lunes, 8 de abril de 2024

Insultos

Lo último que le faltaba al Gobierno es señalar a los medios de comunicación y los periodistas críticos con el presidente o sus ministros, como Óscar Puente. La publicación de listas negras nos recuerda otras prácticas siniestras que han sido comunes en el País Vasco, donde medios afines a ETA señalaban los objetivos a la banda terrorista. No es lo mismo, pero se parece. Quizá ahora baste con el acoso o un escrache. Resulta deprimente comprobar cómo la nueva política se torna bastante vieja, hasta el punto de que haya quien diga que no le extrañaría que en España hubiera otra guerra civil. Vade retro. Los límites de la libertad de expresión están en el delito de injuria, dice el Tribunal Constitucional, y la libertad de crítica es más amplia cuando se trata de responsables públicos. El problema de restar credibilidad al poder judicial es que luego no se confía en la justicia para restaurar el honor o la dignidad personal, si es que nos queda. Pero, puestos a otorgar confianza, mejor depositarla en los profesionales del derecho, que conocen las libertades fundamentales. Algo que no ocurre en el Parlamento, al parecer, pues lo habitual es un cruce de acusaciones, reproches e insultos que a sus señorías les molesta ver en los medios de comunicación, pero no en el hemiciclo, donde amparados por la inviolabilidad se sienten legitimados para dar rienda suelta a los instintos más primarios. En ese contexto, no sorprende que el insulto sea también la práctica habitual en los campos de fútbol, que ya se parecen bastante al Congreso. España no es un país racista, nos dicen, pero a Vinicius le llaman “mono”, como al jugador argentino Marcos Acuña, y “gitano” a su entrenador, Quique Sánchez Flores, y “negro de mierda” al portero Cheikh Sarr, sancionado por encararse con el espectador que lo insultó. Y si se publica en IDEAL que la base de Armilla podría acoger un campamento para mil inmigrantes, la noticia se convierte en la más comentada. “¿No éramos ya muchos?”, dicen. “¿Mil personas deambulando por Armilla, las Gabias y Alhendín?” Por si acaso, el Ayuntamiento de Alhendín se ha apresurado a paralizar las obras. Y en los plenos de otro Ayuntamiento, el de Maracena, eran comunes los insultos y las declaraciones homófobas del concejal de Vox, lo que ha propiciado entre otros motivos una moción de censura. Quizá también deambulemos, como hacen el Gobierno y parte de nuestros políticos. En España, el insulto suele ser el objetivo de cualquier debate. Prediquen con el ejemplo.

IDEAL (La Cerradura), 7/04/2024

lunes, 1 de abril de 2024

Tempus fugit

Paradójicamente, a vivir al día se aprende con el tiempo, cuando la mayor parte de tu vida se ha consumido y alcanzas lo que llaman madurez, que ya suena a despedida. Vive cada día como si fuera el último, decía el filósofo, que parece más fácil que predecir el tiempo atmosférico y hacer los pronósticos que muchos siguieron para planificar las vacaciones de la Semana Santa, que ya se va. Casi no nos hemos dado cuenta y estamos revisando los compromisos de la agenda. Los que planearon salir en procesión y no pudieron cuentan los días para el año que viene, si es que llega. Los hosteleros echan también cuentas, los chiringuitos que no abrieron, los hoteles que tuvieron que cancelar reservas. Pero se han llenado un poco los embalses. Bendita lluvia. Y ahora que volvemos a trabajar hará un sol radiante. ¿Qué más se puede pedir? Por pedir, los ayuntamientos quieren cobrarles una tasa a los turistas, que tendrá más bien la forma de un impuesto que aprobará la Junta de Andalucía, como ya hicieron Cataluña y Baleares. Hay que pagar la limpieza y otros servicios públicos para que en las calles de Granada se puedan cantar saetas. Y si lo cobran todos los dueños de establecimientos que alojan a los visitantes, sean empresarios o no, podría servir asimismo para regular el alquiler de pisos turísticos, que está cambiando el carácter de la ciudad. El carácter es destino, decía también el filósofo, y tal vez vivir al día forme parte del carácter granadino. Pero no estaría mal pensar a largo plazo, para variar, pues la vida de las ciudades suele ser más larga que la de sus habitantes. ¿Tendrá tiempo la alcaldesa, Marifrán Carazo, para charlar con Juanma Moreno? De la Escuela de Salud Pública, por ejemplo, de la gestión de la Alhambra y Sierra Nevada, del respeto al Parque de las Ciencias, a la UGR, al Patronato y a la Fundación García Lorca, de invertir y pensar más en Granada, vamos, y no tanto en Málaga y Sevilla, que a fin de cuentas no tienen arreglo, pues allí no hay más que malagueños y sevillanos, que saben poco de la malafollá. Aunque, para malafollá, la del tiempo. Quizá habría que crear una oficina de la verdad meteorológica para medir el tiempo atmosférico y el político, y esta sí podría tener sede en las ocho provincias andaluzas. Seguro que entre los militantes del partido hay candidatos para hacer cabañuelas. Mientras tanto, sólo nos queda esperar el próximo Domingo de Ramos.

IDEAL (La Cerradura), 31/03/2024