domingo, 25 de noviembre de 2018

PlayStation


Pues no va a ser 1984 la distopía que ya protagonizan nuestros partidos políticos, sino 1941, esa comedia en la que un submarino japonés interrumpía el tranquilo baño de una nadadora en la costa de California, u “Horizon Zero Dawn”, el juego apocalíptico para consolas en el que nuestros adolescentes investigan las causas del fin de la civilización. Lo mismo están en los propios políticos, dispuestos a convertirse en una pesadilla que salte de las instituciones y los mítines a las pantallas de tu teléfono móvil. Ya no se trata de fabricar noticias según las tendencias de las redes sociales, sino programas políticos al gusto del consumidor. Si por lo menos pudiéramos elegir el perfil de los candidatos y educar, por ejemplo, a personajes como Gabriel Rufián, para dotarlos a golpe de clic de inteligencia, no estaría tan mal convertir la política en un videojuego, que es a lo que actualmente se parece, sobre todo las sesiones del Congreso. Pero no. Lo que va a permitir la ley que paradójicamente lleva como título la Protección de Datos y Garantía de Derechos Digitales, es que los partidos políticos, coaliciones y agrupaciones electorales puedan utilizar datos personales obtenidos en páginas web y otras fuentes de acceso público para la realización de actividades políticas durante el período electoral. Es decir, que como usted lleva años proporcionando datos personales en las redes sociales sin sonrojarse, los partidos van a contactarle según su perfil digital sin mostrar por ello tampoco ningún pudor. ¡Y qué sorpresa se van a llevar algunos cuando sea un partido y no otro el que llame a su WhatsApp! Porque usted puede creerse progresista y de izquierdas, pero quizá sus opiniones y exabruptos le conviertan en un votante ideal para la extrema derecha. Los mismos políticos son inclasificables, y si algunos se analizasen con el dichoso algoritmo, saldrían con un perfil del tipo “Autómata”, otro juego que causa furor entre los adictos a la Play. Porque debía llegar un momento en que los videojuegos persiguieran a los jugadores cuando salieran de casa. Los partidos quieren convencernos de que saben mucho mejor que nosotros lo que pensamos, y por tanto lo que necesitamos. Y hablo de partidos políticos, esos extraños engendros que nacieron para hacer posibles las libertades y que hoy se han convertido en los adalides del Big Data. Porque no quieren ciudadanos, sino avatares que sean fácilmente manipulables. Así que apaguen la tele, el móvil y enciérrense en casa: vamos a jugar a la Play. Eso que llamábamos democracia.
IDEAL (La Cerradura), 25/11/2018