaterra).

IDEAL (La Cerradura), 18/09/2022

lunes, 12 de septiembre de 2022

Fiesta

En zafarrancho de combate, me dispongo a apuntalar puertas y ventanas, pues ya empiezan las fiestas del pueblo. Me avisan el repique de campanas de la iglesia, los cohetes, los columpios, puestos y casetas que ponen en la calle. Se ve que vendrá mucha gente, pues el ayuntamiento ha autorizado que instalen un escenario que ocupa toda la plaza, la policía local ha cortado la mitad de las calles y uno apenas logra llegar a la puerta de su casa. Son días especiales, y por eso habrán suspendido la aplicación de las ordenanzas, pues la música de la feria trona hasta las cuatro de la mañana. ¿Quién quiere dormir? Total, si el mundo debe de estar a punto de acabarse y las fiestas sólo duran una semana. ¿Una semana sin dormir? Eso no es nada, chaval, yo aguanto lo que me echen. Y nos han echado a Camela y reguetón, que hay que escuchar obligatoriamente, alucinado, con los ojos abiertos como brótolas. Yo y el resto de los habitantes del pueblo, pues aquí, como debe haberse propuesto el alcalde, no duerme ni dios. ¿Habrá salido bailando en Tik Tok, esa nueva epidemia que contagia a los regidores desde Vigo hasta Granada? Me asombra la complicidad del poder político y religioso, pues las campanas relevan a los cohetes y viceversa, que para eso comparten plaza la iglesia y el ayuntamiento, como en cualquier pueblo español que se precie. Aunque avisen de una crisis económica galopante, las corporaciones locales siempre tienen presupuesto para festejos. De pronto, se ha hecho un extraño silencio. Espero, nervioso, en la calma que precede a la tormenta. No me equivoco. Campanadas, cohetes y música irrumpen como fuegos artificiales que dinamitan cualquier atisbo de tranquilidad. Me imagino a los viejecillos encerrados, con miedo a salir de casa. Menos mal que muchos ya estarán sordos como una tapia. Si les pasara algo, ¿podría llegar hasta ellos una ambulancia? Me alegro de la felicidad de nuestros regidores, aunque me provoquen pesadillas. ¿Aceptaré, como Paco Cuenca, el reto de Rosalía? ¿Me convenceré de que en la vida política y cívica ya sólo caben la insustancialidad y la puerilidad? ¿Tendré que encomendarme a Fray Leopoldo? Me concentro para que caiga una lluvia de granizo que acabe con mis pesares, pero no ocurre nada salvo la fanfarria. No hay otra posibilidad. Me acuerdo del arte de la guerra y, encomendándome a Sun Tzu, que aconsejaba unirte al enemigo si no puedes con él, me echo a la calle. ¡Que siga la fiesta!

IDEAL (La Cerradura), 12/09/2022

lunes, 5 de septiembre de 2022

Loterías

Mientras los dirigentes europeos nos avisan de que se acabó (nuevamente) la época de la abundancia, en nuestra bandeja de entrada se acumulan los mensajes que nos anuncian que somos propietarios de fortunas fabulosas, fondos inmobiliarios o nos proponen inversiones en bitcoin o empresas de rentabilidad garantizada. En tiempos de incertidumbre nos hacemos el cuento de la lechera, después de habernos fundido en el verano todo lo que habíamos ahorrado encerrados por la pandemia. Si hubiera una centésima parte de verdad en esos mensajes tendríamos dinero suficiente para vivir varias vidas, y por eso la gente sigue cayendo en timos y estafas, por miedo a esa incertidumbre, ambición y deseo de dinero fácil, alentados por la sociedad de consumo y el viejo sueño de poder vivir sin trabajar. ¿Limitará también el presidente del Gobierno la subida de los tipos de interés de las hipotecas? ¿Impedirá con otra bajada selectiva del IVA la ruina familiar? Sería mejor asegurar por decreto-ley que nos toque al menos una vez la lotería primitiva o la nacional, que a fin de cuentas depende de una sociedad estatal adscrita al Ministerio de Hacienda, ya que éste no se da prisa en abonar las declaraciones negativas del IRPF. ¡Queremos el bote! ¡O si no que se boten! ¡O si no queremos unas nuevas elecciones para votar! Lo que hacen los juegos de palabras. Uno se va entusiasmando y pasa de bajar los impuestos a eliminarlos, como quiere Isabel Díaz Ayuso, otra persona que suele vivir en un dudoso equilibrio entre la ficción y la realidad. Menos mal que en el Ayuntamiento de Granada tienen las cosas claras y se han centrado en exprimir a la que entienden que es la mayor industria granadina: el turismo. El problema es que la mal llamada “tasa turística” es en realidad un impuesto, para cuya creación no tiene competencias la corporación local. Así que antes de anunciar reuniones con los empresarios para ver a dónde se destina el dinero recaudado, habría que convencer a la Junta de Andalucía para crearlo, como en Cataluña o Islas Baleares. Otra opción sería hablar con el Gobierno del Estado, para que lo incluya en la Ley Reguladora de las Haciendas Locales como un impuesto potestativo para los ayuntamientos, idea que cedo sin necesidad de contraprestación. Lo demás es como jugar a la lotería, esa bendición que no nos sirve de nada hasta que nos toca. Aunque sí es otra forma de recaudar. Ha llegado el mes de septiembre y vuelven a abrirse las apuestas.

IDEAL (La Cerradura), 4/09/2022

lunes, 22 de agosto de 2022

Síntomas

Será por el cambio climático, la escasez de agua y de fuentes energéticas, por la guerra de Ucrania, por el miedo a un nuevo virus o a que el totalitarismo se extienda de Rusia a Estados Unidos, de China a Hungría, de Irán a Francia. Será por el consumo generalizado de marihuana, cuyo olor se cuela por las ventanas desde las casas vecinas e inunda las calles, pues ya hay quien la fuma tranquilamente en terrazas o mientras camina por la acera, como si se tratase de un cigarrillo. O será simplemente por un nivel cultural paupérrimo, pero parte de la población parece haberse contagiado de un aire distópico que la hace vivir como si no existieran los otros, y tampoco el mañana. La violencia verbal se dispara en las conversaciones que uno no tiene más remedio que oír en la calle o en las casas, pues la gente se ha acostumbrado a gritar, y perdida la intimidad al hablar con el móvil en cualquier sitio o predicar en las redes sociales, ya le da igual que la oigan o que molesten al extraño. Esta semana, la bilis se derramaba en Twitter porque la concejala del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, anunciaba que estaba embarazada. “Vete a criar al niño a Venezuela”, le decían los pájaros más amables, u “otro engendro para España”. Una gota de agua al lado del homicidio de un joven en Íllora o de los pinchazos que parecen haberse puesto de moda entre los descerebrados que campan por las discotecas y los pubs de Andalucía. Según informaba José Ramón Villalba en IDEAL, los delitos han aumentado en Granada en un 30%: hurtos, agresiones, ciberdelitos, robos con violencia, agresiones sexuales y tráfico de drogas. La protección de la libertad individual está en entredicho, empezando por la libertad de expresión, que es la primera de las libertades. Quizá habría que reformular una serie de normas básicas: protección de la libertad individual frente a la presión del grupo, derechos de las mujeres, tolerancia hacia los distintos modos de vida. Porque parte de la sociedad muestra algunos síntomas preocupantes: gritar y reír exageradamente, enrojecimiento de ojos, agitación, conductas criminales, convulsiones, conflictos familiares, irresponsabilidad laboral, hipertensión, falta de memoria, hiperactividad, ansiedad, desmayos, delirios, paranoia. ¿Qué han fumado? Además de un país, España parece un estado de la conciencia que siguiera, al pie de la letra, las palabras de Enrique Tierno Galván allá por la transición: “A colocarse, y el que no esté colocado, que se coloque y al loro”.

IDEAL (La Cerradura), 21/08/2022

lunes, 8 de agosto de 2022

Energéticos

Si se cumple el decreto-ley de medidas de ahorro energético aprobado por el Gobierno, los centros comerciales dejarán de ser esos paraísos polares donde la gente se refugia en verano. “Si pongo el aire acondicionado a 27 grados la gente no notará la diferencia y no querrá entrar a comprar”, se queja algún comerciante. Hombre, teniendo en cuenta que fuera, según la hora, puede haber más de 40, sí que debe notarse. El asunto en cuestión es que se cumpla la normativa, que es competencia de las comunidades autónomas, por lo que hay también quien confía en que la Junta de Andalucía haga la vista gorda. Pero, tal como van las cosas, los inspectores climáticos están al caer. Velarán por que se cumpla la normativa estatal, y pondrán multas de 60.000 euros. Si no se rebelan las autonomías, claro, empezando por Madrid, donde su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ya ha dicho que allí no se cumplirá con el plan. A eso se le llama solidaridad española y conciencia cívica. ¿Le servirá el aire acondicionado a la presidenta para pensar las cosas con frialdad? A la gente le molesta que le digan lo que tiene que hacer, y más cuando el Gobierno ha tomado la costumbre de regular por medio de decretos-leyes, previstos en la Constitución para casos de extraordinaria y urgente necesidad. Desde que apareció el coronavirus, todo son necesidades y urgencias, y cuando los gobernantes llegan a decretar un estado de alarma para encerrar en las casas a los ciudadanos, lo demás les parece ya peccata minuta. Quizá habría que hablar claro, decir que tenemos una economía de guerra y pedir la colaboración ciudadana. Aunque habría que apuntar más alto. Según la profesora Jessica F. Green, experta en energía y medio ambiente, sólo 100 empresas son las responsables del 70% de las emisiones que causan el efecto invernadero. ¿Qué influencia tendrán en los gobiernos y en los acuerdos internacionales? Frente a estos consorcios, los individuos se sienten poco responsables del cambio climático y, en términos estadísticos, realmente lo son. Pero se trata de que crear una conciencia social que mire más al futuro y no sólo al presente, donde la preocupación debe ir más allá de pulsar o no el termostato. Sin embargo, los sudores empiezan desde la mañana temprano, sin haber tenido tiempo siquiera de echarle un vistazo a las noticias. Es la diferencia entre los sudores fríos y los calientes. Unos los causan la actualidad política y los virus; los otros, los rigores del clima. ¡Aire! Aunque sea a 27 grados.

IDEAL (La Cerradura), 7/08/2022