domingo, 17 de noviembre de 2019

El abrazo


La percepción que tienen buena parte de los españoles de la actualidad política quedó perfectamente expresada por la exclamación de los periodistas que asistieron en el Palacio de la Moncloa al abrazo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, una pareja de hecho que había pasado por un matrimonio interruptus y una separación con pesadillas incluidas, que al parecer son compartidas por algunos dirigentes socialistas, que ahora sí que es verdad que no podrán dormir por las noches, a pesar de su dorada jubilación, avalada por el IBEX 35, que esta semana ha caído en picado. “¡Oh!”, gritarán una y otra vez en la oscuridad, empapados en sudores fríos. Los que parecen recorrer la península desde la frontera de los Pirineos a Granada, donde aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid le han pedido a Luis Salvador que deje la alcaldía tanto el PSOE como ¡sus socios del PP! ¿O habrá sido únicamente Sebastián Pérez? Pero es que claro, la gente tiene que echar manos de la aritmética, porque lo que es principios, no tiene. 2+2… 120+35… Y el IBEX sigue cayendo, que para el caso lo que importa es en qué sillón se sientan algunos, ya sea en el pleno del Ayuntamiento o en el Congreso de los Diputados. Según un mensaje que circulaba esta semana por las redes sociales, el historiador Antony Beevor supuestamente alertaba de todos los males que asolan España: desenterrar a Franco, la fractura del Estado, el peligro de la inmigración... La realidad es que Beevor pensaba –como yo- que había que haber dejado el Valle de los Caídos como estaba para enseñar el horror de la arquitectura fascista, aunque no estaba tan seguro del traslado de los cuerpos, teniendo en cuenta el respeto a las víctimas del dictador. Pero lo que tiene claro es que no debe reescribirse la historia con los valores del presente. Sin embargo, en tiempos de incertidumbre, hay quien se aferra al pasado, y ahí tenemos a Vox, que es quien más se beneficia de –y distribuye- los miedos que implican estos mensajes apócrifos. Aparte de la tercera edad franquista, claro, aferrada firmemente a su sillón como nuestros políticos, aunque en este caso de lo que tiene miedo es de encontrarse a esos mismos políticos por la calle. Puestos a elegir, entre tantas barricadas, terrores y mensajes apocalípticos, más valen unos cuantos abrazos, incluso con Oriol Junqueras en la cárcel. Todo sea para construir, que no para destruir esto –nación, país, quimera, locura a veces- que llamamos España.
IDEAL (La Cerradura), 17/11/2019

lunes, 4 de noviembre de 2019

Truco o trato


España ya es materialmente un Estado federal, con dos grandes Administraciones públicas –Estado y Comunidades Autónomas- financiadas con un sistema en el que comparten las figuras tributarias que dan lugar a mayor recaudación y que suponen el grueso de los recursos públicos en España. Otra cosa es que desde el punto de vista social esta realidad no sea visible, entre otras cosas porque nuestros políticos no practican la pedagogía, sino la demagogia. De hecho, la relación de bilateralidad tan reclamada en Cataluña ya se mantiene normalmente con el País Vasco y Navarra a través del concierto y el convenio, dos “tratados” por los que se articula una financiación que va mucho más allá del régimen común, y no pasa absolutamente nada. Desde mi punto de vista estas comunidades también deberían participar en los mecanismos de solidaridad y de desarrollo regional –cosa que no ocurre ahora-, pero lo cierto es que los hechos diferenciales son una realidad desde que se aprobó la Constitución de 1978 en España. ¿Esto se sabe, se explica, se cuenta? No. Se ve que es mejor hablar de estado federal o plurinacional, cuando el Estado autonómico actual es básicamente lo mismo. ¿Truco o trato? Aquí preferimos el truco, y por eso tenemos a nuestros jóvenes desorientados, aborregados y maleables, quemando contenedores en Barcelona o tirando huevos y bombas de amoniaco en Granada a los autobuses y a los coches en la noche de Halloween, encapuchados o disfrazados de fantasmas. Aunque, claro, partiendo de la base de que buena parte de nuestros políticos también carecen de formación, poco puede esperarse. “Pedro, ¿tú sabes lo que es una nación?”, le preguntó Patxi López no hace tanto al presidente en funciones. “Un sentimiento”, le contestó Sánchez, que a veces se pone tan tierno que parece que lo han untado con mermelada. ¿Habrá estudiado algo desde entonces? Definir la identidad o la individualidad es algo difícil, y basta darse una vuelta por Granada para comprobar qué poco se parecen un vecino de la Chana y otro del Albaicín. Pero no creo que ellos tengan ningún problema para definirse, si es que es algo que les importa. Probablemente no, como a la mayoría de los españoles, que no tienen que disfrazarse para saber quiénes son. El autogobierno es simple: poder disponer de una casa, de un trabajo, pagar tributos y facturas, llegar a fin de mes. Y contar con alguien a tu lado, mirarlo a los ojos y recordar que, para vivir, no necesitas ni trucos ni tratos.
IDEAL (La Cerradura), 3/11/2019

lunes, 28 de octubre de 2019

España zombi


El deseo de cambiar la historia resulta bastante ridículo –ya hemos exhumado y paseado a la momia, para enterrarla de nuevo y resucitar quizá en el futuro al fantasma de Franco en otra campaña electoral- y sería mucho más útil para la sociedad tratar de explicarla, sin ningún matiz político. Y esto es posible en países maduros democráticamente, cosa que no es el nuestro. Aquí se estila más la demagogia, los desfiles para el Hola de una familia que debería devolver al Estado los títulos y bienes que robó el dictador y los vítores de Antonio Tejero y otros muertos vivientes que todavía jalean sin pudor a un genocida. Por eso se explica también que en nuestro país haya partidos que, defendiendo una ideología zombi, obtengan hoy día representación parlamentaria. Pero es que los muertos vivientes abundan en la derecha y en la izquierda, todos los que votaron o se abstuvieron en la decisión de desenterrar al dictador, refrendada por los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, una extraña unanimidad. Con los zombis ya se sabe, recuerdan u olvidan según el menú del día, si encuentran o no por la calle carne fresca. Y menos mal que la carne puede ser simplemente un puñado de votos, porque si no el próximo Halloween podría convertirse en una bacanal. Hubiera sido un buen día para celebrar las elecciones, a las que hubiéramos acudido disfrazados con la máscara de los candidatos, o del fantasma de Queipo de Llano, al que también quieren desenterrar, vayamos a que no esté bien muerto el hombre, o de Boabdil, al que creo que quiere ir a exhumar a Fez una nutrida expedición de políticos y empresarios granadinos, que se pagan el viaje con no sé qué fondos europeos. Eso sí que tendría sentido, traerse al último rey moro de Granada para enterrarlo en la Alhambra y aprovechar la ceremonia solemne para declarar la independencia de Andalucía Oriental. Y no se trata de una broma, no, todo se andará, que la prensa española cada vez se parece más a un TBO. ¿Certificó la ministra de Justicia, como Notaria Mayor del Reino, que Franco estaba muerto? ¿Llegó a abrirse el féretro? Lo mismo estaba vacío, y hemos desenterrado y vuelto a enterrar al fantasma causante de nuestras más sangrientas pesadillas. Porque se ve que el dictador camina todavía por las calles de España, siendo, cuarenta y cinco años después de su muerte, el símbolo con el que unos y otros pretenden movilizar a los votantes. España está zombi.
IDEAL, 27/10/2019

domingo, 20 de octubre de 2019

Independencia


Mal van las cosas cuando el Gobierno en funciones tiene que emitir un vídeo en varios idiomas para explicar que España es un Estado democrático. El problema parece ser que en España y en Europa hay demasiada gente que no sabe que la democracia empieza por el cumplimiento de la ley –la Constitución- que la legitima. Y si no te gustan las leyes que hay, intenta cambiarlas. Pero no hace falta quemar contenedores para eso, ni agredir a la policía, ni insultar a nadie en las calles de Granada, donde no debe enseñarse bien la Geografía, pues hay gente que cree vivir en Cataluña. ¡Que vivís en España en el año 2019! Pero claro, en una sociedad donde impera el mito asambleario virtual –no hay mucha diferencia entre insultar en la calle o hacerlo en las redes sociales- esto es difícil de explicar. La peña confunde el derecho a decidir con decidir lo que le da la gana, interrumpir el tráfico, colapsar un aeropuerto, jorobar la vida de miles de personas. Los radicales condenan las sentencias de los mismos jueces que garantizan que ellos puedan manifestarse y convertir las calles en un campo de batalla. Los radicales son “las fuerzas de ocupación”, y la policía es la que tiene que aguantar pacientemente que le escupan, insulten y agredan. En Cataluña, una parte de la clase política está tan confundida que ha pasado de cobrarles un impuesto revolucionario del 3% a los empresarios a chantajear a la gran mayoría de la población, que está ahíta de independentismo. Lo curioso es que el clan Pujol y compañía no utilizaban esta recaudación ilegal para construir un nuevo país, sino para abrirse cuentas en Suiza o radicar la base operativa del catalanismo extorsionador en paraísos fiscales como la isla de San Cristóbal, que lo mismo sería también un buen lugar para radicar una Cataluña independiente, a unos cuantos miles de kilómetros de la península Ibérica. Eso sí que constituiría un Tsunami Democràtic en el mar Caribe. Pero se trata de una confusión contagiosa, como demostraban los manifestantes esta semana en plena Gran vía, con consignas como: “El pueblo trabajador andaluz por el derecho a decidir” o “Las calles siempre serán nuestras”. En vez de mandar a la policía, habría que haber enviado a la recaudación municipal para cobrarles una tasa por aprovechamiento particular del dominio público. Y acompañados por unos cuantos profesores de Geografía e Historia. La verdadera independencia empieza por la educación. Derecho y Constitución debería ser una asignatura obligatoria en las aulas de toda España.
IDEAL, 20/10/2019

domingo, 13 de octubre de 2019

El bucle electoral


Si las divinidades del siglo XIX fueron la Minería, la Industria, el Transporte, el Comercio y el Capital, hoy lo son Google, Facebook, Twitter e Instagram. La gente se adora a sí misma a través de estos altares virtuales, y resulta curioso seguir las evoluciones de los candidatos a las elecciones en sus perfiles sociales, gestionados por asesores de imagen que hablan de levantar muros, desenterrar a muertos, quemar iglesias y todos los disparates por los que murieron sus predecesores. Un tiempo de mentalidad débil que no mira al futuro, sino al pasado. Nuestros políticos sólo aspiran a formar gobierno, porque carecen de proyectos y de credibilidad. El tiempo cronológico parece detenerse mientras el tiempo atmosférico se precipita hacia un verano perpetuo, con estaciones propias de los países ecuatoriales, donde los veranos se confunden con los inviernos, salpicados de lluvias torrenciales. Los días y los meses pasan, pero nada sucede en un país que se detuvo hace cuatro años. ¿Y si los gurús electorales vaticinaron una victoria imposible? Aunque esperan los mismos resultados que en las últimas elecciones, los candidatos prometen ahora las alianzas que entonces despreciaron, los pactos que antes les resultaban inasumibles con unos rivales odiosos, sólo porque los sondeos no les son ya favorables. Papeletas para sostener a veletas políticas, sin una idea personal, de partido o de país. ¿Hasta cuándo estaremos dispuestos a votar? Al sistema le sobran elecciones y le falta democracia. ¿Cuántas decisiones responden a una necesidad social y no a una expectativa electoral? Pedro Sánchez promete vincular la subida de las pensiones al IPC, pero la realidad es que ha sido incapaz de aprobar unos presupuestos, y sólo ha logrado prorrogar los de Mariano Rajoy, a quien desalojó de la Moncloa con una moción de censura. Y ahora el PP y Ciudadanos hablan de pactos nacionales, aunque antes hayan impedido formar gobierno. ¿Cómo escapar de esta maldición reiterativa que nos entontece? Pues quizá yendo a votar, aunque el tiempo político no coincida con el tiempo social. Vivimos enredados entre perfiles y cálculos fantásticos. ¿Aguantará el planeta tantas indecisiones? En un futuro catastrófico, veo con el ojo de Tezanos a un viejecito encorvado y sin dientes, gritando: “¡Hicieron falta veinte elecciones!” Y después el abuelo cuenta una historia repetida cientos de veces, con guerras y dictaduras, transiciones y democracias. “Lo hicimos porque no sabíamos que era imposible”, consigue decir por fin antes de que un golpe de viento disipe las cenizas de su elegante figura. Lo que no sé es si se llamaba Pedro Sánchez.
IDEAL, 13/10/2019

lunes, 7 de octubre de 2019

Granaínos en Nueva York


Da bastante grima comprobar cómo la ficción de los chascarrillos de cafetería es superada por la realidad política. O quizá sea que la política es efectivamente como se cuenta en las cafeterías. Y lo que se cuenta es que el alcalde del Ayuntamiento de Granada, el presidente de la Diputación, otros políticos, empresarios y hasta casi 80 personas se han ido de excursión a Nueva York. Parece el argumento de una película de José Luis López Vázquez y Alfredo Landa en el franquismo, “Préstame unas vacaciones”, o “Viaje a lo granaíno”; aunque en pleno siglo XXI, en la misma semana en que Trump se dedica a poner aranceles que perjudicarán las exportaciones de los agricultores de la provincia. Pero es que claro, el 30% del viaje lo financia la Cámara de Comercio y el 70% los fondos europeos, que deben de estar para el desarrollo local, regional y turístico de la pandilla. ¿Cuántos millones de euros en contratos con empresarios norteamericanos se van a traer de vuelta? Me imagino que alguno pensó que iba a cruzarse por la calle con Donald Trump y que iba a lanzarlo al estrellato, aunque terminara cantando la canción de Los Rebeldes: “Maldita sea la hora en la que se me ocurrió abandonar mi casa por una ilusión… Hace más de un año que busco la ocasión y aquí soy tan solo un español en Nueva York”. Y los coros: “Un granaíno en Nueva York… Oh, oh, oh”. Y la canción termina: “Me echaron a patadas del Harlem español”. Y todo con unas nuevas elecciones y una crisis económica de fondo. En una sociedad felizmente amnésica y que puede irse al garete, nuestros responsables públicos parecen más preocupados por aprovechar sus prebendas antes de que por pacto o resultados electorales puedan perderlas. “¡Aprovecha, que ya se las apañarán los que vengan!” Por eso van engordando las deudas municipales, adelgazando la Seguridad Social, o esquilmando el planeta. Si tus caprichos tienen que pagarlos los ciudadanos o tus hijos es secundario, porque hay que ir a Nueva York, oh, oh, oh. “En Nueva York, oh, oh, oh, en Nueva York, un granaíno en Nueva York”. Quizá aprendan algo de la ciudad del pecado, que según Ambrose Bierce debería reprobar todo diablo. También decía que Wall Street es una guarida de ladrones que sirve de consuelo a los ladrones fracasados. Pero esto era un chascarrillo que el bueno de Ambrose contaba mientras se tomaba un café. Y los chascarrillos, ya se sabe, nada tienen que ver con la realidad.
IDEAL, 6/10/2019

domingo, 29 de septiembre de 2019

Apocalipsis


Mientras Donald Trump se entretiene con los juegos de guerra, el planeta se va al garete, el sueño de cualquier adolescente, como el presidente de USA. “Joder, si el mundo va a acabarse, ¿para qué voy a estudiar?” Y, sin embargo, es otra adolescente, Greta Thunberg (que tiene la edad que aparenta, aunque sea más madura que Trump), la que está liderando la lucha por el cambio climático. Es comprensible, pues la política nacional y mundial sufre también una infantilización crónica, por lo que nuestros adolescentes son ya más adultos que sus progenitores. De hecho, suelen ser más cultos, responsables y conscientes de los problemas del mundo en que viven. Sus mayores viven en el pasado o en la inopia, como Trump o Jair Bolsonaro, que niegan una realidad que se torna catastrófica, con mares ácidos y sin recursos, sequías y hambrunas, y donde va a tener que emigrar al menos el diez por ciento de la población mundial que vive en la costa, por la subida del nivel del mar. Lo han advertido esta semana en la ONU los científicos miembros del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC). Y es que los adolescentes piensan en el futuro y los adultos sólo en el presente, que se les escapa como el agua entre los dedos, y por eso son incapaces de privarse de nada: coches nuevos, móviles de última generación, ordenadores y robots diversos, hasta aviones para ir de vacaciones o a algún concierto, si es que eres el presidente del Gobierno español, además de un inmaduro de libro. ¿Y por qué tenemos que pagar las consecuencias de tanta estupidez?, piensan Greta Thunberg y el resto de los líderes que además de los problemas del mundo tienen que combatir el acné. “Mi mensaje es que vamos a estar vigilándoles”, les ha dicho Greta a los jefes de Estado y de Gobierno. “¿Cómo os atrevéis a mirar para otro lado?”, les ha espetado llorando mientras estos se revolvían incómodos en sus asientos. “Y aun así nos pedís esperanza a los jóvenes, mientras los ecosistemas y miles de personas se están muriendo. Estamos en el comienzo de una extinción masiva y sólo habláis de dinero y cuentos de hadas”. Pues así es, Greta. Los supuestos adultos no hablan de otra cosa. Y si te vinieras unos días a España, te darías cuenta de que el sistema colapsó hace tiempo. En Granada, sin ir más lejos, donde siguiendo la aritmética del 2+2, suspenderías matemáticas. Una existencia casposa, ignorante, asfixiante y cutre, Greta. A eso le llaman madurez.
IDEAL, 29/09/2019

domingo, 22 de septiembre de 2019

Ludópatas


Hay personas adictas al juego que terminan incapacitadas judicialmente por no saber gestionar sus recursos. A algunos políticos y otros diletantes les ocurre lo mismo, pues no saben vivir sin el aplauso ajeno. Gestionan su imagen pública como si se tratara de un fondo de pensiones o una SICAV, donde los “me gusta” de sus seguidores contribuyen a que suba o baje su cotización social. Se les nota en la pose, en la cara de foto, con gafas o sin gafas, pensativos o despiadados, tocándose la sien con el dedo o metiéndolo hasta el éxtasis en alguna parte que no vemos, en aviones y barcos, motocicletas y todoterrenos, en lugares sofisticados o exóticos. Naturales no parecen, como tampoco lo es tener que ir a votar para elegir presidente del gobierno tantas veces como el cántaro que va a la fuente y se rompe, no, ¡estalla! Yo votaré en blanco, como en la novela de Saramago, y pondría algún apelativo en la papeleta si no fueran a declarar el voto nulo. “Las elecciones las carga el diablo”, ha dicho tópicamente Pablo Casado; pero yo creo, como Raúl del Pozo, que cada uno es su propio satanás cuando va a votar. Si es que va. Porque las elecciones las cargan los políticos incompetentes, que deberían pagarlas de su bolsillo. O al menos habría que penalizar a los partidos políticos, para que no recibieran subvenciones públicas. El deber constitucional que tienen los ciudadanos de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos no justifica tener que sostener los vicios de algunos. Después de una pulsión, el poder puede convertirse en un vicio, y quien lo ejerce torticeramente debería ser condenado. Quien clama por la igualdad y el progreso cuando la igualdad sólo la reconoce en sus amigos y el progreso en la ascensión personal quién sabe adónde. Herederos de Marisol, estos ludópatas han convertido España en una tómbola, y quieren que vayamos a jugar otra vez al bingo, a ver si a la cuarta acertamos con nuestro cartón, que está relleno de aburrimiento. Sin embargo, las redes sociales, cazadoras de brujas, no ponen el mismo ímpetu en condenarlos como a aquellos que se visten de Aladino. Será porque las plataformas también están disfrazadas de sí mismas: un gran holograma dibujado con algoritmos. Si la imagen fuera reconocible, tal vez sea la de Donald Trump, que juega con la política como si quisiera provocar la tercera guerra mundial. Quizá, lo que no sepa, es que en realidad juega a la ruleta rusa. A votar.
IDEAL (22/09/2019)

domingo, 15 de septiembre de 2019

Sociedad


Con gobierno y sin gobierno, con temporal o sin temporal, Nayim no pierde la sonrisa. No sé si sabe que forma parte de las estadísticas sobre los extranjeros que hay en España o sobre los inmigrantes que hacen falta para mantener la Seguridad Social, pero no creo que le importe. A él le importa ir a recoger la mercancía todos los días al amanecer, atender a sus clientes –sobre todo mujeres, a las que trata como si fueran de la familia- y ofrecerle a todo el mundo una sonrisa. Es algo mucho más complicado de lo que parece, pues Nayim tendrá los mismos problemas que el resto, pero jamás se los notarás, en su tienda hay una barrera contra la desgracia y el desánimo. De hecho, cuando tú sales de ella ves el mundo de otra forma, y también te importa un pimiento si cambiará el tiempo o se convocarán nuevas elecciones, pues recuerdas que la vida está construida con esas pequeñas tareas cotidianas que puedes realizar con amor, satisfecho simplemente por trabajar y estar vivo. Aunque quizá para eso debas de tener a algún familiar o algún amigo que haya muerto en la frontera tratando de buscarse la vida como Nayim, que tan solo con su actitud y su trabajo hace que la sociedad sea mejor y más justa. ¿Te va a engañar alguien así? ¿Se va a aprovechar de tu esfuerzo en su propio beneficio, como es la regla común en España en los puestos directivos empresariales, institucionales o políticos? Qué maravilloso alcalde sería Nayim. No creo que perdiera tiempo en fotos o en recabar el favor de su partido. Por fortuna, la sociedad está llena de gente como él, llámense Luisa, Chang o Mohamed, cuya mayor preocupación es trabajar honradamente todos los días. Resulta una obviedad, ¿pero podemos decir algo tan simple de nuestros cargos públicos? Si uno atiende a la información política, NO. Así que nos estaremos equivocando en algo. Si ya no duelen el tiempo y el dinero público malgastados, si ya no se muestra la más mínima vergüenza por aprovecharse de los cargos en el propio beneficio, por consentir por acción y omisión la corrupción institucional o política, de nada ha servido el sacrificio de tantas personas en la transición ni la memoria de tantos muertos en la Guerra Civil que aún aguardan en las cunetas a que se recupere su nombre. Y quizá tengamos lo que nos merecemos. Salvo por personas como Nayim, que nos recuerdan quiénes somos. A pesar del gobierno.
IDEAL, 15/09/2019

domingo, 8 de septiembre de 2019

Publicidad engañosa


Si al Gobierno de España no le preocupa el gasto extra que supone la convocatoria de unas nuevas elecciones, a las comunidades autónomas tampoco les importa los ingentes recursos que invierten para diferenciarse en la educación, por ejemplo, donde los libros de texto que compran este mes con esfuerzo las familias se han convertido en una crónica del disparate. Así, en Andalucía se ha recomendado a los editores que la Geometría se explique con referencias a la Alhambra; en Cataluña, se enseña Historia negando la existencia de los Reyes Católicos; en Canarias, se explica Geografía obviando los ríos, ya que no hay en las islas, y en Valencia se enseña Lengua obviando a Lázaro Carreter, porque al hombre se le ocurrió decir que el valenciano es un dialecto del catalán. Lo han denunciado esta semana los editores españoles, que claman contra las 17 comunidades autónomas y las 1.700 normas jurídicas que estas han dictado –decretos, órdenes, circulares- para que se elaboren los libros de texto o, lo que es lo mismo, para crear una cultura inexistente. Como se ve que la gente lee poco, lo importante es definirse en lo poco que lee, ya se trate de textos impresos en papel o en las redes sociales. De este modo, para explicar el caos de la política española se ha puesto de moda la expresión “el relato”, que equivale a una expresión del marketing, el “storytelling”, que consiste en contar una historia personal para llegar a la audiencia. Es lo que hace el PSOE con sus 370 propuestas de pacto, que son 370 mentiras, porque lo que está planteando es un programa electoral. ¿Y cuál es el relato de las comunidades autónomas? Pues construir una identidad mítica para marear a la gente. Con ese planteamiento, no es de extrañar que los niveles educativos estén bajo mínimos y que nuestros adolescentes tengan una idea tan vaga del país en que viven, aunque algunos todavía lo sigan llamando España. Pero hay quien habla de Sánchezlandia, Riveralandia, Iglesiaslandia o Casadolandia; incluso hay una Abascalandia enterrada en el Valle de los Caídos. ¿Cuánto les costará a los españoles tanta publicidad engañosa? Definida como aquella que, por cualquier medio, incluida su forma de presentación, puede inducir a error a sus destinatarios o modificar su comportamiento económico, nuestros políticos no se dedican a otra cosa. Por eso nos tratan como consumidores de anuncios y no como ciudadanos. No hacen política, sino que idean nuevos productos. Su idea de la democracia es un mercado de votos.
IDEAL (La Cerradura), 8/09/2019

domingo, 1 de septiembre de 2019

2+2


Cuando Luis Salvador y Sebastián Pérez salgan del Ayuntamiento de Granada, dejarán nada más que unas cuantas polémicas, titulares de prensa, fotografías y algunos estudios sobre sus cabezas. También una escenografía perfecta sobre el ansia de poder y la mediocridad política, que sólo encuentra en los focos su razón de ser. Nada de políticas públicas, nada de proyectos de ciudad, solo proyectos de partido confundidos con proyectos personales. Pero es algo que lamentablemente podemos decir de la mayoría de los políticos españoles que se encuentran en la primera fila. Los políticos trabajadores y profesionales, que también los hay, suelen estar detrás de las bambalinas. Son los que trabajan en propuestas concretas, los que se estudian las leyes, los que sienten responsabilidad y una verdadera vocación de servicio público. Pero resulta deprimente atender a la actualidad local y nacional, que no va a recuperar ninguna asignatura en la convocatoria de septiembre. Pedro Sánchez debe de tener apuntados con signos de admiración en su agenda los teléfonos de Emmanuel Macron, Angela Merkel y el resto de los miembros del G7, aunque no debe tener el de Donald Trump, que no se acuerda de quién es el presidente español salvo cuando le ordena que se siente en una silla. ¿O tendrá quizá el teléfono de sus consortes? ¿Por qué se pagan con dinero público los viajes de las parejas de los presidentes, salvo la saludable excepción del marido de Angela Merkel? Menuda oligarquía machista, que organiza para sus mujeres una agenda paralela de “prêt-à-porter”. Pero es que hasta para gobernar nuestros políticos tiran del Photoshop, y sería curioso mezclar en una misma fotografía a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias con Luis Salvador y Sebastián Pérez. Quizá nos salga una fórmula mágica que solucione de golpe los problemas de la política local y nacional. Algo como 2+2(&)2+2=$. O 2+2=$(&)2+2=$. O 2+2(&)2+2= ¡Boom! Sí, nos ha explotado el retrato de la política local y nacional en las narices. Y es que tal vez nuestros protagonistas solo tengan miedo a que les quiten los primeros planos, que debe de ser el principal motivo que tienen para dedicarse a la política, porque hay quien confunde los selfis con ir a votar y los apretones de manos con metáforas. Por eso, en Granada, 2+2 nunca serán cuatro, ni siquiera un mandato. Las elecciones se han convertido en una pantomima, pues los candidatos les han perdido el respeto a los ciudadanos. Así, el resultado de las cuentas municipales y estatales solo dependerá de la ambición de cada cual.
IDEAL (La Cerradura), 1/09/2019

domingo, 25 de agosto de 2019

Patinetes


Si en la transición española las fuerzas políticas optaron por la negociación y la prudencia, conscientes del momento histórico que vivía el país, actualmente hacen lo contrario, enfrentándose por cuestiones electoralistas, el número de votos o escaños y las dificultades para establecer mayorías parlamentarias. La realidad es que bastaría con el acuerdo de dos o tres partidos para que hubiera un gobierno, pero se ve que no les interesa el futuro de España, aunque los ciudadanos hayan expresado su voluntad en las urnas. Los candidatos electos ya asumen su mandato, y sólo tienen que ejecutarlo. Porque si hay nuevas elecciones quizá debería de haber otros candidatos, tanto en el PSOE, que las ganó, pero parece incapaz de gobernar, como en el resto de los partidos, que las perdieron y no facilitan la gobernabilidad. Empeñarse en una nueva convocatoria electoral debería ser considerado un delito de malversación de caudales públicos, el mismo por el que los dirigentes independentistas catalanes están ahora mismo en la cárcel, por promover con recursos públicos una consulta ilegal. Esto no es lo mismo, no, pero se parece, pues, aunque no esté tipificado como delito, también se trata de abusar de la voluntad general. De hecho, las comunidades autónomas están asfixiadas por la falta de gobierno, ya que no reciben las transferencias económicas pactadas. Cataluña amenaza con demandar al Estado, pero también Galicia, y quién sabe cuáles vendrán detrás. Del mismo modo que en la transición montamos el Estado autonómico, ahora podríamos desmontarlo, lo que, viendo el talante de los políticos actuales, no sería de extrañar. ¿Alguien piensa en el interés general? Si atendemos a los medios de comunicación nacionales, se trata de una mezcla de caricaturas políticas, información deportiva y sensacionalista, publicidad de destinos turísticos y productos de dietética. Se ve que vivimos en un mundo que no está en este, o quizá sí, maquillado por personajes como Donald Trump, Boris Johnson y Pedro Sánchez, que estaba de vacaciones. Menos mal que los políticos locales están en otras cosas, como que viajemos en patinete. ¿Es una broma? No. Además del recorrido del metro por el centro, esos artilugios que solían usar los niños merecerán una especial atención en el plan de movilidad, después de las exitosas experiencias de Málaga o Sevilla. Porque, aun siendo una ciudad pequeña, Granada es la tercera ciudad de España con mayor contaminación. Y por eso necesitamos soluciones imaginativas, como las de Marty MacFly en “Regreso al futuro”. ¿Será esta la nueva sociedad? Ya me imagino el jolgorio de los chiquillos yendo a votar en patinete.
IDEAL (La Cerradura), 25/08/2019

lunes, 12 de agosto de 2019

Tenis, tetas y política


La política es como el tenis: lo importante es devolver siempre la bola, y esperar a que el otro falle. Es lo que piensa quizá Pedro Sánchez, que va derivando la responsabilidad en unos y en otros. Lástima que no sea Rafael Nadal. A Nadal lo votaría sin muchos remilgos el ochenta por ciento de los españoles. Con que se rodeara de tan buenos ministros como ha tenido de entrenadores, lo haría muy bien. El talento le viene de familia, y se ve que él valora mejor que otros el ejemplo de los mayores. Pero lo importante es la mentalidad, lograr que mente, cuerpo y raqueta sean uno, visualizar para colocar luego la pelota en el lugar exacto. Pedro Sánchez se ha ido a hablar con el Rey esta semana, y por lo visto no le ha dicho nada bueno. El hombre no confía en Pablo Iglesias, pero tampoco en Albert Rivera ni en Pablo Casado, por lo que sintiéndolo mucho –les dijo primero al Rey y luego a los periodistas- lo mismo tenemos que convocar unas nuevas elecciones. Lo malo es que quizá para entonces buena parte de los españoles haya dejado de confiar en Pedro Sánchez, al que puede habérsele acabado la teta del Estado, que es como parecen ver demasiados políticos las instituciones: como una gran ubre a la que hay que ordeñar, aunque se llene con la leche que producen los españoles. La imagen no es muy edificante, lo sé, pero ya la utilizó Woody Allen en una película para ilustrar sus obsesiones con el sexo: un seno gigante perseguía a un hombre por el parque, disparándole leche. Pero es que algunos también confunden el sexo con la política. Y ahí tenemos a Donald Trump, un engendro lácteo capaz de acabar con el mundo. Y es que, si como cuenta Jaime Peñafiel, todavía fuera una costumbre buscar un ama de cría en la plaza de las Pasiegas, quizá se solucionasen la mitad de los problemas de España. Los candidatos podrían ser hermanos de leche, por lo que no tendrían dificultades para alcanzar pactos. Mucho mejor que mamar de las tetas del Estado. Porque la gran teta de la Seguridad Social está ya seca, y la teta de Hacienda no se va a volver a llenar ni con otra subida de impuestos. Total, los presupuestos vigentes los diseñó Mariano Rajoy, que ya anda destetado. Y esta es la compleja relación entre tenis, tetas y política. Espero que Pedro y Pablo se dignen a volver a entrar en la pista.
IDEAL (La Cerradura),11/08/2019

domingo, 28 de julio de 2019

Actores


En la fallida sesión de investidura, el Oscar al mejor actor se lo llevó Gabriel Rufián, que casi pareció sensato y les hizo saltar las lágrimas a los votantes de izquierda. Sobre todo, cuando contó cómo le explicaba las constelaciones al hijo de Oriol Junqueras, que está en la cárcel, pero que ha escrito un libro de cuentos para niños –“los que no puede leerles a sus hijos”-. Rufián les ha regalado el libro a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, que si lo leen tendrán pesadillas sobre ogros constitucionalistas y sueños felices de independencia. Eso sí, en su despedida del Congreso todos utilizaron un tono sosegado, tirando a displicente, el tono que usan algunos padres cuando hablan a sus hijos, como si fueran imbéciles. Es el tono habitual de Pedro Sánchez, que lo exagera incluso cuando habla en televisión, como hizo el pasado jueves en el informativo de Pedro Piqueras nada más salir del Congreso, por lo que el público pensó lo mismo que esos niños piensan de sus padres cuando los tratan como imbéciles. Y qué decir de Pablo Iglesias, en su papel de tipo hipersensible e hipersensato. O de Adriana Lastra, que cerró el debate en plan Padrino, aunque las amenazas de muerte las transmitiera con todo el cariño. Quizá por eso Albert Rivera sólo sabe hablar de “la banda”, que es lo que parece ahora su partido, unos pandilleros que se dedican a perseguir fantasmas. Los que miraba Pablo Casado en el Congreso: ¿los Reyes Católicos? Por favor. Ese gesto le gustaría a Santiago Abascal, que se apropió de Miguel de Unamuno, al que se nota que no ha leído. Pues esto es lo que tenemos, actores alentados por sus partidos, donde hay guionistas que escriben argumentos que poco tienen que ver con los intereses de los españoles. Interesa más el clímax, la puesta en escena, aunque como en Juego de Tronos –esa referencia de Pablo Iglesias y tal vez de toda la clase política y de la propia sociedad- los personajes sean planos y carezcan de profundidad. Están construidos con tópicos, y dejan al ser humano anclado en la Edad Media. La diferencia es que en el Congreso aún no hay sexo ni violencia explícitos, que es lo que atrae a la audiencia. Sí hay, sin embargo, traiciones y vilezas. Y lo que parece una estupidez congénita. Mientras hablaban los portavoces, los diputados comentaban la jugada en grupos de WhatsApp. La llevamos clara. Porque el público va a pasar olímpicamente de la próxima ceremonia.
IDEAL (La Cerradura), 28/07/2019

domingo, 21 de julio de 2019

Provisionalidad


Nuestra tranquilidad requiere un esfuerzo ímprobo. Para que uno pueda tomarse unas vacaciones hace falta que miles de personas sigan haciendo su trabajo sin quejarse, aunque haga un calor capaz de derretir cualquier determinación. Sin embargo, nuestros políticos se empeñan en que vivamos en la provisionalidad, con un gobierno en funciones, unos presupuestos prorrogados que deberán prorrogarse de nuevo y sin ninguna propuesta de reforma o de cambio, pues del bipartidismo hemos pasado a un parlamento fragmentado, donde la pluralidad se ha convertido en impotencia, con partidos enquistados en sus propios intereses, que nada tienen que ver con los de los ciudadanos. ¿Habrá unas nuevas elecciones? Si las hay, el porcentaje de abstención quizá bata una nueva plusmarca, la de una clase política cada vez más deslegitimada y capaz de socavar la propia democracia. Al respecto, la opinión de los ciudadanos es meridiana: “¿Para qué hemos ido a votar”? El juego de sillones aburre hasta a sus protagonistas, aunque sigamos gastando energía y palabras para tratar de explicarnos tanta estulticia. Eso sí, la primera decisión que toman diputados y concejales es subirse el sueldo. Por lo que pueda pasar. Aunque por currículo y capacidades no puedan trabajar en ninguna empresa. Si no hay gobierno en julio será en septiembre. Si no lo hay en septiembre, convocaremos elecciones en noviembre. Para el caso, los recursos son públicos, y siempre existirá la posibilidad de subir los impuestos. Día a día, nuestros políticos demuestran que son incapaces de hacer un plan a largo plazo, acometer reformas sociales, construir un futuro para las nuevas generaciones que los ven como si fueran extraterrestres que hablan un lenguaje incomprensible, desconectado de la realidad. La gente, a 21 de julio de 2019, está hasta los cojones, y quizá sea esta una fecha distópica, donde se inicie una revolución silenciosa. No se levantarán guillotinas ni barricadas, sino que empezará con un silencio sepulcral. A partir de hoy, nadie va a hablar de la clase política, que vaciará las redes sociales, portadas y telediarios. No se comentarán más las frases vacías, los acuerdos incumplidos, las promesas fantásticas. Los candidatos irán licuándose, y del cuerpo político sólo quedará una carcasa, una piel hinchada que terminará colgada en un armario del Congreso. Porque la vida sigue a pesar de la provisionalidad en la que pretenden instalarnos. Y quizá vivamos mejor sin gobierno, sin parlamento ni ayuntamiento, sin concejales, senadores ni diputados, en una sociedad administrada por funcionarios. Cuánta energía requiere también el silencio. Hay que tomarse vacaciones incluso de la provisionalidad.
IDEAL (La Cerradura), 21/07/2019

domingo, 14 de julio de 2019

El mono cibernético


A las puertas de la cuarta revolución industrial, el ser humano se ha convertido en un mono cibernético, plano como una pantalla e incapaz de realizar las tareas creativas de sus ancestros primates. Lo único que nos emparenta con nuestros primos es la postura, pues caminamos por la calle cabizbajos, absortos en el móvil. Hasta en la playa hemos cambiado nuestras costumbres: ya no nos bañamos, sino que navegamos por Internet, aunque sudemos a chorros. Como mucho hay quien se da un rápido chapuzón para poder continuar chateando con otros monos cibernéticos. ¿Cómo serán? Se observa un nuevo comportamiento: la agresividad digital. No somos capaces de mantener una conversación si no se ve refrendada por la tendencia mayoritaria en una red social. Algunas personas, cuando hablan, se presionan repetidamente en las sienes –derecha o izquierda, dependiendo de la etiqueta política-, pensando “me gusta, me gusta”, e imaginando la aprobación virtual, aunque perdiendo la atención del interlocutor físico. O bien dibujan una mueca en su cara, transformada de pronto en un emoticono reconocible por todos, aunque les duelan la boca y la mandíbula, las cuencas de los ojos desorbitados o cerrados fuertemente para que algunas lágrimas salgan despedidas de las comisuras. También hay a quien, sin contacto con el móvil, se le agarrotan los dedos y aprieta los dientes, preguntándose cuántos comentarios se habrá perdido, cuántas veces habrán pinchado en su última foto, recién salido de la peluquería animal. Pero mis preferidos son los que hablan solos. Bueno, hablan con alguien, aunque si tú los miras, hablan solos. No porque tú los mires, sino porque efectivamente no van con nadie mientras pasean, corren o hacen la compra. Eso sí, el mono cibernético lleva unos auriculares puestos que lo aíslan del mundo, aunque todo el mundo oiga que lleva sin mojar tres semanas, que su marido se pasea en verano por la casa en pelotas, que su hija ha perdido la cabeza por un imbécil, o que ese imbécil jamás aprobará las oposiciones y que de los nervios le ha salido un sarpullido dolorosísimo en la ingle. Al mono cibernético no le importa que le oigamos, porque está convencido de que en ese momento no existe nadie más que otro mono cibernético, aunque seamos unos cien homínidos los que hacemos cola en el supermercado. Y a esto le llaman la revolución digital. Ver sin ver, oír sin oír, tocar sin tocar. El mono cibernético sólo se despierta cuando le quitas su sitio en la playa. Entonces se cabrea como un ser humano.
IDEAL (La Cerradura), 14/07/2019

domingo, 7 de julio de 2019

Fichajes


Mientras los partidos políticos intercambian candidatos y sillones, los equipos de fútbol intercambian jugadores. ¿Tributarán del mismo modo a Hacienda? Teniendo en cuenta que en este país se equiparan las transmisiones patrimoniales a las ideológicas, deberían pagar lo mismo. Porque si nos inventásemos un impuesto cuyo hecho imponible fueran las mentiras de los candidatos, y pagadero solidariamente por los partidos a los que representan, tendríamos superávit en las arcas públicas. Sin embargo, el nivel de exigencia a políticos y jugadores no es el mismo, aunque tanto política como fútbol sean juegos de errores. A los primeros les pedimos que muestren su patrimonio y estén al día con Hacienda, pero ¿y a los futbolistas? No deberían jugar con la selección española los que tengan deudas tributarias. Porque los deportistas que representan al país en las competiciones internacionales también deben ser ejemplares, o al menos parecerlo, y más si reciben un salario público. Y esto vale para entrenadores, directivos y cualquier cargo institucional. Países como Italia han bonificado las rentas de los futbolistas extranjeros, y allá se ha ido corriendo Cristiano Ronaldo, cuyo mayor reto futbolístico es ganar más dinero. ¿Estarían dispuestos los deportistas de élite a pagar más impuestos? ¿Lo estarían las grandes fortunas españolas? A pesar de Trump, algunos multimillonarios norteamericanos como Liesel Pritzker Simmons, George Soros, Chris Hughes –cofundador de Facebook– y Abigail Disney, quieren pagar más impuestos. “Es tiempo de que nosotros, que hemos sido bendecidos con un inusual éxito financiero o simplemente hemos tenido suerte, contribuyamos a un bien común y un futuro común”, ha dicho Simmons. Eso es tener cultura democrática. Y pronunciamientos parecidos se han escuchado en países como Francia y Alemania. ¿Y en España? Aquí, por desconocimiento, se confunden los impuestos con el pago de una multa, y los mal llamados liberales suelen despotricar de las medidas económicas que supongan una mayor contribución de los ciudadanos al sostenimiento de los gastos públicos. Pero tiene toda la lógica si se aplica el principio de capacidad económica, recogido en la constitución, de la que nos sabemos al dedillo los derechos, pero no los deberes: quien más gana, que contribuya más. Sin embargo, la práctica habitual de los ricos españoles es sacar del país su patrimonio para llevárselo a Andorra o a Portugal. Menudos fichajes. A Cristiano Ronaldo se le atribuye esta frase: “¡Tu amor me hace fuerte, tu odio me hace imparable!” No sé si la dijo después de declararse culpable de cuatro delitos fiscales y pagar 19 millones de euros de multa a Hacienda.
IDEAL (La Cerradura, 7/07/2019)

domingo, 30 de junio de 2019

El chiringuito


Entendida la política como un chiringuito, en el Ayuntamiento de Granada tendremos un alcalde, un vicealcalde y seis tenientes de alcalde de un total de once concejales que apuntalan el establecimiento. Pero, entre tantos jefes de cocina, ¿dónde están los cocineros y los camareros? ¿Quién hace los espetos de sardinas? Total, si sólo son unos cuantos miles de euros más en el presupuesto municipal por razón de cargos para que cada uno pueda estar a gusto consigo mismo. Y a esto hay quien lo llama regeneración política, que termina pareciéndose a la nueva cocina: menos comida y más superficialidad. Lo saben bien la mitad de los andaluces, que no podrán irse de veraneo. De hecho, en esta comunidad el 38,2% de la población se encuentra en riesgo de pobreza, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE); y en Granada, lo está el 40,2% de la población infantil. ¿Formarán parte de la “Gran Granada” y de la “Ciudad Elegida”? Me temo que no, ya que hay una gran diferencia entre el concepto de ciudad inteligente y cultural que tienen nuestros políticos y el que tienen los ciudadanos (que no el partido). Para los ciudadanos, empieza por la dignidad personal. Y respecto a nuestros políticos, la percepción más amable es de bochorno general. “A los políticos se les está yendo la pinza”, dice el juez Emilio Calatayud. “Abundan las reuniones secretas, los pactos secretos, los documentos secretos. ¿Qué fue de la luz y los taquígrafos? Vamos a ver, que ya no somos niños: la democracia no puede ser secreta”. Y añade: “Ahora que creíamos que teníamos una democracia adulta, resulta que está sufriendo una regresión a la adolescencia. Al final vamos a tener que juzgar a los políticos los jueces de Menores”. Todo se andará. ¿Será por dinero? Entre la cultura española no está la contribución al sostenimiento de los gastos públicos, sino gastar a costa del erario. Y ni siquiera la publicación de la lista de morosos por la Agencia Tributaria reduce el número de defraudadores a la Hacienda Pública. Total, acostumbrados a desnudarnos en las redes sociales, ¿quién siente vergüenza? Onofre Miralles, portavoz de Vox en el Ayuntamiento, ha definido el acuerdo entre Cs y PP como “el pacto de Cantarriján, donde tanto al PP como a Ciudadanos se les han visto las vergüenzas”. ¿Se habrá convertido también el consistorio en una playa nudista? Pues va a ser un poco incómodo trabajar en ese chiringuito, a pesar del nuevo acuerdo salarial. A ver si con una moción de censura nos refrescamos un poco.
IDEAL (La Cerradura), 30/06/2019

domingo, 23 de junio de 2019

Camaleones


Si la gestión del alcalde de Granada es tan opaca en los próximos cuatro años como las negociaciones que han llevado a su designación, más le valdría terminar su mandato (¿de quién?) antes de que alguien más salga perjudicado, además de los ciudadanos que no le votaron. Onofre Miralles no soporta a Sebastián Pérez; Sebastián Pérez no soporta a Luis Salvador; a Luis Salvador no lo soporta la mayoría de los votantes, que prefiere a Paco Cuenca; Antonio Cambril ve a medio alcalde, si es que alguna vez hemos tenido uno entero… La política de esta ciudad ha pasado de ser bochornosa a manifiestamente lesiva para el interés público. Y si tuviéramos una ley electoral menos permisiva, podríamos estar hablando de un delito de prevaricación, que castiga las resoluciones arbitrarias e injustas. ¿Qué interés público hay en las negociaciones entre los partidos que han perdido las elecciones? ¿Qué intereses de los granadinos representan los negociadores de estos partidos en Sevilla o en Madrid? Ni los propios candidatos locales lo saben, pues aquí se habla un dialecto que no se entiende fuera del reino nazarí, y sólo había que fijarse en las caras de póker que tenían los concejales electos en el pleno del Ayuntamiento. ¿Nos han ganado de farol?, se preguntaban. En el PP, de hecho, todavía no se han repuesto de la jugada, y va a resultar interesante (es un decir) cómo se fragua y luego evoluciona el nuevo equipo de gobierno. Teniendo en cuenta los eslóganes de la campaña del PP y Cs, la “Gran Granada”, y la “Granada elegida”, quizá la ciudad termine convirtiéndose en un holograma, tipo Matrix, con Morfeo y Trinity buscando a un elegido, especie de Neoalcalde en extinción. La cosa tendría su gracia si no fuera lamentable. Porque, ¿qué podemos esperar de unos ediles que sólo hacen lo que les mandan sus jefes de partido, independientemente de lo que sea bueno para Granada y los ciudadanos que representan? ¿Qué podemos hacer? Pues dejar que gobierne el candidato más insustancial y el partido más veleta que ha existido nunca en la historia de España, donde la misma falta de madurez política de Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias quizá nos lleve a otras elecciones generales. Pero no creo siquiera que vivamos en España ni en Granada, sino en un extraño planeta cada vez más desértico y gobernado, como en la serie V, por reptiles disfrazados. Sí, han resultado ser camaleones. Y tal vez necesitemos verdaderamente acudir a estudios morfopsicológicos para convencernos de que son seres humanos.
IDEAL (La Cerradura), 23/06/2019

domingo, 16 de junio de 2019

La ventana


Acabadas las negociaciones por la alcaldía, el hombre miraba por la ventana de su casa. De hecho, ahora sólo miraba por la ventana. Porque llevaba demasiado tiempo sin prestar atención a las cosas. Era casi un reto. Asomarse y fijarse en lo que hacía la gente. Españoles. Cristianos. Musulmanes. Judíos. Conductores que paseaban en todoterrenos por una ciudad pequeña. “Menas” (Menores Extranjeros No Acompañados) que hacían su ronda habitual por los contenedores de basura. Nadie sabía a ciencia cierta de dónde salían tantos “menas”. O bien sus padres los dejaban en la frontera o bien ellos dejaban a sus padres para cruzar una, dos, tres, cuatro, quién sabe cuántas fronteras. Para el caso, él podía verlos sentados ante la puerta de los supermercados durante el día y, por la noche, durmiendo sobre cartones tirados en mitad de la calle; a veces, en el portal de su propia casa. Eso era lo que él veía, y lo demás –la campaña electoral, las traiciones de sus compañeros de partido, todas las mentiras- podía muy bien olvidarlo. La vista no cambiaba al menos hasta las nueve o las diez de la noche, cuando todo el mundo se encerraba en su casa. Menos los “mena”, claro, y los vagabundos que vivían junto a los contenedores. Durante la jornada –también ellos cumplían su horario-, metían palos largos para sacar las botellas de plástico una a una, las ataban por el asa con cuerdas hasta formar lo que parecía sobre sus espaldas la casa transparente de un caracol, pero la verdad es que su casa estaba en los propios contenedores, a su abrigo o incluso en el interior. El hombre lo sabía porque una noche le había sido devuelta una bolsa de basura junto a una maldición. Como una cámara oculta que graba cómo alguien se esconde en un contenedor y que en realidad no tiene ninguna gracia. Pero los ojos del hombre asomado a la ventana eran su propia cámara. Creía haber visto muchas cosas en su vida, y haber memorizado unas pocas. Pero tenía que reconocer que ahora veía muchas más cosas. “Dichoso tú que puedes cambiar la vista de tu ventana”, le había dicho una compañera para consolarle cuando dejó el consistorio. Bueno, según. Algunas vistas no eran agradables, esos niños y hombres ya mayores rebuscando alimentos entre la basura. No había que irse muy lejos para ver ese otro mundo. Bastaba con quedarse en casa, asomado a la ventana y suspirando de tristeza, autocompasión y un profundo alivio. A una prudente distancia.
IDEAL (La Cerradura), 16/06/2019

domingo, 9 de junio de 2019

Ascensos


El ascenso del Granada a la primera división del fútbol español hace más interesante conocer al próximo inquilino de la alcaldía, pues le dota de atributos redondos como un balón. ¡Pero qué bien va a quedar en el palco con Florentino Pérez! Me consta que esto ha hecho cambiar la estrategia de los partidos y la actitud de los candidatos. Ahora tienen unas energías renovadas para negociar, casi tantas como las de los hinchas del equipo nazarí, que todavía andan celebrando la gesta del presidente John Jiang y de unos jugadores que no nos importa de dónde sean, porque ahora son más granaínos que Chorrojumo. Chorrojumo, rey de los gitanos y señor de los bosques de la Alhambra, murió fulminado por un rayo cuando subía por la cuesta de los palacios. El hombre era un buscavidas, y lo mismo que posaba para Mario Fortuny, vendía a los turistas postales con su retrato. Todo, para no ejercer de herrador. Algo parecido a lo que hacen nuestros políticos actualmente, que suelen dejar la política para las redes sociales, aunque luego demasiados proyectos se queden vacíos de contenido. John Jiang también sería un buen candidato a la alcaldía, pues ha conseguido que la euforia de los hinchas granadinos haya durado casi una semana. Y qué decir de Diego Martínez Penas. Si nos tomásemos la política tan en serio como el fútbol, Granada, como ciudad, ascendería también de categoría. En este mes de junio, marcaremos el día 5 y el día 26 para la historia, pues los hinchas podrán subirse en el AVE para tomar las capitales europeas antes de que el equipo gane la Champions League, que todo se andará. Visto, lo visto, lo mejor será llorar un poco, para compensar. Y para ello, lo mejor es dirigir la imaginación hacia uno mismo, como diría Cortázar, y si esto nos resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mudo exterior, pensemos en Sebastián Pérez, a quien probablemente Onofre Miralles aparte de la alcaldía. Porque no creo que el concejal electo de VOX apoye a quien acaba de denunciar por revelar datos de carácter personal. Y es que el resultado de un partido no se sabe hasta que el árbitro pita el final. ¿Dónde es más arriesgado convertirse en árbitro, en el fútbol o en la política? En los dos ámbitos siempre hay jugadores traicioneros, dispuestos a amañar un resultado. Ante la duda, mejor creer en el Granada. Como diría Diego Martínez, lo hicimos porque no sabíamos que era imposible.
IDEAL (La Cerradura), 9/6/2019

domingo, 2 de junio de 2019

Bicéfalos


Ciudadanos es un partido de derechas, y quizá lo comprendan ahora algunos pseudoprogresistas granadinos al ver que en realidad le han dado su voto a Sebastián Pérez. Porque Luis Salvador aspira a que en el Ayuntamiento haya dos cabezas dignas de estudios morfopsicológicos o un águila bicéfala. “¡Si cabeza tienen!”, dirán. Porque después del paripé de la negociación con el PSOE, ciudadanos pactará con el PP y con VOX para darle la alcaldía a Sebastianico, haciendo caso omiso de las reflexiones de un tipo tan sensato como Manuel Valls, exministro francés y concejal ahora en Barcelona, que ha dicho que al igual que Pedro Sánchez y Albert Rivera han pactado para que socialistas y liberales aíslen a la extrema derecha en Europa y que no accedan a las instituciones, lo mismo habría que hacer en España. Pero es que en España no hay liberales, y tampoco en Granada. Aquí hay una clase política que aspira a prolongar su vida profesional, porque demasiados políticos, si no tuvieran a su partido, no tendrían trabajo. Por eso tienen que tomar partido, aunque sea algo que no tenga nada que ver con los intereses de los ciudadanos –los de verdad- que ingenuamente los han votado. ¿Van a pactar sobre programas? Si fuera así, nos darían igual los nombres y las siglas, pero no es eso lo que se discute, sino el papel que van a asumir uno y otro como cabezas visibles del Ayuntamiento. Porque lo que les importa es figurar, ser cabezas o cabezones, cabezudos en la cabalgata del Corpus siguiendo a doña Fortuna y don Dinero. Que el cuento ya nos lo sabemos, con permiso de Cecilia Bölh de Faber (Fernán Caballero): “Pues señor, vengamos al caso; era este que vivían enamorados doña Fortuna y don Dinero, de manera que no se veía el uno sin el otro. Tras de la soga anda el caldero, tras doña Fortuna andaba don Dinero; así sucedió que dio la gente en murmurar, por lo que determinaron casarse...” Aunque el cuento podría ser otro, si pactasen PP, PSOE y Cs para realizar el proyecto de Granada que prometieron en la campaña electoral. A fin de cuentas, como analizaba Javier Morales esta semana en IDEAL, los programas de los tres partidos coinciden en 15 propuestas, y Cs coincide en 18 tanto con el PSOE como con el PP. ¿Dónde está entonces el problema? Ni Pérez, ni Salvador, ni Cuenca. Que pacten un programa y que con sus votos le den la alcaldía a Antonio Cambril. ¡La Gran Granada real!
IDEAL (La Cerradura), 2/06/2019

domingo, 26 de mayo de 2019

Seguridad


Mientras en el parlamento español algunos diputados patalean y abuchean en la sesión de inicio de la legislatura porque otros han prometido el cargo como “presos políticos” (¡si estaban en el Congreso!), las compañías baten récords en las ventas de alarmas dando a entender que la seguridad de nuestras casas es puro milagro. Quizá habría que demandar a estas empresas por publicidad engañosa y exigir a nuestros diputados un examen de educación básica. Vivimos en un país en el que se abusa de alertar de catástrofes imaginarias, y por eso pueden convertirse en algo real. Lo es que las Cortes españolas sean un gallinero, aunque parte del hemiciclo presuma de valentía. Pero lo valiente sería lograr que la nuestra sea una democracia firme, sensible a todas las tendencias políticas. ¿Dónde deben expresarse todas las opiniones, gusten o no, si no es en el parlamento? Falta educación y nos sobran alarmas, compañías de seguridad y partidos de extrema derecha y de extrema izquierda, en España y en Europa. En nuestras ciudades se nota menos, y uno puede sorprenderse por las coincidencias de los programas de Unidas Podemos y Vox en sus propuestas para Granada, con candidatos que viven, sin embargo, en universos paralelos que discurren por una y otra orilla del río Darro. Quizá por eso haya quien quiera crear pasarelas que vayan de una a otra realidad. Pero la gente, independientemente de su ideología, suele coincidir en lo básico, que es vivir tranquila, y estaría bien que políticos y partidos tuvieran esa actitud, en el ayuntamiento y en los parlamentos español y europeo. Porque, en el fondo, un continente no se diferencia tanto de una ciudad, ni los países de los barrios. Aunque me imagino que si redescubriéramos el Darro no podríamos navegar por él hacia otra parte. Sin embargo, todos los europeos bebemos la misma cultura y agua, y quizá podamos profundizar más en la vida que tenemos que cambiarla, disfrutar también de la profundidad y de las corrientes de nuestra existencia cotidiana. Las encuestas pronostican que hoy las urnas no darán en Granada una mayoría clara a ningún partido, y que será necesario pactar. Y cómo me gustaría ver a partir de mañana a los candidatos trabajando juntos por la ciudad, la gobierne quien la gobierne. Incluso me gustaría ver al menos a siete partidos gobernándola, rescatando las mejores propuestas de cada uno, y convirtiéndolas en realidad. Qué bueno sería poder vivir así en Granada, en España y en Europa. Entre gente tranquila, responsable y civilizada.
IDEAL (La Cerradura), 26/05/2019

domingo, 19 de mayo de 2019

Ciudad


La ciudad es algo más que nuevos corredores verdes, otro anillo para la circunvalación, una tasa turística o un lavado de cara de los barrios. La ciudad son las personas y, sobre todo, los jóvenes, que estudiando en Granada y en una de las mejores universidades de España, tendrán que hacer las maletas para emigrar, mientras su lugar en la sociedad local será ocupado por inmigrantes menos cualificados, pero dispuestos a alimentarse de las migajas-desechos de esta ciudad. Así, nuestros jóvenes estudian en un paraíso universitario que, sin embargo, no puede garantizarles una vida digna. Son dignos mientas hacen su carrera, pero luego son mano de obra tan barata que no podrán pagar un alquiler, ser independientes, desarrollarse en un mundo hecho para adultos egoístas. ¿Quién habla de los jóvenes en esta campaña? Al parecer, el perfil del votante decisivo en una ciudad tan conservadora como la nuestra ronda los 60 años, y quizá por eso a ellos dirijan sus mensajes los partidos que miran más al pasado que al futuro, como el PP, Cs y Vox que, juntos, sumaron más votos que el resto de los partidos en las pasadas elecciones generales. Sin embargo, muchos jóvenes no se molestarán en votar. “No creo en las propuestas de los partidos”, “la política no me interesa”, suelen contestar. Pero hay una gran mayoría que sí va a votar. Lo hicieron en las pasadas elecciones generales, y yo los vi haciendo cola durante horas en las oficinas para el voto por correo. Espero que también lo hagan en las municipales. Porque Granada es una ciudad de la que uno siempre se quiere ir y a la que siempre se quiere volver. Como en el poema de Kavafis. “Dices: Iré a otra tierra, hacia otro mar/, y una ciudad mejor con certeza hallaré./ Pues cada esfuerzo mío es aquí un fracaso/ y sepultado está mi corazón”. Y luego: “No hallarás otra tierra ni otro mar./ La ciudad ha de ir siempre en pos de ti. En las mismas callejas/ errarás. En los mismos suburbios llegará tu vejez./(…) Pues la ciudad te espera siempre. Otra no busques”. Ojalá pueda seguir siendo la ciudad de nuestros jóvenes. Para ello, los programas de los partidos deben llenarse de proyectos que tengan más que ver con las personas y menos con las obras públicas. Y para que nuestros políticos no tengan que decir también los dos últimos versos del poema de Kavafis: “En todo el universo destruiste cuanto has destruido/ en esta angosta esquina de la tierra”.
IDEAL (La Cerradura), 19/05/2019

domingo, 12 de mayo de 2019

Cabezas


Pues resulta que el candidato a la alcaldía de Granada más conocido en España lo es por haber perdido la cabeza; pero ahí sigue, tan contento, aunque continúe convencido, como Cesare Lombroso –criminólogo y médico del siglo XIX-, de que en la fisonomía podemos encontrar las virtudes del político y tal vez –como aseguraba el italiano- del delincuente. Mientras, dada la confusión programática, entre una ciudad “grande” o “elegida” o, tal vez, francamente jodida, hay quien busca al mejor alcalde granadino del siglo XX. ¿Se habrá sentado en el banquillo de los investigados? ¿Habrá concedido licencias a cambio de pisos? ¿Se habrá construido un piso a base de conceder licencias? ¿Dispondrá de 522.000 euros para afrontar la multa que pueda pedirle la fiscalía por prevaricación y tráfico de influencias? ¿Tendría asimetrías craneales, orejas puntiagudas, pronunciados arcos superciliares? Como terapia del delito, Cesare Lombroso prescribía: “En realidad, para los criminales natos adultos no hay muchos remedios: es necesario o bien secuestrarlos para siempre, en los casos de los incorregibles, o suprimirlos, cuando su incorregibilidad los torna demasiado peligrosos”. No sé yo. ¿Cómo impedir que se presenten a las elecciones municipales? Atendiendo a su pasado inmediato, algunos deberían recorrer para atrás el paso de peatones hacia el consistorio, pero se ve que no tienen vergüenza. ¿Quién la necesita para gobernar? Al menos, tres de los candidatos y candidata a la alcaldía de Granada tienen entre sus propósitos acabar con la corrupción en el Ayuntamiento. ¿Alguien puede negarla? Únicamente quien haya podido beneficiarse de ella, aunque sólo sea para convertirse en candidato, mientras sus compañeros de bancada van desfilando hacia el juzgado. Esta semana la campaña ha comenzado con la pegada de carteles de los partidos, que ya resulta bastante ridícula desde el punto de vista ecológico y mediático, salvo para Vox, que ha tenido que optar por el boca a boca, como explicaba Onofre Miralles –lo mejor que tiene este partido- después de la decisión de la Junta Electoral. ¿Podríamos hacer un intercambio de cromos en las candidaturas? Si Cesare Lombroso levantase la cabeza, lo mismo no le duraba mucho sobre los hombros. ¿Qué se pierde primero, la cartera o esa parte del cuerpo humano que se cree responsable de todas las demás partes? Tratándose de Granada, y sin necesidad de ningún estudio pseudocientífico, tenemos bastantes papeletas para que nos la roben. Y si no es de primeras, ya quedarán un par de candidatos en algún asador para ofrecerle la suya el uno al otro en bandeja. Pero ¡qué gran cabeza!

IDEAL (La Cerradura), 12/05/2019

domingo, 5 de mayo de 2019

Sevillanas


Para bailar bien unas sevillanas hay que enfrentar el envite como algunos políticos la campaña electoral: ligeramente entonados. Con las manos en la cintura o alzadas sobre la cabeza uno da un pasito a la derecha, otro a la izquierda, mira retadoramente a su pareja y da el primer cruce. Increíblemente, hemos pasado sólo la primera prueba y aún nos quedan otras elecciones, así que vamos con la segunda. Un ligero taconeo y una vuelta sobre sí mismo. Luego otra miradita a la pareja, tres pasos para delante y tres pasos atrás, y otra vuelta, que ahora vienen las municipales y autonómicas. Quizá, a estas alturas del baile, andemos algo mareados. Pero no importa. Si uno mantiene el equilibrio, eso se arregla con otro paso, y una vuelta lenta, cogiendo a nuestra pareja por la cintura y prometiéndole nuestro amor para los próximos cuatro años. Así que vamos con la tercera. Taconeamos de perfil, primero a la derecha y luego a la izquierda, que ya no hay partidos de centro, y nos cruzamos. Otra vuelta sobre nosotros mismos y afrontamos otros cuatro cruces, taconeando alternativamente con nuestra pareja. Ya vamos con la cuarta, que es la que uno siempre se olvida, pero, llegados a este punto, los pasos son lo de menos. Lo fundamental es seguir mirando a la pareja mientras improvisamos. Y cuidando las maneras. Porque hay quien se pone tan flamenco que parece Falete. Así que, para evitar tentaciones y excesivos amaneramientos, basta con imaginarse a los candidatos con un clavel en la oreja. Desde Pedro Sánchez a Santiago Abascal, o de Paco Cuenca a Sebastián Pérez. Lo mismo hasta se ponen la flor en la boca. Pero nosotros a lo nuestro, que ya vienen los cuatro cruces con los que culminaremos el baile. Y aquí hay que ser torero. Si el equilibrio y el fino nos lo permiten, hincaremos la rodilla en el suelo al rebasar a nuestra pareja antes de girar sobre nosotros mismos e hincar la rodilla de nuevo para girar sobre nosotros mismos e hincar la rodilla de nuevo para girar sobre nosotros mismos y… ¡Catapún! Ya hemos chocado con nuestra pareja, salidos despedidos y derribado la barra con las bebidas o la mesa electoral, que después de tantas semanas de dimes y diretes nos parecen lo mismo. Pero es que estamos en el mes de mayo, que en Granada y España ha empezado con las fiestas del Trabajo, de la Cruz y de la Democracia. Y hay mezclas que matan. ¡A bailar!
IDEAL (La Cerradura), 5/05/2019

domingo, 28 de abril de 2019

Este país


Toda escritura es efímera, y más la que está apegada a la actualidad, aunque paradójicamente, también sostiene el mundo, como ocurre con los poemas o las columnas periodísticas. Y he aquí que Javier Bozalongo escribe un libro de poemas-columnas que interpretan la realidad pero nos rearman contra ella, pues después de obligarnos a prestar atención a lo que nos rodea, ponen el foco en nosotros mismos. Los poemas reunidos en “Este país” (Juancaballos de Poesía, 2019) podrían ser muy bien columnas, ya que están inspirados en noticias de prensa concretas, y de hecho, yo, mientras los leía, no podía evitar ponerles títulos, como si fueran titulares: “Adicción al trabajo”, “Especulación inmobiliaria”, “Mario Conde”, “Tantos por ciento”, “Bankia”, “Estrecho”, “Paro”, “Villarejo”, “Campaña”, “Lazos amarillos”, “15-M”, “11-M”, “La Manada”, “Salario mínimo” o “Fake news”. Es casi una revista de prensa. Como destaca Antonio Jiménez Millán en el prólogo, el autor refleja en estos poemas las experiencias del ciudadano ante las crisis de los últimos años, que no es una crisis económica, como se ha dicho, sino una crisis de la propia democracia: “Quienes tienen la llave/ abren su corazón a intervalos variables/ y muestran su sonrisa en los carteles/ por darle utilidad a esas peceras/ donde otros se zambullen con toda su ilusión./ Quienes saben nadar guardan la ropa/ y los demás navegan entre tiburones/. ¿Qué esconderán las urnas/ que introduces tu pobre sobre en ellas/ y otro corre a tapar bien la ranura/ para que no te asomes, incauto, al interior?” Pero no es un discurso desesperanzado. Más adelante Javier nos interpela, para que nos manifestemos cuando tengamos la oportunidad, este domingo, por ejemplo, que hay elecciones generales: “Acuérdate de hoy cuando te llamen/ a cumplir con el rito y las celebraciones/ que cada cuatro años/ prometen paraísos. Acuérdate de hoy,/ sal a la calle,/ tal vez por fin se enteren/ de que el grito que escuchan/ no es el grito del miedo/ sino una sola voz que dice no,/ que dice basta”. Porque como también nos dice Bozalongo en la coda final, podemos seguir luchando, apartar la mirada de nosotros mismos y fijarnos en las cosas que importan. Respecto a esa mirada, mención aparte merecen las ilustraciones de Juan Vida. Sus autorretratos con los labios sellados, con los ojos tapados, los collages de corazones llevados en patera nos sobrecogen y hacen de la lectura de este libro una experiencia única, pues está concebido como una obra de arte.  “Este país” es un breviario político de la imagen y de la palabra.
IDEAL (La Cerradura), 28/04/2019

domingo, 21 de abril de 2019

Símbolos


En la misma semana en que la gente sale a la calle para perseguir las efigies de la pasión, arde la catedral de Notre Dame, y hay quien alerta del fin de una época y de una concepción del mundo. Pero la hoguera no la han provocado una guerra ni un cataclismo, sino un error, un cortocircuito, quizá una colilla mal apagada. La vida de los seres humanos se construye con pequeñas anécdotas, con olvidos y recuerdos de lo que fuimos y las proyecciones de lo que nos gustaría ser, y después de una llamarada –el presente- todo se desvanece. Detrás de los mantos santificados hay tallas de madera desnuda, debajo de los pasos hay articulaciones y músculos que se resienten, de la catedral de Notre Dame ha quedado una estructura de piedra sobre la que los parisinos volverán a levantar un nuevo símbolo tan religioso como laico, en un país que presume de su historia y que ama igualmente la Revolución Francesa y la Edad Media, la luz de la razón y la de la fe. Así, para la restauración del monumento ya se han recaudado mil millones de euros, lo que demuestra que a la gente le importan más los símbolos que los problemas materiales de otras personas, por ejemplo. ¿Se conseguirán en siete días tantos recursos para acabar con el hambre o para salvar el planeta? Una semana para crear el mundo y otra para destruirlo, o para morir por los seres humanos. Una semana de creencias o supersticiones que actualmente sólo se mantienen y justifican por el turismo, la verdadera fe de nuestras ciudades, convertidas en procesiones de la tapa, eso que hoy llamamos manifestaciones culturales. Pero la cultura es otra cosa, tan efímera y lúcida como cada columna que escribía Manuel Alcántara, símbolo de una manera de entender el mundo, sostenido tan solo con el tecleo de una máquina de escribir. Porque las costumbres dan sentido a nuestra vida, como abrir el periódico y encontrar las palabras de ese alter ego que nos dice exactamente lo que estábamos pensando, lo que no acertábamos a decir, que es la magia de escribir y leer. Las palabras también sostienen el mundo, y las columnas de prensa siguen afirmando el periodismo y la opinión pública libre, lo que equivale a decir el pluralismo político y al propio sistema democrático, aunque no sean tan sabias y desprejuiciadas como las del maestro Manuel Alcántara. Lo efímero nos aflige y nos redime. En el Domingo de Resurrección, todo es superficie o símbolo.
IDEAL (La Cerradura), 21/04/2019

domingo, 14 de abril de 2019

Viajes


Mientras muchos españoles hacen las maletas para las vacaciones de Semana Santa, miles de africanos cogen su mochila para venir a vivir a España. Según Stephen Smith, antropólogo y analista de la ONU, en los próximos veinte años llegarán a la península 9 millones de subsaharianos. Nada que pueda sorprendernos, si pensamos que la población europea envejece y que, sin embargo, en África el 40% es menor de 15 años. En ese sentido, quizá tendríamos que repensar el concepto de frontera. Porque en las ciudades españolas africanas que representan esa frontera, Ceuta y Melilla, más del 50 % de la población es musulmana y africana, lo que quizá pueda darnos una pista sobre la España del futuro. Ciudadanos que no dejan de ser españoles, por mucho que les incomode a Vox o al PP. La política de concertinas es un fracaso, y los que no logren cruzar a la península por una frontera, lo harán por otra. La frontera natural es el Estrecho, y es preferible que sea un lugar de paso que un cementerio. De hecho, los narcotraficantes la cruzan a diario y se les recibe mucho mejor, aunque más que buscarse la vida, sean personas que comercian con la vida y la muerte de sus semejantes. Sin embargo, contra el tópico de que son los africanos más pobres los que viajan a Europa, Smith señala que es la clase media y mejor educada la que puede reunir los 2.500 euros que cuesta el viaje. Lo cuenta en el libro “Huida hacia Europa” (Arpa), que quizá debería leer el primo español Smith (Ortega) con su jefe Santiago Abascal, que en otro libro escrito por Sánchez Dragó y titulado “La España vertebrada” (Planeta), proponía la construcción de un muro en Ceuta y Melilla financiado por Marruecos, imitando una vez más a Donald Trump. Pero esos muros ya existen. Tal vez habría que invertir más en educación para que la sociedad española crezca y se desarrolle en paz y libertad, aunque sea una sociedad multirracial y multiétnica. A fin de cuentas, y como nos recuerda una vez más la DGT, nuestro viaje puede terminar en un hospital o en una cárcel, y a buen seguro en un cementerio. Que no nos lo amarguen. El viaje de esta Semana Santa termina en elecciones generales. “Hago vacaciones de las sensaciones”, escribía Fernando Pessoa en “El libro del desasosiego”. Vivimos en la superficie de las cosas, y queremos que se extienda el tiempo. Que el lunes 29 España siga viviendo sin condiciones.
IDEAL (La Cerradura), 14/04/2019

domingo, 7 de abril de 2019

Palabras


Si como señala el psiquiatra Luis Rojas Marcos, hablar alarga la vida, algunos de nuestros políticos alcanzarán la vida eterna, aunque no se les recordará precisamente por sus grandes obras. Sino por frases como ésta: “Yo soy partidario de la discriminación”, de Santiago Abascal; o “reivindico el derecho de todos a tener un cumpleaños”, de Pedro Sánchez; o “nuestra seña de identidad es la corrupción”, de Pablo Casado; o “estoy dispuesto a no tener credibilidad por el bien de España”, de Albert Rivera; o “mi generación prefiere follar”, de Pablo Iglesias. Ejem. No cabe duda de que vivirán mucho. Hay otra de Otto Von Bismarck que resume bien lo que ha pasado en el Congreso esta semana: “Con las leyes pasa como con las salchichas, es mejor no ver cómo se hacen”. Porque a Pedro Sánchez no le importa contar con el apoyo de Bildu o ERC para convalidar sus decretos-leyes. “Todo sea por el bien de los españoles”, nos dice. Que curiosamente coincide con el bien personal. La estructura del ordenamiento jurídico y la estructura política se asemejan. Sin embargo, lo que en un caso es una ordenación jerárquica de las normas, en los partidos políticos y en las instituciones suele ser una jerarquía de la ambición y la vanidad, cuando no de una estupidez congénita. Así, los conflictos normativos se convierten en la vida pública en una colisión de egos, que conllevan una hipocresía y una mezquindad absolutas. Nada que no sea humano, aunque lo dudemos cuando suben a una tribuna políticos como Gabriel Rufián, que no hablan, sino que insultan. Una persona que se define como: “Yo soy hijo y nieto de andaluces llegados hace 55 años de Jaén y Granada a Cataluña. Soy lo que ustedes llaman charnego e independentista”. Menuda mezcla. Granadino y jienense tenía que ser. Eso explica lo de la malafollá y que siempre tenga la palabra “polla” en la boca. Vayamos a… Los políticos más profesionales (que no tienen que dedicarse necesariamente a la política) se contentan con decirle a cada uno lo que quiere oír, por lo que uno nunca sabe lo que piensan, si es que piensan. ¿Cómo saberlo, si lo único que les interesa es mantenerse en el poder? Tienen una piel dura y viscosa que les sirve para acoplarse en cualquier hueco y deslizarse por cualquier superficie. Y poco a poco van haciendo también más viscosa esa institución o el propio sistema democrático. En tiempo de elecciones tenemos que tener especial cuidado. Podríamos terminar engullidos por un discurso político serpentino.

IDEAL (La Cerradura), 7/04/2019

domingo, 31 de marzo de 2019

Historias


Esta mañana he estado en el Salón Estudiantil de la UGR. Las Facultades y el profesorado informan sobre sus carreras, dan charlas, intentan que los adolescentes tengan todos los datos necesarios para tomar una decisión sobre su futuro. Es un empeño loable, aunque no se trata de un evento ni de una decisión que determinen nada, pues la vida está hecha de empeños y casualidades; y el idioma del azar, parafraseando a Paul Auster y a Justo Navarro, que lo prologaba y lo traducía en “El cuaderno rojo”, es el idioma de la fragilidad: hay coincidencias y casualidades con las que te mueres de risa y hay coincidencias y casualidades con las que te mueres. El futuro de estos jóvenes viene determinado más bien por esta sociedad que vamos construyendo, y nadie puede reprocharles su cara de escepticismo cuando les hablan de tal o cual carrera, pues enganchados como están a esa pantalla rutilante que les vomita todo lo que pueden o deben hacer a cada paso, es natural que desconfíen de cualquier ser humano. Además, gran parte de esos seres humanos están dedicados a vomitar o tragar improperios de la misma pantalla, por lo que la sociedad aparece como algo caótico e inextricable, donde puede sucederte cualquier cosa. Y hay elecciones a la vista, lo que baja aún más el nivel. Así, todo el mundo parece obligado a opinar sobre las tonterías que diga cualquiera, ya sea en España, en México o en Argentina, donde esta semana se ha inaugurado el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española. Y allí estaba Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, teniendo que responder a las declaraciones del presidente mexicano, que reclama a los españoles que pidamos perdón, como si esto fuera una novela de fantasmas. No sé cuántos de los estudiantes que acudieron a dicho salón sabían quién fue Hernán Cortés, pero al hilo de las informaciones poco meditadas o contrastadas que han circulado por las redes sociales, ya sí deben saber que están poseídos por su espíritu sanguinario y hambriento de indígenas, aunque fueran los tatarabuelos de estos indígenas los que se aliaron con Cortés para rebelarse contra Moctezuma y el Imperio Azteca. Los mismos indígenas que, como recordaba Vargas Llosa, han sido marginados en la mayoría de los países hispanoamericanos, incluido México. Si al menos esto sirviera para que lo peor de la historia no se repita, tendría su gracia. Pero es que, como nos recuerdan constantemente a un lado y otro del charco nuestros políticos, también hay historias que matan.
IDEAL (La Cerradura), 31/03/2019

domingo, 24 de marzo de 2019

Autodefensa


La medida de lo que representa Vox en la política española nos la da Santiago Abascal, que ha pedido la legalización de las armas para la “autodefensa” de los españoles y ha conseguido que todos los partidos y sus cabezas de lista den su opinión sobre un tema que en principio no tenía ningún interés. ¿Cómo nos defendemos de los políticos que copian lo peor de otros países como Estados Unidos para llamar la atención? Como Trump, Abascal se dedica a tronar en las redes sociales para convertirse en vox populi, y aunque defienda que su formación es la del sentido común, más bien parece la cara de ese monstruo reprimido que todavía habita en el inconsciente de demasiados ciudadanos, soldados y generales recuperados para la causa y que no se sonrojan al defender el régimen franquista, aunque ellos vivan gracias a la democracia. Y aunque existan políticos que parezcan caricaturas de Rambo o Harry el Sucio, no es algo de lo que podamos reírnos, primero porque el propio Abascal suele llevar encima una Smith & Wesson, y quizá pueda dispararnos al confundirnos con algún intruso; y luego porque el auge de la extrema derecha en países como España, Francia, Italia, Holanda o Alemania es un síntoma de la debilidad de nuestras democracias. Aunque puede tratarse de una debilidad ficticia, creada a punta de pistola. Porque España es uno de los países más seguros del mundo y con uno de los índices de criminalidad más bajos, y cualquiera que haya viajado un poco sabe que lo primero que se echa de menos de nuestro país es la tranquilidad con la que uno puede caminar por la calle, algo que no pueden decir en muchas ciudades americanas y europeas. Sin embargo, se nos insta a proteger nuestras casas con alarmas y cámaras de seguridad de manera machacona, y hay calles donde el que se siente amenazado es el transeúnte, grabado por objetivos públicos y privados. El mero hecho de encender el ordenador o el teléfono nos localiza de manera inmediata, y lo raro es que haya alguien tan analógico y anacrónico que renuncie a estar hiperconectado. El imaginario colectivo ha sido colonizado por superhumanos con la musculatura hipertrofiada en el gimnasio, armados como pistoleros y portadores de una tecnología digna de un espía, porque se ve que hemos confundido la ficción con la realidad y creemos que puede pasarnos cualquier cosa. Estamos tan preparados para todo y tan sobreinformados que parecemos analfabetos. Esta sociedad no necesita armas, sino educación.
IDEAL (La Cerradura), 24/03/2019

domingo, 17 de marzo de 2019

Género


En el viaje de estudios del instituto están prohibidas las habitaciones mixtas. Al parecer, son normas de la agencia de viajes y de la institución académica. Una norma absurda, según me comenta G con una lógica aplastante: “Total, en mi curso la mitad de las chicas son lesbianas y la mitad de la otra mitad bisexuales, por lo que con esta segregación (sic) es más fácil que se enrollen”. Yo hace tiempo que mantengo la prudencia cuando converso con un adolescente, e intento cambiar de tema. “¿Fuiste a la manifestación del 8-M?” Pero G continúa inflexible: “Es una norma del siglo XIX. No tiene sentido en el XXI. A está liada con B y con C. D, con Z y con X. Y X hace poco salía con A y con B”. Entonces G pone una cara filosófica, y yo me acuerdo de cierto profesor de física que nos obligaba a contestar las preguntas de los exámenes por líneas ideas. Así que trato de cambiar nuevamente de tema: “Pues creo que hoy hay convocada también una manifestación por el cambio climático”, digo. Pero G prosigue con su razonamiento: “Porque claro, seguro que estarían más tranquilos si todos fuéramos XX o XY, pero ¿y si no es así? Lo mismo no nos importa quién tiene cromosomas homogaméticos o heterogaméticos”. En ese momento, yo intento acordarme de las clases de educación sexual que nadie me dio. ¿XY era para los hombres? ¿XX para las mujeres? G parece leer mis pensamientos: “Es que ya está bien. “Es como el autobús del cartel ‘Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva’, que es de la época de las cavernas. ¡Que sólo somos seres humanos!” Yo rememoro entonces una explicación leída en algún lugar, probablemente en la Wikipedia, acerca de que los seres humanos pueden presentar una disposición cromosómica contraria a su sexo fenotípico. Así, puede haber machos XX o mujeres XY. Y puede darse un número anormal de cromosomas en el que sólo un cromosoma X está presente, y otro en que se juntan dos cromosomas X y un cromosoma Y, conocidos como el síndrome del XYY y el síndrome del XXYY. Y hay otras disposiciones menos frecuentes como el síndrome de triple X, y los síndromes XXXX y XXXXX. Pero G interrumpe por fin (y se lo agradezco) mi digresión cromosómica: “¿Me estás escuchando?”. “Claro que sí”, le contesto. “Yo lo que le propondría al instituto es que os pusieran en las habitaciones por orden alfabético”. Y me quedo tan pancho.
IDEAL (La Cerradura), 17/03/2019

domingo, 10 de marzo de 2019

Pelotas


La víspera de elecciones es también una época de regresos y renacimientos. Aunque la gente hable más de la debacle del Real Madrid, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se empeña en cambiar la realidad y hacer campaña electoral a golpe de decretos-leyes (no “reales decretos”). Y es que se ve que los casos de extraordinaria y urgente necesidad a los que se refiere la Constitución para legislar desde el ejecutivo son subjetivos (los “reales decretos” emanan de la potestad reglamentaria). Así, mientras una parte del madridismo suspira por la vuelta de la elegancia y la mano izquierda de Zinedine Zidane, otros piden el regreso de la mano dura de José Mourinho, el “number one”, el gran homo interruptus. Ah, no, me confundo, el verdadero homo interruptus es Pablo Iglesias, que anunció su regreso a la escena política (como si se hubiera ido) con una campaña digna de la colonia masculina “Jacqs”: Vuelve el hombre. ¿Qué hombre? Él. Pablo. El destructor de mundos políticos (dicho con voz grave). O quizá se trataba de una campaña de la última película de Marvel. No sé. Quién puede saber algo con tanto jaleo, sobre todo si está rodeado de gente que, amparándose en el Estado de Derecho, hace lo que le sale de las pelotas. Al fútbol me refiero, claro. Porque, ¿quién hace en España lo que le sale de las pelotas? A ver. Carles Puigdemont, aunque viva en Bélgica. Quim Torra, que continúa viviendo en España a su pesar. Santiago Abascal, claro. Y Pablo Casado. Y quizá Albert Rivera. Sebastián Pérez seguro. Y Luis Salvador. ¿Paco Cuenca? No sé, este hombre sonríe demasiado como para hacer lo que quiera. Pero usted, sí. “¿Yo?” “Sí”. “¿No serás tú?” “Sí”. “Y tú también, claro”. “¿Yo?” “No. Tú”. “Y a mucha honra”, me contestará usted. O al menos lo intento. Vale. ¿Y no hay mujeres que hagan lo que quieren? Menos, pero las hay. Del perfil anterior, Susana Díaz o Carmen Calvo. De otros perfiles más edificantes, Marta Gutiérrez y Mayte Olalla, que encabezan la lista de Vamos Granada para las elecciones municipales. Y es una verdadera desgracia para la política municipal y española que no sean más las candidatas. Así no hablaríamos tanto de pronombres o de prohombres y de pelotas. Pero es que se ve que en España casi todo es una cuestión de pelotas, que según la RAE puede ser “juego que se hace con la pelota” o “persona aduladora, que hace la rosca”. Lo mismo termina siendo José Mourinho el presidente del Gobierno.
IDEAL (La Cerradura), 10/03/2019