lunes, 15 de junio de 2026

Creyentes

A falta de otros referentes intelectuales, la gente ha acogido la visita del papa León XIV a España como un auto de fe, una mezcla de ritual religioso y político en el que a más de uno sólo le ha faltado abjurar de sus pecados antes de ser quemado en la hoguera. El papa ha pedido en el Congreso de los Diputados “una renovación moral” y ha invitado a sus señorías a tener “altura de miras”, lo que puede propiciar algún milagro, pues la mayoría parlamentaria suele mirarse el ombligo. No les avergüenza volverse de pronto católicos y practicantes, pues para aparentar lo mismo sirve una iglesia que un parlamento. No se trata de creencias, sino de modas, y ahora vuelven a llevarse los crucifijos en la política, la música o el cine. Cuando parte de la humanidad se preocupa por la IA, la otra añora una vuelta a la Edad Media. Y hoy abundan los señores feudales en las empresas tecnológicas, al frente de los estados y de los partidos. Han cambiado las armaduras por smartphones, pero siguen embistiendo igual contra el contrario, al menos cuando el papa no está delante. Porque esta semana nuestros políticos han descansado de la trifulca. “En cuanto se vaya la vuelvo a armar”, ha venido a decir la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. E incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ido la Sagrada Familia, en Barcelona, y aprovechado para escaparse al Primavera Sound. Que se puede ser cristiano y bailongo. Lo que me sorprende es que en un país laico los que escaseen sean los ateos. Se ve que, en tiempos de incertidumbre, nos pesa más la conciencia personal. Si van a acabar con el planeta Tierra, necesitaremos ayuda celestial, y no podemos esperar a que Elon Musk nos lleve a Marte. Queremos ir al Cielo, pero todavía no. En los actos del papa León XIV había muchos jóvenes, que valoran sobre todo a las personas consecuentes, con las que pueden estar de acuerdo o no, pero que son lo contrario a los veletas. Todo sea por escapar del infierno en que se han convertido las clases, con más de treinta grados a la sombra. No hay dinero para climatizar los colegios públicos. ¿En qué se lo gastarán? Lo único que no les ha gustado a algunos es que el papa haya confesado que es hincha del Real Madrid, ese club universal. Menos mal que esta semana ha empezado también el Mundial y podremos ser abducidos por el fútbol.

IDEAL (La Cerradura), 14/06/2026

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