lunes, 5 de diciembre de 2022

Compulsivos

En tiempos de crisis económica hay una sobreabundancia de posibilidades para convertirnos en compradores compulsivos. El Black Friday, el Ciber Monday o los Días de Oro traen de cabeza a las economías domésticas. La gente se pasa medio día cribando las ofertas, otro medio comprando y el siguiente arrepintiéndose de la compra hecha, pues ha encontrado en otra web el mismo producto más barato. ¡Será por ofertas! Con lo fácil que es esperarse tranquilamente al momento en que necesites algo, si es que este llega, pues necesitar, necesitar, necesitamos poco. Pero cómo resistirse a los escaparates, a las luces en las que no dudan en despilfarrar el presupuesto los ayuntamientos, a la nostalgia, ahora que llega la Navidad, convertida en una fiebre de consumo hasta el día de Reyes. Mientras tanto, los hackers han atracado el Consejo del Poder Judicial y el Ministerio de Hacienda, robando los datos de todos los contribuyentes. ¿Empezaremos a recibir mensajes con chantajes masivos? ¿Nos encontraremos con desagradables sorpresas en el banco? Me sorprende que no se hable de este tema, cuando significa que los delincuentes disponen ahora del NIF, dirección, número de cuenta y de todo lo necesario para contratar en nombre de cualquier ciudadano. Si votáramos por vía electrónica quizá le interesase a alguien. Sin embargo, en estado de guerra, aún hay quien utiliza el correo tradicional. Ya son seis cartas bomba las que se han recibido en España en objetivos ligados a la guerra contra Rusia, como el Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCen) de la Base de Torrejón de Ardoz o la sede del Ministerio de Defensa. ¿Son los medios con los que nos atacan? En este contexto, debe darles risa a los enemigos de las democracias el espectáculo que dan nuestros diputados en el Congreso, con trifulcas propias de los patios de colegio en las épocas más oscuras de la infancia, con machotes y machotas que compiten para averiguar quién puede decir el insulto más grueso. ¡Menuda palabrota! Se lo pienso decir a la profe. Pero ¿dónde está la profe? La gente empieza a creer que tiene que protegerse por sus propios medios de la violencia verbal reinante, como ese anciano de 86 años que pretendía entrar con un cuchillo oculto en el bastón en el Ayuntamiento de Granada. ¿De quién quería defenderse? El acoso político puede ser tan persistente como el acoso publicitario, y tan endeudada como las economías domésticas parece estar nuestra democracia. Tenemos más cosas que vigilar además de nuestras cuentas bancarias.

IDEAL (La Cerradura), 4/12/2022

lunes, 28 de noviembre de 2022

Sanidad

Hasta hace poco, si había algo de lo que estábamos orgullosos en España –más allá de la imagen del rey pidiéndole a los jugadores de la selección de fútbol que “sigan cantando”- era de la sanidad pública. Frente a otros países presuntamente desarrollados como Estados Unidos, donde si no puedes pagarte un seguro privado te mueres en la calle, aquí ha sido el servicio público más importante. De hecho, no son pocos los ciudadanos europeos que venían a residir en España sólo por ese motivo. Sin embargo, las competencias en salud, junto al otro servicio público por excelencia, la educación, son actualmente de las comunidades autónomas, lo que podría explicar su declive. ¿Veremos a ciudadanos cambiar de residencia por cuestiones sanitarias? ¿Asistiremos (o asistimos ya) a una competición entre las comunidades en este ámbito, como ya ocurre en materia fiscal? ¿Huirán de Madrid para poder ir al médico los que se fueron allí para pagar menos impuestos? Privatizar el sistema público de salud es cambiar el modelo de Estado, que deja de ser social para convertirse en otra cosa, quizá en una caricatura norteamericana. Lo peor es que sean los propios profesionales sanitarios los que tengan que salir a manifestarse, acompañados de los ciudadanos, claro, que ven cómo se alargan las listas de espera de los especialistas o la mera atención primaria. Ocurre en Madrid, pero también en Sevilla o en Granada, donde se han convocado manifestaciones esta semana. La defensa de la sanidad pública es de las pocas cosas en las que la población está de acuerdo, y la mayor manifestación que se recuerda en esta ciudad, apática por excelencia, fue por sus hospitales. Así que haría bien Juanma Moreno en tomar buena nota, porque Andalucía empieza a manifestar los síntomas de un servicio público deficiente, con demasiados enfermos crónicos esperando a que los atiendan. Eso sí que es un “terror político y sindical”. Hay quien se muere de risa escuchando las declaraciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y hay quien simplemente se muere. Si la gente saliera a manifestarse también por unas comunicaciones dignas, no tendríamos dudas de que Granada acogerá la sede de la Agencia de Inteligencia Artificial ni nos arruinaríamos para salir de viaje o regresar a la ciudad. “Entonces volví a la ciudad a la que no volveré”, diremos como Justo Navarro al comienzo de la novela “El alma del controlador aéreo”. El colmo de vivir en Granada sería tener que coger un avión o un tren para ir al médico.

IDEAL (La Cerradura), 27/11/2022

lunes, 21 de noviembre de 2022

Leyes

Confundir la ideología con el derecho conlleva riesgos, fundamentalmente para los ciudadanos, y que un gobierno legisle sin tener claros los efectos que esas normas surten en los derechos y libertades individuales es más que un error garrafal, el síntoma de que se carece de formación para el cargo. Pero es peor aún que en su descargo se insulte a quien sí tiene la formación y preparación necesarias, como ha hecho la ministra Irene Montero con los jueces, que a diferencia de ella han alcanzado sus puestos después de ganar unas oposiciones cualificadas en las que tienen que demostrar su conocimiento del ordenamiento jurídico. Es el problema de creer que las ideas están por encima de las leyes, pues las normas también implican valores éticos y morales, los que inspiran las declaraciones internacionales de derechos y las constituciones democráticas como la española. Precisamente lo que echamos en falta de parte de nuestros políticos es la formación que sí se les exige a los jueces y a cualquier profesional que tenga un puesto de especial responsabilidad porque sus actuaciones pueden afectar a derechos de los ciudadanos, caso de abogados y médicos, pero también de otras profesiones como el periodismo en las que se aplican códigos deontológicos. El caso es que el Gobierno de España pierde toda su credibilidad cuando como órgano colegiado aprueba normas poco meditadas como las llamadas ley del “sí es sí” o la “ley trans” si sólo nacen de buenos propósitos y se aprueban desoyendo a la opinión experta. Lo que ha ocurrido ya con la primera puede aún evitarse con la segunda, y ojalá se evite con una tercera, la prevista reforma del delito de malversación pública, pues ya no es que perdería la credibilidad el Gobierno, sino también los partidos que lo sustentan y la misma clase política, pues malversador no es sólo el que se mete el dinero público en el bolsillo, como se nos cuenta, sino el que lo destina a un fin no previsto en el ordenamiento jurídico, que no por eso hay que cambiar. Otra vez la confusión de la ideología con el derecho, que es el que sostiene el sistema democrático. El argumento de que las ideas o las opiniones de los ciudadanos están por encima de las leyes es una falacia. Las leyes se aprueban o se reforman por su procedimiento parlamentario, precisamente para que se discutan con la profundidad necesaria y sin más urgencias que las constitucionales. Las buenas intenciones no hacen buenos políticos ni buenas leyes, que son más importantes.

IDEAL (La Cerradura), 20/11/2022

lunes, 14 de noviembre de 2022

Detalles

Según mi zapatero, no nos fijamos en los detalles. Por ejemplo, en que este año han muerto 12.000 personas más que el pasado, dato que el Ministerio de Sanidad no acierta a explicar. “Tiene que ver con las vacunas”, asegura. “¿A ti no te dan mareíllos de vez en cuando? Díselo al médico, verás como se queda callado”. “A lo mejor no sabe qué decir”, aventuro. “¿Que no sabe?” Manolo abre mucho los ojos y arruga la frente, que esconde pensamientos turbios. “Y si no, fíjate en los aviones”, continúa. Cuando pasan por las ciudades ya no echan humo blanco, sino una nube oscura que tarda en disiparse. A saber con lo que nos están regando”. Pienso en conspiraciones políticas, científicas y gubernamentales, en distopías varias. Y yo que creía que el de zapatero era un oficio de otra época, cuando estoy con un visionario. “¿Y mis botas?”, pregunto. “Eso sí que tiene arreglo. Mira, suelas nuevas, pegadas y cosidas. A ver si hace esto la ministra de Hacienda con las cuentas públicas. Esa sólo sabe de cifras, pero no cuenta nada de los extraterrestres”. “¿Extraterrestres?” “Ya viven entre nosotros. ¿No te das cuenta? Por eso van matándonos poco a poco. ¡A cuidarse!”, concluye después de cobrarme diez euros. Cuando salgo a la calle no puedo evitar empezar a fijarme en la gente del barrio. ¿Cuántos serán marcianos? No me extrañaría que lo fuera ese hombre de ojos saltones que siempre parece sorprenderse al verme, aunque llevemos cruzándonos por la misma calle unos veinte años, o la señora que va hablando sola mientras mira al suelo y evita cuidadosamente pisar las rayas de las baldosas de las aceras, o incluso la farmacéutica, que cuando compro paracetamol me mira como a una persona sospechosa, un enfermo potencial de coronavirus, contagioso, aunque al entrar al local me haya puesto la mascarilla. Quizá tenga razón el zapatero, pues desde la pandemia nos hemos vuelto recelosos, y vemos conspiraciones por todas partes, aunque las provoquen unos seres minúsculos que se introducen en nuestras vías respiratorias y nos causan fiebre, tos, estornudos y escalofríos. “¡Cuánta imaginación!”, me dice en la panadería Sara, a la que le cuento mi experiencia con Manolo, y que me cobra un euro por una barra. “Pues sí que ha subido, ¿no?”, le digo. “¿El qué, la temperatura?” “No, el pan”. Y ahora es ella la que abre mucho los ojos para decirme: “Es que nos cuesta hacerlo un 50% más”. Así que me vuelvo a casa para meditar sobre nuestra vida estratosférica.

IDEAL (La Cerradura), 13/11/2022

lunes, 7 de noviembre de 2022

Polarizados

Cada época tiene sus palabras, y la actual abusa de los eufemismos, como el que titula este artículo, para hablar de un país (o de las dos Españas, como lo entendía Antonio Machado) que sigue siendo cainita o guerracivilista (otra palabra fea), según la generación a la que nos refiramos. El caso es que no se puede hablar de ciertos temas, porque se ve que esta es una sociedad inmadura que prefiere obviar las cuestiones importantes, como los padres que todavía se ponen a sudar cuando sus hijos les hablan de sexo, aunque esos hijos o hijas o hijes vivan en otra realidad a la que se refiere la llamada Ley Trans, por ejemplo, y que en los supuestos adultos despierta demasiadas frustraciones infantiles y, sobre todo, mucha polémica. Porque de lo que se trata es de tener razón, no de argumentar y profundizar en las razones, y por eso tantos años después no se puede hablar sin tapujos de la guerra civil, de la dictadura o de la transición, cuando la mayoría de los que se rasgan las vestiduras las desconocen. Al parecer, nuestros políticos no leen (y no se trata de que Alberto Núñez Feijóo o Pedro Sánchez citen mal a autores en discursos o trabajos que otros les han escrito previamente), pero tampoco parte de los periodistas, escritores, profesores e intelectuales que opinan en los medios de comunicación. O mejor dicho, sólo leen a los que defienden su mismo discurso o los discursos de las empresas para las que trabajan. A los demás los califican de tercera o los insultan directamente, en un país en el que se habla demasiado del delito de sedición y poco del de injuria, que no está legitimado por la libertad de expresión. La violencia que hay implícita en plataformas como Twitter, pero también en las columnas o artículos que se leen en periódicos supuestamente serios, en programas de radio y televisión, en el Congreso y en los diecisiete parlamentos autonómicos e incluso en algunos ámbitos académicos y culturales es inadmisible, o debería serlo en un país civilizado, culto y pacífico; es decir, democrático. Luego nos extrañamos de que haya jóvenes que quemen contenedores en la noche de Halloween o que conviertan las calles en un campo de batalla, cuando no otra cosa parece ser nuestra vida pública en general, con honrosas excepciones. Los bonos culturales son un buen invento, y deberían ser universales. Leemos poco, estudiamos menos y nos desinformamos mucho. Pero cómo nos odiamos, empezando por nosotros mismos.

IDEAL (La Cerradura), 7/11/2022

lunes, 31 de octubre de 2022

Artificiales

Elon Musk alerta sobre los riesgos de la inteligencia artificial. “Hasta que la gente no vea a los robots matar a personas por la calle no se entenderán los peligros de la IA. Los robots podrán hacer todo mejor que nosotros”, ha afirmado. Y eso después de presentar a “Optimus”, su robot humanoide, y convertirse en el tuitero jefe. Si no se limita, avisa, dentro de poco los softwares dirigirán la vida en la tierra, o lo que quede de ella, como en “Matrix”. Ése podría ser el escenario de otra guerra mundial. De hecho, Vladimir Putin ya dijo que quien controlase la inteligencia artificial controlaría el mundo. No debe de poder dormir el hombre, con tantos planes y tantos métodos de dominación y aniquilamiento masivo. Tampoco se duerme en Granada, candidata a ser la sede de la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial, cuando ve cómo se multiplican las candidaturas de otras ciudades españolas: Tenerife, La Rioja, Palma de Mallorca, Alicante, Burgos, Ávila, Santiago de Compostela, Orense, La Coruña, Zaragoza, Gijón, Guadalajara… Que aspiran a recibir los cinco millones de euros que tiene de presupuesto la creación de un organismo que velará por evitar los peligros “que puede traer la inteligencia artificial en campos como la seguridad, la intimidad y la salud de las personas, así como los demás derechos fundamentales”. Menos mal que tenemos a la UGR. La incertidumbre nace de lo que se desconoce, y vivimos en una permanente zozobra por las continuas alertas de seguridad, ya sea por la evolución de la guerra, el coronavirus, el cambio climático o por el uso de nuestras cuentas de correo o el acceso a nuestros dispositivos móviles. Me imagino al ejército de ingenieros rusos intentando desactivarnos digitalmente y borrando todos nuestros avatares y hologramas, todas las fotografías, audios y mensajes de WhatsApp, que se ha caído esta semana para desesperación de miles de personas. ¿Podríamos vivir? Desde luego, quién sabe sin mejor o peor, enfrentados al silencio o la música de nosotros mismos. El concepto inteligencia artificial parece un oxímoron, sobre todo si las máquinas o sistemas deben imitar la conducta humana, que suele ser contradictoria. ¿Es inteligente Vladimir Putin? ¿Es artificial? Lo que lleva a una persona a tomar determinadas decisiones con frecuencia no tiene nada que ver con la lógica, sino con pulsiones autodestructivas que, dependiendo de la influencia del sujeto, no sólo afectan a quien está más cerca, sino que lamentablemente pueden tener un alcance global. Los androides quizá sueñen con humanos eléctricos.

IDEAL (La Cerradura), 30/10/2022

lunes, 24 de octubre de 2022

Solidaridad

Mientras la subida de los precios de la energía por la invasión de Rusia a Ucrania provoca que algunas empresas energéticas aumenten sus beneficios y el valor de sus acciones, los hosteleros de ciudades como Granada ven cómo se triplica el importe de sus facturas de la luz, lo que significa su ruina. “Nosotros no podemos subir los precios”, explican, “porque los clientes dejarían de venir”. Piden al gobierno bonos eléctricos, y que el Ayuntamiento prorrogue la bonificación de las tasas por aprovechamiento del dominio público, no las licencias por inicio de actividades económicas. Lo mismo que se crea un impuesto específico para las empresas energéticas se podría bonificar la factura de la electricidad de las empresas de hostelería. Una medida que puede parecer razonable, aunque en la práctica suponga discriminar o privilegiar a determinadas empresas, y que tendría más sentido quizá si atendiéramos básicamente al nivel de renta. Se grava a las empresas que tienen beneficios extraordinarios y se baja la tributación a las que obtienen menos y que se ven abocabas al despido de trabajadores o al cierre. Esto, que parece de sentido común cuando hablamos de empresas, no lo es sin embargo cuando nos referimos a personas físicas a secas, pues chocamos con la simplificación del discurso sobre si es bueno o malo subir los impuestos. Gravar a las grandes fortunas o los grandes patrimonios se tilda de demagógico. ¿No resulta más bien demagógico establecer estas diferencias? ¿Quién está detrás de las empresas? La protección empresarial y la protección social deberían ir de la mano, y para eso hay que atender a criterios de capacidad económica: quien más gana, contribuye más; y se recibe según las necesidades. En eso consiste la solidaridad. Y a nivel territorial implica que las comunidades autónomas más ricas deben contribuir más a un arca común que redistribuya la riqueza entre los territorios más pobres. Para ello, obviamente, sería necesario que instituciones y ciudadanos acepten unos principios básicos que, de hecho, ya están recogidos en la constitución. ¿Por qué en España, entonces, cada comunidad va por un lado, cada partido por su calle, y cada sector por su cuenta? ¿Qué tipo de Estado quieren, no el social y democrático de derecho? Los que piden una bajada de impuestos argumentando que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos se están refiriendo a su propio bolsillo. No creen en realidad en una administración pública que, como su nombre indica, debe administrar lo que es de todos, a lo que contribuimos todos.

IDEAL (La Cerradura), 23/10/2022

miércoles, 19 de octubre de 2022

Abrigos

Se acerca el invierno y, mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anuncia la ampliación del bono social eléctrico y ayudas a las comunidades de vecinos para que puedan poner la calefacción, las instituciones públicas avisan de medidas para aplicar el decreto de ahorro energético. “Vamos a abrigarnos” ha anunciado la rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, que comunica la prohibición del uso de estufas y calefactores en despachos y aulas. La crisis de precios provocada por la invasión de Rusia a Ucrania cambia los discursos políticos y nuestras costumbres, aunque no será para tanto, si podemos poner los radiadores a diecinueve grados. En realidad, desde la pandemia del coronavirus ya íbamos bastante abrigados a las clases, con las ventanas abiertas lloviera o tronara. Y yo me acordaba de la película “El club de los poetas muertos”, en la que John Keating (Robin Williams) enseñaba literatura en el campo de fútbol, donde los alumnos leían un verso antes de golpear el balón. “En mi clase aprenderán a pensar por ustedes mismos. Aprenderán a saborear la palabra y el lenguaje. Porque, a pesar de lo que les digan, la palabra y las ideas pueden cambiar el mundo”. La película está llena de frases para repetir en las aulas: “No leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana. Y la raza humana está llena de pasión. La medicina, el derecho, los negocios y la ingeniería son carreras nobles y necesarias para la vida. Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor… son las cosas que nos mantienen vivos”. Cómo abrigan algunas palabras en un mundo que parece catastrófico. Sin embargo, estamos mejor que nunca. Antes, la gente se las apañaba sin sanidad, sin servicios públicos, sin Estado. Hoy, es raro encontrar una actividad en la que no haya implicada alguna de las administraciones territoriales que, según el color político, parecen competir entre sí para estar más cerca de los ciudadanos, aunque sólo sea para subirles o bajarles los impuestos. Según los Presupuestos de 2023, el Estado transferirá más de 134.000 millones de euros a las comunidades autónomas para que sigan prestando los servicios que son más sensibles para los ciudadanos: sanidad, educación y servicios sociales. Eso en un país en el que dentro de quince años uno de cada tres hogares será de alguien que vive solo. ¿Aprenderemos a vivir con nosotros mismos? A falta de calefacción, habrá que buscar un Keating o un buen libro para abrigarse.

IDEAL (La Cerradura), 16/10/2022

lunes, 10 de octubre de 2022

Salarios

Las redes sociales echan humo por la subida de las pensiones, del sueldo de los funcionarios y del salario del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (90.000 euros), que hay quien considera disparatado. Sin embargo, no es el sueldo más alto que paga el Estado, pues está muy lejos de lo que cobran el rey, la reina, la reina emérita (al rey emérito le retiró su hijo la asignación en marzo de 2020, como castigo a las trastadas de su padre), el presidente del Tribunal Constitucional, el presidente del Tribunal Supremo, el Fiscal General del Estado o la presidenta del Consejo de Estado, por citar algunos cargos institucionales y sin entrar a valorar los méritos y el trabajo de unos y otros, loterías de las herencias y el nacimiento aparte. También está muy lejos del sueldo de los consejeros delegados de las grandes empresas, por no hablar de los de las entidades financieras. ¿Está bien pagado Pedro Sánchez? ¿Le va a afectar la inflación galopante? Si echáramos en una hucha los salarios de nuestros políticos prescindibles, nos daría para sacar de la quiebra a la Seguridad Social, pero no creo que sea el caso del presidente del Gobierno, que entre pandemias, guerras y crisis energéticas se está ganando el jornal. Incluso está llevando un poco de sentido común a la Unión Europea para que no se olvide de las políticas sociales, de las que Pedro Sánchez está haciendo su santo y seña. En ese sentido, se podrá estar de acuerdo o no, pero no se le pueden negar el trabajo y la iniciativa, desde las ayudas familiares a la “ley trans”, que tantas ampollas levanta en ciertos sectores, esos que consideran una chiquillada que en una residencia universitaria un gorila grite por la ventana “putas ninfómanas, salid de vuestras madrigueras” y sea jaleado inmediatamente por el resto de la manada. “¡Ay, la educación!”, exclamarán los padres. “Ni con los 1.200 euros que me cuesta al mes la residencia saco al niño de la etapa primate”. Resulta una caricatura preocupante de una clase social española que al mismo tiempo reniega del ingreso mínimo vital o del sistema nacional de salud, y que se ve que forma parte de la especie “Lupus Ahujus Hispanorum”, según la definía Pablo Casado cuando residía en el colegio mayor en cuestión. Sería anecdótico si no fuera porque ese pensamiento retrógrado tiene representación en el Parlamento. Pero la política se expresa realmente en los Presupuestos Generales del Estado, donde podemos valorar si nuestros gobernantes se ganan el salario o no.

La Cerradura, 9/10/2022

lunes, 3 de octubre de 2022

Austeridad

En tiempos de crisis económica quizá no sea una buena idea subir los tipos de interés y predicar la contención del gasto público con una población tan desencantada que está dispuesta a votar a la extrema derecha, como ha ocurrido en Italia. Formaciones que pretenden proteger “lo nuestro” frente a amenazas reales o imaginarias, cuando la situación requiere que prime la solidaridad. Si la pandemia del covid-19 hizo que la UE congelase los criterios de convergencia y el principio de estabilidad presupuestaria para poner en marcha el programa de inversiones más importante de su historia, vivir una tercera guerra mundial, como es el caso, aunque no se diga abiertamente, debería quitarle de la cabeza a las autoridades monetarias la directriz de que los ciudadanos se aprieten más el cinturón. La UE y los estados miembros deben seguir invirtiendo en programas sociales si quieren sobrevivir a los embates populistas que llegan de dentro o de fuera de nuestras fronteras. No se trata de vivir como si no hubiera un mañana, pero es que ahora mismo el mañana no se ve. El cóctel guerra, precio de la energía y cambio climático no es que sea explosivo, es que ya hace tiempo que nos explotó en las manos gracias a Vladimir Putin, como los gaseoductos “Nord Stream”. Vivimos en un gran mercado mundial en el que obedecemos las normas del amigo americano, que lo fía casi todo al consumo interno y no cree en las políticas de austeridad. ¿Seguimos el ejemplo del socio americano o del alemán? Las decisiones económicas son siempre difíciles, y más cuando hay que poner de acuerdo entre sí a todos los socios comunitarios. Para complicarlo todo un poco más, en países como España tampoco se ponen de acuerdo el gobierno central y las comunidades autónomas ni éstas entre sí sobre cuál es la política fiscal adecuada. ¿Aumentamos los impuestos? ¿Los quitamos? ¿Gravamos las grandes fortunas? ¿Nos encomendamos a la diosa Fortuna?  Frente a la suerte y la demagogia, los Fondos “Next Generation” han sido la mejor noticia que han recibido gobiernos y ciudadanos europeos en mucho tiempo. Los servicios públicos hay que financiarlos, y una combinación de un sistema tributario justo con políticas sociales es lo que debe caracterizar a los países democráticos. Eso pasa por contribuir según la capacidad económica, ya sea en el IRPF o en el Impuesto sobre el Patrimonio. Lo demás es charlatanería, como Giorgia Meloni pidiendo el voto con dos melones en las manos. Vivimos entre la risa y el miedo.

IDEAL (La Cerradura), 2/10/2022

lunes, 26 de septiembre de 2022

Patrimonio

La Junta de Andalucía ha decidido bonificar en un cien por cien el Impuesto sobre el Patrimonio, lo que además de hacer saltar de alegría a los andaluces ha puesto de uñas a otras comunidades autónomas y concretamente a Cataluña, pues el presidente Juanma Moreno ha animado a los empresarios catalanes a que se vengan a vivir al sur. Lo que me llama la atención es que en el PP y en medios afines se hayan apresurado a aplaudir la medida, cuando se trata de un partido que tradicionalmente ha estado en contra de una descentralización excesiva y de que los ciudadanos españoles no tengan los mismos derechos y obligaciones independientemente de la parte del territorio donde vivan. Ese principio de igualdad tan cacareado y mal entendido, sobre todo en materia fiscal. Pues igualdad no es uniformidad, y si a los entes territoriales se les reconoce la capacidad normativa para crear sus propios tributos o regular elementos esenciales de los impuestos estatales cedidos hay que ser consecuente, aunque se desate una batalla fiscal entre las autonomías. Algo que ocurre también entre los países si no se le pone remedio en el marco de organizaciones internacionales como la Unión Europea o la OCDE. En España, reconocemos la autoridad estatal o la autonómica según el día, dependiendo de si tenemos que defender el Estado centralizado o el federal, pero al parecer ni siquiera se deciden los partidos políticos, que no pueden propugnar una única idea de España porque dependen del poder de sus barones territoriales, que acuden a las elecciones como a un refrendo personal que les otorga independencia orgánica. ¿Qué puede hacer Alberto Núñez Feijóo ante tanto verso suelto? No mucho en realidad, porque lo que conviene a España a nivel general puede no convenir particularmente a Madrid o a Andalucía. Ay, la solidaridad. Pero una cosa es lo que le conviene a la persona, como presidente o presidenta, y otra lo que conviene al país o a la comunidad autónoma. Y se echa de menos claridad en las propuestas políticas. Juanma Moreno, que nació en Barcelona, sí lo tiene claro: “Le digo a los empresarios catalanes: aquí está su tierra. En Cataluña hay Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Aquí no. Allí hay Impuesto sobre el Patrimonio. Aquí no. Y aquí no nos vamos a independizar nunca, somos orgullosa parte de España”. Es un buen discurso. Cómo nos gustaría que nuestra clase política se pusiera de acuerdo en los argumentos y los mantuviera a largo plazo. Como si se tratara del patrimonio español.

IDEAL (La Cerradura), 25/09/2022

lunes, 19 de septiembre de 2022

Lutos

La declaración por las comunidades de Madrid y Andalucía de días oficiales de luto por la reina de Inglaterra me recuerda a ese vecino de la Costa del Sol que los fines de semana se va al pub a ver los partidos de la liga inglesa. “Es que estoy harto de la española”, suele decir. Y por eso debe beberse esas pintas de cerveza, y haber echado esa barriga británica. Como nuestros políticos, está convencido de que hay que hacerle un monumento al turismo, y él ha decidido vivir como un guiri. No creo que tenga que ver con un desafecto por la monarquía española, aunque el rey emérito haya decidido –o lo hayan decidido- hacerse saudí. Se ve que ya no queremos saber nada de los protagonistas de la Transición y estamos a otra cosa. ¿Podemos decidir ser ciudadanos británicos en vez de españoles? Si lo hacen el presidente de la Junta de Andalucía y la presidenta de la Comunidad de Madrid, tal vez sí. No están a gusto con Pedro Sánchez, y mientras no sea presidente del Gobierno Alberto Núñez Feijóo están dispuestos a cambiar de país o transformar éste en lo que no es. ¿Qué consecuencias tiene la declaración de días de luto oficial además de poner las banderas a media asta? “En las provincias, a medida que fueron llegando la orden y el decreto, sólo se vio entre los judíos duelo, ayuno, lágrimas y lamentaciones”, leemos en el Antiguo Testamento. Isabel II era un “símbolo de continuidad, estabilidad, de una comunidad de pueblos y de fe repartida por el mundo entero”, ha escrito Isabel Díaz Ayuso, que no sé si opinará lo mismo de la monarquía española. En este país solemos valorar más lo de fuera que lo que tenemos dentro, y hasta el nacionalismo español andaba bastante acomplejado antes de la aparición de personajes como la propia Ayuso, convertida ya también en un icono de la cultura popular, esa que se aferraba a la fanfarria de las cañas y las terrazas incluso en los peores días de la pandemia. “¡Seguiremos de juerga, madrileños!”, exclamaba como el líder de los espartanos en “300”. “¡Esto es España!” Y entonces, ¿por qué declaramos tres días de luto por la muerte de la reina de Inglaterra? Miedo me da que, siguiendo el ejemplo británico, lo que en realidad planee Díaz Ayuso sea un “Madridexit”. Ríete de Cataluña. Ni retirada ni rendición, es la nueva ley autonómica. Regresa con tu escudo o sobre él. Y que viva la reina (de Inglaterra).

IDEAL (La Cerradura), 18/09/2022

lunes, 12 de septiembre de 2022

Fiesta

En zafarrancho de combate, me dispongo a apuntalar puertas y ventanas, pues ya empiezan las fiestas del pueblo. Me avisan el repique de campanas de la iglesia, los cohetes, los columpios, puestos y casetas que ponen en la calle. Se ve que vendrá mucha gente, pues el ayuntamiento ha autorizado que instalen un escenario que ocupa toda la plaza, la policía local ha cortado la mitad de las calles y uno apenas logra llegar a la puerta de su casa. Son días especiales, y por eso habrán suspendido la aplicación de las ordenanzas, pues la música de la feria trona hasta las cuatro de la mañana. ¿Quién quiere dormir? Total, si el mundo debe de estar a punto de acabarse y las fiestas sólo duran una semana. ¿Una semana sin dormir? Eso no es nada, chaval, yo aguanto lo que me echen. Y nos han echado a Camela y reguetón, que hay que escuchar obligatoriamente, alucinado, con los ojos abiertos como brótolas. Yo y el resto de los habitantes del pueblo, pues aquí, como debe haberse propuesto el alcalde, no duerme ni dios. ¿Habrá salido bailando en Tik Tok, esa nueva epidemia que contagia a los regidores desde Vigo hasta Granada? Me asombra la complicidad del poder político y religioso, pues las campanas relevan a los cohetes y viceversa, que para eso comparten plaza la iglesia y el ayuntamiento, como en cualquier pueblo español que se precie. Aunque avisen de una crisis económica galopante, las corporaciones locales siempre tienen presupuesto para festejos. De pronto, se ha hecho un extraño silencio. Espero, nervioso, en la calma que precede a la tormenta. No me equivoco. Campanadas, cohetes y música irrumpen como fuegos artificiales que dinamitan cualquier atisbo de tranquilidad. Me imagino a los viejecillos encerrados, con miedo a salir de casa. Menos mal que muchos ya estarán sordos como una tapia. Si les pasara algo, ¿podría llegar hasta ellos una ambulancia? Me alegro de la felicidad de nuestros regidores, aunque me provoquen pesadillas. ¿Aceptaré, como Paco Cuenca, el reto de Rosalía? ¿Me convenceré de que en la vida política y cívica ya sólo caben la insustancialidad y la puerilidad? ¿Tendré que encomendarme a Fray Leopoldo? Me concentro para que caiga una lluvia de granizo que acabe con mis pesares, pero no ocurre nada salvo la fanfarria. No hay otra posibilidad. Me acuerdo del arte de la guerra y, encomendándome a Sun Tzu, que aconsejaba unirte al enemigo si no puedes con él, me echo a la calle. ¡Que siga la fiesta!

IDEAL (La Cerradura), 12/09/2022

lunes, 5 de septiembre de 2022

Loterías

Mientras los dirigentes europeos nos avisan de que se acabó (nuevamente) la época de la abundancia, en nuestra bandeja de entrada se acumulan los mensajes que nos anuncian que somos propietarios de fortunas fabulosas, fondos inmobiliarios o nos proponen inversiones en bitcoin o empresas de rentabilidad garantizada. En tiempos de incertidumbre nos hacemos el cuento de la lechera, después de habernos fundido en el verano todo lo que habíamos ahorrado encerrados por la pandemia. Si hubiera una centésima parte de verdad en esos mensajes tendríamos dinero suficiente para vivir varias vidas, y por eso la gente sigue cayendo en timos y estafas, por miedo a esa incertidumbre, ambición y deseo de dinero fácil, alentados por la sociedad de consumo y el viejo sueño de poder vivir sin trabajar. ¿Limitará también el presidente del Gobierno la subida de los tipos de interés de las hipotecas? ¿Impedirá con otra bajada selectiva del IVA la ruina familiar? Sería mejor asegurar por decreto-ley que nos toque al menos una vez la lotería primitiva o la nacional, que a fin de cuentas depende de una sociedad estatal adscrita al Ministerio de Hacienda, ya que éste no se da prisa en abonar las declaraciones negativas del IRPF. ¡Queremos el bote! ¡O si no que se boten! ¡O si no queremos unas nuevas elecciones para votar! Lo que hacen los juegos de palabras. Uno se va entusiasmando y pasa de bajar los impuestos a eliminarlos, como quiere Isabel Díaz Ayuso, otra persona que suele vivir en un dudoso equilibrio entre la ficción y la realidad. Menos mal que en el Ayuntamiento de Granada tienen las cosas claras y se han centrado en exprimir a la que entienden que es la mayor industria granadina: el turismo. El problema es que la mal llamada “tasa turística” es en realidad un impuesto, para cuya creación no tiene competencias la corporación local. Así que antes de anunciar reuniones con los empresarios para ver a dónde se destina el dinero recaudado, habría que convencer a la Junta de Andalucía para crearlo, como en Cataluña o Islas Baleares. Otra opción sería hablar con el Gobierno del Estado, para que lo incluya en la Ley Reguladora de las Haciendas Locales como un impuesto potestativo para los ayuntamientos, idea que cedo sin necesidad de contraprestación. Lo demás es como jugar a la lotería, esa bendición que no nos sirve de nada hasta que nos toca. Aunque sí es otra forma de recaudar. Ha llegado el mes de septiembre y vuelven a abrirse las apuestas.

IDEAL (La Cerradura), 4/09/2022

lunes, 22 de agosto de 2022

Síntomas

Será por el cambio climático, la escasez de agua y de fuentes energéticas, por la guerra de Ucrania, por el miedo a un nuevo virus o a que el totalitarismo se extienda de Rusia a Estados Unidos, de China a Hungría, de Irán a Francia. Será por el consumo generalizado de marihuana, cuyo olor se cuela por las ventanas desde las casas vecinas e inunda las calles, pues ya hay quien la fuma tranquilamente en terrazas o mientras camina por la acera, como si se tratase de un cigarrillo. O será simplemente por un nivel cultural paupérrimo, pero parte de la población parece haberse contagiado de un aire distópico que la hace vivir como si no existieran los otros, y tampoco el mañana. La violencia verbal se dispara en las conversaciones que uno no tiene más remedio que oír en la calle o en las casas, pues la gente se ha acostumbrado a gritar, y perdida la intimidad al hablar con el móvil en cualquier sitio o predicar en las redes sociales, ya le da igual que la oigan o que molesten al extraño. Esta semana, la bilis se derramaba en Twitter porque la concejala del Ayuntamiento de Madrid, Rita Maestre, anunciaba que estaba embarazada. “Vete a criar al niño a Venezuela”, le decían los pájaros más amables, u “otro engendro para España”. Una gota de agua al lado del homicidio de un joven en Íllora o de los pinchazos que parecen haberse puesto de moda entre los descerebrados que campan por las discotecas y los pubs de Andalucía. Según informaba José Ramón Villalba en IDEAL, los delitos han aumentado en Granada en un 30%: hurtos, agresiones, ciberdelitos, robos con violencia, agresiones sexuales y tráfico de drogas. La protección de la libertad individual está en entredicho, empezando por la libertad de expresión, que es la primera de las libertades. Quizá habría que reformular una serie de normas básicas: protección de la libertad individual frente a la presión del grupo, derechos de las mujeres, tolerancia hacia los distintos modos de vida. Porque parte de la sociedad muestra algunos síntomas preocupantes: gritar y reír exageradamente, enrojecimiento de ojos, agitación, conductas criminales, convulsiones, conflictos familiares, irresponsabilidad laboral, hipertensión, falta de memoria, hiperactividad, ansiedad, desmayos, delirios, paranoia. ¿Qué han fumado? Además de un país, España parece un estado de la conciencia que siguiera, al pie de la letra, las palabras de Enrique Tierno Galván allá por la transición: “A colocarse, y el que no esté colocado, que se coloque y al loro”.

IDEAL (La Cerradura), 21/08/2022

lunes, 8 de agosto de 2022

Energéticos

Si se cumple el decreto-ley de medidas de ahorro energético aprobado por el Gobierno, los centros comerciales dejarán de ser esos paraísos polares donde la gente se refugia en verano. “Si pongo el aire acondicionado a 27 grados la gente no notará la diferencia y no querrá entrar a comprar”, se queja algún comerciante. Hombre, teniendo en cuenta que fuera, según la hora, puede haber más de 40, sí que debe notarse. El asunto en cuestión es que se cumpla la normativa, que es competencia de las comunidades autónomas, por lo que hay también quien confía en que la Junta de Andalucía haga la vista gorda. Pero, tal como van las cosas, los inspectores climáticos están al caer. Velarán por que se cumpla la normativa estatal, y pondrán multas de 60.000 euros. Si no se rebelan las autonomías, claro, empezando por Madrid, donde su presidenta, Isabel Díaz Ayuso, ya ha dicho que allí no se cumplirá con el plan. A eso se le llama solidaridad española y conciencia cívica. ¿Le servirá el aire acondicionado a la presidenta para pensar las cosas con frialdad? A la gente le molesta que le digan lo que tiene que hacer, y más cuando el Gobierno ha tomado la costumbre de regular por medio de decretos-leyes, previstos en la Constitución para casos de extraordinaria y urgente necesidad. Desde que apareció el coronavirus, todo son necesidades y urgencias, y cuando los gobernantes llegan a decretar un estado de alarma para encerrar en las casas a los ciudadanos, lo demás les parece ya peccata minuta. Quizá habría que hablar claro, decir que tenemos una economía de guerra y pedir la colaboración ciudadana. Aunque habría que apuntar más alto. Según la profesora Jessica F. Green, experta en energía y medio ambiente, sólo 100 empresas son las responsables del 70% de las emisiones que causan el efecto invernadero. ¿Qué influencia tendrán en los gobiernos y en los acuerdos internacionales? Frente a estos consorcios, los individuos se sienten poco responsables del cambio climático y, en términos estadísticos, realmente lo son. Pero se trata de que crear una conciencia social que mire más al futuro y no sólo al presente, donde la preocupación debe ir más allá de pulsar o no el termostato. Sin embargo, los sudores empiezan desde la mañana temprano, sin haber tenido tiempo siquiera de echarle un vistazo a las noticias. Es la diferencia entre los sudores fríos y los calientes. Unos los causan la actualidad política y los virus; los otros, los rigores del clima. ¡Aire! Aunque sea a 27 grados.

IDEAL (La Cerradura), 7/08/2022

lunes, 1 de agosto de 2022

Jamón, jamón

En vez de verificar pliegos de condiciones, los funcionarios de la UE que otorgan las denominaciones de origen deberían darse una vuelta por la Alpujarra, concretamente por Trevélez, donde el aroma a jamón es lo primero que recibe al visitante. Un pueblo y toda una comarca viven de una industria que debería ser un ejemplo de cómo desarrollar la España vacía, por utilizar con propiedad el término que acuñó Sergio del Molino en su famoso ensayo. Los pueblos de la Alpujarra saben explotar sus recursos: ganadería, agricultura, artesanía y también el turismo. De hecho, esta tierra ha sido durante años el destino dorado de miles de extranjeros que buscaban un lugar idílico para vivir, por lo que hoy día los idiomas más comunes en los cortijos de la zona son el inglés, el francés o el alemán. Pero el jamón tiene su propio lenguaje, que conoce de manera innata todo el mundo, venga de donde venga. ¿Cómo va a ser igual un jamón de Trevélez que un jamón serrano a secas? Precisamente es el aire de Sierra Nevada lo que hace de este producto único, que yo prefiero al jamón ibérico. La Alpujarra es un lugar tan especial que ha acogido a cristianos, musulmanes y judíos mucho antes de que se hablase de las tres culturas, y parte de esa riqueza natural y cultural debe penetrar también en cada ser vivo. Los seres humanos, sin embargo, sólo valoran lo que tienen cuando lo pierden. Y como le decía Fredo a Totó en “Cinema Paradiso”, tienes que irte muy lejos, abandonar durante años el lugar donde naciste para volver a encontrar tu casa, tu gente, a ti. ¿Era mejor el que fuimos que el que ahora somos? Los dilemas personales pueden ser más complejos que los gastronómicos, aunque para psicología la respuesta neuronal que se produce cuando saboreas un buen jamón. De Trevélez, claro. Si Bigas Luna se hubiera dado una vuelta por el pueblo antes de rodar, quizá hubiera cambiado el escenario y el guion de la película que da título a este artículo, e incluso Penélope Cruz y Javier Bardem no hubieran emigrado a Hollywood, sino que vivirían tranquilamente en un cortijo de la Alpujarra. Sentado en un balcón frente a la Sierra, me imagino al presidente del Gobierno y al jefe de la oposición filosofando, como yo: “Jamón y vino viejo estiran el pellejo”, dice Pedro Sánchez. “Con jamón y buen vino se anda el camino”, le contesta Alberto Núñez Feijóo. Y así acabaron con los problemas de España.

IDEAL (La Cerradura), 31/07/2022

lunes, 25 de julio de 2022

Aclimatados

El cambio climático es una realidad tan incómoda en las conversaciones como las sucesivas olas de calor que encierran a la gente en sus casas, temerosa de enchufar el aire acondicionado o el ventilador, vayamos a que la factura le estalle en el banco y una catástrofe planetaria cuando se atreva de nuevo a abrir la ventana. Resignada por la realidad bélica, la UE ha dado marcha atrás con las políticas que pretendían detener el efecto invernadero, y ante el chantaje energético de Putin vuelve a recomendar el consumo de combustibles fósiles. Queremos ser verdes, pero no podemos. Mientras el planeta va destruyéndose, los seres humanos andan más calientes que nunca, esperando la menor provocación para desatar una hecatombe. Ahítos de adrenalina, los países han vuelto a competir en la carrera militar para el jolgorio de las industrias bélicas, que parecen haber hecho un pacto con el diablo para acabar con el pacifismo. “¡Carpe diem!”, exclaman algunos. ¿Qué será lo próximo? Si la evolución de los virus y los desastres climáticos nos invitan a vivir al día, quizá no hagamos más que precipitar ese proceso que habíamos imaginado tantas veces viendo películas y series que nos hablaban de la extinción. No nos gusta la realidad y consumimos más ficción que nunca, no queremos saber nada de desastres y mutaciones reales y nos libramos del miedo proyectándolo en plataformas como Netflix o Amazon Prime, en una oferta de canales tan inabarcable que uno consume todo el tiempo libre en decidir qué va a ver sin terminar de ver nada. “¡No me da tiempo!”, grita el friki en su sofá, y no se da cuenta de que el mundo se acaba. Alinea ante sí los mandos del televisor, de la consola y del aire acondicionado, y no es capaz de decidirse. ¿Es preferible morir de pantalla o de calor? Y junto a los dilemas aparecen las oportunidades. España se ha ofrecido como plataforma para transportar el gas al resto de Europa a cambio de no recortar el consumo en un 15% entre agosto y marzo, como pide la Comisión Europa. Actualmente, el 20% del gas que entra en España va a otros países de la UE, pero este porcentaje se puede aumentar, según explican desde el ministerio para la Transición Ecológica. ¿Se puede ser más incongruente? ¿No deberíamos llamarlo ahora ministerio para la Explotación Energética? La Asociación Española del Gas también está en contra de restringir la demanda de los hogares y la industria. ¿Será por dinero? España arde entera.

IDEAL (La Cerradura), 24/07/2022

lunes, 18 de julio de 2022

El espacio

Mientras nuestros políticos se pelean en el Congreso de los Diputados por la economía de guerra del presidente Pedro Sánchez, el telescopio James Webb nos muestra que somos muy poquita cosa en un universo donde las galaxias chocan entre sí a velocidad de vértigo. La nebulosa política no es nada si la comparamos con la Nebulosa del Anillo del Sur, que es una nube de gas en expansión que rodea a una estrella moribunda a una distancia de 2.000 años luz de la Tierra. Son cifras que no se tienen en la cabeza, como tampoco los 3.500 millones de euros que el Gobierno pretende recaudar con los nuevos impuestos a las entidades financieras y a las compañías eléctricas, mientras anuncia bonos en el transporte y nuevas ayudas sociales. ¿Obedecerán las grandes empresas la prohibición de repercutir las cuotas de estos impuestos en los precios de los servicios que venden a los ciudadanos? Los 13.700 millones de años que han pasado desde el Big Bang no son nada si pensamos en la deuda pública española. Sobre el déficit tampoco solemos echar cuentas, pero tiene consecuencias prácticas en las economías domésticas. Tras la crisis que tanto negó José Luis Rodríguez Zapatero, con el gobierno de Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro al frente del Ministerio de Economía y Hacienda, la necesidad de cuadrar las cuentas públicas llevó a la declaración de una amnistía fiscal y a convertir la Agencia Tributaria en una especie de engendro caníbal que se guiaba por objetivos de ingresos e incentivos salariales para los inspectores, como cualquier empresa, y no por los derechos y garantías del contribuyente. Lo explica muy bien el documental “Hechos probados”, de Alejo Moreno, que relata el calvario judicial que ha sufrido Agapito García, quien ha encabezado durante años la lista de deudores a la Hacienda Pública española, otra medida –la publicación de la lista de morosos- de dudosa legalidad. “Los impuestos son lo que pagamos por tener una sociedad civilizada”, se lee en la puerta del agencia tributaria americana. Y algo así podríamos poner en la puerta de la AEAT o incluso del Congreso de los Diputados, añadiendo la coletilla: “O no”. ¿Cómo se verá España con el telescopio James Webb? Nuestro espacio político es tan amplio que ha permitido al Gobierno aprobar la Ley de Memoria Democrática con el apoyo de Bildu, lo que ha hecho que muchos se rasguen las vestiduras, aunque no se hayan molestado en leer el texto. Pedro Sánchez se ha convertido en un presidente estratosférico.

IDEAL (La Cerradura), 17/07/2022

lunes, 11 de julio de 2022

Mediterráneo

Bañarse en el Mediterráneo es una operación de limpieza. Uno debe ir apartando plásticos y detritus, las extrañas burbujas que se forman en la superficie y que huelen a letrina y queroseno. Hemos convertido nuestro mar en un gran váter adonde van todos los desperdicios de los países ribereños. En las ciudades de costa, las bolsas de los supermercados terminan siendo alimento de peces y luego de las personas, convertidas ya en una nueva especie de seres de plástico, que se nutren de aquello que desechan. Según la WWF, entre 70.000 y 130.000 toneladas de microplásticos y entre 150.000 y 500.000 toneladas de macroplásticos acaban en el mar Mediterráneo y otros mares europeos cada año. Ciento treinta y cuatro especies de peces, tortugas marinas, mamíferos y aves están amenazadas por el consumo de plásticos, pero también los atunes y peces espada que comemos en los chiringuitos. Es decir, esperamos con ansiedad que lleguen las vacaciones para poder bañarnos en un estercolero, a lo que contribuyen sin duda los desagües de las urbanizaciones no conectadas a la red de saneamiento y que van al mar, lo que en la costa de Granada es perceptible según la hora del día, pues en la superficie se forman manchas que terminan absorbiendo a los bañistas. Frente a las banderas azules que suelen ondear en las playas andaluzas por la calidad de las aguas y las riberas, asociaciones como Ecologistas en Acción también otorgan banderas negras por mala gestión ambiental y contaminación, que si el pasado verano plantaron en los acantilados y calas de la zona protegida de Tesorillo-Salobreña y en la playa de Poniente de Motril, donde desembocan varias acequias, este año han sumado las playas de La Charca-Salomar en Salobreña y las playas de La Rábita-El Pozuelo en Albuñol, donde es habitual encontrar plásticos, envases de agrotóxicos y basuras, así como en los fondos marinos cercanos. Las propuestas de renaturalización y restauración de la costa contrastan con la alegría con la que los ayuntamientos conceden licencias urbanísticas, y de este modo las urbanizaciones han transformado un paisaje en el que ya domina el ladrillo. Los ecologistas denuncian que la mayoría de las playas entre Motril y Almería merecería una bandera negra. Hacia levante lo que domina es el plástico, y hacia poniente pronto desaparecerá la playa del Peñón de Salobreña y La Guardia. Y es que, parafraseando a Serrat, si nuestra niñez sigue jugando en la playa, nuestra muerte será entre la tierra y el cielo. Nacemos y morimos en el Mediterráneo.

IDEAL (La Cerradura), 10/07/2022

lunes, 4 de julio de 2022

Viviendas

Lo que ocurre en España con la ocupación y concretamente en Granada con la Casa del Aire parece el argumento de la película “Mad Max”, donde los supervivientes al cataclismo nuclear en la tierra se pelean por los últimos recursos disponibles: combustible, vehículos y viviendas. Asaltan casas, roban, trapichean con drogas, organizan fiestas de madrugada y lo mismo luego las queman, como temen en el barrio del Albaicín. Pero también hay quien busca chalés o pisos vacíos para ahorrarse el alquiler, e incluso hay quien firma contratos que luego no paga y deja tras de sí un rastro de deudas por muchas ciudades españolas. Hay empresarios que vendieron urbanizaciones que no terminaron de construir y que quedaron como esqueletos en las costas y una losa en la economía de algunas familias. Y ocupas que siguen estrictamente el protocolo para no ser expulsados: buscar inmuebles de entidades financieras, poner suministros a su nombre o pedir comida a domicilio. Se trata de evitar la intervención de la policía, que sólo efectúa el desalojo inmediato si hay delito flagrante, pues si no hay que esperar al proceso de desahucio y a la autorización judicial, que puede tardar hasta un año. Mientras tanto, si los dueños cortan la electricidad para echar a los inquilinos no deseados, pueden ser acusados de un delito de coacciones. La confusión es múltiple porque, aunque se proteja el derecho constitucional a una vivienda digna, debería exigirse siempre un título legítimo para ejercerlo, no necesariamente la propiedad, puede ser un alquiler o una cesión por parte de las administraciones públicas, que deberían promover la vivienda protegida para las personas vulnerables o en riesgo de exclusión social, pero no trasladar esa responsabilidad ni esa carga patrimonial a los ciudadanos. Al parecer, ése es el objetivo del proyecto de Ley por el Derecho a la Vivienda, pero mientras se aprueba o no en el Congreso a los ciudadanos afectados sólo les cabe acudir a la vía civil o a la vía penal. Luego está la vía “Mad Max”, que es la que lamentablemente utilizan algunos ocupas con la complicidad de fuerzas políticas que confunden el Estado democrático con la desaparición de la propiedad privada. Hablar de los derechos sociales en España produce una sensación de “déjà vu”, porque resulta imposible llegar a acuerdos políticos en las cuestiones más básicas. Sin embargo, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pide a los ciudadanos que se preparen “para cualquier escenario”. Y, atrincherados en sus casas, los ciudadanos piensan: “Nosotros, preparados. Ahora, prepárate tú”.

IDEAL (La Cerradura), 3/07/2022

lunes, 27 de junio de 2022

Falcon

Llevamos un rato dentro del avión en la pista del aeropuerto de Granada, pero aún no despega. El piloto está esperando la autorización de la torre de control. Miro por la ventanilla y veo el avión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que ha echado el resto en la campaña electoral andaluza con escaso éxito. ¿Es el Falcon realmente? El aeroplano, pequeño, de color blanco y marrón y con la bandera de España, tiene pinta de halcón. En las fotografías que he visto, sin embargo, aparece un avión con una línea roja, y el membrete “Reino de España”? Pero, en la distancia, no logro leer nada. ¿Habrá cambiado de avión? O peor, ¿ya no seremos un reino? Me imagino a Pedro Sánchez dentro del aparato, con las gafas de sol puestas, pensando en J. F. K. o en Barack Obama –con el que fue volando a fotografiarse a Málaga-, mirando por la ventanilla, como yo. ¿Será capaz de verme? Los demás pasajeros no se dan cuenta de que viven un momento histórico: su vuelo sale con retraso porque deben esperar a que despegue antes el de nuestro líder carismático. “Hay mucha densidad de tráfico aéreo”, dice el piloto para explicar el retraso. Qué chiste, si estamos en el aeropuerto de Granada y sólo se ve en la pista, además del Falcon, a algún halcón de carne y hueso de los que se utilizan para despejar de aves el cielo. Pero en esto que, salido de la nada, despega un caza del ejército que irá de escolta, y acto seguido despega el avión que imagino es el del presidente. Porque si no, ¿de quién es ese avión con la bandera de España al que acompaña un caza? Quizá haya visto demasiadas películas de James Bond, pero pienso en múltiples conspiraciones internacionales, nacionales, autonómicas e incluso locales que tienen como epicentro el aeropuerto de Granada, desde donde no viajan millones de viajeros, sino políticos y diplomáticos de incógnito. Ostras, ¿habrá decidido el rey emérito volver a España por Granada? Ah, no, hubiera utilizado un jet privado, como hizo para viajar a Vigo. En fin, qué misterio. ¿Cuánto costarán los vuelos de esos dos aviones de la fuerza aérea española? Si la gasolina está por las nubes, ¿lo estará también el queroseno? ¿Le afectará la rebaja del IVA? Cuando por fin aterrizamos en destino, quito el modo avión del móvil y busco titulares del tipo “la foto irrefutable del Falcon de Pedro Sánchez aparcado en Chauchina”. Los viajes políticos son un sueño.

IDEAL (La Cerradura), 26/06/2022

lunes, 20 de junio de 2022

Capitales

No debería ser noticia la ampliación y el crecimiento en pasajeros del aeropuerto de Granada, que ha cumplido cincuenta años, pero la relación de esta provincia con el transporte es un misterio sin resolver, pues nadie se explica que la ciudad con el monumento más visitado de España continúe tan mal comunicada. Las noticias sobre las nuevas líneas de avión, de tren o las autovías vuelven a repetirse en un eterno retorno, pero no cambia la predisposición al aislamiento de una ciudad que en ciertas facetas parece más bien ensimismamiento, conformismo, ausencia de iniciativas. Si pensamos en términos políticos, si algo ha significado el gobierno de Juanma Moreno en la Junta de Andalucía ha sido el cambio del eje de influencia político y geográfico andaluz, que ha pasado de Sevilla a Málaga, quizá porque en esta ciudad se ha seguido el ejemplo de su alcalde Francisco de la Torre, de cuyo pragmatismo Elías Bendodo y el presidente de la Junta han tomado buena nota. Se trata de algo más que ideología, y por eso los mensajes que en la campaña electoral tratan de despertar el miedo al azul o al rojo tienen poca transcendencia. Según el CIS, Juanma Moreno es actualmente el líder político más valorado en Andalucía, y todo parece indicar que presidirá la Junta durante otros cuatro años en mejor o peor compañía según sea el número de escaños que obtenga el PP. En términos político-futbolísticos, sólo falta que el Málaga ascienda y desbanque al Betis y al Sevilla. ¡Ay, el Granada! ¿Estará la política ligada al fútbol? ¿Un Granada de segunda implica un ayuntamiento de segunda y una ciudad en la división de plata? La gente sufre de verdad con su equipo, y como quien mira el horóscopo para decidir cómo va a sentirse durante la semana, hay aficionados que asocian su suerte a la clasificación del club en la tabla, que en el caso del Granada CF ha pasado de aspirar al mantenimiento de la categoría al hundimiento en la última jornada. Yo creo que es porque el club no es granadino, sino chino. O lo es la empresa propietaria, Wuhan DDMC Football Club Management Co., Ltd., y su presidente, Rentao Yi. ¿Se puede volar desde el aeropuerto de Granada a Wuhan? ¿Cómo viene a nuestra ciudad este hombre? ¿Tiene una avioneta privada? Menos mal que ahora podemos elegir entre viajar en tren o en autobús a Málaga, que quizá termine siendo la capital política andaluza. La cultural, que no futbolística, podría serlo Granada.

IDEAL (La Cerradura), 19/06/2022

lunes, 13 de junio de 2022

Rentas

Pues resulta que después de tanta tralla mediática, la AEAT sólo ha reprochado al rey emérito el impago del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones por el regalo de tres escopetas de caza. Valían más de 100.000 euros, eso sí, pero como la cuota ascendía a poco más de 30.000, no hay delito fiscal, sino “sólo” una sanción tributaria. Peccata minuta para don Juan Carlos, que se ve que tiene amigos hasta en el infierno. Aunque, éste en concreto, Álvaro de Orleans-Borbón, al parecer es su primo (y su testaferro, y su hombre de paja...), y reside en Mónaco. Pero el empresario mejicano Allen Sanginés-Krause le dio al emérito 900.000 euros, y la fundación Zagatka, también fundada por Álvaro de Orleans, hombre desprendido donde los haya, le pagó vuelos y viajes por valor de 4.416.757,46 euros. ¡Qué alegría! Todo ha sido regularizado ante los funcionarios de la AEAT, donde quizá haya alguien preocupado por la declaración que usted ha hecho este año, sudando la gota gorda y contando cada céntimo, pues es una operación tan delicada como desactivar una bomba, en este caso la bomba fiscal, que se van pasando nuestros políticos de mano en mano antes de que explote como una nueva reforma del sistema tributario. ¿Pagarán por fin las rentas más altas sin que ningún hacendado se rasgue las vestiduras? El principio de capacidad económica debe de estar en la Constitución para algo, pero aquí en España se lleva más contribuir según la cara dura, que suele tener la forma de sociedad anónima con domicilio en un paraíso fiscal. ¡Oh, madre Hacienda, líbranos de los territorios “offshore”! Si así fuera, lo mismo desaparecerían las clases nobiliarias y empresariales occidentales y todo sería clase media, para variar. Sin embargo, como ilustra el libro blanco para la reforma tributaria, las desigualdades en el reparto de riqueza han aumentado en nuestro país, con un empobrecimiento de la renta neta de los hogares. Es decir, que los ricos son más ricos y los pobres aún más pobres, nada que no ocurriera antes. Sólo los que tienen dinero lo desprecian o lo confunden con los malos sentimientos. En fin, que estamos en plena campaña de la renta y contribuimos con alegría, casi tanta como mostró el rey emérito en su reciente visita a España. Quién nos iba a decir que la monarquía española quedaría reducida a una declaración del IRPF. Anoche, entre películas Marvel y tragedias futbolísticas, visualicé la muerte del capitán AEAT. Eso sí que sería una hecatombe para la Hacienda pública.

IDEAL (La Cerradura), 12/06/2022

lunes, 6 de junio de 2022

Regímenes

No sé si Andalucía puede convertirse “en otro régimen, pero de derechas”, como señala el candidato de Ciudadanos a la presidencia de la Junta, Juan Marín, pero llama la atención que lo diga él, que ha gobernado cuatro años con la derecha. Si nuestra democracia es un régimen será por la actuación de nuestros políticos, que cuando están en campaña electoral se enredan con el lenguaje en busca de eslóganes facilones y de poco bagaje intelectual. Juanma Moreno tiene ganas de comerse el mundo, Juan Espadas se siente llamado por Andalucía, Macarena Olona quiere cambiar el rumbo de España, Teresa Rodríguez reivindica el andalucismo como una seña de identidad e Inmaculada Nieto nos insta a levantar la cabeza para liderar el bloque de progreso. Para regímenes, los votantes ya tienen que apretarse bastante el cinturón, con la energía y una cesta de la compra disparadas, inventando nuevas recetas culinarias aunque tengan que mezclar diariamente los mismos ingredientes básicos, y acaso algunos privilegiados piensen en hacer dieta para estar de buen ver en la playa este verano. Los candidatos ganarían mucho si dejasen a un lado los conceptos abstractos y se centraran en cuestiones concretas, palabras sencillas pero con mucho peso como recibos, facturas, hipotecas, pensiones, salario, paro e incluso euríbor. Pero nuestros partidos políticos aspiran a ampliar su poder territorial, como si de una campaña bélica se tratase, y Alberto Feijóo y Pedro Sánchez vienen a Andalucía a apoyar a sus candidatos porque creen que este es el round previo a las elecciones generales. Según el CIS, Juanma Moreno ganaría las autonómicas y el PP obtendría el 35,6% de los votos y entre 47 y 49 diputados en el Parlamento andaluz, frente al 25,2% del PSOE, que sólo obtendría entre 32 y 36 escaños; unos resultados que serían similares en el ámbito nacional, con Vox como tercera fuerza política en ambos casos. ¿Se creerá esos pronósticos el director de CIS, José Félix Tezanos? Cuando escucho las encuestas de este organismo, me acuerdo de los augures romanos. ¿Adivinarán la intención de los votantes interpretando las señales del cielo, el vuelo de los pájaros, escarbando en los intestinos de algún animal muerto? No. Son más fiables las estadísticas, los algoritmos y las pantallas, analizar los recorridos de los ciudadanos con el localizador. Los resultados de las elecciones andaluzas están ya apuntados en nuestros teléfonos móviles. Diestros o zurdos, manejarlos es lo más parecido a vivir en un régimen de derechas o de izquierdas. Un trabajo de domesticación, adiestramiento y doma tecnológica.

IDEAL (La Cerradura), 5/06/2022

lunes, 30 de mayo de 2022

Andaluces

No sé si ser andaluz depende del empadronamiento, pero sí sé que vivir en Salobreña imprime un carácter especial, que tiene que ver con la brisa del Mediterráneo, largos paseos hasta el Guadalfeo, e incluso un salto al agua desde el peñón para los más intrépidos. La política debe de ser también así, asomarse al vacío, vencer el miedo y tener la determinación de lanzarte, aunque nunca estés seguro de lo que te encontrarás abajo. Porque hay que bajar al ruedo, mezclarse con la gente, escuchar y aprender. Nuestros problemas son básicos, y nos gustaría que en las campañas electorales hubiera menos palabras gruesas. Puestos a elegir, yo me habría empadronado también en Salobreña, como Macarena Olona. Quién quiere Málaga o Sevilla o Jerez de la Frontera teniendo un pueblo que se desliza desde el castillo a la Costa Tropical como si realizaras un viaje en el tiempo para zambullirte en la actualidad. “Salobreña, monte sin leña, mar sin pescao…” Y ya no me acuerdo de qué más decían. Pero no creo que a nuestros políticos haya que hacerles un examen de cultura general. ¿Qué más da donde vivan? Macarena Olona ha denunciado a la alcaldesa de su nuevo pueblo por querer sacarla del padrón, lo que parece un rifirrafe entre vecinos. “La alcaldesa tiene cara de condenada”, ha dicho. ¿Cómo se puede tener esa cara? Según la candidata de Vox, lo que ha hecho la alcaldesa es “prostituir las instituciones y las potestades públicas municipales”, algo muy parecido a lo que le dijo hace poco a la presidenta del Congreso. Con amigas así, ¿quién necesita enemigos? Deberían disfrutar la playa y de unos espetos de sardinas. En el restaurante el Peñón o en la Bahía se come divinamente. ¿Llegará a celebrar allí Macarena de España ser la nueva presidenta de la Junta? Según los sondeos, Andalucía se está haciendo de derechas, aunque hasta hace poco esto fuera poco más que una herejía. ¡Andaluces, levantaos! “La bandera blanca y verde vuelve, tras siglos de guerra, a decir paz y esperanza, bajo el sol de nuestra tierra”. Es que se me saltan las lágrimas. La gente confunde el padrón con la residencia fiscal, y hay quien vive en Andalucía como si lo hiciera en un paraíso, Gibraltar, las Islas Caimanes, Hong Kong, Santa Lucía o Antigua y Barbuda. ¿Quién nos representará realmente en las elecciones? “¡Sea por Andalucía libre, España y la humanidad!” Empadronarse puede ser también un acto de fe. Qué alegría debe dar poder vivir en Salobreña.

IDEAL (La Cerradura), 29/05/2022

lunes, 23 de mayo de 2022

Extraterrestres

Pues estábamos discutiendo si España es un Estado plurinacional o no (el andaluz Elías Bendodo ha querido reivindicar de nuevo el café para todos) y llega Estados Unidos y reconoce 144 encuentros con ovnis entre 2004 y 2021. ¿What? “Los avistamientos son frecuentes y continuos”, ha declarado en el Senado americano el subdirector de la Inteligencia Naval, Scott W. Bray. Ya tenemos otro enemigo para Putin. La que se va a liar. Pensábamos que no iba a haber más guerras en el siglo XXI y ahora nos encaminamos a una batalla intergaláctica. Se van a volver locos los frikis de La Guerra de las Galaxias y Star Trek. Los alienígenas ya están frotándose las manos con los recursos de la Tierra. Mientras aquí invertimos en bitcoins o en repúblicas independientes, ellos van planeando el reparto del uranio, el agua y hasta de los seres vivos. “Tenemos que darnos prisa”, se dicen en el planeta Q4, “antes de que se autodestruyan”. Por lo que dejarán de esconderse para declarar sus intenciones dentro de poco. Aunque hay otra posibilidad inquietante, apuntada ya por muchos autores de ciencia ficción: los extraterrestres llevan años con nosotros. De hecho, nos acompañan desde el principio, y sus orígenes pueden rastrearse en todas las antiguas civilizaciones. Es más, si usted traza una línea planetaria desde su cocina (templo familiar de cualquier casa) que abarque los grandes monumentos de la humanidad, desde las pirámides a la catedral de Granada, descubrirá que en realidad está dibujando una cara alienígena: nuestra propia fisonomía. “No hacemos conjeturas sobre su origen”, ha dicho Bray. Ni falta que hace. Fíjese en los programas de los partidos políticos para la campaña andaluza, por ejemplo. O en los pronósticos optimistas sobre la evolución de los precios de la energía cuando usted se acerca a la gasolinera y comprueba que el litro ya vale 2 euros. ¿Un ovni? O en cómo hacemos honores al emir de Qatar para que nos venda el gas que no nos dará Putin, que es como cambiar a un sátrapa por otro, pues nos da igual que ignoren los derechos humanos. Espero que, huyendo de algunos terrícolas españoles, el rey Felipe no tenga que exiliarse al país vecino de la residencia actual de su padre, el rey emérito Juan Carlos. ¿Hay suficientes países árabes y productores de petróleo para acoger a todos los presidentes o presidentas de nuestras múltiples nacionalidades? Estamos deseando que vengan de verdad los extraterrestres. Aunque sólo sea para que estos interesantes encuentros diplomáticos se produzcan en la tercera fase.

IDEAL (La Cerradura), 22/05/2022

lunes, 16 de mayo de 2022

Teléfonos

Perdí el móvil y la identidad durante unas horas. No tenía contactos, no podía hablar con nadie, sentí pánico. Pero solo al principio. Después, me di cuenta de que era libre de Pegasus y el CNI. Sin nadie que nos llame o nos escriba no sabemos quiénes somos. ¿Cómo podíamos vivir sin teléfono? Sin teléfonos no habría espías, ni CNI, ni quizá Gobierno. ERC no apoya ya a Pedro Sánchez, ni tampoco Podemos, aunque también gobierne. Pero cuentan que el Gobierno podría caer por las escuchas ilegales, aunque al parecer también han espiado al presidente. ¿Qué sabe Marruecos? Me imagino a Mohamed partiéndose de risa al cotillear los WhatsApp de Sánchez. Fíjate lo que dice, ji, ji, ji. Los teléfonos nos dan libertad, pero también nos la quitan, y es como si llevásemos un espía en el bolsillo. Sabe adónde vamos, con quién nos reunimos, cuántos pasos damos durante el día. La gente mira la realidad a través del móvil, y el gesto más cotidiano tiene forma de pantalla. ¿Quién eres? La destitución de la directora del CNI es una chapuza, aunque la ministra de Defensa, Margarita Robles, le quite hierro. ¿No es obligación de los espías saber lo que se cuece en Cataluña? ¿No había autorización judicial? En la Comisión de Secretos Oficiales debe hablarse claro, aunque ERC y Bildu no crean en el Estado español. Con esos amigos quién necesita enemigos. Quizá por eso, el Gobierno va a reforzar las capacidades del CNI “para evitar las brechas de seguridad que hemos conocido en los últimos días”, según ha explicado el ministro de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños. En la prensa se ha recordado mucho a Mortadelo y Filemón y a la TIA, que es la versión española de la CIA, pero los espías de hoy no se disfrazan, sino que utilizan también el móvil, donde repasan las llamadas y los mensajes de políticos y empresarios, que no deben ser muy distintos a los del ciudadano medio. Pero hay que tener vocación para ser cotilla. Guardar y contar los secretos de los demás debe de ser divertido. Uno sabe cómo empieza, pero no cómo acaba. Yo, mientras escribo, tengo la impresión de que es otra persona la que va escribiendo mis palabras, y que sabe mucho más que yo de mí. ¿Será del CNI? ¿Seremos todos del CNI? Como diría Miguel Iceta, gánales, Pedro. O mejor, llámales. El futuro de España depende de una llamada telefónica. No sé a quién, pero llama, Pedro. Llama.

IDEAL (La Cerradura), 15/05/2022

lunes, 9 de mayo de 2022

Constipados

No sé cuántas veces he tenido el coronavirus, dos o tres por lo menos, o quizá se trate de una infección permanente, con altibajos, una sucesión de infecciones que van del alfa a la omega. La enfermedad puede convertirse en una nueva personalidad que te haga dependiente de médicos y tratamientos, y hay quien ha descubierto un nuevo yo con forma de pastilla. “Estoy malo, estoy malo”, dicen. “No, tú eres malo, eres malo”, le responden como si fuera Putin, al que cuentan que van a operar de cáncer, aunque lamentablemente no de la cabeza. Uno empieza por tomar paracetamol y sigue medicándose para controlar el colesterol o el tamaño de la próstata o el nivel de estrógenos, la tensión y el azúcar, y termina haciéndose análisis periódicos que se convierten en una obsesión vampírica, en boca de Renfield: “La sangre es la vida”. Lo malo es que las frutas y verduras están por las nubes, y con todo el mundo a régimen al final va a resultar que el solomillo de ternera es una comida de pobres. “Vade retro, Satanás”, diría el ministro Alberto Garzón, que está librando una batalla silenciosa (por decir algo) contra las actividades contaminantes, que son las que lleva haciendo la humanidad desde que empezó a caminar sobre el planeta, y que, para salvarlo, sólo come insectos, leche vegetal y hongos. Una vez quitadas las mascarillas, los virus van contagiando a sus anchas, y en las aulas y los bares, en los centros de trabajo y el transporte público se van mezclando las alergias con los resfriados en una alegre algarabía. La gente ya no da un repullo cuando alguien tose o estornuda a su lado, sino que abre sus pulmones para que le penetre la buena nueva de la libertad primaveral. “En casa estamos todos con covid”, susurran los mensajes de WhatsApp. “¿Hay una nueva ola?” No, ya todo son olas para surfear como Pegasus por los teléfonos privados y oficiales, desde los del presidente de la Generalitat a los del presidente del Gobierno, con sus miles de colaboradores. Quizá por eso todavía hay muchas personas que se resisten a dejar de protegerse contra la polución, los microorganismos y el destino, y con la mascarilla puesta nos recuerdan que estamos rodeados de amenazas invisibles. Pero incluso esas personas, a veces, cuando se encuentran a un ser querido, son capaces de descubrirse la cara para dar dos besos o estrechar la mano desnuda. Entonces sienten un placer intenso y breve que los ayuda a vivir durante unos días.

IDEAL (La Cerradura), 8/05/2022

lunes, 2 de mayo de 2022

El “caló”

Quizá habría que empezar a preocuparse cuando lo anormal se convierte en normal, aunque, según la perspectiva, podría ser todo lo contrario. Así, que el llamado decreto anticrisis del Gobierno se haya aprobado gracias al apoyo de Bildu podría ser una buena noticia, prueba de que los herederos de ETA se han integrado en el sistema democrático y han condenado formalmente el terrorismo (algo que no ha ocurrido hasta el momento), pero también puede ser malo, pues significa que el Gobierno apenas cuenta en estos momentos con el apoyo de un partido que guarda muchos fantasmas –por no decir cadáveres- en el armario. Lo mismo podría decirse de Vox, cuyos fantasmas quizá sean más antiguos, pero que parece una formación dispuesta a convertir España en un estado zombi, aunque ya cogobierne en algunas comunidades autónomas que, paradójicamente, pretende eliminar. ¿No sería más coherente no participar en la gobernabilidad de esas administraciones que considera innecesarias? Pues no. Porque se trata de transformarlas o destruirlas desde dentro. “Andalucía, soy tuya”, ha declarado la portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Macarena Olona, y candidata de esta formación por Granada a la Junta de Andalucía. “Hoy comienza la Toma”. ¿La reconquista? ¿La tala de las instituciones democráticas? ¿La expulsión de los menores acogidos que tiran piedras de destrucción masiva? También podría ser bueno o malo que ERC no haya apoyado al Gobierno, pero que entre junto a Bildu, Junts y la CUP en la comisión de secretos oficiales, para acallar el escándalo por el presunto espionaje a líderes independentistas, como le ha reprochado la propia Olona, que ha acusado además a la presidenta de las Cortes, la socialista Meritxell Batet, de “no perder la ocasión de prostituir la Cámara”, “rendirla por completo” y “aniquilar la separación de poderes”. Para terminar gritando: “La señora Batet pasará a la historia como la catedrática de Derecho Constitucional que vulneró todos nuestros derechos”. “Oh là là”, exclamaría hasta Marine Le Pen. Las elecciones pueden ser un momento de renovación, y quizá por eso Juanma Moreno haya decidido que sean el día 19 de junio, en pleno Corpus, para estupor del alcalde de Granada, Paco Cuenca. Tal vez no quiera ver a Macarena Olona vestida de gitana, si es que se rebaja a eso, aunque Santiago Abascal ya la vea con cara de presidenta, que espero no sea la cara con la que la propia Olona ve a la presidenta del Congreso. Como cantaba la mítica Peña Wagneriana en sus “Hirnos de Andalucía”, “Ojú qué caló”.

IDEAL (La Cerradura), 1/05/2022

lunes, 25 de abril de 2022

Cubrebocas

La gente se resiste a quitarse la mascarilla. Es normal. Porque el coronavirus nos había dado una excusa perfecta para ponernos una máscara. ¡Qué alegría sienten algunos de poder ir por la vida con la cara tapada! El vecino que aprovechó las circunstancias para cumplir un sueño de la infancia y convertirse, por fin, en agente secreto. El cuñado silencioso que de pronto se había vuelto locuaz, porque la mascarilla le ayudaba a ocultar esos dientes de vampiro. El hipócrita que podía disimular la sonrisa falsa cuando hablaba, y esos tics de mentiroso compulsivo que le deformaban la boca. Y las que habían renunciado al maquillaje y el pintalabios para ahorrar. A ver quién se atreve a decir las cosas a la cara. ¡Cubrebocas!, se gritan algunos. Pues eso lo serás tú. Porque ahora toca sincerarse o decidirse a contradecir al jefe con la cara descubierta. Incluso hay que afrontar la actualidad política sin protección alguna, como ese raro software que al parecer ha utilizado el Gobierno para espiar los teléfonos de sesenta nacionalistas. Total, ¿para qué? Uno puede imaginarse perfectamente el mensaje predominante de WhatsApp, como una contraseña para cruzar una frontera: “P… España. Viva Cataluña”. Se ve que hay que incentivar la inversión en I+D, y por eso Granada presume de ser atractiva para convertirse en la sede del Centro Nacional de Inteligencia Artificial, aunque la inteligencia de andar por casa haya brillado por su ausencia a nivel político en los últimos años. En fin, todo sea por redescubrir que seguimos siendo seres humanos que sonreímos y todo, que podemos ahuyentar los temores y la desconfianza. A la gente le cuesta reconocer a quienes han visto siempre con mascarilla, y con la llegada de la primavera se da cuenta de que él o ella eran más guapos de lo que parecían. O lo contrario, claro. Pero tan felices estamos de recuperar el lenguaje facial que nos sentimos dispuestos a pasarlo por alto. Ya no seducimos, amamos u odiamos sólo con los ojos, que a medias son el espejo del alma. ¿Me están sonriendo o me está insultando? Hay que lavarse la cara, desempolvar las expresiones, dejar la inseguridad a un lado y afrontar la verdadera historia de nuestra cara. ¿Nos atreveremos a tirar las mascarillas? Sanidad da por hecho que toda la población terminará contagiada de la variante ómicron, que no será más que un resfriado, una nueva dosis de recuerdo para una inmensa mayoría vacunada y que actúa con responsabilidad. ¿Cubrebocas? No, gracias. Las cosas se dicen a la cara.

IDEAL (La Cerradura), 24/04/2022

martes, 19 de abril de 2022

Racionamiento

Con una inflación que ya va por el 10%, el Estado y el resto de Administraciones públicas deberían reordenar sus prioridades para prestar mayor atención a los ciudadanos, que ven cómo no pueden llenar la cesta de la compra ni el depósito de combustible, pagar los suministros básicos, llegar a fin de mes. Y hablo de Estado y no de Gobierno, como deberíamos hablar de comunidades autónomas y ayuntamientos, independientemente del partido que las gobierne. Si los grandes partidos se preocupan por llegar a acuerdos de interés público para asegurar el Estado social, sobrevivirán; si no, serán barridos por las penurias económicas y sociales, que irán a más en un contexto geopolítico de inestabilidad y guerra. En Francia, el Partido Socialista apenas ha alcanzado el 2% de los votos en las elecciones, y la extrema derecha tiene serias opciones de llegar al Elíseo con propuestas tan peregrinas como pactar una alianza con Rusia o acabar con la Unión Europea, que es ahora mismo la que financia la prestación de los servicios públicos esenciales en los Estados miembros, la mayoría en quiebra técnica. Es el paisaje que queda después del desastre. A Vladímir Putin le estorban los ucranianos, y por eso dice que sufren una enfermedad repulsiva: hay que desnazificarlos. La cosa tendría gracia si no viniera de alguien que parece el hermano gemelo de Adolf Hitler, y si no fuera sostenida por todo un aparato político de propaganda. ¿Se les caerá la cara de vergüenza a todos aquellos que, en España, han simpatizado con esta dictadura de herederos de la KGB? Pues se ve que no, pero para eso están las hemerotecas, que revelan que los extremos de Vox y Podemos están, sin embargo, tan cerca que casi llegan a tocarse. Pero ahí tenemos al PP, dispuesto a pagar el precio del poder en Castilla y León, que ha guardado ya en un cajón cualquier política que pueda sonar a progresista, empezando por el anteproyecto de ley para garantizar el principio de igualdad de trato y de no discriminación por razón de orientación sexual e identidad de género. Y continuando con la normativa de memoria histórica, que protege la recuperación de los cuerpos de miles de represaliados del franquismo que todavía permanecen enterrados en fosas comunes. Pero ¿sí nos escandalizamos con el descubrimiento de fosas en las ciudades ucranianas? Será la elocuencia del directo, pero también habría que racionar la demagogia política en España. PSOE y PP deben pactar un proyecto común para que sobreviva el Estado social y democrático de derecho.

IDEAL (La Cerradura), 17/04/2022

lunes, 11 de abril de 2022

Santos

A tenor de lo que hemos oído esta semana, en el Congreso deberían seguir llevándose mascarillas indefinidamente, y de gas. Sobre todo, cuando el diputado de Vox José María Sánchez compara al presidente del Gobierno Pedro Sánchez (podrían ser hermanos o primos) con Hitler y al ministro Félix Bolaños con Joseph Goebbels. Que el diputado en cuestión sea catedrático de Derecho Canónico y juez en excedencia da más miedo que otra cosa. Eso de achacar a los demás tus propios defectos es muy propio de mentes retorcidas. Porque son algunos diputados de Vox los que dicen cosas parecidas a las que decía el führer cuando se refieren a los inmigrantes, por ejemplo. Y es que algunas ideologías producen monstruos, y deberían estar fuera del Parlamento. El Estado de Derecho ampara la libertad de expresión, pero no las expresiones que no son democráticas, y aquellos que no creen en los derechos fundamentales no son demócratas, ya vengan de la derecha o de la izquierda, apoyen al Gobierno o se encuentren en la oposición. Se ve que no tenemos suficiente con las imágenes de las masacres que nos trae la guerra para que nuestros políticos, en vez de solidarizarse con las víctimas, empiecen a utilizar palabras gruesas, contaminados al parecer por la misma violencia. Así, cuando Volodímir Zelenski compara los bombardeos de las ciudades ucranianas con el bombardeo de Guernica, en la guerra civil española, esos mismos diputados se apresuran a decir que no es un buen símil, porque fueron los nazis quienes lo ejecutaron y combatían junto a Franco. Qué daño a hecho a la política española no condenar en su momento expresamente el franquismo. Eso explica que personajes siniestros del pasado sigan presentes nada menos que en el Congreso de los Diputados. Los trapaceros de entonces son los trapaceros de ahora, y te los sigues encontrando en las Administraciones públicas, desde la universidad a la judicatura. Ahora que va a desaparecer la obligación de llevar mascarillas, se descubren las comisiones millonarias que los especuladores Luis Medina, conocido por ser hermano del duque de Feria (¿no deberían desaparecer ya los títulos nobiliarios?), y Alberto Luceño cobraron por la venta de material sanitario defectuoso al Ayuntamiento de Madrid en plena pandemia. ¿Nadie sabía con quiénes estaban tratando? ¿O lo sabían demasiado bien? Seis millones de euros que dedicaron a comprar coches de lujo, un yate o un piso en Pozuelo de Alarcón. En España hay tradiciones y tradiciones. ¡Pecadores!, exclamaría Chiquito de la Calzada. No hay suficientes penitentes para tanto santo.

IDEAL (La Cerradura), 10/04/2022

lunes, 4 de abril de 2022

Tapas

El alcalde de Granada quiere acabar con las tapas gratis, pues son alta gastronomía. Menudo sacrilegio. Porque gratis no son, ya que pagas la bebida, y según la ciudad a la que vayas esta puede costarte un ojo de la cara. En esta ciudad no, lo que compensa un poco la malafollá reinante, que suele verse también en la hostelería. “¿Quiere usted una tapa, con la inflación disparada al 10%? ¿Le doy también un riñón?” Granada, Sevilla, Córdoba y Málaga se alían para atraer turistas, pero luego se pelean para que se queden a dormir. Prefieren que sean extranjeros y con un alto poder adquisitivo. No podemos pagar el recibo de la luz, pero no podemos renunciar a unas cañas. ¡Con tapa! Que se las cobren a los turistas. El carné de granadino sería un buen invento para la hostelería. Desde que Manuel Fraga acuñara el eslogan “Spain is different”, nuestro país no ha cambiado mucho, y sigue vendiendo las playas y el sol, el flamenco y el esquí. Granada vende la Alhambra y la puesta de sol más bonita del mundo, aunque su mejor embajador continúa siendo Federico García Lorca, que decía que en esta ciudad eran muy bonitos el cielo y el suelo y que lo peor era el entresuelo. ¿No es eso malafollá? Los hosteleros desean que nos quitemos por fin las mascarillas, y Vox y Ciudadanos lo han pedido esta semana en el Congreso. “Paso a paso”, dicen desde el Ministerio de Sanidad, como si fuera un anuncio de la Semana Santa, que se espera por el sector turístico como un maná. ¿Se cumplirán las cifras de la prepandemia? “Spain is beautiful and different. Visit Spain”, decían los carteles de la época. Y lo mismo podría decirse de Granada. Que África no empieza en los Pirineos. ¿Saben ya los suecos que aquí no se cazan leones y que las mujeres no van vestidas de gitana? Los extranjeros pensaban que las mujeres llevaban un puñal en la liga, y que todos los días había procesiones. Ahora los puñales se llevan al Congreso, y si te descuidas te los clavan por la espalda. Pedro Sánchez creía que esta semana iban a recibirlo con vítores después de lograr que la Unión Europea reconozca efectivamente que España es diferente, al menos en lo que al consumo de energía se refiere. Pero cuando llegan los recibos, no hay consuelo que valga. Salvo vivir en Granada y poder tomarte una cerveza con su tapa. ¡Ay, las cosas que dicen los alcaldes! Granada is different.

IDEAL (La Cerradura), 3/04/2021