domingo, 23 de diciembre de 2018

Agenda


En Navidades, la agenda del españolito medio no se diferencia tanto de la de Pedro Sánchez o Quim Torra: una comida con el enemigo, un ayuno para compensar los excesos, una reunión de gobierno en tierra inhóspita, incluso alguna visita a la cárcel para consolar a un compañero o un familiar que quiere independizarse y al que ya no creo que se le puedan llevar cigarrillos. Ahora preferimos morirnos de otras cosas, como un empacho de pavo o de presupuestos o de cuestión catalana. Y es que en España hay que medir muy bien con quién comes o con quién hablas, pues esta es la tierra del chascarrillo, y el verdadero máster de políticos o profesionales es dar puñaladas por la espalda. “¡Venid a mí!”, les ha dicho con los brazos abiertos Torra al presidente Sánchez y a sus ministros, mientras por el otro móvil convocaba a la manada independentista. Y allí se ha ido Pedro Sánchez, que está convencido de que lo mejor es que hablen siempre de uno, aunque sea mal, y den la vuelta al mundo las imágenes de Barcelona y la lucha callejera. “Spain is different”, fue también el eslogan del entonces ministro de Turismo, Manuel Fraga. “No, excuse me”, es que hay quien se empeña en ser diferente. Y en algunas casas, el mayor problema que se plantea en Navidad es que el pavo no termine saltando por los aires. Total, si tienes un cuñado catalán y otro andaluz, aquí cualquiera te monta un bodrio del tipo “Ocho apellidos vascos” y la secuela “Ocho apellidos catalanes”, que no por casualidad han sido junto a la saga Torrente las películas más taquilleras del cine español, lo cual te da una medida de cómo anda el patio. Pero hay facturas que el ego no puede pagar, y supongo que nadie les dará explicaciones a los miles de personas que el viernes pasado sufrieron atascos y no pudieron cumplir con sus compromisos laborales o familiares en Barcelona. Pedro Sánchez y Quim Torra no tuvieron mayor problema, porque ellos juegan a otra cosa. Esta apuesta decidida por el sensacionalismo político se parece demasiado a la nadería, que es la manera que tienen de gobernar los que desprecian a los votantes. Allá por 1959, Azorín escribía en “Agenda” (Biblioteca Nueva, Madrid): “El tiempo obra lo que la premura; años, los muchos años, van borrando lo adherente y dejando lo esencial. ¿Dónde están los pormenores geográficos, topográficos? Pasó todo; se trastocó todo. Permanece la presencia profunda e inefable”. Feliz Navidad.
IDEAL (La Cerradura), 23/12/2018