domingo, 22 de julio de 2018

Alienados


Si uno atiende a los testimonios de los vecinos del Realejo, algunos okupas son capaces no sólo de transgredir las leyes penales, sino también las de la física. Porque el edificio del antiguo Hotel Colombia, en el Carril de San Cecilio, tiene las ventanas tapiadas con ladrillo, las puertas cerradas con candados y planchas metálicas, pero se trata de una casa tomada por seres capaces de introducirse por un único punto débil: un agujero cuadrangular sobre la acera. Lo que sería quizá un desagüe o un ventanuco para la ventilación se ha convertido en la puerta improvisada por la que los últimos inquilinos del edificio deben arrastrarse para entrar. Y ahora viven encerrados en una fortaleza. Hay personas empeñadas en convertir las ciudades en un espacio inhóspito. Renuncian a las normas sociales y se sitúan tan al margen que llegan a transformarse en reptiles, o en fantasmas que ululan en antiguos edificios. Su rastro es reconocible en cualquier barrio, pues aprovechan cualquier grieta para vivir en un mundo paralelo que, sin embargo, también se encuentra en éste. Pero no son Morlocks o vampiros que se oculten de la luz del día, sino que de día y de noche vegetan en una vida parásita que se ampara en las injusticias sociales para vivir a costa de los demás. Personalmente, estoy harto del discurso catastrofista de algunos colectivos que no están en la realidad, y que simplemente han renunciado a la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso, que es como define Steven Pinker la Ilustración en un ensayo que debería ser una lectura obligatoria: “En defensa de la Ilustración” (Paidós). Porque la realidad es que vivimos en sociedades con los mejores índices de calidad de vida de la historia, aunque sin duda sigan existiendo desigualdades lacerantes, como las que llevan a miles de migrantes a viajar a nuestras costas. Pero qué gran diferencia hay entre el que nace en la pobreza y se juega la vida en busca de un futuro mejor, y aquel que, teniendo todas las posibilidades para llevar una vida plena, decide vivir en los márgenes de ella. En un mundo feliz orwelliano de terrorismo, drones, capitalismo, bandas, neoliberalismo, tráfico, refugiados, desigualdad, abusos y delitos de odio que, sin embargo, sólo le sirve para justificar su propia pobreza. Y es que, como dice Pinker, la modernidad no ha conseguido que la vida sea demasiado dura y peligrosa, sino demasiado agradable y segura. Y por eso hay quien prefiere renunciar a ella. Ésa es la verdadera alienación.
IDEAL (La Cerradura), 22/07/2018

domingo, 15 de julio de 2018

El último prófugo


La noticia más comentada esta semana ha sido el fichaje de CR7 por la Juventus de Turín, aunque casi nadie cuenta que el futbolista ha huido de España después de no declarar a Hacienda más de treinta millones de euros. Total, si eso es lo que va a cobrar por temporada en Italia, país que ha reformado su legislación fiscal para atraer a grandes fortunas –que tributarán por una cuota de fija de 100.000 euros independientemente de los rendimientos que obtengan en el extranjero-, y donde sólo los trabajadores de la FIAT han mostrado algo de dignidad, declarándose en huelga. Porque la familia Agnelli tiene el 29% de las acciones de la FIAT y el 63% de la Juventus, pero mientras ficha al futbolista portugués obliga a los trabajadores de la fábrica de coches a que se aprieten el cinturón. “¿Es normal que una persona gane millones mientras que miles de familias no llegan a fin de mes?”, se preguntan. “La empresa debería invertir en modelos de automóviles y no en futbolistas”. No sé. Para el caso, hablamos de un futbolista con un motor de 34 años, y que ha corrido revolucionado los últimos nueve en el Real Madrid, que lo ha amortizado mejor que a un automóvil de alta gama. ¿No deberían fabricar los trabajadores de la FIAT a un nuevo Cristiano Ronaldo? Un replicante modelo CR7 que marque goles y grite: “¡Sííí!” No debe de ser tan difícil. Aunque más complicado fue el entramado societario que montó el futbolista de carne y hueso para no tributar por el IRPF. Concretamente, las cuotas que, según la fiscalía, dejó de ingresar el jugador portugués por este impuesto (las cantidades no declaradas eran mucho mayores) fueron de 1.393.906 euros en 2011, de 1.665.304 en 2012, 3.201.266 en 2013 y de 8.508.419 en 2014. Así, CR7 habría cometido un delito fiscal en 2011 y otros tres delitos fiscales agravados en 2012, 2013 y 2014 al superar las cuotas dejadas de ingresar los 600.000 euros. Y es que, jugando al fútbol, se puede aprender Derecho Financiero y Tributario. Pero también Derecho Penal, porque cada delito lleva aparejado una pena de uno a dos años de prisión, lo que sumarían unos siete años, por lo que el futbolista ha propuesto aceptar una pena de dos años y pagar una multa de casi veinte millones de euros, en vez de los treinta que reclamaba la abogacía del Estado. ¡Peccata minuta! Lo mismo tendría que jugarse en el patio de la cárcel la próxima final de la Champions.
IDEAL (La Cerradura), 15/07/2018

domingo, 8 de julio de 2018

Estrecho


Esta semana he viajado entre Motril y Melilla, en plena “Operación Paso del Estrecho”; y la verdad es que todo ha resultado “estrechante”, desde la espera de una hora para la salida con retraso del  ferry, hasta el viaje en el propio barco de la Compañía Naviera Armas, demasiado pequeño para los viajeros y sus familias, que en una especie de competición buscan el mejor sitio para acomodarse, cuando no tumbarse, pues actualmente el trayecto de 92 millas náuticas entre la península y el continente africano no puede hacerse en menos de –con suerte- seis horas. Los prejuicios sobre la inmigración deben de haber influido en la empresa naviera, que trata a los pasajeros como si fueran de tercera. Probablemente será mejor –y más rentable- viajar entre las islas Baleares o entre las islas Canarias, pero que yo sepa Melilla sigue siendo una ciudad española, donde las leyes y los servicios públicos que se prestan en el resto del país deberían ser exactamente los mismos. Sin embargo, el panorama autonómico y provincial español es en este sentido catastrófico. La descentralización de los servicios públicos no ha contribuido a mejorarlos ni al bienestar de los ciudadanos, sino a una competición sobre la privatización y el abaratamiento de dichos servicios, aunque al mismo tiempo las comunidades y corporaciones locales no dejen de pedir mayores recursos. Esta semana hemos leído que el ministerio de Hacienda pretende ceder a los ayuntamientos las competencias para los servicios de dependencia. ¿Se ha pensado antes cómo van a financiar los municipios esta prestación social? Porque la cesión de las competencias en educación o sanidad a las comunidades autónomas, por ejemplo, no ha mejorado la prestación de estos servicios en la totalidad del territorio español, sino que, muy al contrario, ha generado situaciones de desigualdad despendiendo de la comunidad de que se trate, como también desigualdades fiscales en los tributos cedidos para poder financiarlos. ¿Y qué decir de la educación? Si la educación siguiera siendo una competencia estatal nos habríamos ahorrado el problema catalán, donde, hace diez años, sólo una parte residual de la población aspiraba a la independencia. ¿Y el País Vasco, donde desde las instituciones se ha llegado a apoyar a ETA? Tenemos una extraña idea de lo que es el progreso. Y quizá deberíamos cruzar más el Estrecho para darnos cuenta, en un viaje de ida y vuelta. Porque nuestras sociedades serán sin duda multiculturales y multirraciales, pero únicamente tan pobres como nos empeñemos en que lo sean. Y la marginación sólo genera pobreza.
IDEAL (La Cerradura), 8/07/2018

domingo, 1 de julio de 2018

Pensamiento pantalla


Vivimos en una sociedad que se traga todo con los ojos cerrados. Salvo excepciones, apenas existe una reflexión sobre los sucesos que, por el mero hecho de ser noticiosos –y por muy condenables que sean- hay a quien le parecen dignos de emulación. Después de las manifestaciones en las calles por la puesta en libertad de los miembros de La Manada, la policía ha detenido por violación de una menor en Gran Canaria a otros cinco animales que no han dudado en llamarse La Nueva Manada, término que gritaban eufóricos en la misma comisaría donde eran interrogados. ¿Qué sociedad estamos creando? Para algunos la realidad es un videojuego donde no hay noción del bien y del mal, y quizá contribuya a esta confusión general el tratamiento sensacionalista que las televisiones públicas y privadas les dan a estos delitos. ¿Le importan a la opinión pública las declaraciones de un violador? ¿Tienen los periodistas que esperar o perseguir a los criminales a la puerta de su casa o del juzgado? ¿Son estrellas de cine? ¿Tienen algo que aportar? De los condenados o puestos en libertad por decisiones judiciales los medios de comunicación deberían decir poco, y no contarnos su vida y sus costumbres, que no nos interesan. Pero al parecer hay a quien sí le interesan, y entonces da igual si se trata de personas condenadas por la sociedad o por el poder judicial, sino de si salen en los medios de comunicación o en las redes sociales, y que según el pensamiento débil se han convertido en famosos cuyo comportamiento hay que imitar. Porque lo que importa es aparecer en una pantalla a cualquier precio, y por eso las jaurías han grabado las violaciones y las vejaciones y las han compartido, como hacen muchos adolescentes españoles, que graban los abusos que comenten en el colegio o en el instituto, porque es un comportamiento que han aprendido bien, como otros adolescentes norteamericanos convertidos en asesinos y deseosos de inmortalizarse después de asesinar a sus compañeros. ¿Exagero? Cuando uno camina por la calle, lo raro ya es encontrarse con alguien que mire por dónde va. Porque la mayoría va mirando la pantalla del móvil, leyendo, supongo, el mensaje que no puede esperar, la imagen asombrosa y el vídeo divertidísimo, el selfi que te diga quién eres. El comportamiento social, como el pensamiento, se ha vuelto plano y digital. Estamos sustituyendo la razón y los sentimientos por simples emoticonos. Pero hasta los emoticonos pueden convertirse en meras muecas, cuando no en calaveras.
IDEAL (La Cerradura), 1/07/2018

domingo, 24 de junio de 2018

36 razones


Sin duda hay otros mundos que están en éste. En una casa-cueva de Marchal (Granada), donde vive Juan Manuel Heredia “El Canuto” con sus tres mujeres y sus 36 hijos, de los que la Junta de Andalucía le ha quitado la custodia de 13, todos menores de edad. Juan Manuel ha tenido 6 hijos con Piedad, 16 con María Dolores y 14 con Soledad. Asegura que se gana “honradamente la vida”, pero presume de “no haber trabajado nunca”, algo demasiado común en esta España negra, empezando por la clase política. Esos cientos de presidentes de instituciones públicas que, entre chascarrillos y una sonrisa cómplice como la de “El Canuto”, confiesan que, en realidad, quien trabaja es el director general. Debe de ser grande la cueva de Juan Manuel Heredia, para que vivan al menos cuarenta personas en compañía. Pero también lo son las de Alí Babá, que aún existen en algunas Administraciones públicas, donde se dan asimismo problemas de higiene, aunque no de vestimenta y alimentación, que son las razones por las que le han quitado la tutela de los menores a su progenitor. “Bastante bien salen algunos hijos con los padres que tienen”, dice Emilio Calatayud. “¿Cobrarán estos padres ayudas por familia numerosa o subvenciones de otro tipo?” se pregunta. No lo sé, pero deberían cobrarlas, a pesar de que la Fiscalía de Menores hable de “riesgo de maltrato físico y emocional, exposición a situaciones de violencia de pareja y entre miembros de la unidad familiar, presunto abuso sexual hacia algunas de las hermanas y negligencias graves en el cuidado familiar”. Porque es lo que justifica la existencia de las Administraciones. ¿En qué se diferencia la moral privada de la moral pública? En la educación. Juan Manuel Heredia parece haber formado una sociedad aparte que vive con sus propias reglas, tomadas de la ley gitana y de aquí y allá. Como si fueran mormones, la civilización se ha detenido en la puerta de la cueva; o quizá es que no la han dejado entrar. ¿Se trata de un asunto privado o de un asunto público? Paradójicamente, en una sociedad en la que ya no existe la vida privada, se trata de un asunto público, pues la obligación de la Administración es tutelar a esos menores y evitar su desgracia, aunque tenga que atravesar para ello la puerta de su casa. Y es que a veces, como diría el filósofo, lo más extraño que puede encontrarse uno en una casa (o una cueva) es a un ser humano.
IDEAL (La Cerradura), 24/06/2018

domingo, 17 de junio de 2018

Orgullo


Por los bemoles de Luis Rubiales que España no va a ganar el mundial. O sí. Porque este tipo es granadino, y ya se sabe que tiene un orgullo al que no alcanza ni el Ave. Como a él no le habían dicho nada sobre el fichaje de Lopetegui por el Real Madrid, pues liamos la Spanish Civil War, como ha titulado el lío de la Selección Española de Fútbol la prensa inglesa. Total, si se trata de un hombre que ha sobrevivido a los moros y a los Reyes Católicos y hasta al nacionalismo motrileño. ¡Florentinos a mí! Que yo destituyo al seleccionador para que los españoles se dediquen a otra cosa. A escribir, como el exministro de Cultura, Maxim Huerta, que al menos se ha librado de la fiebre futbolística. Y todo porque ha sido condenado por utilizar una sociedad para no tributar por el IRPF a Hacienda. A eso se le llamaba fraude fiscal antes y después de Cristóbal Montoro, aunque es verdad que es una práctica habitual entre los escritores y periodistas españoles que facturan lo suficiente para preferir pagar un tipo fijo y proporcional en el Impuesto sobre Sociedades en vez de una escala progresiva en el IRPF. Por eso de la solidaridad y tal. Porque, además de progresistas, son capitalistas orgullosos, que son los que montan una sociedad con un administrador único. Como Luis Rubiales, que no tendrá que pagar de su bolsillo los dos millones de euros que ha dejado de cobrar la Federación Española de Fútbol del Real Madrid ni tampoco el finiquito de Lopetegui. ¡Son los principios! Y los tienen en común mucha gente de la cultura y del deporte. Se ve que en España son la misma cosa, y por eso requieren un mismo ministerio, que al menos, a partir de ahora, será dirigido por un gestor cultural de prestigio como José Guirao, granadino de adopción, y que quizá apadrine la llegada del legado Lorca a Granada, mientras la Junta se pone de nuevo a buscar los restos del poeta. ¡Que le den el premio Nobel!, claman otros. Aquí cada uno va a lo suyo, como ocurre en algunos países y en algunos equipos de fútbol. Para el caso, este mundial se celebra para mayor orgullo de Putin, al que le da lo mismo invadir la península de Crimea o que su equipo le meta cinco cero a Arabia Saudí, otro país ejemplar al que Occidente hace la vista gorda. Y esa es la cuestión. Con un par de balones de fútbol.
IDEAL (La Cerradura), 17/06/2018

domingo, 10 de junio de 2018

Legitimidad


Lo que más me gusta del nuevo gobierno de Pedro Sánchez es la defensa que la mayoría de las ministras y ministros han hecho de la Constitución española, aunque haya que cambiarla. Porque, para reformarla, hay que seguir el procedimiento contemplado en el propio texto constitucional, algo tan natural desde el punto de vista jurídico como olvidado en el plano político. Demasiados diputados confunden la soberanía popular con sus propios deseos, y piensan que ganar unas elecciones les da derecho a hacer lo que les dé la gana. Pero, en España, la soberanía popular reside en el parlamento ya constituido, no en la voluntad de los votantes. La voluntad popular se convierte en órgano del ordenamiento jurídico cuando es poder constituido, y no antes. El matiz es importante, pues implica que lo primero que debe respetar el representante público es el ordenamiento jurídico. Esto vale para el presidente de la comunidad autónoma de Cataluña, Quim Torra, como para el exalcalde de Granada, Torres Hurtado, un político que gobernaba el Ayuntamiento como un cortijo porque creía estar legitimado por el voto ciego de una mayoría de ciudadanos. De hecho, aún lo cree, y esta semana ha presentado en el juzgado una póliza de seguro pagada por el Ayuntamiento en vez aportar de su bolsillo dos millones de euros. Un seguro contratado “para cubrir fianzas judiciales en procesos criminales”. ¡Y es que los hay previsores! En la nueva política-pose, dirigentes como Pablo Iglesias justifican su inconsecuencia con la inconsecuencia de las bases de su partido, como si la decisión de una mayoría convirtiese en ético lo que no lo es, aunque se trate de cuestiones tan domésticas como la compra de una casa. Hitler llegó al poder con el apoyo de la mayoría de los ciudadanos alemanes, pero el pueblo no puede legitimar las opciones políticas que atentan contra la legalidad. Porque no son los votos de los ciudadanos los que otorgan la legitimidad, sino una votación en el Congreso de los Diputados. Por eso sonroja escuchar que la elección de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno es “un golpe de Estado”. La gracia de los parlamentos es precisamente el poder evitar los golpes de Estado, como pudimos comprobar en España no hace tanto tiempo. España parece un país de otro planeta, y quizá por eso haya venido un astronauta al ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Debe tenerse otra perspectiva de las cosas cuando se ha contemplado la tierra desde el espacio. Aunque una cosa es estar en órbita y otra ser desorbitado.
IDEAL (La Cerradura), 10/06/2018