domingo, 22 de abril de 2018

Educación y economía


En una época en la que existe en la sociedad una patente desafección política, la colaboración entre las Administraciones públicas y los ciudadanos para la prestación de los servicios púbicos debería ser algo prioritario. Una prueba de que puede construirse un futuro común, más allá de los intereses personales o de partido. En el sector de la educación, la labor de las AMPAS en colegios e institutos es fundamental para ello, pues si los padres y las madres colaboran con el profesorado y la administración, nuestros hijos –que serán los artífices de ese futuro- resultarán los primeros beneficiados. Colaboración en la organización de actividades escolares y extraescolares, pero también en la prestación de los servicios públicos asociados a la educación, como son los comedores escolares. La AMPA “Amigos de una escuela mejor” del CEIP Gómez Moreno, en el Albaicín, constituye un buen ejemplo, pues ha recibido un premio de la Junta de Andalucía por la gestión del comedor escolar, en el que se utilizaban productos locales y ecológicos. Sin embargo, después del concurso público puesto en marcha por la propia Junta en unas condiciones inasumibles para una AMPA, el comedor será gestionado por una empresa de catering, continuando así con la lamentable política de privatización de los servicios públicos fundamentales que no sólo se sigue en Andalucía, sino en toda España. ¿Qué diferencia hay entonces entre un gobierno del PP en el Estado y otro del PSOE en la comunidad autónoma? ¿Qué justifica que se cedan las competencias a las administraciones territoriales en los servicios fundamentales si las decisiones no obedecen al parecer a cuestiones ideológicas sino de mera financiación? ¿Para qué queremos duplicidad de Administraciones públicas si las segundas están empobrecidas? ¿De qué sirve que se tramite en el parlamento andaluz actualmente una ley para “promover una vida saludable y una alimentación equilibrada” si luego la gestión los servicios públicos que deben promoverlas se entrega a grandes empresas? La Junta de Andalucía ha llevado a cabo valiosas iniciativas como la educación universitaria gratuita, pero no lo es la privatización del comedor de este colegio granadino, aunque se cumplan todos los requisitos legales. Susana Díaz reclamaba esta semana que se apruebe de una vez el nuevo sistema de financiación autonómica. Pero lo primero que necesitan las comunidades autónomas es ser mucho más eficientes en la gestión de los recursos públicos, y eso no tiene nada que ver con la privatización de los servicios fundamentales. Lo mismo les vendría bien escuchar a los padres. Somos expertos en economía doméstica.
IDEAL (La Cerradura), 22/04/2018

domingo, 15 de abril de 2018

Juegos


A medida que la sociedad se empobrece, proliferan en las ciudades españolas las casas de apuestas, los casinos y los locales destinados al juego. En Granada, seis meses después de que la Junta de Andalucía aprobara el Reglamento de Apuestas Deportivas, hay 37 salones de juego y 8 nuevas licencias en tramitación, según informaba Jorge Pastor en IDEAL. Y también esperamos un casino en esta ciudad, que aspira a convertirse en un paraíso de ludópatas. Pero si ya tenemos a los políticos locales, que acostumbran a jugarse el patrimonio municipal… ¿Hacemos una porra sobre la posible intervención del Ayuntamiento por Cristóbal Montoro? El ministro de Hacienda ha tejido pacientemente la tela de las cuentas públicas, y su figura de araña responsable y monstruosa se va acercando poco a poco a la figura de polilla del alcalde Francisco Cuenca, enredado en un capullo por los hilos que fabricaron en la pasada legislatura Torres Hurtado y su equipo económico, experto en tequemanejes. Los que están hundidos en la miseria se lo juegan todo a la suerte, y hay quien dedica el día entero a pensar en la quiniela o en la combinación ganadora –ojalá- de la Lotería Primitiva, ese impuesto encubierto que la gente paga con esperanza y alegría. He aquí un círculo vicioso: los pensionistas soñando con engordar su pensión y pagándola con los boletos de la bonoloto, y los jóvenes confiando su futuro a las apuestas deportivas. La Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado S.A. (que opera nueve juegos de azar, entre ellos la Lotería Nacional, la Quiniela o Euromillones) está adscrita al Ministerio de Hacienda, lo que convierte al ministro Montoro en una especie de Señor de la Suerte, que eliminó la exención que hasta 2013 había en el IRPF por estas ganancias patrimoniales para que tributen con un gravamen especial de loterías. Porque aquí no se desperdicia nada. Pero es que la fiscalidad sobre el juego es un tema interesante, y por eso los tributos que lo gravan se cedieron a las comunidades autónomas. ¿Financiarán mejor así la sanidad o la educación? En Granada, los jefes de Urgencias del PTS y de Traumatología han dimitido al parecer por falta de personal. Y según informaba Ángeles Peñalver esta semana, la USAE (sindicato de técnicos de enfermería) denuncia que la desfusión hospitalaria ha sido un ERE encubierto. Así que acudir a urgencias se ha convertido asimismo en una lotería, pues con suerte te atenderá uno de los seis médicos que hacen guardia durante 24 horas en el PTS. ¿Admiten apuestas?
IDEAL (La Cerradura), 15/04/2018

domingo, 8 de abril de 2018

Másteres del universo


Mientras los profesores o los estudiantes universitarios se las ven (y se las desean) con la ANECA o el mercado de trabajo para justificar cada uno de los méritos de su currículo, toda una presidenta de la Comunidad de Madrid destruye su carrera política por añadir torticeramente un título al suyo. Pero es que en España siempre ha habido mucha “titulitis”, y demasiados políticos se empeñan en mostrarnos una y otra vez su complejo de idiotas. Y hay quien no tiene complejos y cree que debe recibir los títulos por la cara, aunque eso te inhabilite –antes que la justicia, a la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid debería inhabilitarla su propio partido- para dirigir siquiera la república de tu casa. Nada extraño, sin embargo, en un país en el que abundan los grandes de España, y en el que otorgar noblezas ha sido algo tan común como esquilmar el erario, como todavía podrían explicarnos los nietos de Franco o todos los empresarios que viven igual de bien ahora en la democracia como lo hacían antes en la dictadura. Parece ser la esencia de la cultura española obtener cargos y premios no por el propio mérito, sino por la falta de dignidad personal. Luego están los que de verdad estudian, esos graduados universitarios que terminan trabajando en países que no tienen un sistema educativo –a pesar de universidades como la Rey Juan Carlos y el PP madrileño- comparable al español, pero sí mayor demanda de empleo en el mercado de trabajo. Porque el mercado laboral español se ha flexibilizado tanto que sólo hay empleos basura, y los derechos de los trabajadores han retrocedido hasta la época industrial. Pero esta semana hemos visto al artífice de esta reforma, Mariano Rajoy, reuniéndose con las representantes de “las Kellys” (así las llama la prensa sin sonrojarse), como denominan a las limpiadoras que trabajan en los hoteles por un salario medio de dos euros la hora. ¿Será el presidente del Gobierno máster en hipocresía? ¿Lo serán también los empresarios hosteleros que en ciudades como Granada subcontratan a estas esclavas actuales a través de empresas de trabajo temporal? Y es sólo un ejemplo de cómo se ha afrontando en España la crisis económica. Se explota laboralmente a los trabajadores, pero se presume del turismo como de la gran industria nacional. Hay otros ejemplos, como la venta de Endesa a fondos de inversión de Goldman Sachs. Pero bienvenidos sean los inversores extranjeros. Aquí regalamos títulos, recursos y hasta personas por la cara.
IDEAL (La Cerradura), 8/04/2018

domingo, 1 de abril de 2018

Mitologías


Mientras las calles de nuestras ciudades se llenaban esta semana de procesiones e imágenes de santos, las pantallas de los cines lo hacían de personajes de videojuegos con la última película de Steven Spielberg, “Reader Player One”, que para el imaginario friki es una prueba también de que hay otros mundos posibles y se encuentran en éste. ¿Podrían llenarse las calles de gigantes, naves espaciales y guerreros ninja? Podrían, porque la gente se pone las gafas de realidad virtual que prefiere, y hay quien, incluso, prefiere no ver. En Granada, después de años de vacíos y silencios e informaciones contradictorias, empezamos a ver el legado de Federico García Lorca, envuelto asimismo en un halo mítico en el que al parecer confían nuestros políticos para que nos olvidemos de preguntar por las cuentas del Centro. “El Centro Lorca comienza a llenarse de Federico”, ha dicho el alcalde Francisco Cuenca, supongo que convencido de lo que dice. Pero ¿por qué en esta ciudad tiene que ser todo tan opaco? Si uno piensa que para la cesión del legado había que poner de acuerdo al Ministerio de Cultura, a la Junta de Andalucía, a la Diputación y al Ayuntamiento de Granada y a la propia Fundación García Lorca, quizá hasta parezca una hazaña. Porque la actualidad granadina está llena de noticias míticas como la llegada del Ave y del legado de Lorca que, cuando de verdad ocurren, están ya tan desdibujadas de tan repetidas y desmentidas –quince años han pasado desde que se firmó en la Huerta de San Vicente el protocolo para la construcción del Centro- que parecen fruto de un cómic o un videojuego. Y no es que no haya que alegrarse por la inauguración de la exposición “Una habitación propia”, pero menuda penitencia. Frente a esa realidad, uno lee esta misma semana que en el IES Navarro Villoslada, de Pamplona (Navarra), se estrenaba “Generación Lorca”, la obra con la que el Taller de Teatro Escolar de este centro educativo celebra su cuadragésima temporada, un montaje realizado por los propios alumnos sobre “Bodas de Sangre”. Ana Artajo y Ion Martinkorena, autores del texto, explican que eligieron a Federico García Lorca “porque es el poeta más representativo de las letras españolas de cualquier siglo”. Y respecto a la experiencia de los alumnos, añaden: “El universo lorquiano se entrecruzará desde ahora con sus historias personales, y la palabra de Lorca inundará sus vidas para cambiarlas para siempre”. Casi nada. Pero quizá ahí radique la diferencia entre invertir en mitologías o en educación.
IDEAL (La Cerradura), 01/04/2018

domingo, 25 de marzo de 2018

Sátiros


Nuestra sociedad es mucho más frágil de lo que nos creemos. Si la esperanza de vida de un ser humano roza ya los cien años, quizá sea capaz de recordar la guerra de Marruecos, la guerra civil, el régimen de Franco, el bodrio catalán e incluso la dictadura de Facebook. El nacionalismo español siempre ha sido indulgente consigo mismo, pero no con el nacionalismo catalán, al que observa entre el miedo y el estupor. A eso contribuyen sin duda los independentistas catalanes, que son incapaces de encontrar un presidente-títere que no lea su discurso en el parlamento como si fuera una sentencia condenatoria, como ha hecho esta semana Jordi Turull, o que no huya como Marta Rovira. En España, ya no se distingue entre la mentira y la verdad, y la historia ya no la cuenta Galdós en los “Episodios nacionales”, sino revistas como “El Jueves” o “Mongolia”, que aún deben luchar por la libertad de expresión. Pero cuando la crónica política se ha convertido en sí misma en una sátira o un chascarrillo –según Cristina Cifuentes- hasta los jueces parecen tener dudas para interpretarla, pues todo tiene un tufillo mongoloide, maldita la gracia. Pero ¿qué es lo que ha pasado en España? Pues, por lo visto, sólo lo sabe Ciudadanos, que es el único partido que sube en las encuestas, aunque a Albert Rivera se le caracterice como la personificación del IBEX-35. Y quizá sea así. Las grandes multinacionales quieren países manejables, con ciudadanos que te digan lo que desean en Facebook. Los internautas compran, se quejan, votan lo que les gusta o lo que no, y luego se encuentran con Donald Trump en la Casa Blanca y a saber con quién en el Palacio de la Moncloa. Porque en las calles sólo se manifiestan los mayores de 65 años, que no han tenido tiempo de ser poseídos por las redes sociales. Ellos aún saben diferenciar entre lo privado y lo público, y por eso no contribuyen voluntariamente a ser controlados. ¿Quiere usted saber cuáles son sus gustos literarios? Pregúnteselo a Amazon. La sabiduría occidental se ha reducido a diez algoritmos que uno cumple cada vez que hace un clic en el ratón del ordenador. “Identifíquese”, nos piden tiendas y plataformas de todo tipo, y vamos construyendo con nuestros datos un avatar más real que nosotros mismos, pero menos responsable. ¿Tendrá la cara de Marc Zuckerberg? Nadie podrá decir que no le hemos entregado nuestros sueños gozosamente, para que su empresa los venda al mejor postor. Menudos sátiros.
IDEAL (La Cerradura), 25/03/2018

domingo, 18 de marzo de 2018

Demanda social


Resulta preocupante que los partidos políticos tomen decisiones o hagan propuestas según los resultados de las encuestas o los sondeos. El pueblo es soberano, pero ¿tiene siempre razón? La visceralidad parece haber contaminado no sólo las redes sociales y los medios de comunicación, sino la propia vida política, donde brillan actualmente por su ausencia las opiniones meditadas. Nuestros líderes políticos repiten machaconamente las mismas ideas como si fueran eslóganes electorales, aunque no se sostengan en datos y ni siquiera en convicciones políticas. Lo hemos comprobado esta semana con el debate en el Congreso sobre las pensiones, que no ha aportado nada nuevo al margen de la constatación del que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, vive en el País de Nunca Jamás mientras los jubilados españoles lo hacen en la pobreza. Pero también lo hemos visto después del asesinato del niño Gabriel, que ha despertado los instintos más bajos de la audiencia, de los periodistas y de los políticos, claro, que han debatido sobre la derogación de la prisión permanente revisable, que probablemente atenta contra los valores constitucionales, como han defendido un centenar de profesores universitarios de toda España, y entre ellos ocho del Departamento de Derecho Penal y del Instituto de Criminología de la UGR, que  algo sabrán sobre el tema. Pero en la web de IDEAL los internautas los acusaban de “buenistas”, y había quien recordaba casos sangrantes y muy dolorosos, sí, ocurridos en la ciudad de Granada, como la violación y el asesinato en 1987 de la niña Aixa. "El asesino, José Fernández Pareja, fue condenado por la Audiencia Provincial de Granada a 85 años de prisión, pero apenas pasó 16 tras las rejas”, clamaba un internauta. Y la verdad es que es un hecho que provoca indignación, pero la Constitución Española reconoce la reinserción social y prohíbe las penas de duración indeterminada. ¿A qué debemos renunciar para asegurar el mantenimiento de una sociedad democrática? No queremos que este tipo de delincuentes estén en la calle, y la razón de esta ley, como señalaba la Comisión de Justicia del Congreso de los Diputados, era “la demanda social”. Pero esto no debe justificar su aprobación ni su permanencia. La democracia no es sólo asegurar la voluntad de la mayoría, sino la existencia de un marco jurídico que proteja la dignidad de la persona, incluso la de los pederastas y asesinos. Patricia Ramírez, la madre de Gabriel, pedía después de la muerte de su hijo que no se extendiera la rabia. Eso es una lección de democracia.
IDEAL (La Cerradura), 18/03/2018

domingo, 11 de marzo de 2018

Pelo


Si uno se fija en los peinados de Donald Trump y Kim Jong Un, se da cuenta que llevan como una aureola belicosa. Es como si el humillo que les sale de la cabeza hubiera contaminado su pelo, que tiende a alzarse hacia arriba. Medio planeta preocupándose por los prontos de los presidentes de USA y Corea del Norte cuando lo único que necesitan es un buen peluquero, que les peine bien las ideas sobre el cuero cabelludo. Quizá tengan demasiado pelo, cuya caída está relacionada en los hombres con los niveles de testosterona. Por eso andan Donald y Kim permanentemente enfurruñados. No como nuestro ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que, calvo y feliz por la recuperación económica, está dispuesto a equiparar el sueldo de los funcionarios públicos del Estado con los de las Comunidades Autónomas. Ha comenzado con los policías, pero a la cola se han puesto jueces y fiscales, médicos, enfermeros, profesores... La equiparación salarial entre todos los funcionarios del Estado –del que también forman parte las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales-, parece algo lógico. Se lo preguntas a nuestros políticos –con pelo y sin pelo- y te dicen que sí, que es lo sensato para reducir las desigualdades, que hay que legislar sobre el tema. Y, sin embargo, esta semana hemos visto a miles de mujeres manifestándose por la equiparación salarial con los hombres. ¿Aquí no es tan fácil legislar? Porque hay empresarios y políticos a los que les salen sarpullidos cuando escuchan hablar de la obligación de equiparar salarios entre los trabajadores, independientemente del sexo que tengan. Equiparar el sueldo entre los funcionarios de las Administraciones públicas les parece lógico, pero entre los hombres y las mujeres –que suelen cobrar de media un 13% menos- de la empresa privada no tanto, porque a fin de cuentas se trata de regular las condiciones del sacrosanto mercado. Y con el capitalismo hemos topado, que no se preocupa precisamente de preservar la igualdad. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que todavía peina algo de pelo, a la pregunta sobre si habría que obligar a las empresas a equiparar el sueldo de hombres y mujeres, ha contestado: “No nos metamos en eso”. ¿En la Administración pública sí, pero en las empresas no? ¿Nos está tomando el pelo? A veces, nuestros políticos parecen también funcionarios que, sin embargo, no se caracterizan por su eficacia ni por el cumplimiento escrupuloso de la legalidad, sino sólo por su obediencia a las leyes de la oferta y la demanda. Pierden el pelo y la cabeza.
IDEAL (La Cerradura), 11/03/2018