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lunes, 30 de marzo de 2026

Borriquillos

“A ver, ¿cuántas etnias hay en Irán? ¿Sabe situar este país en un mapa?” ¡Pasa palabra! “Sí, los misiles que lanza Irán llevan su cara impresa”. ¡Pasa palabra! “Usted es muy valiente con los huevos de los demás”. ¡Pasa palabra! No son frases del concurso de televisión ni de la película “Torrente presidente”, sino de Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en el Congreso de los Diputados, tampoco en el patio de un colegio de primaria, donde es común escuchar los insultos de “matón” y “perdedor”. Santiago Segura se podría ahorrar muchos recursos si se va simplemente a filmar en las instituciones donde se desarrolla –es un decir- la política española. El problema será buscar un argumento, pues parece no haberlo, fuera de la descalificación personal. Lo mismo vuelven a aparecer las pistolas en el Parlamento, como en el 23-F, que es lo único que les falta esgrimir a algunos, a falta de educación, cultura e inteligencia. No sé si terminarán detenidos como ese vecino de Castell de Ferro que pateó a su pareja en la calle, o arrinconados por la policía montada que recorre las calles de Almanjáyar como si fuera el lejano Oeste. A eso aspiraban los golpistas. Pero sí, son maneras de salón y pistoleros a las que se han acostumbrado nuestros políticos, imitando a ese Donald Trump al que tanto dicen detestar, que ejerce el papel de sheriff de pacotilla. En ese contexto, destaca la actitud de Juanma Moreno, que acaba de convocar elecciones en Andalucía y pide al PP “humildad frente a quienes se sienten poderosos”. Nada más que por las formas se convierte en un modelo a seguir de puro contraste, lo que le haría imbatible si realmente fuera un buen gestor de lo público, algo que, lamentablemente, no ha demostrado con la sanidad andaluza. Esa es la batalla que le ha planteado la candidata socialista María Jesús Montero que, aun siendo médico y exministra de Hacienda, no puede dar tampoco lecciones de números, viendo cómo ha diseñado a la carta el sistema de financiación autonómica no por el interés común, sino de la gobernabilidad. No es de extrañar que los ciudadanos esperasen con alegría la llegada de este Domingo de Ramos y se dispongan a perseguir procesiones por si cae un milagro del cielo. Como que nuestros responsables públicos nos traigan la buena nueva a lomos de una borriquilla. Visto lo visto, es más fácil que se tiren las palmas a la cabeza o que salgan en procesión al grito de “¡borriquillos!”.

IDEAL (La Cerradura), 29/03/2026

lunes, 7 de abril de 2025

Universidades

Como no tenemos suficientes conflictos en el mundo, nuestra clase política los crea artificiosamente en torno a la universidad. Más que preocuparnos por la calidad de la educación, ya sea en instituciones públicas o privadas, creamos dos bandos para polarizar a la opinión pública. Durante el mandato de Juan Manuel Moreno se han creado cuatro universidades privadas en Andalucía, todo un récord que ha sido criticado por los rectores de las universidades públicas andaluzas, que han visto en peligro su financiación. El argumento de la Junta ha sido ampliar la oferta educativa para que los estudiantes andaluces que no pueden acceder a las plazas de las universidades públicas tengan que marcharse a otra comunidad. Pero es un argumento engañoso, pues podría invertirse mucho más en la universidad pública para aumentar el número de plazas. Y es compatible respetar la iniciativa privada con ser rigurosos en los requisitos exigidos para la creación de instituciones universitarias, como pretende el Gobierno de España, pues como ha señalado el rector de la UGR, Pedro Mercado, a las universidades públicas y privadas hay que aplicarles las mismas reglas. Lo importante es la calidad de la educación, que puede encontrarse en el sector público y en el privado. La diferencia estriba en que se trata de un servicio público esencial, por lo que lo lógico es que lo presten las administraciones públicas que tienen su competencia, como es la Comunidad Autónoma Andaluza. ¿Procuramos la prestación de un servicio mejor si autorizamos la creación de centros privados? No necesariamente. Pero sale más barato, pues no tenemos que invertir ni en infraestructuras ni en nóminas y, por supuesto, en el pago de la matrícula, del que ya se harán cargo mamá y papá, que quizá anden desesperados porque sus hijos obtengan un título universitario que resulte útil en la actualidad, como experto en drones. Ese es el debate, si realmente creemos en la educación pública. ¿Es lo que les preocupa al Gobierno de España o al de la Junta de Andalucía? Curiosamente, Pedro Sánchez y Juan Manuel Moreno tienen en común haber obtenido sus títulos en la rama de las ciencias económicas y empresariales en universidades privadas, lo que no sé si habrá influido en sus ideas políticas. Sin embargo, la actual ministra de Hacienda y próxima candidata a la Junta, María Jesús Montero, es licenciada por la pública en Medicina y Cirugía. Uno se queda perplejo. Quizá por eso escribiera Ambrose Bierce que la educación es lo que revela al sabio y oculta al necio su falta de entendimiento.

IDEAL (La Cerradura), 6/04/2025