lunes, 16 de noviembre de 2020

Gloria bendita

En un tiempo en que la ideología vale tanto como un sondeo o una campaña electoral, y en el que la palabra es tan ligera como un tuit, resulta reconfortante leer a Juan Madrid, cuyas obras son un retrato social y político de la historia reciente de España. Como dice su alter ego Juan Delforo en su última novela, “Gloria bendita” (Alianza editorial), la literatura no trata de la verdad ni de la mentira, sino sobre la complejidad del mundo y de la vida; pero las palabras y las vidas de sus personajes son tan reales que, leyéndola, uno comprende por fin la sociedad en que vive. La historia que cuenta Juan Madrid en “Gloria bendita” les sonará a sus lectores, pues está ceñida a la actualidad, y por ella planean las andanzas del Rey Emérito, de ciertos comisarios corruptos y de una clase política y empresarial que entronca con el franquismo a través de la Transición. Prácticas que Juan Madrid conoce bien desde que trabajara como periodista en Diario 16, actividad que dejó para convertirse en el gran maestro de la novela negra en España y en uno de nuestros pocos grandes escritores vivos, en los que el compromiso literario no puede disociarse del compromiso personal, y que está más allá de influencias e intereses, de las miserias comunes de las carreras profesionales o literarias. Después de superar un ictus, Juan Madrid ha escrito una novela lúcida y rotunda, donde cada palabra es el resultado de una lucha con la memoria personal y la memoria de España. Y me imagino el esfuerzo titánico que ha supuesto su escritura contra el vacío del pensamiento, contra el olvido político y la pérdida de la propia identidad. Me lo imagino haciendo y rehaciendo mapas, esquemas y bocetos en su casa de Salobreña, desde donde Juan Delforo llama por teléfono –a nosotros, quizá, como lectores- en el primer capítulo de esta novela. Según cuenta el escritor en el epílogo, llegó a trabajar con seis versiones del manuscrito a la vez. Y tal vez por esa razón los personajes –casi personas de carne y hueso- de “Gloria bendita” son sobre todo luchadores, como María, Emilia, el propio Juan Delforo o Bernabé, aunque sean las mujeres las que no por casualidad muestran un carácter más firme y determinante, tres generaciones de una familia que se empeña en sobrevivir y en saber. La literatura –y no la política- es el arte de lo que no se ve. Gracias, Juan. De verdad que esta novela es gloria bendita.

IDEAL (La Cerradura), 16/11/2020

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