lunes, 27 de junio de 2022

Falcon

Llevamos un rato dentro del avión en la pista del aeropuerto de Granada, pero aún no despega. El piloto está esperando la autorización de la torre de control. Miro por la ventanilla y veo el avión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha echado el resto en la campaña electoral andaluza con escaso éxito. ¿Es el Falcon realmente? El aeroplano, pequeño, de color blanco y marrón y con la bandera de España, tiene pinta de halcón. En las fotografías que he visto, sin embargo, aparece un avión con una línea roja, y el membrete “Reino de España”? Pero, en la distancia, no logro leer nada. ¿Habrá cambiado de avión? O peor, ¿ya no seremos un reino? Me imagino a Pedro Sánchez dentro del aparato, con las gafas de sol puestas, pensando en J. F. K. o en Barack Obama –con el que fue volando a fotografiarse a Málaga-, mirando por la ventanilla, como yo. ¿Será capaz de verme? Los demás pasajeros no se dan cuenta de que viven un momento histórico: su vuelo sale con retraso porque deben esperar a que despegue antes el de nuestro líder carismático. “Hay mucha densidad de tráfico aéreo”, dice el piloto para explicar el retraso. Qué chiste, si estamos en el aeropuerto de Granada y sólo se ve en la pista, además del Falcon, a algún halcón de carne y hueso de los que se utilizan para despejar de aves el cielo. Pero en esto que, salido de la nada, despega un caza del ejército que irá de escolta, y acto seguido despega el avión que imagino es el del presidente. Porque si no, ¿de quién es ese avión con la bandera de España al que acompaña un caza? Quizá haya visto demasiadas películas de James Bond, pero pienso en múltiples conspiraciones internacionales, nacionales, autonómicas e incluso locales que tienen como epicentro el aeropuerto de Granada, desde donde no viajan millones de viajeros, sino políticos y diplomáticos de incógnito. Ostras, ¿habrá decidido el rey emérito volver a España por Granada? Ah, no, hubiera utilizado un jet privado, como hizo para viajar a Vigo. En fin, qué misterio. ¿Cuánto costarán los vuelos de esos dos aviones de la fuerza aérea española? Si la gasolina está por las nubes, ¿lo estará también el queroseno? ¿Le afectará la rebaja del IVA? Cuando por fin aterrizamos en destino, quito el modo avión del móvil y busco titulares del tipo “la foto irrefutable del Falcon de Pedro Sánchez aparcado en Chauchina”. Los viajes políticos son un sueño.

IDEAL (La Cerradura), 26/06/2022

lunes, 20 de junio de 2022

Capitales

No debería ser noticia la ampliación y el crecimiento en pasajeros del aeropuerto de Granada, que ha cumplido cincuenta años, pero la relación de esta provincia con el transporte es un misterio sin resolver, pues nadie se explica que la ciudad con el monumento más visitado de España continúe tan mal comunicada. Las noticias sobre las nuevas líneas de avión, de tren o las autovías vuelven a repetirse en un eterno retorno, pero no cambia la predisposición al aislamiento de una ciudad que en ciertas facetas parece más bien ensimismamiento, conformismo, ausencia de iniciativas. Si pensamos en términos políticos, si algo ha significado el gobierno de Juanma Moreno en la Junta de Andalucía ha sido el cambio del eje de influencia político y geográfico andaluz, que ha pasado de Sevilla a Málaga, quizá porque en esta ciudad se ha seguido el ejemplo de su alcalde Francisco de la Torre, de cuyo pragmatismo Elías Bendodo y el presidente de la Junta han tomado buena nota. Se trata de algo más que ideología, y por eso los mensajes que en la campaña electoral tratan de despertar el miedo al azul o al rojo tienen poca transcendencia. Según el CIS, Juanma Moreno es actualmente el líder político más valorado en Andalucía, y todo parece indicar que presidirá la Junta durante otros cuatro años en mejor o peor compañía según sea el número de escaños que obtenga el PP. En términos político-futbolísticos, sólo falta que el Málaga ascienda y desbanque al Betis y al Sevilla. ¡Ay, el Granada! ¿Estará la política ligada al fútbol? ¿Un Granada de segunda implica un ayuntamiento de segunda y una ciudad en la división de plata? La gente sufre de verdad con su equipo, y como quien mira el horóscopo para decidir cómo va a sentirse durante la semana, hay aficionados que asocian su suerte a la clasificación del club en la tabla, que en el caso del Granada CF ha pasado de aspirar al mantenimiento de la categoría al hundimiento en la última jornada. Yo creo que es porque el club no es granadino, sino chino. O lo es la empresa propietaria, Wuhan DDMC Football Club Management Co., Ltd., y su presidente, Rentao Yi. ¿Se puede volar desde el aeropuerto de Granada a Wuhan? ¿Cómo viene a nuestra ciudad este hombre? ¿Tiene una avioneta privada? Menos mal que ahora podemos elegir entre viajar en tren o en autobús a Málaga, que quizá termine siendo la capital política andaluza. La cultural, que no futbolística, podría serlo Granada.

IDEAL (La Cerradura), 19/06/2022

lunes, 13 de junio de 2022

Rentas

Pues resulta que después de tanta tralla mediática, la AEAT sólo ha reprochado al rey emérito el impago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones por el regalo de tres escopetas de caza. Valían más de 100.000 euros, eso sí, pero como la cuota ascendía a poco más de 30.000, no hay delito fiscal, sino “sólo” una sanción tributaria. Peccata minuta para don Juan Carlos, que se ve que tiene amigos hasta en el infierno. Aunque, éste en concreto, Álvaro de Orleans-Borbón, al parecer es su primo (y su testaferro, y su hombre de paja...), y reside en Mónaco. Pero el empresario mejicano Allen Sanginés-Krause le dio al emérito 900.000 euros, y la fundación Zagatka, también fundada por Álvaro de Orleans, hombre desprendido donde los haya, le pagó vuelos y viajes por valor de 4.416.757,46 euros. ¡Qué alegría! Todo ha sido regularizado ante los funcionarios de la AEAT, donde quizá haya alguien preocupado por la declaración que usted ha hecho este año, sudando la gota gorda y contando cada céntimo, pues es una operación tan delicada como desactivar una bomba, en este caso la bomba fiscal, que se van pasando nuestros políticos de mano en mano antes de que explote como una nueva reforma del sistema tributario. ¿Pagarán por fin las rentas más altas sin que ningún hacendado se rasgue las vestiduras? El principio de capacidad económica debe de estar en la Constitución para algo, pero aquí en España se lleva más contribuir según la cara dura, que suele tener la forma de sociedad anónima con domicilio en un paraíso fiscal. ¡Oh, madre Hacienda, líbranos de los territorios “offshore”! Si así fuera, lo mismo desaparecerían las clases nobiliarias y empresariales occidentales y todo sería clase media, para variar. Sin embargo, como ilustra el libro blanco para la reforma tributaria, las desigualdades en el reparto de riqueza han aumentado en nuestro país, con un empobrecimiento de la renta neta de los hogares. Es decir, que los ricos son más ricos y los pobres aún más pobres, nada que no ocurriera antes. Sólo los que tienen dinero lo desprecian o lo confunden con los malos sentimientos. En fin, que estamos en plena campaña de la renta y contribuimos con alegría, casi tanta como mostró el rey emérito en su reciente visita a España. Quién nos iba a decir que la monarquía española quedaría reducida a una declaración del IRPF. Anoche, entre películas Marvel y tragedias futbolísticas, visualicé la muerte del capitán AEAT. Eso sí que sería una hecatombe para la Hacienda pública.

IDEAL (La Cerradura), 12/06/2022

lunes, 6 de junio de 2022

Regímenes

No sé si Andalucía puede convertirse “en otro régimen, pero de derechas”, como señala el candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Junta, Juan Marín, pero llama la atención que lo diga él, que ha gobernado cuatro años con la derecha. Si nuestra democracia es un régimen será por la actuación de nuestros políticos, que cuando están en campaña electoral se enredan con el lenguaje en busca de eslóganes facilones y de poco bagaje intelectual. Juanma Moreno tiene ganas de comerse el mundo, Juan Espadas se siente llamado por Andalucía, Macarena Olona quiere cambiar el rumbo de España, Teresa Rodríguez reivindica el andalucismo como una seña de identidad e Inmaculada Nieto nos insta a levantar la cabeza para liderar el bloque de progreso. Para regímenes, los votantes ya tienen que apretarse bastante el cinturón, con la energía y una cesta de la compra disparadas, inventando nuevas recetas culinarias aunque tengan que mezclar diariamente los mismos ingredientes básicos, y acaso algunos privilegiados piensen en hacer dieta para estar de buen ver en la playa este verano. Los candidatos ganarían mucho si dejasen a un lado los conceptos abstractos y se centraran en cuestiones concretas, palabras sencillas pero con mucho peso como recibos, facturas, hipotecas, pensiones, salario, paro e incluso euríbor. Pero nuestros partidos políticos aspiran a ampliar su poder territorial, como si de una campaña bélica se tratase, y Alberto Feijóo y Pedro Sánchez vienen a Andalucía a apoyar a sus candidatos porque creen que este es el round previo a las elecciones generales. Según el CIS, Juanma Moreno ganaría las autonómicas y el PP obtendría el 35,6% de los votos y entre 47 y 49 diputados en el Parlamento andaluz, frente al 25,2% del PSOE, que sólo obtendría entre 32 y 36 escaños; unos resultados que serían similares en el ámbito nacional, con Vox como tercera fuerza política en ambos casos. ¿Se creerá esos pronósticos el director de CIS, José Félix Tezanos? Cuando escucho las encuestas de este organismo, me acuerdo de los augures romanos. ¿Adivinarán la intención de los votantes interpretando las señales del cielo, el vuelo de los pájaros, escarbando en los intestinos de algún animal muerto? No. Son más fiables las estadísticas, los algoritmos y las pantallas, analizar los recorridos de los ciudadanos con el localizador. Los resultados de las elecciones andaluzas están ya apuntados en nuestros teléfonos móviles. Diestros o zurdos, manejarlos es lo más parecido a vivir en un régimen de derechas o de izquierdas. Un trabajo de domesticación, adiestramiento y doma tecnológica.

IDEAL (La Cerradura), 5/06/2022

lunes, 30 de mayo de 2022

Andaluces

No sé si ser andaluz depende del empadronamiento, pero sí sé que vivir en Salobreña imprime un carácter especial, que tiene que ver con la brisa del Mediterráneo, largos paseos hasta el Guadalfeo, e incluso un salto al agua desde el peñón para los más intrépidos. La política debe de ser también así, asomarse al vacío, vencer el miedo y tener la determinación de lanzarte, aunque nunca estés seguro de lo que te encontrarás abajo. Porque hay que bajar al ruedo, mezclarse con la gente, escuchar y aprender. Nuestros problemas son básicos, y nos gustaría que en las campañas electorales hubiera menos palabras gruesas. Puestos a elegir, yo me habría empadronado también en Salobreña, como Macarena Olona. Quién quiere Málaga o Sevilla o Jerez de la Frontera teniendo un pueblo que se desliza desde el castillo a la Costa Tropical como si realizaras un viaje en el tiempo para zambullirte en la actualidad. “Salobreña, monte sin leña, mar sin pescao…” Y ya no me acuerdo de qué más decían. Pero no creo que a nuestros políticos haya que hacerles un examen de cultura general. ¿Qué más da donde vivan? Macarena Olona ha denunciado a la alcaldesa de su nuevo pueblo por querer sacarla del padrón, lo que parece un rifirrafe entre vecinos. “La alcaldesa tiene cara de condenada”, ha dicho. ¿Cómo se puede tener esa cara? Según la candidata de Vox, lo que ha hecho la alcaldesa es “prostituir las instituciones y las potestades públicas municipales”, algo muy parecido a lo que le dijo hace poco a la presidenta del Congreso. Con amigas así, ¿quién necesita enemigos? Deberían disfrutar la playa y de unos espetos de sardinas. En el restaurante el Peñón o en la Bahía se come divinamente. ¿Llegará a celebrar allí Macarena de España ser la nueva presidenta de la Junta? Según los sondeos, Andalucía se está haciendo de derechas, aunque hasta hace poco esto fuera poco más que una herejía. ¡Andaluces, levantaos! “La bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra, a decir paz y esperanza, bajo el sol de nuestra tierra”. Es que se me saltan las lágrimas. La gente confunde el padrón con la residencia fiscal, y hay quien vive en Andalucía como si lo hiciera en un paraíso, Gibraltar, las Islas Caimanes, Hong Kong, Santa Lucía o Antigua y Barbuda. ¿Quién nos representará realmente en las elecciones? “¡Sea por Andalucía libre, España y la humanidad!” Empadronarse puede ser también un acto de fe. Qué alegría debe dar poder vivir en Salobreña.

IDEAL (La Cerradura), 29/05/2022

lunes, 23 de mayo de 2022

Extraterrestres

Pues estábamos discutiendo si España es un Estado plurinacional o no (el andaluz Elías Bendodo ha querido reivindicar de nuevo el café para todos) y llega Estados Unidos y reconoce 144 encuentros con ovnis entre 2004 y 2021. ¿What? “Los avistamientos son frecuentes y continuos”, ha declarado en el Senado americano el subdirector de la Inteligencia Naval, Scott W. Bray. Ya tenemos otro enemigo para Putin. La que se va a liar. Pensábamos que no iba a haber más guerras en el siglo XXI y ahora nos encaminamos a una batalla intergaláctica. Se van a volver locos los frikis de La Guerra de las Galaxias y Star Trek. Los alienígenas ya están frotándose las manos con los recursos de la Tierra. Mientras aquí invertimos en bitcoins o en repúblicas independientes, ellos van planeando el reparto del uranio, el agua y hasta de los seres vivos. “Tenemos que darnos prisa”, se dicen en el planeta Q4, “antes de que se autodestruyan”. Por lo que dejarán de esconderse para declarar sus intenciones dentro de poco. Aunque hay otra posibilidad inquietante, apuntada ya por muchos autores de ciencia ficción: los extraterrestres llevan años con nosotros. De hecho, nos acompañan desde el principio, y sus orígenes pueden rastrearse en todas las antiguas civilizaciones. Es más, si usted traza una línea planetaria desde su cocina (templo familiar de cualquier casa) que abarque los grandes monumentos de la humanidad, desde las pirámides a la catedral de Granada, descubrirá que en realidad está dibujando una cara alienígena: nuestra propia fisonomía. “No hacemos conjeturas sobre su origen”, ha dicho Bray. Ni falta que hace. Fíjese en los programas de los partidos políticos para la campaña andaluza, por ejemplo. O en los pronósticos optimistas sobre la evolución de los precios de la energía cuando usted se acerca a la gasolinera y comprueba que el litro ya vale 2 euros. ¿Un ovni? O en cómo hacemos honores al emir de Qatar para que nos venda el gas que no nos dará Putin, que es como cambiar a un sátrapa por otro, pues nos da igual que ignoren los derechos humanos. Espero que, huyendo de algunos terrícolas españoles, el rey Felipe no tenga que exiliarse al país vecino de la residencia actual de su padre, el rey emérito Juan Carlos. ¿Hay suficientes países árabes y productores de petróleo para acoger a todos los presidentes o presidentas de nuestras múltiples nacionalidades? Estamos deseando que vengan de verdad los extraterrestres. Aunque sólo sea para que estos interesantes encuentros diplomáticos se produzcan en la tercera fase.

IDEAL (La Cerradura), 22/05/2022

lunes, 16 de mayo de 2022

Teléfonos

Perdí el móvil y la identidad durante unas horas. No tenía contactos, no podía hablar con nadie, sentí pánico. Pero solo al principio. Después, me di cuenta de que era libre de Pegasus y el CNI. Sin nadie que nos llame o nos escriba no sabemos quiénes somos. ¿Cómo podíamos vivir sin teléfono? Sin teléfonos no habría espías, ni CNI, ni quizá Gobierno. ERC no apoya ya a Pedro Sánchez, ni tampoco Podemos, aunque también gobierne. Pero cuentan que el Gobierno podría caer por las escuchas ilegales, aunque al parecer también han espiado al presidente. ¿Qué sabe Marruecos? Me imagino a Mohamed partiéndose de risa al cotillear los WhatsApp de Sánchez. Fíjate lo que dice, ji, ji, ji. Los teléfonos nos dan libertad, pero también nos la quitan, y es como si llevásemos un espía en el bolsillo. Sabe adónde vamos, con quién nos reunimos, cuántos pasos damos durante el día. La gente mira la realidad a través del móvil, y el gesto más cotidiano tiene forma de pantalla. ¿Quién eres? La destitución de la directora del CNI es una chapuza, aunque la ministra de Defensa, Margarita Robles, le quite hierro. ¿No es obligación de los espías saber lo que se cuece en Cataluña? ¿No había autorización judicial? En la Comisión de Secretos Oficiales debe hablarse claro, aunque ERC y Bildu no crean en el Estado español. Con esos amigos quién necesita enemigos. Quizá por eso, el Gobierno va a reforzar las capacidades del CNI “para evitar las brechas de seguridad que hemos conocido en los últimos días”, según ha explicado el ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños. En la prensa se ha recordado mucho a Mortadelo y Filemón y a la TIA, que es la versión española de la CIA, pero los espías de hoy no se disfrazan, sino que utilizan también el móvil, donde repasan las llamadas y los mensajes de políticos y empresarios, que no deben ser muy distintos a los del ciudadano medio. Pero hay que tener vocación para ser cotilla. Guardar y contar los secretos de los demás debe de ser divertido. Uno sabe cómo empieza, pero no cómo acaba. Yo, mientras escribo, tengo la impresión de que es otra persona la que va escribiendo mis palabras, y que sabe mucho más que yo de mí. ¿Será del CNI? ¿Seremos todos del CNI? Como diría Miguel Iceta, gánales, Pedro. O mejor, llámales. El futuro de España depende de una llamada telefónica. No sé a quién, pero llama, Pedro. Llama.

IDEAL (La Cerradura), 15/05/2022

lunes, 9 de mayo de 2022

Constipados

No sé cuántas veces he tenido el coronavirus, dos o tres por lo menos, o quizá se trate de una infección permanente, con altibajos, una sucesión de infecciones que van del alfa a la omega. La enfermedad puede convertirse en una nueva personalidad que te haga dependiente de médicos y tratamientos, y hay quien ha descubierto un nuevo yo con forma de pastilla. “Estoy malo, estoy malo”, dicen. “No, tú eres malo, eres malo”, le responden como si fuera Putin, al que cuentan que van a operar de cáncer, aunque lamentablemente no de la cabeza. Uno empieza por tomar paracetamol y sigue medicándose para controlar el colesterol o el tamaño de la próstata o el nivel de estrógenos, la tensión y el azúcar, y termina haciéndose análisis periódicos que se convierten en una obsesión vampírica, en boca de Renfield: “La sangre es la vida”. Lo malo es que las frutas y verduras están por las nubes, y con todo el mundo a régimen al final va a resultar que el solomillo de ternera es una comida de pobres. “Vade retro, Satanás”, diría el ministro Alberto Garzón, que está librando una batalla silenciosa (por decir algo) contra las actividades contaminantes, que son las que lleva haciendo la humanidad desde que empezó a caminar sobre el planeta, y que, para salvarlo, sólo come insectos, leche vegetal y hongos. Una vez quitadas las mascarillas, los virus van contagiando a sus anchas, y en las aulas y los bares, en los centros de trabajo y el transporte público se van mezclando las alergias con los resfriados en una alegre algarabía. La gente ya no da un repullo cuando alguien tose o estornuda a su lado, sino que abre sus pulmones para que le penetre la buena nueva de la libertad primaveral. “En casa estamos todos con covid”, susurran los mensajes de WhatsApp. “¿Hay una nueva ola?” No, ya todo son olas para surfear como Pegasus por los teléfonos privados y oficiales, desde los del presidente de la Generalitat a los del presidente del Gobierno, con sus miles de colaboradores. Quizá por eso todavía hay muchas personas que se resisten a dejar de protegerse contra la polución, los microorganismos y el destino, y con la mascarilla puesta nos recuerdan que estamos rodeados de amenazas invisibles. Pero incluso esas personas, a veces, cuando se encuentran a un ser querido, son capaces de descubrirse la cara para dar dos besos o estrechar la mano desnuda. Entonces sienten un placer intenso y breve que los ayuda a vivir durante unos días.

IDEAL (La Cerradura), 8/05/2022

lunes, 2 de mayo de 2022

El “caló”

Quizá habría que empezar a preocuparse cuando lo anormal se convierte en normal, aunque, según la perspectiva, podría ser todo lo contrario. Así, que el llamado decreto anticrisis del Gobierno se haya aprobado gracias al apoyo de Bildu podría ser una buena noticia, prueba de que los herederos de ETA se han integrado en el sistema democrático y han condenado formalmente el terrorismo (algo que no ha ocurrido hasta el momento), pero también puede ser malo, pues significa que el Gobierno apenas cuenta en estos momentos con el apoyo de un partido que guarda muchos fantasmas –por no decir cadáveres- en el armario. Lo mismo podría decirse de Vox, cuyos fantasmas quizá sean más antiguos, pero que parece una formación dispuesta a convertir España en un estado zombi, aunque ya cogobierne en algunas comunidades autónomas que, paradójicamente, pretende eliminar. ¿No sería más coherente no participar en la gobernabilidad de esas administraciones que considera innecesarias? Pues no. Porque se trata de transformarlas o destruirlas desde dentro. “Andalucía, soy tuya”, ha declarado la portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Macarena Olona, y candidata de esta formación por Granada a la Junta de Andalucía. “Hoy comienza la Toma”. ¿La reconquista? ¿La tala de las instituciones democráticas? ¿La expulsión de los menores acogidos que tiran piedras de destrucción masiva? También podría ser bueno o malo que ERC no haya apoyado al Gobierno, pero que entre junto a Bildu, Junts y la CUP en la comisión de secretos oficiales, para acallar el escándalo por el presunto espionaje a líderes independentistas, como le ha reprochado la propia Olona, que ha acusado además a la presidenta de las Cortes, la socialista Meritxell Batet, de “no perder la ocasión de prostituir la Cámara”, “rendirla por completo” y “aniquilar la separación de poderes”. Para terminar gritando: “La señora Batet pasará a la historia como la catedrática de Derecho Constitucional que vulneró todos nuestros derechos”. “Oh là là”, exclamaría hasta Marine Le Pen. Las elecciones pueden ser un momento de renovación, y quizá por eso Juanma Moreno haya decidido que sean el día 19 de junio, en pleno Corpus, para estupor del alcalde de Granada, Paco Cuenca. Tal vez no quiera ver a Macarena Olona vestida de gitana, si es que se rebaja a eso, aunque Santiago Abascal ya la vea con cara de presidenta, que espero no sea la cara con la que la propia Olona ve a la presidenta del Congreso. Como cantaba la mítica Peña Wagneriana en sus “Hirnos de Andalucía”, “Ojú qué caló”.

IDEAL (La Cerradura), 1/05/2022

lunes, 25 de abril de 2022

Cubrebocas

La gente se resiste a quitarse la mascarilla. Es normal. Porque el coronavirus nos había dado una excusa perfecta para ponernos una máscara. ¡Qué alegría sienten algunos de poder ir por la vida con la cara tapada! El vecino que aprovechó las circunstancias para cumplir un sueño de la infancia y convertirse, por fin, en agente secreto. El cuñado silencioso que de pronto se había vuelto locuaz, porque la mascarilla le ayudaba a ocultar esos dientes de vampiro. El hipócrita que podía disimular la sonrisa falsa cuando hablaba, y esos tics de mentiroso compulsivo que le deformaban la boca. Y las que habían renunciado al maquillaje y el pintalabios para ahorrar. A ver quién se atreve a decir las cosas a la cara. ¡Cubrebocas!, se gritan algunos. Pues eso lo serás tú. Porque ahora toca sincerarse o decidirse a contradecir al jefe con la cara descubierta. Incluso hay que afrontar la actualidad política sin protección alguna, como ese raro software que al parecer ha utilizado el Gobierno para espiar los teléfonos de sesenta nacionalistas. Total, ¿para qué? Uno puede imaginarse perfectamente el mensaje predominante de WhatsApp, como una contraseña para cruzar una frontera: “P… España. Viva Cataluña”. Se ve que hay que incentivar la inversión en I+D, y por eso Granada presume de ser atractiva para convertirse en la sede del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, aunque la inteligencia de andar por casa haya brillado por su ausencia a nivel político en los últimos años. En fin, todo sea por redescubrir que seguimos siendo seres humanos que sonreímos y todo, que podemos ahuyentar los temores y la desconfianza. A la gente le cuesta reconocer a quienes han visto siempre con mascarilla, y con la llegada de la primavera se da cuenta de que él o ella eran más guapos de lo que parecían. O lo contrario, claro. Pero tan felices estamos de recuperar el lenguaje facial que nos sentimos dispuestos a pasarlo por alto. Ya no seducimos, amamos u odiamos sólo con los ojos, que a medias son el espejo del alma. ¿Me están sonriendo o me está insultando? Hay que lavarse la cara, desempolvar las expresiones, dejar la inseguridad a un lado y afrontar la verdadera historia de nuestra cara. ¿Nos atreveremos a tirar las mascarillas? Sanidad da por hecho que toda la población terminará contagiada de la variante ómicron, que no será más que un resfriado, una nueva dosis de recuerdo para una inmensa mayoría vacunada y que actúa con responsabilidad. ¿Cubrebocas? No, gracias. Las cosas se dicen a la cara.

IDEAL (La Cerradura), 24/04/2022

martes, 19 de abril de 2022

Racionamiento

Con una inflación que ya va por el 10%, el Estado y el resto de Administraciones públicas deberían reordenar sus prioridades para prestar mayor atención a los ciudadanos, que ven cómo no pueden llenar la cesta de la compra ni el depósito de combustible, pagar los suministros básicos, llegar a fin de mes. Y hablo de Estado y no de Gobierno, como deberíamos hablar de comunidades autónomas y ayuntamientos, independientemente del partido que las gobierne. Si los grandes partidos se preocupan por llegar a acuerdos de interés público para asegurar el Estado social, sobrevivirán; si no, serán barridos por las penurias económicas y sociales, que irán a más en un contexto geopolítico de inestabilidad y guerra. En Francia, el Partido Socialista apenas ha alcanzado el 2% de los votos en las elecciones, y la extrema derecha tiene serias opciones de llegar al Elíseo con propuestas tan peregrinas como pactar una alianza con Rusia o acabar con la Unión Europea, que es ahora mismo la que financia la prestación de los servicios públicos esenciales en los Estados miembros, la mayoría en quiebra técnica. Es el paisaje que queda después del desastre. A Vladímir Putin le estorban los ucranianos, y por eso dice que sufren una enfermedad repulsiva: hay que desnazificarlos. La cosa tendría gracia si no viniera de alguien que parece el hermano gemelo de Adolf Hitler, y si no fuera sostenida por todo un aparato político de propaganda. ¿Se les caerá la cara de vergüenza a todos aquellos que, en España, han simpatizado con esta dictadura de herederos de la KGB? Pues se ve que no, pero para eso están las hemerotecas, que revelan que los extremos de Vox y Podemos están, sin embargo, tan cerca que casi llegan a tocarse. Pero ahí tenemos al PP, dispuesto a pagar el precio del poder en Castilla y León, que ha guardado ya en un cajón cualquier política que pueda sonar a progresista, empezando por el anteproyecto de ley para garantizar el principio de igualdad de trato y de no discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género. Y continuando con la normativa de memoria histórica, que protege la recuperación de los cuerpos de miles de represaliados del franquismo que todavía permanecen enterrados en fosas comunes. Pero ¿sí nos escandalizamos con el descubrimiento de fosas en las ciudades ucranianas? Será la elocuencia del directo, pero también habría que racionar la demagogia política en España. PSOE y PP deben pactar un proyecto común para que sobreviva el Estado social y democrático de derecho.

IDEAL (La Cerradura), 17/04/2022

lunes, 11 de abril de 2022

Santos

A tenor de lo que hemos oído esta semana, en el Congreso deberían seguir llevándose mascarillas indefinidamente, y de gas. Sobre todo, cuando el diputado de Vox José María Sánchez compara al presidente del Gobierno Pedro Sánchez (podrían ser hermanos o primos) con Hitler y al ministro Félix Bolaños con Joseph Goebbels. Que el diputado en cuestión sea catedrático de Derecho Canónico y juez en excedencia da más miedo que otra cosa. Eso de achacar a los demás tus propios defectos es muy propio de mentes retorcidas. Porque son algunos diputados de Vox los que dicen cosas parecidas a las que decía el führer cuando se refieren a los inmigrantes, por ejemplo. Y es que algunas ideologías producen monstruos, y deberían estar fuera del Parlamento. El Estado de Derecho ampara la libertad de expresión, pero no las expresiones que no son democráticas, y aquellos que no creen en los derechos fundamentales no son demócratas, ya vengan de la derecha o de la izquierda, apoyen al Gobierno o se encuentren en la oposición. Se ve que no tenemos suficiente con las imágenes de las masacres que nos trae la guerra para que nuestros políticos, en vez de solidarizarse con las víctimas, empiecen a utilizar palabras gruesas, contaminados al parecer por la misma violencia. Así, cuando Volodímir Zelenski compara los bombardeos de las ciudades ucranianas con el bombardeo de Guernica, en la guerra civil española, esos mismos diputados se apresuran a decir que no es un buen símil, porque fueron los nazis quienes lo ejecutaron y combatían junto a Franco. Qué daño a hecho a la política española no condenar en su momento expresamente el franquismo. Eso explica que personajes siniestros del pasado sigan presentes nada menos que en el Congreso de los Diputados. Los trapaceros de entonces son los trapaceros de ahora, y te los sigues encontrando en las Administraciones públicas, desde la universidad a la judicatura. Ahora que va a desaparecer la obligación de llevar mascarillas, se descubren las comisiones millonarias que los especuladores Luis Medina, conocido por ser hermano del duque de Feria (¿no deberían desaparecer ya los títulos nobiliarios?), y Alberto Luceño cobraron por la venta de material sanitario defectuoso al Ayuntamiento de Madrid en plena pandemia. ¿Nadie sabía con quiénes estaban tratando? ¿O lo sabían demasiado bien? Seis millones de euros que dedicaron a comprar coches de lujo, un yate o un piso en Pozuelo de Alarcón. En España hay tradiciones y tradiciones. ¡Pecadores!, exclamaría Chiquito de la Calzada. No hay suficientes penitentes para tanto santo.

IDEAL (La Cerradura), 10/04/2022

lunes, 4 de abril de 2022

Tapas

El alcalde de Granada quiere acabar con las tapas gratis, pues son alta gastronomía. Menudo sacrilegio. Porque gratis no son, ya que pagas la bebida, y según la ciudad a la que vayas esta puede costarte un ojo de la cara. En esta ciudad no, lo que compensa un poco la malafollá reinante, que suele verse también en la hostelería. “¿Quiere usted una tapa, con la inflación disparada al 10%? ¿Le doy también un riñón?” Granada, Sevilla, Córdoba y Málaga se alían para atraer turistas, pero luego se pelean para que se queden a dormir. Prefieren que sean extranjeros y con un alto poder adquisitivo. No podemos pagar el recibo de la luz, pero no podemos renunciar a unas cañas. ¡Con tapa! Que se las cobren a los turistas. El carné de granadino sería un buen invento para la hostelería. Desde que Manuel Fraga acuñara el eslogan “Spain is different”, nuestro país no ha cambiado mucho, y sigue vendiendo las playas y el sol, el flamenco y el esquí. Granada vende la Alhambra y la puesta de sol más bonita del mundo, aunque su mejor embajador continúa siendo Federico García Lorca, que decía que en esta ciudad eran muy bonitos el cielo y el suelo y que lo peor era el entresuelo. ¿No es eso malafollá? Los hosteleros desean que nos quitemos por fin las mascarillas, y Vox y Ciudadanos lo han pedido esta semana en el Congreso. “Paso a paso”, dicen desde el Ministerio de Sanidad, como si fuera un anuncio de la Semana Santa, que se espera por el sector turístico como un maná. ¿Se cumplirán las cifras de la prepandemia? “Spain is beautiful and different. Visit Spain”, decían los carteles de la época. Y lo mismo podría decirse de Granada. Que África no empieza en los Pirineos. ¿Saben ya los suecos que aquí no se cazan leones y que las mujeres no van vestidas de gitana? Los extranjeros pensaban que las mujeres llevaban un puñal en la liga, y que todos los días había procesiones. Ahora los puñales se llevan al Congreso, y si te descuidas te los clavan por la espalda. Pedro Sánchez creía que esta semana iban a recibirlo con vítores después de lograr que la Unión Europea reconozca efectivamente que España es diferente, al menos en lo que al consumo de energía se refiere. Pero cuando llegan los recibos, no hay consuelo que valga. Salvo vivir en Granada y poder tomarte una cerveza con su tapa. ¡Ay, las cosas que dicen los alcaldes! Granada is different.

IDEAL (La Cerradura), 3/04/2021

lunes, 28 de marzo de 2022

Derechos humanos

En un mundo caótico todo puede ser peor, claro, pero también podría ser mejor. Si no existieran Murphy y compañía, lo mismo hasta acabaríamos el año cantando en la Plaza Roja de Moscú himnos pacifistas. Pero la incertidumbre bélica ha traído la de los precios, y hay gente a la que el miedo la lleva a comprar en los supermercados como si dispusieran de un refugio nuclear en el piso. Vayamos a que todo suba aún más. Murphy diría que sí, aunque National Geografic haya descubierto ahora que “Granada es la maravilla más desconocida del siglo XXI”, y recomienden nuestras cañas y tapas a los turistas. Sin embargo, que se las tomen va a ser más difícil. Porque mientras el Gobierno espera a que la UE le haga caso en sus propuestas, los transportistas colapsan las calles y dejan vacías las estanterías de los supermercados y los almacenes de empresas como Portinox, que cierra su planta de Granada por falta de materias primas. Si no había latas de cerveza en los supermercados, tampoco habrá barriles en los bares. ¡Rebelión! ¿Dejaremos de tomar cañas? Ya veo cómo nos convertimos en un país intelectual y aburrido, acostumbrados como estamos a los intelectuales de bar, aunque en las barras de esta ciudad se hayan escrito muy buenos poemas. Y las tapas, claro, que tampoco hay pescado frito. El Estado va a terminar subvencionando el transporte y la pesca, y esto no ha hecho más que empezar. El derecho a huelga es constitucional, pero los piquetes son una mafia que sólo echa tierra sobre los trabajadores. Obligar a la gente a hacer lo que quiere o lo que no quiere es también una táctica bélica. Porque casi todo el mundo está dispuesto a condenar la guerra, pero no a hacer sacrificios. Ni siquiera la UE es capaz de aplicar las sanciones más severas unánimemente a Rusia por su dependencia energética. ¿Vamos a sacrificar los sectores productivos y comerciales nacionales para acabar con el dictador? Alemania ya ha dicho que no, aunque los efectos sean en cascada, desde las entidades financieras a las industrias alimentarias. Estados Unidos ha anunciado sanciones contra la Duma y más de 400 figuras y empresas cercanas a Putin, pero son muchas pymes y profesionales españoles quienes tienen que echar el cierre. Hay gente que cree que es buena porque le da pena otra gente, diría Rodrigo Cortés, y nadie quiere sufrir por ese ruso que parece el vómito de un tártaro. Aunque sea para defender los derechos humanos.

IDEAL (La Cerradura), 27/03/2028

lunes, 21 de marzo de 2022

Lluvia roja

Como si fuera un símbolo de lo que ocurre en el mundo, esta semana los cielos se han encendido, y hasta la blancura de la sierra se ha transformado en un manto rojo. Los abrigos se punteaban con gotas de arena, y la gente pensaba en el Apocalipsis, después de la pandemia y la guerra. ¿Qué será lo siguiente?, se pregunta. ¿Un meteorito que acaba con todos los putines? Por mi ventana veo a las gaviotas que vuelan enloquecidas, como si buscaran una isla donde esconderse, como ha hecho esa foca que ha ido a echarse una siesta en la playa de Motril. Del Sáhara viene esta tierra que mancha los coches y las calles, apresurando la desertización de la Península Ibérica. ¿Debemos huir al norte? Suben la luz, la gasolina, las frutas y verduras, y los transportistas se declaran en huelga. El pescado se congela y no llega a las pescaderías, y con la escasez de aceite de girasol los churros valen un ojo de la cara. La gente vuelve a aprovisionarse de papel higiénico, que parece ser el remedio para todos los males. ¡Limpia, fija y da esplendor! Pero hay belleza en esta naturaleza salvaje, como un nuevo amanecer. Es lo que pensarán los ucranianos que llegan a Granada gracias a la solidaridad de muchas personas, lo que nos da esperanza. La guerra, como la calima, va quedando lejos, y la vida continúa. Mientras Zelenski da discursos en los parlamentos del mundo y avisa del nuevo muro que Rusia ha construido en Europa, Netflix vuelve a emitir “Servant of de people”, la serie en la que el actor se convertía en la ficción en presidente de Ucrania. La realidad, sin embargo, ha hecho que el serial parezca una broma, pues Zelenski es el objetivo número uno del ejército ruso y de su comandante en jefe, criminal de guerra. ¿Veremos a Vladimir Putin juzgado por la Corte Penal Internacional? Debe engordar su vanidad ser la persona más odiada del mundo, y sobre él caerán miles de maldiciones de las madres ucranianas y rusas, que ven cómo mueren sus hijos por los demonios del dictador. Cuentan que las bombas de Hiroshima y Nagasaki convirtieron en negras las gotas de lluvia, como rememoraba la famosa película de los ochenta, “Black Rain”: “Mi familia vivió bajo tierra 3 días. Cuando salimos la ciudad había desaparecido. Luego el calor trajo la lluvia, lluvia negra. Ustedes la hicieron negra, y nos hicieron tragar todos sus valores”. La lluvia de Putin es roja.

IDEAL (La Cerradura), 20/03/2022

lunes, 14 de marzo de 2022

Brigadistas

La información sobre la guerra de Ucrania se ha convertido en una telenovela trágica. Analistas y medios se afanan en informarnos al minuto de la evolución de las batallas y sus consecuencias. Los titulares sensatos y sensacionalistas se mezclan, y no da tiempo a asimilar tantas malas noticias. Entonces llegan los héroes, y nos cuentan que hasta 20.000 voluntarios de los países occidentales han respondido a la llamada del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para formar una brigada internacional que combatirá al dictador ruso y que recuerda a la brigada internacional que combatió junto a la República en la Guerra Civil española. ¡Somos brigadistas! Pero estamos en el siglo XXI, y la influencia del universo Marvel se deja notar en el discurso de algunos periodistas, que nos cuentan que “Wali”, “el francotirador canadiense más temido”, se ha unido a la batalla. ¿Terminarán contándonos que los servicios secretos de los gobiernos de la OTAN están buscando las gemas del infinito para acabar con el megavillano Thanos (una caricatura de Putin)? Volodímir Zelenski, sin embargo, es un héroe de verdad, un actor que ha descubierto que tenía que interpretar un papel fundamental, probablemente para el que llevaba preparándose toda la vida, y que despierta simpatía y solidaridad, aunque no tanta para que se admita inmediatamente a Ucrania en la Unión Europea. Incluso Anonymous se ha unido a la ciberguerra. Una organización en la que nadie sabe quién es quién y en la que podríamos estar integrados todos los que manejamos un ordenador o tenemos una cuenta de Twitter. Cada uno batalla a su manera, y en las redes sociales partidos y ciudadanos se cruzan reproches sobre la hipocresía y el cinismo de esta guerra y por qué no nos hemos preocupado por otras en Oriente Medio o África. La respuesta es obvia. Somos europeos, y esta guerra ya está llegando a nuestras casas con los miles de ucranianos que estamos acogiendo. Nos afecta por mucho que seamos pacifistas y nos manifestemos en contra, porque se pierde el derecho a decidir sobre la propia vida y la de los demás. Es lo que más tememos: perder los derechos y libertades a los que estábamos tan acostumbrados y que no valorábamos tanto como ahora. Algo tan simple como dar un paseo, leer un libro o ver una película, disponer de un techo y un plato de comida. Vamos a tener que luchar por eso. Europa se rearma mientras nos avisan de que hay que recortar el consumo de energía. Nos han convertido en brigadistas.

IDEAL (La Cerradura), 13/03/2022

lunes, 7 de marzo de 2022

Los otros

Los teléfonos móviles saben mejor que nosotros mismos quiénes somos. Nada hay más desasosegante que cuando el aparato te dice: “Su huella digital no coincide”. ¿Cómo? Durante la noche debemos habernos transformado, siendo suplantados por un ser que tiene nuevas huellas dactilares. El otro, el que éramos, vaga ya por el espacio con nuestra identidad antigua, con unas huellas dactilares que le funcionan y le abren todas las puertas. ¿Y qué será del que somos ahora, que no es nadie? Vivir sin teléfono y sin redes sociales nos da un pánico horroroso, pues no tenemos a quien nos diga quiénes somos. Sin embargo, como explicaba el escritor argentino Hernán Casciari en una charla, si siempre hubieran existido los teléfonos móviles no se habrían escrito las grandes obras de la literatura universal. Romeo y Julieta hubieran resuelto sus problemas con una llamada telefónica, por lo que nadie hubiera terminado suicidándose. Un mensaje de WhatsApp habría bastado para salvar la vida de la abuela de Caperucita, ¿y cómo iban a perderse Hansel y Gretel en el bosque si podían llamar a su padre por teléfono? Con un móvil, Penélope no hubiera esperado tampoco con incertidumbre la llegada del viajero Ulises. ¿Hubo una vida antes de los smartphones? No podemos terminar ninguna tarea sin que nos interrumpa un mensaje, una alarma, otra llamada. Si no le hacemos una foto al amigo con el que nos tomamos una cerveza y se la mandamos inmediatamente a otro amigo para que se ría de nuestra pinta, no existen la cerveza, ni la tapa, ni el amigo. Somos el otro, el que camina con un móvil en el bolsillo que guarda nuestras fotos. Y, sin embargo, las redes sociales y los teléfonos también salvan vidas, y sirven para desmontar las mentiras de dictadores sanguinarios como Putin, que cree engañar a la población. Los ucranianos pueden mantenerse en contacto entre ellos, y grabar vídeos para que el mundo sepa lo que está ocurriendo, a pesar de la propaganda. Y el gobierno ucraniano difunde vídeos de cadáveres de soldados rusos y tanques abandonados para que las madres rusas vean cómo mueren sus hijos y aumentar la oposición interna al dictador. Pero incluso en esos momentos tenemos una sensación de irrealidad, viendo desde una prudente distancia los bombardeos y los edificios destruidos. La Unión Europea acogerá a un millón de refugiados que nos hablarán de la terrible realidad. “Somos como vosotros”, dijo Volodímir Zelenski ante el Parlamento Europeo. Pero ¿sabemos quiénes son los otros y quiénes somos nosotros?

IDEAL (La Cerradura), 6/03/2022

lunes, 28 de febrero de 2022

Guerra

Pues efectivamente llegaron los perros del este y se comieron a los conejos que discutían sobre si eran galgos o podencos. Ni lo uno ni lo otro. Un perro rabioso de nombre Putin (con perdón para los perros), que vive entre la Edad Media y el sueño de la Unión Soviética, pero que en su locura nos arrastra a todos. Lo siento sobre todo por los jóvenes, que están viviendo en muy pocos años la angustia que no habíamos vivido en cuarenta. Todo se ha vuelto efímero, cualquier escándalo de la política local o nacional ha dejado de tener importancia. Si buscas la verdad, prepárate para lo inesperado, escribía el filósofo; es difícil de encontrar y sorprendente cuando la encuentras. Saltaba a la vista que Rusia se disponía a invadir Ucrania, pero nadie quería convencerse de ello, queríamos seguir aferrándonos a la seguridad, que se ha esfumado con el primer bombardeo. La vida se convierte en muerte, y se apropia de toda nuestra existencia. Parece una película, si no fuera tan real. La guerra la emiten en directo, y buscamos desesperadamente nuevas noticias, comprobamos la evolución del frente, deseamos que no llegue a la puerta de nuestras casas. Oigo a unos jóvenes: “Prefiero no hablar del tema, lo que tenga que pasar pasará. No voy a preocuparme antes de tiempo”. Oigo también a unas mujeres no tan jóvenes: “Lo que nos faltaba. Ya teníamos la covid-19 como una mala experiencia para esta generación. Y ahora una guerra”. Y no es que no hayamos vivido otras guerras, es que esta trae inquietantes paralelismos con las guerras mundiales, todos los miedos que creíamos que había superado Europa. Esta época ya no es la mejor. Y todo por un tipo (y quienes le apoyan) preocupado porque su país recupere el espacio geopolítico, sin darse cuenta de que quien ocupa el espacio es él, un bloque impenetrable con forma de hombre contra el que se estrellan el sentido común, los derechos humanos, el mundo democrático. Los propios generales rusos balbucean ante él, cuando lo que deberían hacer es quitarlo de en medio, para que su propio país sobreviva a la catástrofe. Esta semana hemos oído las declaraciones más solemnes de los presidentes europeos pidiendo a los ciudadanos que se preparen para lo peor. Incluso el discurso del presidente Sánchez ha sonado más solemne que nunca, mientras el número dos de la embajada de Ucrania en España, Dmytro Matiuschenko, pedía cascos y chalecos antibalas a nuestro país para proteger a la población. Lamentablemente, ya estamos en guerra.

IDEAL (La Cerradura), 27/02/2022

lunes, 21 de febrero de 2022

Galgos o podencos

La política española parece una historia de fantasmas: se habla tanto del pasado y del futuro que se nos escapa el presente. En Granada, por ejemplo, donde las principales instituciones sólo logran consensuar buenas intenciones para la ciudad, sin materializar ningún proyecto. No se propone nada concreto porque la política puede ser también pose, fachada, nadería. Cuarenta y tres años de democracia no dan ni para un juego de tronos, sino sólo una guerra chabacana, como se empeña en ilustrarnos el PP para alegría de la extrema derecha, que está donde siempre ha estado. Da pena pensar en la transición, y en toda la gente que se jugó la vida durante el franquismo para que llegase la democracia. Si uno atiende a la guerra entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso, no sabe qué visión es más lamentable, si la del presidente del partido que espía a la presidenta de la Comunidad, o la de la presidenta que defiende la legalidad de un contrato de emergencia concedido por el gobierno madrileño a la empresa de un amigo para la que el hermano de Díaz Ayuso trabajó como comisionista. Por lo visto, el hermanísimo cobró 286.000 euros por facilitar la compra de mascarillas para una población que estaba en su casa encerrada y aterrorizada. Una idea muy lucrativa de la política, que se beneficia de la estrategia del miedo. Ésa es la razón por la que está creciendo Vox. Mientras, en el mundo real, la gente sigue jugándose la vida para ganarse el pan, como la tripulación del Villa de Pitanxo, donde había una mezcla de razas y orígenes que representa bien lo que hoy es España, aunque una parte de este país se empeñe en negarlo. Tres supervivientes, nueve cuerpos recuperados y doce desaparecidos de las 24 personas que trabajaban en el pesquero. Parte de esos cadáveres nunca se hallarán, lo que sí es una crueldad para las familias, que no podrán enterrar a los suyos. Y en este contexto, qué patético resulta escuchar a Díaz Ayuso hablar de crueldad. Aquí estamos muy entretenidos con las guerras políticas, mientras en el mundo hay un miedo creciente por el inicio de la tercera guerra mundial. Es como la fábula de los galgos y los podencos, de Tomás de Iriarte, que parafraseó el rey emérito en una de sus últimas cartas: “No son estos tiempos buenos para escudriñar en las esencias ni para debatir si son galgos o podencos”. Y en esas estaban los conejos cuando llegaron los perros.

IDEAL (La Cerradura), 20/02/2022

lunes, 14 de febrero de 2022

Alegría

Los recelos de la gente ante la nueva normalidad se revelan en las calles, donde todavía hay mayoría de mascarillas, aunque ya no tengamos la obligación de llevarlas en espacios exteriores. Tanto se nos ha recomendado su uso que nos cuesta desprendernos de este nuevo apéndice que nos permite escondernos y protegernos de encuentros desagradables. La gente prefiere ahora el anonimato, no saludar necesariamente aunque viva en una ciudad tan pequeña en la que cada calle es un barrio. Pero hay quien celebra el cambio con euforia, y con la cara descubierta te mira condescendientemente si continúas tapado hasta las orejas. No paran de sonreír, porque durante el tiempo que llevaban mascarilla han aprovechado para arreglarse la boca, y son miles los que propagan la buena nueva de la ortodoncia. Pero no sólo han hecho su agosto los dentistas. A pesar de la inflación, ya nos venden el resurgir de las relaciones sociales, económicas y políticas. ¡Viva la fiesta! El presidente Pedro Sánchez presume de que ya somos mileuristas, e incluso en el Ayuntamiento de Granada parece que se van a aprobar por fin los presupuestos municipales. Dicen las malas lenguas que el alcalde, Paco Cuenca, está feliz, porque podrá seguir con su campaña personal a cara descubierta. Como si fuera algo malo bailar una escena de “Cantando bajo la lluvia” cuando inaugura un parque en el Zaidín. ¡Saltemos entre los chorros de agua de la fuente! ¡Respiremos el aire puro de la nueva política! Una felicidad inmortalizada en una fotografía de Pepe Marín para IDEAL. La alegría de nuestros políticos es contagiosa, y no sólo seremos la cuna de la inteligencia artificial, sino que viajaremos por fin en Ave para desarrollar por todo el país un nuevo modelo productivo basado en el conocimiento nazarí. Lo mismo los vemos competir en la Copa del Rey de Baloncesto. Un partido entre grupos políticos estaría bien para dirimir conflictos sociales y personales. En la Carrera de la Virgen uno se va cruzando con jugadores que saltan y gritan antes de atacar el aro. Parece una escena de “Bolonia Boogie” (Anagrama), la última novela publicada por Justo Navarro, donde seguimos las investigaciones del comisario Polo, habitante de la Gran Granada: “When I say stop, don´t move, and when I say get it, every body mess around! Boogie-woogie!”. ¡A bailar todo el mundo! Son tiempos de alegría, aunque al quitarnos la mascarilla nos descubramos un poco más viejos y más miopes. ¿De verdad eres tú? Cómo nos gusta inaugurar obras públicas y ver bailar al alcalde.

IDEAL (La Cerradura), 13/02/2022

lunes, 7 de febrero de 2022

Festival

Pues se ve que el parlamento no está suficientemente ocupado con la aprobación de la reforma laboral, así que por iniciativa de Galicia en Común, CCOO, BNG y el PP va a participar también en la votación del Benidorm Fest, lo que es sin duda una cuestión muy democrática. Es la gran confusión que existe en este país sobre la soberanía popular. Se piensa que el sentir de los ciudadanos está por encima de las leyes, y la idea sirve para legitimar la independencia de Cataluña sin atenerse a un procedimiento constitucional o para que gane un concurso la canción que le ha gustado al 70% del público. Y vale también para trivializar la función del parlamento. Votamos en las elecciones, pero en muchos casos las decisiones de los diputados no suelen corresponderse con nuestros deseos. A una parte apreciable del pueblo no le gusta pagar impuestos, por ejemplo, pero el mismo pueblo los establece a través de sus representantes. Ahora un sindicato y tres grupos políticos no sólo se preocupan de que las decisiones legislativas del Congreso se ajusten a los deseos de sus votantes, sino que se deciden a defender valientemente los gustos musicales de los espectadores que siguen los festivales de la canción. ¡Alegría, se acerca Eurovisión! ¡Europe’s living a celebration! Ya veo a los diputados cantando y bailando en la puerta del Congreso. Los diez millones de espectadores que estuvieron atentos a quién representará a España en Eurovisión significan muchos votos, por lo que los partidos han encontrado un filón nuevo. Galicia en Común exigirá en la comisión de control de RTVE “hacer públicos los criterios de evaluación de la composición del jurado” y “la puntuación detallada de cada uno de ellos”. ¿Van a preguntar por la letra pequeña de la reforma laboral? ¿Discutirán sobre los criterios de reparto de la financiación autonómica? Si nos guiamos por los índices de audiencia, a Galicia le corresponde un 49,6% de cuota de pantalla. No sé, quizá las críticas por esta elección crucial de la canción española deberían trasladarse al sistema representativo. ¿Cambiamos el método D´Hont por la votación telefónica para asignar los escaños? CCOO ha pedido a RTVE “hacer públicas las actas de las votaciones y las incidencias registradas”. No me quiero ni imaginar el sexto grado que, en semanas de negociaciones sobre la reforma laboral, le habrán aplicado a Yolanda Díaz. Y al final, para aumentar la emoción, la reforma laboral ha salido adelante por el error en la votación de un diputado del PP. España es un festival.

IDEAL (La Cerradura), 6/02/2022

lunes, 31 de enero de 2022

Bélicos

Resulta lamentable que la posibilidad de una guerra en Europa sólo sirva en España para que se produzca una ridícula “batalla entre partidos”, como titulaba algún periódico esta semana, o que haya escaramuzas dentro del propio Gobierno. De pronto utilizamos un lenguaje bélico y elucubramos sobre cómo comienzan las guerras, como si esto no fuera un preocupante conflicto internacional, sino una nueva moda informativa. Pero los partidos españoles parecen en guerra, Vox contra el PP, Podemos contra el PSOE y todos contra todos, que si tú tienes vínculos con Rusia o con el partido comunista chino o con la extrema derecha. El caso es enarbolar la paloma de la paz cuando lo que se pretende es derrotar al contrario, que hay elecciones en Castilla y León y quizá también pronto en Andalucía. Viendo las cosas con perspectiva, uno entiende la fascinación que la guerra civil ha despertado siempre entre los historiadores extranjeros, porque nadie puede explicarse el enconamiento y la cabezonería de buena parte de la clase política española, incapaz de llegar a acuerdos sobre políticas nacionales a largo plazo y desarrollar un proyecto de país. Y si es incapaz de desarrollarlas a nivel interno, no podemos esperar que las desarrollen a nivel internacional, aunque tengamos a políticos valiosos como Josep Borrell –qué lástima que no llegara a ser candidato del PSOE y presidente del Gobierno- al frente de la diplomacia europea o Javier Solana, y eurodiputados brillantes como Juan Fernando López Aguilar, que ha sido sensible en su trabajo científico a los hechos diferenciales recogidos en la Constitución y que como buen europeísta defiende la unidad desde la heterogeneidad. Sin salir de Granada, otro buen ejemplo es José Antonio Montilla, y no es casualidad que todos provengan de la universidad. Como excepción para que se cumpla la regla, tenemos al mayor bluf de la política española de los últimos años, Pablo Iglesias, que proclama que, ahora que no es político, “puede decir la verdad”. Se ve que no aprendió nada en sus años universitarios, pues la veracidad debe presidir el trabajo científico y el informativo, su otra vocación frustrada. Y esas expectativas de verdad referencial deberían presidir también el discurso político, si se aspira a recuperar la credibilidad ante los ciudadanos. Porque, de este modo, es difícil prever lo que ocurrirá en esta nueva crisis europea, pero sí sabemos lo que sucederá en España. Como decía el coronel alemán interpretado por Max von Sydow en “Evasión o victoria”, los conflictos internacionales deberían resolverse en un campo de fútbol.

IDEAL (La Cerradura), 30/01/2022

lunes, 24 de enero de 2022

Cerdos

Del cerdo ya sabíamos que se aprovechaba todo (¡ay, benditos callos!), pero nadie sospechaba que, a pesar del ministro de Consumo (que no comerá tampoco la olla de San Antón), no lo criaríamos para comérnoslo, sino para realizar trasplantes de corazón. Lo que el cerdo te quita en forma de colesterol te lo compensa con una nueva vida saludable, por lo que podemos exclamar como Homer Simpson: “la causa de, y la solución a, todos los problemas de la vida!” El primer trasplante de corazón de un cerdo a un ser humano se ha realizado en Baltimore (Estados Unidos), y llama la atención la poca repercusión que ha tenido la noticia. Será porque implica reconocer que, biológicamente, nos parecemos mucho a esos animales que nos sirven tanto para comer como para insultarnos, y hay a quien le cuesta aceptar que pertenece a este reino más doméstico que salvaje. Sin tener que recurrir a nuestros semejantes porcinos, España es líder mundial en donantes y trasplantes de órganos, como informaba Laura Velasco en IDEAL esta semana. En 2021 se han realizado 143 trasplantes de personas que habían superado la covid-19, lo que da una medida de la solidaridad de la gente, incluso en los peores momentos. Son buenas noticias dentro de una actualidad inquietante, con Vladimir Putin dispuesto a iniciar la tercera guerra mundial, como si no hubiéramos aprendido de las anteriores. ¡Menudo cerdo!, con perdón de nuestros queridos gorrinos. Pero le ha faltado tiempo a Pablo Iglesias y la parte morada del Gobierno (la otra parte es la ruborizada) para alertarnos de nuestro espíritu belicista contra los buenos de los rusos, a los que acaso habría que mandarles para que se calmen un ejército de juguetes. Si no se declaran en huelga, claro, que también sabemos gracias al ministro Garzón que estos tienen “su corazoncito”. Imagínenselos negociando las condiciones de la paz con el camarada Putin, que tiene una idea de la humanidad parecida a la que fabularon las hermanas Wachowski. Una cadena trófica formada en el primer escalón por cerdos criados en granjas; el segundo, por seres humanos que se benefician de todos los recursos de estos animales; y el tercero, por un ejército de robots rusos que crían en granjas a los seres humanos para producir energía como si fueran pilas, aunque les hacen creer gracias a Matrix que están criando cerdos o defendiendo su causa. No sé, quizá me haya ido por las patas del jamón de Jabugo. Pero entre humanos y cerdos, uno nunca sabe quiénes son más animales.

IDEAL (La Cerradura), 23/01/2022

lunes, 17 de enero de 2022

Suicidas

La principal causa de muerte en España no es el coronavirus, sino el suicidio. Dentro de España, Andalucía es la comunidad autónoma donde más personas se quitan la vida y, lamentablemente, son los jóvenes los que encabezan esta funesta estadística. Quizá tenga que ver con el ruido mediático, pero también con la crisis económica, el desempleo y la falta de oportunidades y expectativas para el desarrollo personal y social. Llama la atención que mientras la mitad de los jóvenes del mundo quieren emigrar a Europa, en países europeos como España algunos decidan quitarse de en medio. Pocas cosas pueden ser más deprimentes. Tenemos algoritmos que detectan en milésimas de segundo los gustos y el nivel adquisitivo de los consumidores, pero se ve que como sociedad no logramos ofrecer a muchas personas motivos para vivir. Y no es que suicidarse sea esencialmente malo. En la antigua Roma y en el Japón contemporáneo podía ser el resultado de una decisión digna y meditada, ya sea por razones físicas o éticas, como lo es hoy la eutanasia por motivos humanitarios y médicos. Pero en un país en el que nuestros políticos ni siquiera se molestan en dimitir después de las gestiones o actuaciones más vergonzosas (no les exigimos el harakiri, no, sino que dejen las instituciones y coticen a la Seguridad Social; y si ya lo han hecho antes de ser políticos, mejor), resulta doloroso que una persona joven decida quitarse la vida. Ante este hecho, periodistas y analistas ponen el foco en las enfermedades mentales, lo que es un recurso fácil en el caos reinante. Los filtros informativos parecen haber desaparecido, y si el recuento estadístico y diario de víctimas de la pandemia se hace insoportable, también es pandémica la proliferación de expertos sobre todas las plagas de Egipto, virólogos, vulcanólogos, climatólogos, psicólogos, “coaches” e incluso espiritistas, porque cuando hay alguna desgracia de algún tipo los medios de comunicación ya no hablan de otra cosa. ¿Sensacionalismo? ¿Pereza? Por eso hay cada vez más gente que renuncia a desinformarse, que es lo contrario a informarse. En el acto de comunicar hay alguien que da y otro que recibe, de ahí la exigencia de que la información sea veraz y cargada de contenido. Debemos dar a nuestros jóvenes las herramientas para estar en armonía consigo mismos y con el mundo. Un logro para toda una generación política sería un pacto nacional por la educación, que actualmente no pasa de ser un arma arrojadiza. Una educación no evaluadora, sino integradora. Es nuestra sociedad la que se suicida.

IDEAL (La Cerradura), 16/01/2022

lunes, 10 de enero de 2022

Teoría del pedo

Si tiene usted dudas sobre si ha pasado el coronavirus, hay un método de diagnóstico barato y fiable: ¿Puede oler los pedos de la gente? No los suyos, que hay hasta quien los aprecia, sino los de los pasajeros con los que viaja, por ejemplo, en un coche. ¡Menudo cerdo! Sí, díganselo a mi cuñado, autor de la nueva teoría científica, sobre la que me ilustró en la pasada cena de Nochevieja. Y él no estaba pedo, no. La había corroborado con varios colegas, todos profesores de secundaria. Por eso están dispuestos a retomar las clases con alegría mañana lunes. ¡Son inmunes a todo! En fin, si para el caso, la situación actual, si hablamos de iniciativa política, es una tomadura de pelo, o tal vez de olfato. Con la sanidad saturada, los ciudadanos son sus propios médicos, con o sin mascarilla. ¿Trabajo o no trabajo? ¿Viajo o no viajo? ¿Veo o no veo a los amigos? ¿Salgo de mi cuarto? Las familias hikikomoris (encerradas a cal y canto, tan sólo se comunican a través de las pantallas) van sustituyendo sin que nos demos cuenta a las familias tradicionales, contagiadas de espanto. Los que se mueven lo hacen sobre un mundo tan inestable que ya no confían en su olfato. No sabemos cómo huelen las cosas, si han madurado o se han podrido o es que nos vamos pudriendo nosotros sin darnos cuenta, saturados de virus. ¿Olían así las manzanas o son las manzanas ya digeridas y medio expulsadas en forma de ventosidades por tu cuñado? Sólo los políticos están acostumbrados a vivir en estas arenas movedizas de informaciones contradictorias, improperios y flatulencias. Sólo ellos tienen razón con sus juicios inequívocos sobre los vivos y los muertos, como el acalde Almeida. Hay personas con una cabeza tan cuadrada que juzgan a la gente por su ideología, aunque ésta sea la cosa más cambiante, la piedra filosofal que aún buscan asesores retirados y líderes proféticos que se han cortado la coleta. Porque la cuestión del olor político es uno de los grandes misterios filosóficos. Imagínense a Pedro Sánchez, Pablo Casado, Yolanda Díaz y Santiago Abascal en un coche. Si en el Congreso, el presidente del Gobierno le preguntó al líder de Vox si se había vacunado y éste le contestó que lo veía muy delgado, imagínense lo que podría contestarle después de acusarle de tirarse un pedo. ¡Usted no se ha contagiado! ¡Ni siquiera tiene ya olfato político! Hasta este nivel de enfermedad infectocontagiosapolítica hemos llegado. Quizá tenga razón mi cuñado.

IDEAL (La Cerradura), 9/01/2022

lunes, 3 de enero de 2022

Next Generation

          Entre test y aislamientos, las familias españolas han celebrado la llegada del nuevo año con un invitado inexcusable: el fantasma de las Navidades pasadas, aunque no sé si entraba en la cuenta de las comunidades autónomas sobre el número de comensales. “Soy el fantasma de lo que podría haber sido”, decía ese comensal invisible desde su silla; y la gente levantaba sus copas con la esperanza de que nos dejen brindar por algo bueno en este bucle melancólico de la pandemia. Seamos optimistas. Granada ha batido esta semana el récord de contagios, pero como nos aseguran Juanma Moreno y Pedro Sánchez tenemos al virus arrinconado en el ring, como Rocky Balboa antes de resucitar de nuevo después de besar por enésima vez la lona. Si esto era la nueva normalidad, la postnormalidad debe ser la repanocha. Lo publican los presupuestos generales del Estado para 2022 y las sucesivas reformas que nos esperan, anunciadas a bombo y platillo como el inicio de una nueva era. No años. No. Eras. Ciclos. Eones. La eternidad del discurso político. Por fortuna, tenemos a la Unión Europea, vestida por la necesidad con el traje de reyes magos y celebrando el veinte aniversario del euro. Los fondos Next Generation parecen el título de una película de Star Trek, y como la tripulación de la Enterprise confiamos en viajar en el tiempo para solucionar los problemas del presente. Porque serán las generaciones futuras las que tendrán que pagar la deuda pública actual. ¿Hipotecas? Para la Next Generation, como si fuera un truco de magia. Cada año asistimos a la misma ceremonia, quemamos nuestro viejo yo para que renazca el nuevo que, sin embargo, es el mismo tipo de siempre, al que ciertamente le han crecido la nariz y las orejas y va perdiendo pelo, pero que nos mira con la misma cara de gamberro desde que tenía, aproximadamente, nueve meses. Si cogemos todas las fotos que nos han hecho a lo largo de nuestra vida, podemos hacer un experimento. Desde la más reciente a la más antigua, vaya usted superponiendo una foto encima de la otra, hasta completar los fragmentos de su personalidad. Sí. Ese bebé que le mira riéndose sabe perfectamente quién es usted. Pero también podemos hacer la operación contraria, ordenando las fotos cronológicamente, hasta volver a encontrarnos con nosotros mismos. Entonces seremos quienes miremos al bebé con suficiencia para decirle: “Te lo dije”. Parafraseando a Ambrose Bierce, que en este nuevo período de 365 decepciones podamos contar al menos las mismas alegrías.

IDEAL (La Cerradura), 2/01/2022