domingo, 21 de abril de 2019

Símbolos


En la misma semana en que la gente sale a la calle para perseguir las efigies de la pasión, arde la catedral de Notre Dame, y hay quien alerta del fin de una época y de una concepción del mundo. Pero la hoguera no la han provocado una guerra ni un cataclismo, sino un error, un cortocircuito, quizá una colilla mal apagada. La vida de los seres humanos se construye con pequeñas anécdotas, con olvidos y recuerdos de lo que fuimos y las proyecciones de lo que nos gustaría ser, y después de una llamarada –el presente- todo se desvanece. Detrás de los mantos santificados hay tallas de madera desnuda, debajo de los pasos hay articulaciones y músculos que se resienten, de la catedral de Notre Dame ha quedado una estructura de piedra sobre la que los parisinos volverán a levantar un nuevo símbolo tan religioso como laico, en un país que presume de su historia y que ama igualmente la Revolución Francesa y la Edad Media, la luz de la razón y la de la fe. Así, para la restauración del monumento ya se han recaudado mil millones de euros, lo que demuestra que a la gente le importan más los símbolos que los problemas materiales de otras personas, por ejemplo. ¿Se conseguirán en siete días tantos recursos para acabar con el hambre o para salvar el planeta? Una semana para crear el mundo y otra para destruirlo, o para morir por los seres humanos. Una semana de creencias o supersticiones que actualmente sólo se mantienen y justifican por el turismo, la verdadera fe de nuestras ciudades, convertidas en procesiones de la tapa, eso que hoy llamamos manifestaciones culturales. Pero la cultura es otra cosa, tan efímera y lúcida como cada columna que escribía Manuel Alcántara, símbolo de una manera de entender el mundo, sostenido tan solo con el tecleo de una máquina de escribir. Porque las costumbres dan sentido a nuestra vida, como abrir el periódico y encontrar las palabras de ese alter ego que nos dice exactamente lo que estábamos pensando, lo que no acertábamos a decir, que es la magia de escribir y leer. Las palabras también sostienen el mundo, y las columnas de prensa siguen afirmando el periodismo y la opinión pública libre, lo que equivale a decir el pluralismo político y al propio sistema democrático, aunque no sean tan sabias y desprejuiciadas como las del maestro Manuel Alcántara. Lo efímero nos aflige y nos redime. En el Domingo de Resurrección, todo es superficie o símbolo.
IDEAL (La Cerradura), 21/04/2019

domingo, 14 de abril de 2019

Viajes


Mientras muchos españoles hacen las maletas para las vacaciones de Semana Santa, miles de africanos cogen su mochila para venir a vivir a España. Según Stephen Smith, antropólogo y analista de la ONU, en los próximos veinte años llegarán a la península 9 millones de subsaharianos. Nada que pueda sorprendernos, si pensamos que la población europea envejece y que, sin embargo, en África el 40% es menor de 15 años. En ese sentido, quizá tendríamos que repensar el concepto de frontera. Porque en las ciudades españolas africanas que representan esa frontera, Ceuta y Melilla, más del 50 % de la población es musulmana y africana, lo que quizá pueda darnos una pista sobre la España del futuro. Ciudadanos que no dejan de ser españoles, por mucho que les incomode a Vox o al PP. La política de concertinas es un fracaso, y los que no logren cruzar a la península por una frontera, lo harán por otra. La frontera natural es el Estrecho, y es preferible que sea un lugar de paso que un cementerio. De hecho, los narcotraficantes la cruzan a diario y se les recibe mucho mejor, aunque más que buscarse la vida, sean personas que comercian con la vida y la muerte de sus semejantes. Sin embargo, contra el tópico de que son los africanos más pobres los que viajan a Europa, Smith señala que es la clase media y mejor educada la que puede reunir los 2.500 euros que cuesta el viaje. Lo cuenta en el libro “Huida hacia Europa” (Arpa), que quizá debería leer el primo español Smith (Ortega) con su jefe Santiago Abascal, que en otro libro escrito por Sánchez Dragó y titulado “La España vertebrada” (Planeta), proponía la construcción de un muro en Ceuta y Melilla financiado por Marruecos, imitando una vez más a Donald Trump. Pero esos muros ya existen. Tal vez habría que invertir más en educación para que la sociedad española crezca y se desarrolle en paz y libertad, aunque sea una sociedad multirracial y multiétnica. A fin de cuentas, y como nos recuerda una vez más la DGT, nuestro viaje puede terminar en un hospital o en una cárcel, y a buen seguro en un cementerio. Que no nos lo amarguen. El viaje de esta Semana Santa termina en elecciones generales. “Hago vacaciones de las sensaciones”, escribía Fernando Pessoa en “El libro del desasosiego”. Vivimos en la superficie de las cosas, y queremos que se extienda el tiempo. Que el lunes 29 España siga viviendo sin condiciones.
IDEAL (La Cerradura), 14/04/2019

domingo, 7 de abril de 2019

Palabras


Si como señala el psiquiatra Luis Rojas Marcos, hablar alarga la vida, algunos de nuestros políticos alcanzarán la vida eterna, aunque no se les recordará precisamente por sus grandes obras. Sino por frases como ésta: “Yo soy partidario de la discriminación”, de Santiago Abascal; o “reivindico el derecho de todos a tener un cumpleaños”, de Pedro Sánchez; o “nuestra seña de identidad es la corrupción”, de Pablo Casado; o “estoy dispuesto a no tener credibilidad por el bien de España”, de Albert Rivera; o “mi generación prefiere follar”, de Pablo Iglesias. Ejem. No cabe duda de que vivirán mucho. Hay otra de Otto Von Bismarck que resume bien lo que ha pasado en el Congreso esta semana: “Con las leyes pasa como con las salchichas, es mejor no ver cómo se hacen”. Porque a Pedro Sánchez no le importa contar con el apoyo de Bildu o ERC para convalidar sus decretos-leyes. “Todo sea por el bien de los españoles”, nos dice. Que curiosamente coincide con el bien personal. La estructura del ordenamiento jurídico y la estructura política se asemejan. Sin embargo, lo que en un caso es una ordenación jerárquica de las normas, en los partidos políticos y en las instituciones suele ser una jerarquía de la ambición y la vanidad, cuando no de una estupidez congénita. Así, los conflictos normativos se convierten en la vida pública en una colisión de egos, que conllevan una hipocresía y una mezquindad absolutas. Nada que no sea humano, aunque lo dudemos cuando suben a una tribuna políticos como Gabriel Rufián, que no hablan, sino que insultan. Una persona que se define como: “Yo soy hijo y nieto de andaluces llegados hace 55 años de Jaén y Granada a Cataluña. Soy lo que ustedes llaman charnego e independentista”. Menuda mezcla. Granadino y jienense tenía que ser. Eso explica lo de la malafollá y que siempre tenga la palabra “polla” en la boca. Vayamos a… Los políticos más profesionales (que no tienen que dedicarse necesariamente a la política) se contentan con decirle a cada uno lo que quiere oír, por lo que uno nunca sabe lo que piensan, si es que piensan. ¿Cómo saberlo, si lo único que les interesa es mantenerse en el poder? Tienen una piel dura y viscosa que les sirve para acoplarse en cualquier hueco y deslizarse por cualquier superficie. Y poco a poco van haciendo también más viscosa esa institución o el propio sistema democrático. En tiempo de elecciones tenemos que tener especial cuidado. Podríamos terminar engullidos por un discurso político serpentino.

IDEAL (La Cerradura), 7/04/2019

domingo, 31 de marzo de 2019

Historias


Esta mañana he estado en el Salón Estudiantil de la UGR. Las Facultades y el profesorado informan sobre sus carreras, dan charlas, intentan que los adolescentes tengan todos los datos necesarios para tomar una decisión sobre su futuro. Es un empeño loable, aunque no se trata de un evento ni de una decisión que determinen nada, pues la vida está hecha de empeños y casualidades; y el idioma del azar, parafraseando a Paul Auster y a Justo Navarro, que lo prologaba y lo traducía en “El cuaderno rojo”, es el idioma de la fragilidad: hay coincidencias y casualidades con las que te mueres de risa y hay coincidencias y casualidades con las que te mueres. El futuro de estos jóvenes viene determinado más bien por esta sociedad que vamos construyendo, y nadie puede reprocharles su cara de escepticismo cuando les hablan de tal o cual carrera, pues enganchados como están a esa pantalla rutilante que les vomita todo lo que pueden o deben hacer a cada paso, es natural que desconfíen de cualquier ser humano. Además, gran parte de esos seres humanos están dedicados a vomitar o tragar improperios de la misma pantalla, por lo que la sociedad aparece como algo caótico e inextricable, donde puede sucederte cualquier cosa. Y hay elecciones a la vista, lo que baja aún más el nivel. Así, todo el mundo parece obligado a opinar sobre las tonterías que diga cualquiera, ya sea en España, en México o en Argentina, donde esta semana se ha inaugurado el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española. Y allí estaba Mario Vargas Llosa, premio Nobel de literatura, teniendo que responder a las declaraciones del presidente mexicano, que reclama a los españoles que pidamos perdón, como si esto fuera una novela de fantasmas. No sé cuántos de los estudiantes que acudieron a dicho salón sabían quién fue Hernán Cortés, pero al hilo de las informaciones poco meditadas o contrastadas que han circulado por las redes sociales, ya sí deben saber que están poseídos por su espíritu sanguinario y hambriento de indígenas, aunque fueran los tatarabuelos de estos indígenas los que se aliaron con Cortés para rebelarse contra Moctezuma y el Imperio Azteca. Los mismos indígenas que, como recordaba Vargas Llosa, han sido marginados en la mayoría de los países hispanoamericanos, incluido México. Si al menos esto sirviera para que lo peor de la historia no se repita, tendría su gracia. Pero es que, como nos recuerdan constantemente a un lado y otro del charco nuestros políticos, también hay historias que matan.
IDEAL (La Cerradura), 31/03/2019

domingo, 24 de marzo de 2019

Autodefensa


La medida de lo que representa Vox en la política española nos la da Santiago Abascal, que ha pedido la legalización de las armas para la “autodefensa” de los españoles y ha conseguido que todos los partidos y sus cabezas de lista den su opinión sobre un tema que en principio no tenía ningún interés. ¿Cómo nos defendemos de los políticos que copian lo peor de otros países como Estados Unidos para llamar la atención? Como Trump, Abascal se dedica a tronar en las redes sociales para convertirse en vox populi, y aunque defienda que su formación es la del sentido común, más bien parece la cara de ese monstruo reprimido que todavía habita en el inconsciente de demasiados ciudadanos, soldados y generales recuperados para la causa y que no se sonrojan al defender el régimen franquista, aunque ellos vivan gracias a la democracia. Y aunque existan políticos que parezcan caricaturas de Rambo o Harry el Sucio, no es algo de lo que podamos reírnos, primero porque el propio Abascal suele llevar encima una Smith & Wesson, y quizá pueda dispararnos al confundirnos con algún intruso; y luego porque el auge de la extrema derecha en países como España, Francia, Italia, Holanda o Alemania es un síntoma de la debilidad de nuestras democracias. Aunque puede tratarse de una debilidad ficticia, creada a punta de pistola. Porque España es uno de los países más seguros del mundo y con uno de los índices de criminalidad más bajos, y cualquiera que haya viajado un poco sabe que lo primero que se echa de menos de nuestro país es la tranquilidad con la que uno puede caminar por la calle, algo que no pueden decir en muchas ciudades americanas y europeas. Sin embargo, se nos insta a proteger nuestras casas con alarmas y cámaras de seguridad de manera machacona, y hay calles donde el que se siente amenazado es el transeúnte, grabado por objetivos públicos y privados. El mero hecho de encender el ordenador o el teléfono nos localiza de manera inmediata, y lo raro es que haya alguien tan analógico y anacrónico que renuncie a estar hiperconectado. El imaginario colectivo ha sido colonizado por superhumanos con la musculatura hipertrofiada en el gimnasio, armados como pistoleros y portadores de una tecnología digna de un espía, porque se ve que hemos confundido la ficción con la realidad y creemos que puede pasarnos cualquier cosa. Estamos tan preparados para todo y tan sobreinformados que parecemos analfabetos. Esta sociedad no necesita armas, sino educación.
IDEAL (La Cerradura), 24/03/2019

domingo, 17 de marzo de 2019

Género


En el viaje de estudios del instituto están prohibidas las habitaciones mixtas. Al parecer, son normas de la agencia de viajes y de la institución académica. Una norma absurda, según me comenta G con una lógica aplastante: “Total, en mi curso la mitad de las chicas son lesbianas y la mitad de la otra mitad bisexuales, por lo que con esta segregación (sic) es más fácil que se enrollen”. Yo hace tiempo que mantengo la prudencia cuando converso con un adolescente, e intento cambiar de tema. “¿Fuiste a la manifestación del 8-M?” Pero G continúa inflexible: “Es una norma del siglo XIX. No tiene sentido en el XXI. A está liada con B y con C. D, con Z y con X. Y X hace poco salía con A y con B”. Entonces G pone una cara filosófica, y yo me acuerdo de cierto profesor de física que nos obligaba a contestar las preguntas de los exámenes por líneas ideas. Así que trato de cambiar nuevamente de tema: “Pues creo que hoy hay convocada también una manifestación por el cambio climático”, digo. Pero G prosigue con su razonamiento: “Porque claro, seguro que estarían más tranquilos si todos fuéramos XX o XY, pero ¿y si no es así? Lo mismo no nos importa quién tiene cromosomas homogaméticos o heterogaméticos”. En ese momento, yo intento acordarme de las clases de educación sexual que nadie me dio. ¿XY era para los hombres? ¿XX para las mujeres? G parece leer mis pensamientos: “Es que ya está bien. “Es como el autobús del cartel ‘Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva’, que es de la época de las cavernas. ¡Que sólo somos seres humanos!” Yo rememoro entonces una explicación leída en algún lugar, probablemente en la Wikipedia, acerca de que los seres humanos pueden presentar una disposición cromosómica contraria a su sexo fenotípico. Así, puede haber machos XX o mujeres XY. Y puede darse un número anormal de cromosomas en el que sólo un cromosoma X está presente, y otro en que se juntan dos cromosomas X y un cromosoma Y, conocidos como el síndrome del XYY y el síndrome del XXYY. Y hay otras disposiciones menos frecuentes como el síndrome de triple X, y los síndromes XXXX y XXXXX. Pero G interrumpe por fin (y se lo agradezco) mi digresión cromosómica: “¿Me estás escuchando?”. “Claro que sí”, le contesto. “Yo lo que le propondría al instituto es que os pusieran en las habitaciones por orden alfabético”. Y me quedo tan pancho.
IDEAL (La Cerradura), 17/03/2019

domingo, 10 de marzo de 2019

Pelotas


La víspera de elecciones es también una época de regresos y renacimientos. Aunque la gente hable más de la debacle del Real Madrid, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se empeña en cambiar la realidad y hacer campaña electoral a golpe de decretos-leyes (no “reales decretos”). Y es que se ve que los casos de extraordinaria y urgente necesidad a los que se refiere la Constitución para legislar desde el ejecutivo son subjetivos (los “reales decretos” emanan de la potestad reglamentaria). Así, mientras una parte del madridismo suspira por la vuelta de la elegancia y la mano izquierda de Zinedine Zidane, otros piden el regreso de la mano dura de José Mourinho, el “number one”, el gran homo interruptus. Ah, no, me confundo, el verdadero homo interruptus es Pablo Iglesias, que anunció su regreso a la escena política (como si se hubiera ido) con una campaña digna de la colonia masculina “Jacqs”: Vuelve el hombre. ¿Qué hombre? Él. Pablo. El destructor de mundos políticos (dicho con voz grave). O quizá se trataba de una campaña de la última película de Marvel. No sé. Quién puede saber algo con tanto jaleo, sobre todo si está rodeado de gente que, amparándose en el Estado de Derecho, hace lo que le sale de las pelotas. Al fútbol me refiero, claro. Porque, ¿quién hace en España lo que le sale de las pelotas? A ver. Carles Puigdemont, aunque viva en Bélgica. Quim Torra, que continúa viviendo en España a su pesar. Santiago Abascal, claro. Y Pablo Casado. Y quizá Albert Rivera. Sebastián Pérez seguro. Y Luis Salvador. ¿Paco Cuenca? No sé, este hombre sonríe demasiado como para hacer lo que quiera. Pero usted, sí. “¿Yo?” “Sí”. “¿No serás tú?” “Sí”. “Y tú también, claro”. “¿Yo?” “No. Tú”. “Y a mucha honra”, me contestará usted. O al menos lo intento. Vale. ¿Y no hay mujeres que hagan lo que quieren? Menos, pero las hay. Del perfil anterior, Susana Díaz o Carmen Calvo. De otros perfiles más edificantes, Marta Gutiérrez y Mayte Olalla, que encabezan la lista de Vamos Granada para las elecciones municipales. Y es una verdadera desgracia para la política municipal y española que no sean más las candidatas. Así no hablaríamos tanto de pronombres o de prohombres y de pelotas. Pero es que se ve que en España casi todo es una cuestión de pelotas, que según la RAE puede ser “juego que se hace con la pelota” o “persona aduladora, que hace la rosca”. Lo mismo termina siendo José Mourinho el presidente del Gobierno.
IDEAL (La Cerradura), 10/03/2019