lunes, 22 de agosto de 2022

Síntomas

Será por el cambio climático, la escasez de agua y de fuentes energéticas, por la guerra de Ucrania, por el miedo a un nuevo virus o a que el totalitarismo se extienda de Rusia a Estados Unidos, de China a Hungría, de Irán a Francia. Será por el consumo generalizado de marihuana, cuyo olor se cuela por las ventanas desde las casas vecinas e inunda las calles, pues ya hay quien la fuma tranquilamente en terrazas o mientras camina por la acera, como si se tratase de un cigarrillo. O será simplemente por un nivel cultural paupérrimo, pero parte de la población parece haberse contagiado de un aire distópico que la hace vivir como si no existieran los otros, y tampoco el mañana. La violencia verbal se dispara en las conversaciones que uno no tiene más remedio que oír en la calle o en las casas, pues la gente se ha acostumbrado a gritar, y perdida la intimidad al hablar con el móvil en cualquier sitio o predicar en las redes sociales, ya le da igual que la oigan o que molesten al extraño. Esta semana, la bilis se derramaba en Twitter porque la concejala del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, anunciaba que estaba embarazada. “Vete a criar al niño a Venezuela”, le decían los pájaros más amables, u “otro engendro para España”. Una gota de agua al lado del homicidio de un joven en Íllora o de los pinchazos que parecen haberse puesto de moda entre los descerebrados que campan por las discotecas y los pubs de Andalucía. Según informaba José Ramón Villalba en IDEAL, los delitos han aumentado en Granada en un 30%: hurtos, agresiones, ciberdelitos, robos con violencia, agresiones sexuales y tráfico de drogas. La protección de la libertad individual está en entredicho, empezando por la libertad de expresión, que es la primera de las libertades. Quizá habría que reformular una serie de normas básicas: protección de la libertad individual frente a la presión del grupo, derechos de las mujeres, tolerancia hacia los distintos modos de vida. Porque parte de la sociedad muestra algunos síntomas preocupantes: gritar y reír exageradamente, enrojecimiento de ojos, agitación, conductas criminales, convulsiones, conflictos familiares, irresponsabilidad laboral, hipertensión, falta de memoria, hiperactividad, ansiedad, desmayos, delirios, paranoia. ¿Qué han fumado? Además de un país, España parece un estado de la conciencia que siguiera, al pie de la letra, las palabras de Enrique Tierno Galván allá por la transición: “A colocarse, y el que no esté colocado, que se coloque y al loro”.

IDEAL (La Cerradura), 21/08/2022

1 comentario:

  1. "A colocarse, y el que no esté colocado, que se coloque al lado". Me gustaron esas palabras de Enrique Tierno Galván

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