lunes, 17 de mayo de 2021

La T.I.A.

Nadie lo hubiera podido imaginar, pero resulta que Pablo Iglesias, después de dejar la política, se ha cortado la coleta, como los toreros, para darse un pelado de niño pijo del que todo el mundo habla. Si va a resultar que todo este proceso no era para transformar España, sino para transformase él mismo en todo lo que había querido ser (o no). Quién te ha visto y quién te ve. No lo veremos en el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), pues el Tribunal Constitucional ha anulado el decreto ley que lo incluía en la comisión delegada de asuntos de inteligencia junto a Iván Redondo, deseoso también de conocer y utilizar los secretos del poder. “¡Oh, Pedro! ¡Danos conocimiento para cumplir tus designios! ¡Líbranos de la curiosidad!” El alto tribunal no cree que sea un caso de extraordinaria y urgente necesidad, al menos para la seguridad del Estado. La historieta se parece más bien a las de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), la desastrosa agencia secreta de información creada por el maestro Ibáñez. Mortadelo y Filemón son los reyes del disfraz y el camuflaje, capaces de adoptar cualquier papel que requiera el Superintendente Vicente o los supuestos votantes, aunque se hayan dibujado con las encuestas de Tezanos (¡tabernarios!) y las visiones de Iván Redondo, Rasputín de la posverdad. “¡Madrileños (que no espartanos), preparad el desayuno y alimentaos bien, porque esta noche cenaremos en el infierno! ¡Esto es Madrid!”, gritaban antes de arrojar imaginariamente al foso a sus rivales electorales en la derecha y en la izquierda. Esa fijación guerrera que tienen los íberos y que abarca desde el deporte a la política o al control de una pandemia, aunque sólo ellos sean capaces de ver al enemigo, el desfiladero e incluso la batalla. A mí me gustaba el profesor Bacterio y sus inventos extraordinarios, que nunca salían como se esperaba. Primero hay que armar una revolución. Después, traicionar las ideas que la inspiraron para lograr lo que querías (o no). Alcanzar la responsabilidad de gobernar para tener por fin el poder de cambiar las cosas, pero renunciar a cambiar nada, porque quizá ejercerlo tiene más que ver con la responsabilidad que con la vanidad. Acabar bebiéndote la fórmula del profesor para convertirte en el superhéroe que salve a tu partido y de paso la capital del país de los bárbaros para transformarte finalmente en contertulio televisivo, que se ve que es lo que realmente le hace falta a España. Y en esto se parecen el mundo del TBO y la política.

IDEAL (La Cerradura), 16/05/2021

lunes, 10 de mayo de 2021

Descontrol

El caos administrativo provocado por el fin del estado de alarma sólo es comparable al caos creado por esa medida inconstitucional que llevará ahora a muchos ciudadanos a recurrir las restricciones que sin soporte normativo adopten las comunidades autónomas. Porque las libertades de circulación y de reunión sólo pueden suspenderse en circunstancias extraordinarias, y fuera del estado de excepción (que no de alarma) los ciudadanos pueden ir a donde les parezca. Lo entendió perfectamente Isabel Díaz Ayuso, que por eso ha arrasado en las elecciones de la comunidad de Madrid. La gente está harta de que le digan lo que tiene que hacer, y más cuando ven que los políticos que restringen sus libertades hacen lo que les da la gana. Por eso ya llenan bares y playas, y los hosteleros esperan la llegada de los turistas como los indios las manadas de búfalos, que convertirán España en lo que ha sido siempre, desde que Fraga acuñase la frase “Spain is different”. Un lema muy bueno para atraer a los europeos, y para que los españoles aceptasen la rareza de un país que salía de una dictadura. ¿Cuánto hemos cambiado? El Gobierno también espera que con la llegada de las ayudas europeas y la recuperación económica los votantes se olviden del calvario pasado, no vaya a ser que le ocurra lo que en Madrid. ¡Tabernarios!, podría ser el grito de guerra de las próximas elecciones, donde efectivamente el PSOE pagará tantas arbitrariedades, aunque ahora prefiera fomentar la barra libre. ¿Tendrá que huir Pedro Sánchez como Pablo Iglesias? El “ordeno y mando” se ha convertido en una costumbre para demasiados políticos, a los que les va a costar tener que volver a convencer de sus decisiones a los ciudadanos. Curiosamente, la gestión desordenada y regional de la pandemia está cambiando la política española. Al dejar en manos de los presidentes de las comunidades autónomas las decisiones más problemáticas, Pedro Sánchez ha logrado que emerjan personajes como Isabel Díaz Ayuso, que le discuten el poder. Por no asumir su responsabilidad, va a ser borrado del mapa. Porque esto no ha hecho más que empezar. Con la peste moderna, se ha desbordado el populismo, y mensajes tan simplones como “socialismo o libertad” serán repetidos una y otra vez en una campaña permanente. En plena pandemia, hubiera sido más fácil que nuestros responsables públicos trabajaran en la misma dirección, olvidándose de los intereses electorales. Cuántos recursos desperdiciados. Pero nos gusta hablar de ex, de cañas y berberechos. Mejor que estar en la inopia.

IDEAL (La Cerradura), 9/05/2021

lunes, 3 de mayo de 2021

Teatro de alarma

En una época en que los escritores y la creación en general están condicionados por cánones diversos, comerciales, editoriales o académicos, consuela leer a escritores como Antonio César Morón, y más aún poder asistir al estreno de una de sus obras, “Hojas negras: bosque rojo”, en el Teatro Isabel la Católica. Antonio César es un escritor valiente y comprometido, que trabaja con naturalidad el teatro, la poesía, la novela o el ensayo sin más pleitesías que su inquietud y su exigencia personal. Y así, en las cinco piezas que componen “Teatro de alarma” (Editorial Nazarí, 2021), aborda con libertad temas políticos tan polémicos como la gestión de la pandemia de la Covid-19, la gestación subrogada, la memoria democrática, el tratamiento del feminismo por los medios o los partidos políticos, la inmigración o la tragedia de Chernóbil, con retratos incisivos y críticos de los personajes públicos implicados en algunos de los episodios más bochornosos de la historia de España, sin excluir además una coda ejemplar sobre la relación de Leonard Cohen y Federico García Lorca. Estructurada en dos partes complementarias, “De política” y “De memoria”, “Teatro de alarma” es una de las crónicas más lúcidas que he leído sobre la evolución y las consecuencias políticas y sociales de la pandemia en España. Antonio César Morón observa la realidad y la disecciona con personajes de carne y hueso, cuyos diálogos tienen una fuerza inusitada y se convierten en el motor de la acción. Y la acción de estas obras es tan trepidante como la de un buen thriller, sólo que estamos hablando de piezas teatrales que tienen además una gran profundidad psicológica e intelectual. Con recursos propios del microteatro, el teatro experimental o el teatro clásico, pero también de otros géneros como la poesía, la narrativa y el ensayo, en estas obras eclécticas asistimos a saltos temporales, vivimos realidades paralelas y nos desdoblamos con personajes múltiples que nos ayudan a comprender la sociedad actual desde las generaciones que nos precedieron hasta un futuro distópico. Antonio César Morón nos ofrece en este libro una mirada personal y única del mundo, lo que debemos pedirle a un escritor y a una excelente obra literaria. Una gran oportunidad para despojarnos del miedo y volver al teatro, o de disfrutarlo también sin salir de casa, con una lectura reposada –pero no por ello menos trepidante- de salón. Frente a una de las mayores crisis sociales de nuestra historia, merece la pena protegerse o tomar las riendas de nuestra vida con este “Teatro de alarma”.

IDEAL (La Cerradura), 2/05/2021