domingo, 23 de septiembre de 2018

Barrio Sésamo


La infantilización mundial ha alcanzado a Barrio Sésamo. O quizá a las personas educadas por este programa de televisión, que discuten ahora sobre la sexualidad de Epi y Blas. ¿No eran marionetas? Lo mismo también se enamoran y se casan o se hacen la cirugía estética. A mí lo que me preocupa es que estas noticias salgan en el telediario. Uno nunca sabe si es porque de verdad le interesan a la audiencia o porque los productores quieren que la audiencia se convierta en marionetas, como Epi y Blas. Quizá por eso nuestros políticos pasan asimismo la mayoría del tiempo discutiendo si están dentro o fuera del parlamento. En uno de los episodios más conocidos de la pareja, Blas aparece sentado en un sillón, leyendo tranquilamente un libro titulado “Dentro y fuera”, y no para de reírse. Epi, que es más caótico y desordenado que su amigo, empieza a ilustrar la diferencia entre los dos conceptos entrando y saliendo repetidamente de la casa, desesperando a Blas. Pero, una de las veces, Epi no vuelve a entrar. Descentrado de la lectura e intrigado por el comportamiento de su amigo, Blas sale a buscarlo. Mientras, Epi ha vuelto a entrar por la puerta trasera y, al ver el asiento vacío, ocupa el lugar de Blas y empieza a leer el libro y a reírse. La última imagen muestra a Blas, atónito, mirando a Epi por la ventana desde el exterior de la casa. Si el libro en cuestión hubiera sido la tesis del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no sé si las dos marionetas se hubieran reído tanto, pero esta semana, políticos y periodistas no han hablado en el hemiciclo de otra cosa, como si ahora fueran investigadores y no políticos, y todos hubieran descubierto de pronto su vocación científica. “Copiar 300 o 500 palabras no puede llamarse plagio”, ha dicho la portavoz del PSOE, Adriana Lastra. Pero cualquier estudiante universitario sabe que sí lo es, y que equivale a un suspenso. Sin embargo, ¿tiene algo que ver esto con la acción de gobierno? Más que los títulos, lo que debería preocuparnos son las medidas concretas que proponen Pablo Casado o Pedro Sánchez sobre la inmigración o la subida de impuestos. Que vaya a modificarse el IRPF para gravar a las rentas altas, por ejemplo, aunque la medida implique una recaudación irrisoria dentro de los presupuestos. “Es una medida simbólica”, nos dicen. ¿Son un símbolo los impuestos? O estamos dentro o fuera de la realidad. Que nos lo expliquen de nuevo Epi y Blas.
IDEAL (La Cerradura), 23/09/2018