domingo, 20 de mayo de 2018

Educación europea


La imagen se repite en las calles de Granada y en las de otras ciudades españolas: grupos de jóvenes bebiendo hasta caerse redondos al suelo, después de destrozar el mobiliario urbano, cantar serenatas, desgañitarse con cantos regionales y jorobar el descanso de los vecinos. La policía apenas puede hacer nada; apercibir verbalmente, poner una multa y aguantar el recochineo de los asistentes. Los hosteleros se debaten entre contribuir al embrutecimiento general –la estupidez hace más caja en cualquier ámbito que la inteligencia- o, renunciando a unos ingresos fáciles, poner un cartel que diga: “No se admiten despedidas de solteros”. Pero si fueran sólo las despedidas… Granada va camino de convertirse en otro de los destinos turísticos infernales como Magaluf o El Arenal en Mallorca, con los que hace unos días compartía protagonismo en el programa Comando Actualidad de TVE. El turismo de borrachera nacional y extranjero desplaza al turismo tradicional, y a unos vecinos que renuncian a vivir en sus casas, bloques donde empiezan a ser mayoría los apartamentos turísticos, que redundan en las subidas de los alquileres, pero donde se pueden meter catorce personas en un fin de semana. Total, si como mucho pararán por allí para ducharse y utilizar el baño en situaciones de emergencia para las que no valga la socorrida calle. Pero no es un fenómeno sólo de España. Europa, esa vieja diosa seducida y secuestrada, vive en un círculo vicioso de trabajo y jolgorio en el que van ahogándose los valores políticos y sociales. Ya ni siquiera le vale su zalamería en las relaciones internacionales. Sucumbe ante EE. UU., Rusia o China, presididas por dirigentes que pasan de la diplomacia, pues gobiernan poniendo únicamente sus atributos comerciales encima de la mesa. Mientras, los partidos políticos tradicionales, igualmente avejentados y avergonzados de sí mismos, inseguros ante las nuevas formaciones, han perdido su sentido, por lo que seremos países ingobernables como Italia, donde, como ocurre también en España, las únicas organizaciones que parecen tener el poder para aglutinar voluntades son la liga y la selección nacional de fútbol. Así, el estadio es el lugar propicio para encontrar la identidad individual y colectiva. Hemos vuelto al tribalismo social, nacional y político. Y esto sólo se arregla con una política educativa común que ahonde en los derechos y libertades que puedan identificarse como valores europeos. No sólo en cada país, independientemente de la región o de la comunidad autónoma, sino en todo el continente. La integración social y política europea pasa por una misma educación.
IDEAL (La Cerradura), 20/05/2018

domingo, 13 de mayo de 2018

Gran Granada


Pues se ve que el alcalde ha salvado a Granada. ¿No habrá por ahí algún político sensato que diga y haga cosas sencillas y concretas? Porque según dónde miremos, Granada puede ser una entelequia, un cajón de sastre o la tierra prometida, por qué no. Un Ayuntamiento gobernado en minoría y que ni siquiera puede aprobar sus presupuestos. Un monumento universal, la Alhambra, que según la Unidad de Delitos Económicos de la Policía ha sido gestionada por un grupo criminal que creó una administración paralela. Un barrio histórico, el del Albaicín, del que se van sus vecinos, acosados por el turismo, que ya apenas permite pasear por el centro. Una ciudad de la que los jóvenes tienen que irse también para poder trabajar, pero a la que el alcalde presume de “haber cambiado el modelo productivo”. ¿Es una broma? Está bien que nos riamos antes de que Cristóbal Montoro intervenga el Ayuntamiento. Es el miembro que falta a la terna formada por Sebastián Pérez, Luis Salvador y el propio Cuenca, que viajan en el camarote de los Hermanos Marx no sabemos adónde, mientras la gente huye al área metropolitana, donde los modelos productivos son los de siempre, pero se vive más tranquilamente, con alcaldes y concejales menos grandilocuentes. Lo mismo sería una buena idea fundir todos los ayuntamientos para crear una Gran Granada, título que tomo prestado de la excelente novela de Justo Navarro. Así tendría más sentido el metro. Y se podrían unir realmente todas las líneas de autobús. Y la gente utilizaría la Vega, que se convertiría en un gran parque, con instalaciones deportivas y huertos ecológicos conectados por un largo corredor verde. E incluso podríamos retomar proyectos megalíticos como el teleférico hasta Sierra Nevada. Si a la ciudad se le sumaran los treinta y tres municipios colindantes, desde Albolote a la Zubia, pasando por Alfacar, Chauchina o Atarfe, tendríamos un único municipio con una superficie de casi mil kilómetros cuadrados y una población de quinientos treinta mil habitantes, suficientes para traer el AVE a rastras o declarar la independencia. Cada pueblo sería un distrito gobernado por asociaciones de vecinos, y nos ahorraríamos cientos de cargos públicos. El aeropuerto tendría conexiones con todo el mundo, y habría cientos de empresas tecnológicas y biotecnológicas donde trabajarían nuestros estudiantes universitarios. Estoy soñando, lo sé. Pero quizá así lográramos ser una ciudad digna de las declaraciones de nuestros políticos, que parecen gobernar reinos que no son de este mundo, aunque estén pagados con algo tan material como los tributos de los ciudadanos.
IDEAL (La Cerradura), 13/05/2018

domingo, 6 de mayo de 2018

Vengadores


La actualidad se ha convertido en una película de superhéroes, “Vengadores: Infinity War”, el estreno cinematográfico más taquillero de la historia. Los medios de comunicación hablan de una guerra entre jueces y políticos, que se mueven según las demandas de los ciudadanos, protagonistas de “La jauría humana”, otro título cinematográfico. Y está también la Patrulla X, formada por psiquiatras y psicólogos, que no han querido mantenerse al margen, porque “El mundo está loco, loco, loco”, una buena comedia. De pronto, la sociedad ha perdido el respeto por la ley, que es la base de la democracia. Y los ciudadanos –hombres, mujeres y demás superhéroes- han empezado a luchar entre sí en una mediática “Civil War”, el cómic más valorado de Marvel y preludio de la batalla final contra el malvado Thanos. Y Thanos es la sinrazón, las decisiones poco meditadas y las iniciativas legislativas que se ponen en marcha a golpe de tuit, de las manifestaciones o de las descalificaciones e insultos. Todos los partidos políticos se han vuelto populistas. E incluso los medios de comunicación han renunciado a ofrecer una información rigurosa y se han abandonado al sensacionalismo. El juicio y la sentencia a “La Manada” es un síntoma. Primero por la autodenominación que se dan sin sonrojo a sí mismos cinco individuos descerebrados, que carecen de cualquier principio ético. Después, por su puesto, por su comportamiento en unas fiestas, las de San Fermín, que no se diferencian sin embargo de otras muchas celebraciones en España, donde se fomenta la borrachera pública y el destrozo del mobiliario urbano, las manadas de toda índole por las calles haciendo sus necesidades en cualquier sitio, en la calle o en los portales, donde también se viola. Luego está la sentencia, claro, discutible y recurrible, pero que ha condenado a esos energúmenos a nueve años de prisión. Y está el ministro de Justicia, que se permite descalificar a un juez que emite un lamentable voto particular, sí, pero para el que ya piden la misma pena que para los condenados. Quizá haya que reformar el Código Penal. No lo sé. Pero resulta también preocupante esta caza de brujas auspiciada por lo políticamente correcto, y que los medios se lancen a escarbar en los fallos judiciales y a generar alarma social –otro ejemplo- porque se ha puesto en libertad a Gregorio Cano, conocido como “el violador de la Verneda”, después de cumplir veinte años de cárcel. Es preferible ponerse en manos de un juez que de otra manada de vengadores.
IDEAL (La Cerradura), 6/05/2018

domingo, 29 de abril de 2018

Crónica negra


Dentro de la crónica de sucesos que tan bien sabe relatar José Ramón Villalba en las páginas de IDEAL, me ha llamado la atención la historia del joven Adrián, cuyo cadáver apareció entre cartones en una planta de reciclaje del camino de Purchil. Inmigrante de origen rumano, del pueblo de Nufaru, no se sabe si se metió a pasar la noche en un contenedor de cartones o su cuerpo fue arrojado allí. En la foto que acompañaba a la noticia podemos ver a un chaval con una sonrisa y una mirada esperanzada, de buena gente, que confía en un futuro mejor. Ese mismo día IDEAL publicaba también que bandas de croatas han vuelto a la ciudad y que la policía les atribuye numerosos robos en viviendas, algo que crea alarma social y miedo al bárbaro. Las opiniones sobre la inmigración están cargadas de prejuicios, pero la actualidad española nos da ejemplos todos los días de que cada persona guarda un ángel y un demonio en su interior. ¿Quién iba a suponer que la expresidenta de la Comunidad de Madrid fuera una cleptómana? Y el caso es que ha tenido que dimitir no por meter la mano en las arcas públicas, como algunos compañeros de su partido, sino en la estantería de un supermercado. Las informaciones periodísticas hablan de tramas conspiratorias dentro del PP madrileño, y ya parece haber pasado a un segundo plano que la expresidenta sufriera también titulitis aguda. ¿Qué es peor, que te den un título por la cara o hurtar cremas de veinte euros para la cara? A algunos les cuestan lo mismo, aunque por suerte no tienen que llegar al extremo de envolverse en cartones para pasar la noche, como el joven Adrián. Los medios de comunicación españoles actúan a veces como trituradoras de la imagen pública, y hay perfiles en Twitter que parecen necrófagos. A menudo la información nos confunde, pero resulta lamentable que lo hagan las instituciones universitarias. Por eso ha hecho muy bien el decanato de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Granada en cancelar la conferencia que llevaba por título “En defensa de Stalin”. ¿De un dictador genocida? Lo más lamentable es que pueda verse una pancarta con la efigie de Stalin en los patios de la facultad, sin que a nadie se le caiga la cara de vergüenza, como da vergüenza que estudiantes de ciencias políticas no entiendan que Stalin representa lo mismo que el fascismo. Qué bueno sería vivir entre gente culta y bienintencionada. Venga de donde venga.
IDEAL (La Cerradura), 29/04/2018

domingo, 22 de abril de 2018

Educación y economía


En una época en la que existe en la sociedad una patente desafección política, la colaboración entre las Administraciones públicas y los ciudadanos para la prestación de los servicios púbicos debería ser algo prioritario. Una prueba de que puede construirse un futuro común, más allá de los intereses personales o de partido. En el sector de la educación, la labor de las AMPAS en colegios e institutos es fundamental para ello, pues si los padres y las madres colaboran con el profesorado y la administración, nuestros hijos –que serán los artífices de ese futuro- resultarán los primeros beneficiados. Colaboración en la organización de actividades escolares y extraescolares, pero también en la prestación de los servicios públicos asociados a la educación, como son los comedores escolares. La AMPA “Amigos de una escuela mejor” del CEIP Gómez Moreno, en el Albaicín, constituye un buen ejemplo, pues ha recibido un premio de la Junta de Andalucía por la gestión del comedor escolar, en el que se utilizaban productos locales y ecológicos. Sin embargo, después del concurso público puesto en marcha por la propia Junta en unas condiciones inasumibles para una AMPA, el comedor será gestionado por una empresa de catering, continuando así con la lamentable política de privatización de los servicios públicos fundamentales que no sólo se sigue en Andalucía, sino en toda España. ¿Qué diferencia hay entonces entre un gobierno del PP en el Estado y otro del PSOE en la comunidad autónoma? ¿Qué justifica que se cedan las competencias a las administraciones territoriales en los servicios fundamentales si las decisiones no obedecen al parecer a cuestiones ideológicas sino de mera financiación? ¿Para qué queremos duplicidad de Administraciones públicas si las segundas están empobrecidas? ¿De qué sirve que se tramite en el parlamento andaluz actualmente una ley para “promover una vida saludable y una alimentación equilibrada” si luego la gestión los servicios públicos que deben promoverlas se entrega a grandes empresas? La Junta de Andalucía ha llevado a cabo valiosas iniciativas como la educación universitaria gratuita, pero no lo es la privatización del comedor de este colegio granadino, aunque se cumplan todos los requisitos legales. Susana Díaz reclamaba esta semana que se apruebe de una vez el nuevo sistema de financiación autonómica. Pero lo primero que necesitan las comunidades autónomas es ser mucho más eficientes en la gestión de los recursos públicos, y eso no tiene nada que ver con la privatización de los servicios fundamentales. Lo mismo les vendría bien escuchar a los padres. Somos expertos en economía doméstica.
IDEAL (La Cerradura), 22/04/2018

domingo, 15 de abril de 2018

Juegos


A medida que la sociedad se empobrece, proliferan en las ciudades españolas las casas de apuestas, los casinos y los locales destinados al juego. En Granada, seis meses después de que la Junta de Andalucía aprobara el Reglamento de Apuestas Deportivas, hay 37 salones de juego y 8 nuevas licencias en tramitación, según informaba Jorge Pastor en IDEAL. Y también esperamos un casino en esta ciudad, que aspira a convertirse en un paraíso de ludópatas. Pero si ya tenemos a los políticos locales, que acostumbran a jugarse el patrimonio municipal… ¿Hacemos una porra sobre la posible intervención del Ayuntamiento por Cristóbal Montoro? El ministro de Hacienda ha tejido pacientemente la tela de las cuentas públicas, y su figura de araña responsable y monstruosa se va acercando poco a poco a la figura de polilla del alcalde Francisco Cuenca, enredado en un capullo por los hilos que fabricaron en la pasada legislatura Torres Hurtado y su equipo económico, experto en tequemanejes. Los que están hundidos en la miseria se lo juegan todo a la suerte, y hay quien dedica el día entero a pensar en la quiniela o en la combinación ganadora –ojalá- de la Lotería Primitiva, ese impuesto encubierto que la gente paga con esperanza y alegría. He aquí un círculo vicioso: los pensionistas soñando con engordar su pensión y pagándola con los boletos de la bonoloto, y los jóvenes confiando su futuro a las apuestas deportivas. La Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado S.A. (que opera nueve juegos de azar, entre ellos la Lotería Nacional, la Quiniela o Euromillones) está adscrita al Ministerio de Hacienda, lo que convierte al ministro Montoro en una especie de Señor de la Suerte, que eliminó la exención que hasta 2013 había en el IRPF por estas ganancias patrimoniales para que tributen con un gravamen especial de loterías. Porque aquí no se desperdicia nada. Pero es que la fiscalidad sobre el juego es un tema interesante, y por eso los tributos que lo gravan se cedieron a las comunidades autónomas. ¿Financiarán mejor así la sanidad o la educación? En Granada, los jefes de Urgencias del PTS y de Traumatología han dimitido al parecer por falta de personal. Y según informaba Ángeles Peñalver esta semana, la USAE (sindicato de técnicos de enfermería) denuncia que la desfusión hospitalaria ha sido un ERE encubierto. Así que acudir a urgencias se ha convertido asimismo en una lotería, pues con suerte te atenderá uno de los seis médicos que hacen guardia durante 24 horas en el PTS. ¿Admiten apuestas?
IDEAL (La Cerradura), 15/04/2018

domingo, 8 de abril de 2018

Másteres del universo


Mientras los profesores o los estudiantes universitarios se las ven (y se las desean) con la ANECA o el mercado de trabajo para justificar cada uno de los méritos de su currículo, toda una presidenta de la Comunidad de Madrid destruye su carrera política por añadir torticeramente un título al suyo. Pero es que en España siempre ha habido mucha “titulitis”, y demasiados políticos se empeñan en mostrarnos una y otra vez su complejo de idiotas. Y hay quien no tiene complejos y cree que debe recibir los títulos por la cara, aunque eso te inhabilite –antes que la justicia, a la todavía presidenta de la Comunidad de Madrid debería inhabilitarla su propio partido- para dirigir siquiera la república de tu casa. Nada extraño, sin embargo, en un país en el que abundan los grandes de España, y en el que otorgar noblezas ha sido algo tan común como esquilmar el erario, como todavía podrían explicarnos los nietos de Franco o todos los empresarios que viven igual de bien ahora en la democracia como lo hacían antes en la dictadura. Parece ser la esencia de la cultura española obtener cargos y premios no por el propio mérito, sino por la falta de dignidad personal. Luego están los que de verdad estudian, esos graduados universitarios que terminan trabajando en países que no tienen un sistema educativo –a pesar de universidades como la Rey Juan Carlos y el PP madrileño- comparable al español, pero sí mayor demanda de empleo en el mercado de trabajo. Porque el mercado laboral español se ha flexibilizado tanto que sólo hay empleos basura, y los derechos de los trabajadores han retrocedido hasta la época industrial. Pero esta semana hemos visto al artífice de esta reforma, Mariano Rajoy, reuniéndose con las representantes de “las Kellys” (así las llama la prensa sin sonrojarse), como denominan a las limpiadoras que trabajan en los hoteles por un salario medio de dos euros la hora. ¿Será el presidente del Gobierno máster en hipocresía? ¿Lo serán también los empresarios hosteleros que en ciudades como Granada subcontratan a estas esclavas actuales a través de empresas de trabajo temporal? Y es sólo un ejemplo de cómo se ha afrontando en España la crisis económica. Se explota laboralmente a los trabajadores, pero se presume del turismo como de la gran industria nacional. Hay otros ejemplos, como la venta de Endesa a fondos de inversión de Goldman Sachs. Pero bienvenidos sean los inversores extranjeros. Aquí regalamos títulos, recursos y hasta personas por la cara.
IDEAL (La Cerradura), 8/04/2018