domingo, 31 de diciembre de 2017

Cuentos

El espíritu de la Navidad es contagioso. Escucho a la vecina de arriba, que tendrá veinte años, cantando un villancico; pero también a la de abajo, que podría ser su abuela. Lo curioso es que cantan el mismo villancico: “Arre borriquita, arre burra, arre, anda más deprisa que llegamos tarde… Que mañana es fiesta y el otro también”. El resto es un tarareo indescifrable, pero lo importante es que hoy es fiesta y el otro también y, en Granada, hasta otro más. ¡Toma! Y que ha pasado otro año sin que nos demos cuenta. Bueno, según de qué. Esta semana, la medida de lo que ocurre en España la ha dado Tabarnia, una hipotética comunidad autónoma cuyo territorio lo forman Barcelona y buena parte de la costa catalana, que aglutina el noventa por ciento de la riqueza de Cataluña y el voto españolista, y que quiere independizarse de la independencia. Pero lo que parecía una inocentada hay quien se lo toma muy en serio, como se han tomado el procés. A fin de cuentas, somos un país educado por Mortadelo y Filemón, a los que Ibáñez pronto les encomendará la “Misión Tabarnia” o la “Misión Puigdemont”. En eso estamos. Aunque yo pienso más bien en la película dirigida por Roland Joffé e interpretada por Robert De Niro y Jeremy Irons, que narra el exterminio de los indios guaraníes y las misiones jesuítas en las cataratas del Iguazú tras la firma del Tratado de Madrid en 1750 entre España y Portugal. Éso era un problema, y no las continuas pataletas de este país de lloricas. De hecho, en América Latina todavía sí se habla con propiedad de plurinacionalidad y nacionalidades para referirse a los pueblos aborígenes que han sufrido la segregación racial y económica, la exclusión y la marginación en países como Bolivia, Ecuador o Perú. Pero no aquí, donde debería caérsenos la cara de vergüenza. Sobre todo al conocer realidades mucho más prosaicas como las que viven los vecinos de Almanjáyar, a los que también se trata actualmente como a indígenas, y a los que se les corta la luz haga o no frío, llueva o llegue otro temporal. Un barrio que sólo acapara titulares por las quejas de algunos estudiantes de la Escuela Oficial de Idiomas, que ahora aprenderán la realidad social de Granada, que no es la del centro-histórico-turístico. Es lo que tiene la privatización de los servicios públicos, gestionados por compañías privadas donde los partidos políticos colocan a sus expresidentes/as o exministros/as. Los místeres y misses Scrooge de hoy. Feliz año ¿nuevo?

IDEAL (La Cerradura), 31/12/2017