domingo, 10 de diciembre de 2017

Medir las palabras

Los buenos libros están llenos de hallazgos que te hacen levantar la vista del papel, meditar, subrayar esa frase o apuntarla en una libreta. Y en ese espacio de reflexión el pensamiento se ha transformado un poco, porque se trata de una revelación que da sentido a tu vida, el milagro cotidiano de que un escritor te cuente exactamente lo que tú querías decir. Con esas frases que seleccionamos de los libros y autores especiales escribimos nuestra propia biografía. Es lo que ha hecho Carmen Canet en el libro “Él mide las palabras y me tiende la mano” (Valparaíso Ediciones, 2017) que, desde el propio título, recoge aforismos en la obra de Luis García Montero. Y hay en ese trabajo una especie de reescritura, pues Carmen Canet, que escribe aforismos, escoge versos y frases que, aunque estaban contenidos en poemas y novelas, renacen en un nuevo género al individualizarse en el papel. Y es que “hay versos, imágenes, palabras que se deciden a poner patas arriba el mundo”. En eso consiste escribir aforismos, aunque Luis García Montero no lo haya hecho quizá conscientemente, y haya recibido como un regalo esta relectura de su obra. La mirada de Carmen Canet mide también las palabras para ofrecernos el pensamiento esencial del poeta y construir un breviario, una buena compañía. Parafraseando uno de los aforismos de la propia Carmen Canet (de “Malabarismos”, Valparaíso Ediciones, 2016), ella ha sabido transformar el fragmento en totalidad, y llevar a este libro el resultado de la íntima conversación que ha mantenido con uno de sus autores predilectos durante años. “Las palabras prestadas de otros escritores son el bagaje que la lectura nos deja”, escribe Carmen. En este sentido, los libros que fundamentan esta selección son todos los libros de poesía publicados por Luis García Montero desde 1980 hasta la actualidad, así como sus novelas, por lo que esta lectura define a un autor cuyas reflexiones, como la propia Canet explica, “conforman un ámbito de lucidez donde la identidad y la voz propia de su implicación moral, honesta y militante rebasa lo puramente literario”. Y de la lectura de este libro eso resulta incuestionable, aunque vivamos en una ciudad que presta mucha más atención a las máscaras y al personalismo, y donde la envidia se cobra precios que la inteligencia no siempre puede pagar. Aunque yo prefiero las obras a los personalismos, y a veces incluso a las personas. “Él mide las palabras y me tiende la mano”; eso es lo que solemos pensar los lectores de Luis García Montero.

IDEAL (La Cerradura), 10/12/2017