domingo, 8 de octubre de 2017

Reyes y bufones

 Pues ha tenido que ser el Rey de España quien diga por fin algo sensato sobre la insurrección en Cataluña, resumiendo perfectamente la situación y reclamando la aplicación de la ley y el restablecimiento del Estado de Derecho. Por preparación, saber estar y sentido común sería el mejor político de España; si no fuera rey, claro, porque no podemos votarle en unas elecciones. ¿Podrían intercambiar Felipe VI y Mariano Rajoy sus papeles? Hace mucho, mucho tiempo, un rey le dijo a su holgazán bufón: “Si yo fuera tú y tú fueras yo mis horas volarían alegremente, sin preocupaciones ni pesares que las importunaran”. ¿Cuántas cabezas coronadas hay en nuestro país? Iluminadas hay muchas, y se han dado perfecta cuenta los líderes de la extrema derecha europea, que son los únicos políticos que apoyan a Puigdemont y compañía: Nigel Farage (del UKIP británico), Geert Wilders (líder del PVV holandés) y Heinz-Christian (presidente del FPÖ austríaco). Menudos compañeros de viaje, pero tienen en común defender un nacionalismo obtuso, racista y excluyente. Y no los quieren tampoco los dueños de las principales empresas catalanas, que están cambiando de domicilio, algo que quizá sea más efectivo para parar el procés que la suspensión de la autonomía. ¿En qué piensa Mariano Rajoy? “¡Un euro por tus pensamientos!”, exclaman los bancos catalanes, que requieren un decreto exprés para trasladar sus sedes. ¿Y por qué no una alfombra roja? Los independentistas han llevado a la bancarrota a una de las regiones más prósperas de Europa. Aunque es algo más fácil de lo que parece. Sólo hay que empeñarse en ello. Y en este contexto, resulta bochornoso escuchar en Granada a Luis Salvador pedir la dimisión del alcalde y al PP plantear una moción de censura. ¿Va a volver a gobernar el partido que ha quebrado el Ayuntamiento? El afán de protagonismo de algunos políticos termina convirtiéndolos en bufones, esos funcionarios del servicio doméstico de los reyes cuyo trabajo consistía en entretener a la corte con actos y palabras ridículas. ¿A quién entretiene este nuevo bufón, a Sebastián Pérez? Qué desperdicio de dinero gastado en pagar las dietas de estos personajes, diputados en el Congreso, que a veces también se parece a un circo, como la política una industria más del entretenimiento. Al bufón se le solía llamar tonto, pero hay quien lo presenta como una persona especialmente sabia e ingeniosa. La cosa es tener público, o un espejo. Esta semana el rey de España se ha puesto serio, pero hay quien sigue riéndose a carcajadas. Qué pandilla de bufones.

IDEAL (La Cerradura), 8/10/2017