Mientras arde media España, el Gobierno y las comunidades autónomas
se dedican a quemar al personal con acusaciones y reproches, como si quisieran
demostrar una vez más que es un error descentralizar competencias y duplicar
las administraciones cuando quienes las gobiernan son incapaces de asumir la
responsabilidad. Acusamos al otro de incompetente, pero no ejercemos nuestras
funciones, como si quisiéramos que ardiese también el Estado de las autonomías.
Pero el problema no es que existan muchas administraciones territoriales, sino que
los partidos y las personas que las gobiernan no piensen en el interés público.
La descentralización tiene sentido si contribuye a mejorar los servicios de los
ciudadanos, pero la mayoría de los ayuntamientos de España no tienen planes de
prevención de incendios, como tampoco las comunidades autónomas, y el Gobierno
central no ha fijado los objetivos comunes que se deben desarrollar según competencias.
Esta semana, sólo en Granada se han sofocado incendios en Benamaurel, en el
barrio de San Miguel y en la Sierra de Parapanda, este último provocado por la
negligencia de dos hombres a los que no se les ocurrió otra cosa que encender una
fogata. Galicia, Asturias, Castilla y León y Extremadura se han llevado la peor
parte. El abandono del medio rural es la principal causa de que se hayan
quemado en lo que va de verano 350.000 hectáreas en España. Que vayan
desapareciendo las actividades agrícolas y ganaderas que antes mantenían
nuestros bosques. El cambio climático ha aumentado sin duda el riesgo de
incendios, pero me gustaría ver a nuestros dirigentes reunirse para resolver
problemas concretos, no anunciando grandilocuentes pactos de Estado que sólo sirven
para dar un titular de prensa. Si las comunidades autónomas han asumido las
competencias, deben ser ellas las que lideren y coordinen las actuaciones de
diputaciones y ayuntamientos. No puede ser que cada vez que haya una catástrofe
lo que se revele sea la deslealtad institucional y el partidismo. A este paso, me
imagino que en un futuro próximo los únicos que votarán serán los militantes de
esos partidos. Me acuerdo de Eduardo Galeano. “No hay dos fuegos iguales. Hay
fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de
fuego sereno, que ni se entera del viento, y hay gente de fuego loco, que llena
el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero
otros arden vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y
quien se acerca, se enciende”. Qué bueno sería que nos encendiese la política
sin que nos queme.
IDEAL (La Cerradura), 24/08/2025
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