lunes, 5 de enero de 2026

Propósitos

Si pasados cuatro días del año 2026 no hemos sido capaces de cumplir los nuevos propósitos, habrá que reconocer que no los teníamos, y que quizá nos habíamos dejado llevar por esa moda de hacer listas sobre el pasado y el futuro. De pronto, la vida se detiene y se acabó cualquier plan, por lo que la mejor opción sería vivir cada instante como si fuera el último. Y si uno es consciente del tiempo que pasa resultará una buena estrategia, aunque vivimos en una sociedad que nos invita a evadirnos de nosotros mismos. Se puede vivir inteligentemente o como un vegetal, en la realidad o en esas dimensiones paralelas que hoy abundan en los argumentos de series y películas, una especie de cliché para los malos guionistas que no logran encontrar un buen final para la trama, como a los seres humanos nos suele ocurrir con nuestra vida. No hay un buen final porque no se piensa en el argumento completo, sino que se hace un episodio piloto para ver cómo va, y después una temporada, y si tiene éxito hacemos la siguiente, pero los personajes van perdiendo intensidad, los capítulos parecen una serie de improvisaciones y las temporadas van acumulándose desordenadamente, como los años de una vida incompleta. ¿Qué sucederá ahora? La sensación de paso del tiempo puede ser insoportable, y es terrible perder a alguien querido en estas fechas que nos marcan el cambio de ciclo. Entonces el invierno se vuelve más frío y no celebramos la llegada de la nieve. Pero hay quien sabe encontrar el calor en cualquier circunstancia, y en las campanadas de fin de año de Canal Sur un cámara captó la imagen de una pedida de mano en Pradollano, que se transmitió en directo para toda Andalucía. A más de uno se le saltaron las lágrimas, como probablemente también a la pareja, a quienes se les congelarían del frío, pero seguro que ni se dieron cuenta. Las personas que hicieron guardia en hospitales o comisarías no tendrían tiempo de hacer propósitos para una nueva vida, sino que la vieron tal vez en forma de recién nacido, como Naima, una niña que llegó al mundo a los 40 minutos del nuevo año en Granada. Ya sólo quedan 361 días de alegrías, tristezas, decepciones y euforias. Qué bueno sería poder hacer un propósito adecuado al final que se nos destina. Pero ya se sabe que el destino sólo sirve para disculpar nuestros errores. El 2026 todavía es un niño que vive a conciencia.

IDEAL (La Cerradura), 4/01/2026

No hay comentarios:

Publicar un comentario