domingo, 1 de abril de 2018

Mitologías


Mientras las calles de nuestras ciudades se llenaban esta semana de procesiones e imágenes de santos, las pantallas de los cines lo hacían de personajes de videojuegos con la última película de Steven Spielberg, “Reader Player One”, que para el imaginario friki es una prueba también de que hay otros mundos posibles y se encuentran en éste. ¿Podrían llenarse las calles de gigantes, naves espaciales y guerreros ninja? Podrían, porque la gente se pone las gafas de realidad virtual que prefiere, y hay quien, incluso, prefiere no ver. En Granada, después de años de vacíos y silencios e informaciones contradictorias, empezamos a ver el legado de Federico García Lorca, envuelto asimismo en un halo mítico en el que al parecer confían nuestros políticos para que nos olvidemos de preguntar por las cuentas del Centro. “El Centro Lorca comienza a llenarse de Federico”, ha dicho el alcalde Francisco Cuenca, supongo que convencido de lo que dice. Pero ¿por qué en esta ciudad tiene que ser todo tan opaco? Si uno piensa que para la cesión del legado había que poner de acuerdo al Ministerio de Cultura, a la Junta de Andalucía, a la Diputación y al Ayuntamiento de Granada y a la propia Fundación García Lorca, quizá hasta parezca una hazaña. Porque la actualidad granadina está llena de noticias míticas como la llegada del Ave y del legado de Lorca que, cuando de verdad ocurren, están ya tan desdibujadas de tan repetidas y desmentidas –quince años han pasado desde que se firmó en la Huerta de San Vicente el protocolo para la construcción del Centro- que parecen fruto de un cómic o un videojuego. Y no es que no haya que alegrarse por la inauguración de la exposición “Una habitación propia”, pero menuda penitencia. Frente a esa realidad, uno lee esta misma semana que en el IES Navarro Villoslada, de Pamplona (Navarra), se estrenaba “Generación Lorca”, la obra con la que el Taller de Teatro Escolar de este centro educativo celebra su cuadragésima temporada, un montaje realizado por los propios alumnos sobre “Bodas de Sangre”. Ana Artajo y Ion Martinkorena, autores del texto, explican que eligieron a Federico García Lorca “porque es el poeta más representativo de las letras españolas de cualquier siglo”. Y respecto a la experiencia de los alumnos, añaden: “El universo lorquiano se entrecruzará desde ahora con sus historias personales, y la palabra de Lorca inundará sus vidas para cambiarlas para siempre”. Casi nada. Pero quizá ahí radique la diferencia entre invertir en mitologías o en educación.
IDEAL (La Cerradura), 01/04/2018