lunes, 18 de mayo de 2026

Que la fuerza te acompañe

Creíamos que lo habíamos visto todo en política, hasta que llegó Juanma Moreno a celebrar el día de Star Wars con el lema “que la fuerza de Andalucía os acompañe”, en plena campaña electoral. El todavía candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía animó a los votantes a “elegir siempre el lado luminoso, el de las personas y los buenos sentimientos. Y que no triunfe el lado oscuro, el de las mentiras y la confrontación”. Quizá haya sido la fuerza de los buenos augurios en las encuestas lo que ha llevado a quien probablemente volverá a ser presidente andaluz cuando esta noche termine el escrutinio a erigirse en caballero Jedi contras las fuerzas del Imperio encabezado por Darth Vader, pero tamaña herejía no la perdonan tan fácilmente los frikis del universo George Lucas. Lo peor es que Juanma Moreno difundiera el vídeo en las redes sociales acompañado de Chewbacca, que podría ser un buen consejero de universidades, tal como va el tema de los recortes en la pública. Pero, según esas declaraciones, Juanma Moreno nunca gobernará junto al partido de Darth Vader, inspirado en el nazismo alemán, y que hoy defiende en la España democrática que se niegue la atención sanitaria a los viajeros contagiados por el hantavirus o a los migrantes, a los que acusan de portar también enfermedades infecciosas, y que volvamos a ser un imperio donde nunca se ponga el sol. ¿Abrazará Juanma Moreno la luz o teniendo en cuenta que puede haber escaños muy escorados a la derecha se decantará por el lado oscuro de la fuerza? Espero que no ocurra como en la película, cuando el joven Luke Skywalker lucha con Darht Vader, que le dice: “¿Obi-Wan no te dijo qué pasó con tu padre?” A lo que Luke responde: “¡Me dijo lo suficiente! ¡Dijo que tú lo mataste!” Y Vader replica: “No, yo soy tu padre”. ¡Ahhh!, empezarán a gritar entonces los andaluces. Pero también podría decirle al joven Skywalker: “Únete a mí y completaré tu entrenamiento”, lo que nos daría escalofríos. O “con nuestras fuerzas unidas pondremos fin a este destructivo conflicto y traeremos orden a la galaxia”. Qué tensión. Quizá con el voto ciudadano los finales puedan ser más felices, lo que no ocurre siempre en las películas. Aunque hay quien piensa, como Darth Vader, que nunca hay que subestimar el poder del lado oscuro. Sí, que la fuerza nos acompañe. Y a ti también, Juanma. No sucumbas a la oscuridad cuando tengas que formar gobierno.

IDEAL (La Cerradura), 17/05/2026

lunes, 11 de mayo de 2026

Oposiciones

Teniendo en cuenta las informaciones que se publican sobre los presuntos amaños de oposiciones y otros tejemanejes de la Policía Local en Granada, no me extrañaría que se iniciara una campaña para no pagar las multas que los agentes ponen a los ciudadanos. La exigencia del respeto a la autoridad y la ley implica su cumplimiento, pero vivimos en un país en el que parece ser una costumbre aplicarlas en el propio beneficio. En las noticias se alternan las crónicas judiciales con los sucesos sobre agresiones a funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, y es un flaco favor el que le hacen los policías corruptos al resto. Como si de una guerra civil se tratase, los agentes locales deben dividirse en bandos si quieren tener alguna posibilidad de ascender en el escalafón, una práctica común también entre los pandilleros que se disputan el control de las calles. Que el poder de esas facciones haya sido alimentado por los gobiernos sucesivos del PP y el PSOE en el Ayuntamiento de Granada, nos da la medida del sectarismo y la cortedad de miras que suelen tener nuestros responsables públicos, acostumbrados a administrar las organizaciones políticas y las instituciones municipales como si fueran un cortijo. El “estás conmigo o contra mí”, se convierte así en la esencia de la actividad institucional, lo que tiene consecuencias en las políticas sociales, económicas o culturales, pues no hay ámbito que no se vea contaminado por el belicismo que ha resultado ser la verdadera maldición de los españoles. Según informa Pilar García-Trevijano en IDEAL, los presuntos apaños en las oposiciones a la Policía Local también se habrían producido en los municipios de Guadix, Santa Fe o Pinos Puente, y la jueza instructora del caso ha pedido a la UDEF que investigue el uso de información privilegiada, lo que se infiere de las conversaciones de los agentes investigados con concejales del Ayuntamiento de Granada. ¿Y qué decir de que quien fuera edil de Seguridad Ciudadana por el PP compartiera un grupo de WhatsApp con los policías denominado KGB? Todo, por lo visto, para recabar información contra el PSOE, cuyos policías afines utilizaban el mismo modus operandi contra el PP, aunque según la UDEF preferían las llamadas de voz con la exconcejala de Seguridad del PSOE. Si no fuera tan grave, tanta incoherencia y pobreza mental darían risa. Quizá habría que incluir un tema sobre la historia de las ideas políticas en las oposiciones a la Policía. Y ya puestos, que fuera también exigible para poder firmar un acta de concejal.

IDEAL (La Cerradura), 10/05/2026

lunes, 4 de mayo de 2026

Noticias

Cuando el hombre encendió la radio, oyó en la sección nacional que dos fondos de inversión que habían comprado 2.490 pisos públicos en la época en la que gobernaban en Madrid Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella los habían revendido seis veces más caros. El precio de los alquileres ha subido más del 66% en los últimos años, pero los sueldos sólo han aumentado el 3,4%, y un centenar de vecinos de Vallecas podrían irse a la calle. Después escuchó las novedades del juicio de la operación Kitchen, vinculada a la posible financiación irregular del PP, y el juicio de las mascarillas al exministro de Transportes del PSOE José Luis Ábalos, Koldo y compañía. El hombre, de sesenta y cinco años, suspiró mientras realizaba los estiramientos que le había recomendado el médico. Le crujían el cuello, la columna y hasta el coxis, y pensó en la alegría con la que había vivido la aprobación de la Constitución española, que recoge, entre otras cosas, el derecho a la vivienda. “Menudos traidores”, se dijo, tratando de hacer una flexión en la colchoneta. Le dolían las palmas de las manos, los antebrazos, los brazos, los hombros, el pecho, la espalda, las piernas… “¡Hijos de puta!”, gritó, y la descarga de adrenalina le permitió flexionar y estirar los brazos completamente. Se habían cargado el Estado social. “¡Cabrones!” Dos, tres, cuatro… Había conseguido hacer cinco flexiones perfectas. El locutor pasó a la sección de internacional, y el hombre escuchó el relato sobre el intento de asesinato de Donald Trump. “El mundo está loco”, dijo el presidente estadounidense. “Me cago en…” resopló el hombre, que ya iba por la novena flexión. “¡Efectivamente, por gente como tú!”, exclamó, y con fuerzas renovadas llegó a la flexión número veinticinco. No podía creérselo. Estaba sudando, sí, le temblaba el cuerpo, pero había hecho veinticinco flexiones. “No sé lo que haré después”, dijo Trump, mal traducido por el locutor. “Canadá, Cuba, España, quién sabe. España no está haciendo las cosas bien”. “Grrr…” Rugió el hombre conforme agarraba las mancuernas de quince quilos y las levantaba sin ningún esfuerzo. “No son solidarios con sus aliados”, decía Trump, “tienen que aumentar el gasto militar”. El hombre vivía en un pequeño apartamento en la calle Faisán, en Granada, pero el grito llegó hasta el ayuntamiento, pasó por el palacio de la Moncloa y voló a la Casa Blanca, en Washington. Los servicios de seguridad todavía investigan cómo pudo atravesar el techo una pesa de quince quilos y caerle al presidente norteamericano en la cabeza.

IDEAL (La Cerradura), 3/05/2026

lunes, 27 de abril de 2026

Abuela presidenta

Quizá haya una corriente electoral subterránea que haga saltar por los aires sondeos, encuestas y tantos análisis políticos que ocupan estos días las cabeceras de los medios de comunicación. En un mundo imprevisible donde el Joker parece disfrutar tirando los dados, podría ocurrir que las elecciones a la Junta de Andalucía no las ganaran los candidatos de los partidos tradicionales, sino una persona del pueblo, dispuesta a tomar las decisiones que le dicten el sentido común y el interés público y no el aparato del partido, asentado en las élites sociales. En alguno de los futuros posibles, la presidenta andaluza será María Luz Gómez Martín, granadina de 90 años y candidata malagueña de Por un Mundo Más Justo. Seguro que los políticos profesionales no se la tomarán en serio y le achacarán su falta de experiencia política, pero es todo lo contrario, pues nació en 1935, durante la II República, y ha vivido la Guerra Civil, la dictadura franquista y la Transición democrática en primera persona. Nadie le va a contar milongas sobre la memoria española. El resto de los candidatos, sin embargo, tocan de oído y, salvo excepciones, no suelen tenerlo muy fino. Y María Luz demuestra mucha sensatez cuando resume su ideario político: “Tener una organización, una administración y un orden de prioridades en la vida. Teniendo esas tres cosas unidas a un respeto y a una educación, se puede hablar y dialogar con todo el mundo”. Y “quiero que mi voz sea tan fuerte para poder abrir el pestillo de una puerta y salir andando por un mundo más justo y mejor para todos, mayores y jóvenes, todos incluidos”. No está mal. Y tampoco el programa electoral que defiende, que pasa por la inclusión, la inversión en servicios públicos y el crecimiento sostenible. Quizá pudiera ocurrir que, en uno de esos futuros posibles, los últimos sean los primeros, los “de fuera” también “de los nuestros”, que las instituciones sumen para mejorar, la economía sea plenamente humana y se cuide la “casa común”, que es el planeta Tierra. Y, por supuesto, que todas las edades se sientan reconocidas e integradas. De hecho, María Luz dice que la edad es un número y que hay que desear verdaderamente llegar a ser mayor. “Porque si no, ¡estás muerto, chiquillo!” Sin duda, el mundo iría mucho mejor si estuviera gobernado por personas sin más ambición personal que el bien de la familia, que es el bien colectivo. Así que, como dirían los nietos de María Luz, yo suscribo lo de: “¡presidenta, abuela!”

IDEAL (La Cerradura), 26/04/2026

lunes, 20 de abril de 2026

Selvas

Las ciudades reproducen a pequeña escala lo que ocurre en el mundo, y esta semana en Granada hemos leído en IDEAL noticias sobre disparos, hachazos, pedradas y otras formas de violencia en nuestras calles. La causa puede ser un vecino trastornado o que odia a los niños de un colegio, pero también la marginalidad, que convierte a barrios enteros en un páramo educativo y cultural. Es lo que al parecer ocurre en Almanjáyar, donde habitan personas que como Trump quieren imponer la ley de la selva. No tiran cohetes porque no tienen, pero sí piedras o perdigones cuando pasan los autobuses. La policía ha tenido que tomar medidas de seguridad para la línea 8, y quizá veamos pronto a los vehículos viajar escoltados, como si protegieran de un atentado el coche presidencial. ¿Habrá en la zona Norte algún Harvey Oswald obsesionado con John F. Kennedy? En la novela “Libra”, Don DeLillo imagina al asesino como un niño problemático que con el tiempo se verá envuelto en una conspiración internacional. Los conflictos interiores pueden confluir con los exteriores y con la actualidad política, pero lo raro es que esa marginalidad no haya cambiado en la zona Norte en medio siglo, y que un lugar que deriva del andalusí “llano de los jeques o de los maestros”, sea más conocido por lo que hacen unos cuantos cafres. Siempre me ha llamado la atención la preocupación de nuestros dirigentes por proyectar una gran imagen exterior y olvidarse de lo más cercano. La reputación de una ciudad empieza por la limpieza de todas sus calles y parques, por la comodidad de sus accesos, por poder pasear con tranquilidad y utilizar el transporte público sin que el centro sea una feria turística permanente y los barrios, los lugares más emblemáticos y el patrimonio histórico languidezcan. Luego nos preocuparemos por ser la capital del mundo. La cultura de Granada muere de inanición en locales como La Tertulia, mientras los pequeños bárbaros de Almanjáyar han cambiado las canicas por tirachinas telescópicos y carabinas.  Javier Egea, que lamentablemente se quitó la vida con una escopeta y frecuentó los arrabales tertulianos, escribió: “Entre cuatro paredes/ comenzaba la noche del asedio/. Ellos, los asesinos,/ alentaban la larga collera de los perros./ El hambre por las sábanas/ se agazapaba oscura como un cepo./Ellos, los asesinos,/ nos pusieron el pan sobre unos ojos bellos./ Fuimos muriendo todos/ hasta que todo se volvió desierto./Ellos, los asesinos,/vigilaban la caza del amor en silencio.” Qué bueno sería que en nuestras calles sólo nos dedicáramos a cazar buenos versos.

IDEAL (La Cerradura), 19/04/2026

lunes, 13 de abril de 2026

Simios

Dicen los psicólogos que a los niños y adolescentes de hoy les cuesta trabajo distinguir ente ficción y realidad, y que tienden a reproducir en sus vidas lo que ven en las pantallas, lo que explicaría muchos episodios de violencia que se repiten en los centros de enseñanza y en nuestras calles. Pero que sean los adultos quienes lo hagan es lamentable, y que mientras sueltan arengas pueriles en las redes sociales acaben de verdad con la vida de miles de personas. Los tiranos de hoy parecen meras caricaturas de los del pasado, pero resultan igual de mortíferos. Los aprendices de Hitler y Stalin, que gobiernan en USA, Israel o Rusia, compiten en los juegos de guerra que, por desgracia, no sólo existen en sus cabezas. Si hubiera dirigentes responsables en esos países, los quitarían de en medio. No ordenando su asesinato, como harían ellos, sino recluyéndolos en instituciones para enfermos mentales, donde podrían dar rienda suelta a sus delirios de grandeza. Luego están los dictadores domésticos, que sólo cortan las cabezas de manera simbólica, y configuran las listas de candidatos del partido a las elecciones según su conveniencia. En los videojuegos políticos se ejerce otro tipo de violencia más taimada, como ocurre en muchas instituciones y empresas, donde siempre hay sabandijas que se dedican a la calumnia y a clavar puñales por la espalda que quizá no acaben con la vida del objetivo, pero sí le causen problemas profesionales o personales. Psicópatas y malnacidos hay en todas partes, pero el problema es que la gente los vote para dirigir un país o una institución pública. Y si uno atiende a las declaraciones que hacen en los medios de comunicación, al tufo de corrupción que sale de las alcantarillas de las organizaciones internacionales, del Estado y los partidos, resulta que se ha hecho realidad el apocalipsis descrito en “El planeta de los simios”, pues los seres humanos –inteligentes, conciliadores, independientes y pacíficos- son perseguidos por una horda de primates que ya no van armados con palos y piedras, sino que dirigen gobiernos, empresas tecnológicas, envían cohetes a la luna o los disparan sobre otros países en vez de metérselos donde les quepan. En esa película, uno de los personajes, Cornelius, dice: “Tengan cuidado de la bestia humana, pues es el instrumento del diablo. Sólo entre los primates de Dios mata por diversión, por codicia, o por avaricia. Sí, asesinará a su hermano para poseer la tierra de su hermano”. Pero, como nos recordarían los psicólogos, no se trata de una película.

IDEAL (La Cerradura), 12/04/2026

lunes, 6 de abril de 2026

Cánticos

Vivimos en un país laico, salvo cuando juega la selección española de fútbol con Egipto, y parte de la grada empieza a cantar “musulmán el que no bote”, insultando al equipo contrario, pero también a jugadores españoles como Lamine Yamal. Nadie parece laico en Semana Santa, donde la gente recupera el fervor durante unos días y apenas se puede pasear por las calles del centro de Granada, ocupadas por gradas y bancos alquilados por particulares, aunque se trate del dominio público. Equipados con planos, móviles y horarios, devotos y turistas han perseguido los pasos que ya se pierden en el calendario hasta el año que viene. Otros se han perdido en la playa o han buscado la santidad en la Alpujarra, rodeados de animales y naturaleza como san Francisco de Asís, y hace falta ser bastante santo en los tiempos que corren, donde la luna llena fue roja en la madrugada del jueves. También los candidatos a las elecciones andaluzas han perseguido esta semana las procesiones, pues al parecer tampoco puede entenderse la política sin la religión, los dos grandes temas que los mafiosos prohíben discutir en la mesa. Se consiguen más votos entonando una saeta que dando un mitin. Aunque hay costumbres que no cambian al ritmo de los tiempos. En la Cofradía de la Puríssima Sang del Nostre Senyor Jesucrist de Sagunto, por ejemplo, no se deja participar a mujeres, quizá porque fue fundada en el siglo XV y los estatutos, que se han intentado reformar tres veces, son de la época de la dictadura. ¿Dónde está la igualdad y la no discriminación por razón de sexo? En esto de imponer ritos y costumbres somos maestros en España, porque en la religión, como en la política, abundan quienes dicen una cosa y luego hacen la contraria. Lo mismo ocurre en el fútbol, que resultaría mucho más interesante con equipos mixtos, aunque no sé cómo terminarían los partidos, teniendo en cuenta cuánto cafre hay dentro y fuera del campo. “Somos un pueblo que camina, que marcha por el mundo buscando otra ciudad. Somos errantes peregrinos en busca de un destino…” Es un cántico de la Cuaresma, que me recuerda el “You’ll never walk alone”, himno del Liverpool y otros equipos de fútbol. “Camina con esperanza en tu corazón y nunca caminarás solo. Camina a través del viento, camina a través de la lluvia, aunque tus sueños se rompan en pedazos”. Para algunos, el deporte es religión. Ojalá las guerras religiosas se entablasen sólo en los campos de fútbol.

IDEAL (La Cerradura), 5/04/2026

lunes, 30 de marzo de 2026

Borriquillos

“A ver, ¿cuántas etnias hay en Irán? ¿Sabe situar este país en un mapa?” ¡Pasa palabra! “Sí, los misiles que lanza Irán llevan su cara impresa”. ¡Pasa palabra! “Usted es muy valiente con los huevos de los demás”. ¡Pasa palabra! No son frases del concurso de televisión ni de la película “Torrente presidente”, sino de Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en el Congreso de los Diputados, tampoco en el patio de un colegio de primaria, donde es común escuchar los insultos de “matón” y “perdedor”. Santiago Segura se podría ahorrar muchos recursos si se va simplemente a filmar en las instituciones donde se desarrolla –es un decir- la política española. El problema será buscar un argumento, pues parece no haberlo, fuera de la descalificación personal. Lo mismo vuelven a aparecer las pistolas en el Parlamento, como en el 23-F, que es lo único que les falta esgrimir a algunos, a falta de educación, cultura e inteligencia. No sé si terminarán detenidos como ese vecino de Castell de Ferro que pateó a su pareja en la calle, o arrinconados por la policía montada que recorre las calles de Almanjáyar como si fuera el lejano Oeste. A eso aspiraban los golpistas. Pero sí, son maneras de salón y pistoleros a las que se han acostumbrado nuestros políticos, imitando a ese Donald Trump al que tanto dicen detestar, que ejerce el papel de sheriff de pacotilla. En ese contexto, destaca la actitud de Juanma Moreno, que acaba de convocar elecciones en Andalucía y pide al PP “humildad frente a quienes se sienten poderosos”. Nada más que por las formas se convierte en un modelo a seguir de puro contraste, lo que le haría imbatible si realmente fuera un buen gestor de lo público, algo que, lamentablemente, no ha demostrado con la sanidad andaluza. Esa es la batalla que le ha planteado la candidata socialista María Jesús Montero que, aun siendo médico y exministra de Hacienda, no puede dar tampoco lecciones de números, viendo cómo ha diseñado a la carta el sistema de financiación autonómica no por el interés común, sino de la gobernabilidad. No es de extrañar que los ciudadanos esperasen con alegría la llegada de este Domingo de Ramos y se dispongan a perseguir procesiones por si cae un milagro del cielo. Como que nuestros responsables públicos nos traigan la buena nueva a lomos de una borriquilla. Visto lo visto, es más fácil que se tiren las palmas a la cabeza o que salgan en procesión al grito de “¡borriquillos!”.

IDEAL (La Cerradura), 29/03/2026

lunes, 23 de marzo de 2026

Los malos

Estaría bien que los ciudadanos llamáramos a las cosas por su nombre, desechando cualquier tipo de eufemismo, lo que quizá nos ayude a tener una mirada más clara sobre el mundo. Y podríamos empezar por la maldad, que campa a sus anchas porque hay gente que la ejerce sin complejos y otros que los apoyan. Que Donald Trump parezca la personificación del Anticristo en la película “La profecía” ya no resulta una novedad, pero sí oír a sus acólitos, en USA o en España. “Hace falta dinero para matar a los malos”, ha dicho el secretario de Defensa de Estados Unidos, Peter Hegseth. Gente que cree que se puede justificar la masacre de países y seres humanos por meros impulsos personales, o llevar el terror a las ciudades o al propio barrio promoviendo la caza de inmigrantes. “Tenemos que echar a unos 600.000 inmigrantes al año”, dice Santiago Abascal. Quizá pensarían de otra manera si fuera a ellos a los que metieran en una cárcel, si mataran a su mujer o a sus hijos, si les disparasen en cualquier calle de Gaza. Gracias a Trump, USA se ha convertido en el país más desagradable para vivir o visitar, pues en nombre de la ley y el orden se imponen los deseos de un ególatra. De paso ha incendiado el planeta, pero parece dispuesto a continuar haciéndolo. Si en una película escucháramos decir a un presidente que va “a seguir bombardeando Irán por diversión” o “puedo hacer con Cuba lo que quiera”, lo situaríamos en un psiquiátrico o en cualquier bodrio de la serie Z. Las personas que lo apoyan en España también nos dan una medida exacta de su falta de humanidad. Desde quienes lo hacen abiertamente hasta quienes toman posturas más “pragmáticas” o ambiguas de “apoyo a los aliados”, como hace parte de la derecha española. De tanto abusar de las redes sociales y los algoritmos, hemos logrado crear un mundo maniqueo y dividido simplemente entre buenos y malos. Y los malos son los que promueven la guerra y la destrucción y quienes callan ante la injusticia o la toleran. No hace falta acudir a la religión o a la moral para trazar una línea roja. Está ya marcada por las declaraciones internacionales o en el Título I de la Constitución española. Esa es la bondad de las instituciones, creadas para protegernos de la maldad de las personas. Parafraseando a Bertolt Brecht, cómo serán estos tiempos que vivimos en los que hay que defender lo más obvio.

IDEAL (La Cerradura), 22/03/2026

lunes, 16 de marzo de 2026

Patriotas

En época de guerra reaparecen los patriotas de todo tipo, a la derecha y a la izquierda, los que recuperan la bandera y los que reivindican la política social, incluso hay patriotas que predican un nuevo nacionalismo. ¿Qué idea de España defienden? ¿La de Franco, la de la República, la de la distopía? Los discursos de los patriotas suelen ser erráticos, y lo mismo sirven para legitimar la dictadura del proletariado que la de los jerarcas de Silicon Valley, y ahí tenemos a los halcones de la Casa Blanca que, aunque parecen salidos de un mal episodio de Sin City, arrasan el mundo con su idiotez. Lo peor es comprobar cómo hay pocos líderes políticos que tomen ante ellos una postura concreta, lo que nos confirma lo que ya sospechábamos, que carecen de ideología y de una conciencia personal, y que dan sus opiniones según por dónde soplen los vientos mediáticos o los sondeos de la opinión pública que, por otra parte, suele ser la menos meditada de las opiniones. De ahí que cunda esa sensación de incertidumbre, y a falta de referencias políticas haya personas que prefieran las referencias comerciales, y siguiendo los consejos de la famosa marca sueca, opten por vivir en la república de su casa, donde, si el resto de la familia les deja, se creen capaces de aplicar sus propias reglas. Y no les hace falta construirse un búnker, que de poco les va a servir si realmente se produce el apocalipsis nuclear recreado ya en cientos de libros, series y películas, sino simplemente desconectar del mundo, empezando por la desorientada clase política. Así, esos nuevos patriotas no están en las filas de Vox, el PP o el PSOE, que también tira cuando le interesa de la bandera de España, sino en las de la abstención, que es en realidad la primera fuerza social y política –aunque sea por omisión- de España, pues representa casi el 35% del electorado con datos de las últimas elecciones, que llegó a ser del 50 % en las europeas. Gran parte de la población pasa ya olímpicamente de las declaraciones de unos y otros, lo que quizá debería darles que pensar a los mentores –si es que los hay- de los grandes partidos españoles, que teniendo en cuenta los votos que obtienen no representan ni siquiera sumados a la mayoría de los ciudadanos. Se asemejan más a sectas donde obedecer al amado líder. También parece ya un acto de fe seguir creyendo en la democracia. Eso sí que es ser patriota.

IDEAL (La Cerradura), 15/03/2026

lunes, 9 de marzo de 2026

Derechos humanos

Pues resulta que el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, es el único dirigente europeo capaz de plantar cara a Donald Trump entonando el “no a la guerra”, eslogan en el que hay quien sólo ve cálculos electorales, pero que es también una muestra de dignidad personal. Porque la única manera de combatir el extremismo y el fascismo es defender los derechos humanos y el derecho internacional, como ha recordado Baltasar Garzón esta semana en una conferencia en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Granada. Si todos los países tuvieran claras estas premisas, quizá viéramos al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ante la Corte Penal Internacional, pues él sí ha demostrado que no le importa cargar con el peso de miles de cadáveres por meros cálculos electorales. Pero claro, en un mundo como el que vivimos, hasta tener principios cuesta dinero, y hay 1.600 empresas en Granada que ven peligrar sus exportaciones. “Vamos a cortar las relaciones comerciales con España”, ha amenazado Trump, que quizá no sepa que somos un país de la Unión Europea. La gente se preocupa por las cuentas del día a día, y esta semana hemos visto largas colas en las gasolineras para llenar el depósito del coche antes de que suba más el precio del combustible y a camiones cisterna aprovisionándose en el puerto de Motril, por lo que pueda pasar. Menudo dilema, mantener o no la dignidad. El respeto a los derechos humanos puede ser una máxima personal o política, y también debería tenerse en cuenta al realizar pactos de gobierno a nivel estatal y autonómico, lo que excluiría a formaciones políticas como Vox y Bildu. Hay que ser consecuente y enfrentarse a todos los dictadores, dentro y fuera de tu país. Pero algunos políticos muestran dos caras según por dónde los mires, como las esculturas del dios Jano, una hacia el pasado y otra hacia el futuro, una hacia el bien y otra hacia el mal, si no son cuatro o cinco caras, como les ocurre a muchas personas en cualquier ámbito institucional. Luego están los que muestran siempre la misma máscara enloquecida, como Donald Trump, y lo peor es que haya falsos patriotas que lo aplaudan desde España. El Gobierno y la oposición deberían tener una misma postura en política exterior, y el presidente explicar sus decisiones en el Congreso de los Diputados. Quizá, como Mafalda, muchos ciudadanos gritarían: “¡Paren el mundo, que me quiero bajar!” A pesar de todo, sí creemos en los derechos humanos.

IDEAL (La Cerradura), 8/03/2026

lunes, 2 de marzo de 2026

Papeles

Resulta irónico que el mismo día en que el Gobierno desclasificaba los documentos sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 muriese el principal protagonista, el teniente coronel Antonio Tejero. “Ya podéis decir lo que queráis”, parece haber sido su epitafio. “Que yo me voy”. Los españoles recuerdan de aquella fecha los disparos de los guardias civiles en el Congreso y cómo los diputados, salvo Adolfo Suárez y Santiago Carrillo, que permanecieron en sus escaños, se escondían de las balas y de los gritos de Tejero. “¡Al suelo todo el mundo!” Un momento relatado por Javier Cercas en el libro “Anatomía de un instante”, convertido en serie televisiva. El interés que sigue despertando la Transición entre los ciudadanos sólo es comparable al olvido de nuestra clase política, pero está bien que el Gobierno publique toda la información de la que disponga sobre la historia de España, donde ha habido cincuenta golpes de Estado en los siglos XIX y XX, el último el de julio de 1936. A los golpistas del 23-F, con los generales Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch a la cabeza, tampoco les gustaba la Transición, y creían que había que reconducirla para que el rey Juan Carlos I cumpliera las instrucciones que había recibido como sucesor del dictador Francisco Franco. Por suerte, no lo hizo, como tampoco apoyó el golpe del 23-F, lo que evidencia la documentación que ahora sale a la luz. En una época en la que los bulos suelen sustituir a la información contrastada, toda transparencia es poca, y se trataba de un bulo propagado por los propios conspiradores y la extrema derecha que fuera Juan Carlos I quien alentara a los golpistas y luego los dejara en la estacada. Al rey emérito se le pueden pedir responsabilidades por algunas actuaciones reprochables, pero no por el golpe del 23-F, pues la realidad es que impidió un baño de sangre. Al césar lo que es del césar. Todo debería ser así en democracia. Que se dijera la verdad y se reconocieran los méritos y también los errores de cada cual. En un tiempo en que los ciudadanos recelan de todo, sería bueno que saliera a la luz la información clasificada desde la Guerra Civil y la dictadura franquista hasta la actualidad. Serviría para refutar las interpretaciones interesadas sobre el pasado y para fomentar el conocimiento y la tolerancia. Aunque suponga poner en entredicho las creencias de cada cual. Nada hay más sano para el crecimiento personal y de la propia democracia.

IDEAL (La Cerradura), 1/03/2026

lunes, 23 de febrero de 2026

Consultas

El ser humano suele vivir en el presente, olvida pronto lo malo y se aferra a lo bueno que tiene, qué remedio, pues la vida es demasiado corta. De las desgracias solemos pasar rápidamente la página, y por eso no aprendemos de nuestros errores. En ese sentido, la pandemia del Covid-19, que ya nos resulta tan lejana, marcó un punto de inflexión en la sociedad española, que lejos de ser más responsable parece haber tomado como lema la irresponsabilidad. Y lo peor es que lo hagan quienes están al frente de las Administraciones públicas que, pasada la emergencia, no han invertido más en sanidad, como prometieron, sino que incentivan a los ciudadanos para que acudan a las compañías privadas. No es una casualidad que esta semana los médicos se hayan declarado en huelga y algún despistado haya acudido a la consulta para encontrarse un cartelito escrito a mano explicando las circunstancias. Para qué van a avisar a los pacientes con esas flamantes aplicaciones que deben ser descargadas en los móviles para hacer realidad la administración electrónica, que al final sólo sirve para abaratar costes, entre otros de personal. Si el sufrido paciente obtuvo una cita para dos semanas después, ahora tendrá que esperar otras dos semanas, siempre que no se haya muerto antes. Lo peor es que la aplicación se llame Salud Responde, que es como tratar de mantener una conversación con Gila cuando telefoneaba al frente. “¿Está el enemigo? ¡Que se ponga!” La otra opción es dejar de ir al médico y de preocuparse por la salud, y parte de la población, desde que se quitó la mascarilla y ante el riesgo de que vuelvan a encerrarla en casa, ha entonado el “carpe diem”. En ciudades como Granada, donde ya solía haber una barra en cada esquina del barrio, se ha duplicado el número de bares y restaurantes, que no son suficientes para vecinos y turistas, que agotan las reservas y hacen cola en la calle antes de que abran. No tenemos tiempo para tanta parranda. Los ayuntamientos están convirtiendo las ciudades en parques temáticos, mientras el Gobierno central y las comunidades autónomas, paradójicamente, se dividen las competencias –cuando no pelean entre sí- y permiten el deterioro progresivo de la red ferroviaria, la educación y la sanidad, que en un sentido u otro son los pilares donde se asienta un país. ¿A qué están destinando los fondos de la Unión Europea? Los retrasos ferroviarios no son nada comparados con los retrasos sociales. Cuando despertemos, las consultas seguirán vacías.

IDEAL (La Cerradura), 22/02/2026

lunes, 9 de febrero de 2026

Ríos

Pues se ve que un río atmosférico causado por el calentamiento del Ártico ha traído a Andalucía las lluvias del centro y el norte de Europa, donde estos días hace un sol de primavera. En la tierra granadina los ríos Genil, Darro o Dílar bajan crecidos de agua, y la gente, si es que se sale a la calle, se frota los ojos y grita: “¡Milagro!” Es lo mismo que exclaman los estudiantes universitarios, que han visto cómo la UGR retrasaba los exámenes de la convocatoria extraordinaria y les daban dos semanas más para estudiar. Pero ¿serán suficientes? ¿Aprobarán si se encierran a estudiar o saldrán a celebrarlo? Las autoridades no han dudado en declarar el estado de emergencia y los servicios de protección civil no dan abasto. Los milagros se salen del orden de la naturaleza y estos días se discute mucho sobre el cambio climático. A algunos, las lluvias torrenciales les dan la razón que a otros les quitan. “A ver, ¿dónde está ahora la sequía?”, dicen los escépticos.  “¿Y esto te parece normal?”, replican los otros, que aseguran que ni el clima ni las estaciones volverán a ser nunca los mismos. Puestos a elegir, ¿nos quedamos con un verano o con un invierno perpetuos? Seis meses de lluvias y seis de sol serían un buen punto medio. Aunque yo preferiría una primavera fresquita o un otoño con lluvias por la noche y sol durante el día. Eso suena casi perfecto. Y los ríos, siempre con agua, claro, aunque esté turbia, para poder filosofar con Heráclito. “Los cerdos prefieren el cieno al agua clara”. ¿Hablaba de los debates políticos en España? “Siéntate pacientemente junto al río y verás pasar el cadáver de tu enemigo”, dice también un proverbio chino, como si filosofase sobre el duelo entre Pedro Sánchez y Elon Musk. Las cosas que se le ocurren a uno viendo cómo crece el Genil, que está a punto de desbordarse y llevarse al mar todos los sueños calenturientos. Pero es que los seres humanos son como los ríos, pensaba Tolstoi. El agua es igual por doquier, pero cada río tiene sus peculiaridades. Y hay quien ve ahogados en la superficie a todos los fantasmas del pasado. A mí me gustan los versos de Borges: “Mirar el río hecho de tiempo y agua/ y recordar que el tiempo es otro río,/ saber que nos perdemos como el río/ y que los rostros pasan como el agua”. Abran un libro. Lean sus páginas. Que no nos lleve la corriente.

IDEAL (La Cerradura), 8/02/2026

lunes, 2 de febrero de 2026

Verdades

Acostumbrados a opinar lo que queramos, resulta normal que no valoremos el privilegio que supone poder expresarnos libremente. Es lo que más molesta de la Unión Europea en países como China, Rusia o Estados Unidos, donde ya sólo pueden hacerlo el presidente y quienes le acompañan sumisamente en el ejercicio del poder. Pero también en España empiezan a molestar quienes no siguen el discurso dominante o quienes no se alinean políticamente con el Gobierno o el partido de turno, porque a nuestros aprendices de brujo les gusta más un régimen de lo que están dispuestos a confesar. Han perdido no sólo la capacidad de razonar objetivamente, sino que, una vez que se han aprendido el discurso, lo repiten como un mantra, aunque la realidad les contradiga una y otra vez. Y resulta ya inadmisible que el ministro de Transportes, Óscar Puente, siga hablando del correcto mantenimiento de la red ferroviaria cuando los informes técnicos señalan que ha sido una rotura por el mal ensamblaje de las vías lo que causó el descarrilamiento y la muerte de 45 personas. Cuando la gente no distingue entre realidad e irrealidad, les parece que el fin justifica los medios. Pero no es así. La regularización de medio millón de inmigrantes era un buen fin, pero que sea haga por decreto ley evitando el debate parlamentario no es justificable, entre otras cosas porque estigmatiza a los propios inmigrantes. También era necesaria la subida de las pensiones, que habría sido apoyada por la mayoría de los grupos políticos en el Parlamento, pero se ve que, en este caso, no era la intención del Gobierno que se hiciera efectiva, sino poner en evidencia al PP, Vox, Junts y UPN, que votaron en contra de la convalidación de otro decreto ley que metía en el mismo saco otras cuestiones que no tenían nada que ver con el nivel de vida de los pensionistas españoles. Esos pensionistas que, como todos los ciudadanos, necesitan que se hable de cosas reales y poder creer a los representantes políticos. La objetividad de que, sin ir más lejos, funcionen correctamente los servicios públicos. La calidad de la democracia, como la calidad de vida, radica en cosas concretas. Que tengamos los papeles en regla, que podamos pagar las facturas, que disfrutemos de un poco de tranquilidad en nuestro día a día. Y los procedimientos de aplicación de las normas deben ser transparentes. Esa es la fuerza de la democracia, frente a la demagogia del poder. Los demagogos, por bien intencionados que sean, se igualan en el recurso a la mentira. 

IDEAL (La Cerradura), 1/02/2026

lunes, 26 de enero de 2026

Trenes

Los trenes de la política van demasiado rápido, no se hacen planes a largo plazo, como mucho a una legislatura, dos los más optimistas, pues los objetivos los marca el calendario electoral. Pero en las cuestiones básicas, como el modelo de Estado, las infraestructuras y el funcionamiento de los servicios públicos siempre debería haber acuerdo entre los grandes partidos, y que no nos resulte sorprendente que exista una actuación coordinada entre el gobierno central y la Junta de Andalucía y ver en una misma foto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y al ministro de Transportes, Óscar Puente. No tendría que hacer falta una tragedia ferroviaria como la de Adamuz para que esto ocurra, y a los ciudadanos les gustaría que esta fuera la tónica habitual en la política española en vez de la crispación. Pero se agradece la actuación de los servicios de emergencias y que los responsables públicos estuvieran en la zona cero del accidente. Luego vendrá el análisis del estado de las vías y que se asuma la responsabilidad, pues la red de ferrocarril debería estar en perfectas condiciones y no es el caso, como han denunciado los maquinistas en una semana en la que también ha habido accidentes en Cataluña y Asturias. ¿Una coincidencia? Por ahora no hay demasiados reproches públicos. ¿Seguirá la tregua entre las administraciones? Ante la incertidumbre y vulnerabilidad que despiertan las tragedias entre la población, se necesita que las autoridades transmitan seguridad y tranquilidad. La solidaridad entre los líderes políticos y las administraciones territoriales podría ser la norma, en vez de la excepción. Viajar en tren ofrece la posibilidad de contemplar el paisaje en el sentido de la marcha u observar cómo se aleja, dependiendo del asiento que elijamos, como si reflexionáramos sobre el futuro y el pasado al mismo tiempo. Vamos mirando el paisaje por la ventanilla y vemos el reflejo de nuestra cara, como si estuviéramos fuera y dentro, como si pudiéramos vernos desde el exterior y analizar nuestro papel de viajero. Lamentablemente, la vida también puede depender de esa elección, de subirnos al tren o no, de dejar que pase y esperar al siguiente, de que haya algún retraso, y puede haber luz u oscuridad al final del túnel. Pero la gestión política no es una cuestión de azar. Si en el tren del Estado no se suben las principales instituciones llegará a una vía muerta. Dejen los intereses privados en el andén. En ese tren sólo cabe el interés público.

IDEAL (La Cerradura), 25/01/2026

lunes, 19 de enero de 2026

Efímeros

En un mundo donde impera la inmediatez, las cosas suceden sin que de tiempo a meditarlas o a comprenderlas, ofrecen un titular y luego desaparecen. Si fueron buenas o malas, causaron beneficios o estragos, no importa. Antes de que la acción se agote, otro suceso aparece en el horizonte, conexo o inconexo, lo importante es aturdir al auditorio, que está saturado, empachado de catástrofes, pero necesitado de otra inyección informativa antes de que le entre el mono. Es la técnica que utilizan los populistas como Donald Trump, que no para de bombardear disparates a un público idiotizado antes de lanzar bombas de verdad. Pero ocurre en cualquier ámbito, en las empresas, donde se esperan beneficios inmediatos, en el entretenimiento, por supuesto, donde las series y películas tienen tantos puntos de tensión o de clímax que no se entiende el argumento, si lo hay, o en el fútbol, donde los entrenadores duran tanto como el número de victorias o los caprichos del presidente, y digamos que hablo del Real Madrid y del despido de Xabi Alonso. Pero también en la política pretendidamente seria, donde algo tan importante como el sistema de financiación autonómica no se diseña pensando en las necesidades de todos los ciudadanos españoles, sino en los del partido de una sola comunidad autónoma, cuando no en los del partido que gobierna el Estado o de una única persona que quiere seguir a toda costa ostentando la presidencia del Gobierno. Algo, por cierto, que no sólo es predicable de Pedro Sánchez, sino también de José María Aznar en 2001 o de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009. Si hay que hablar catalán en la intimidad se habla, porque lo que importa es el presente, su presente, no el futuro de los ciudadanos. Y cuando sólo se piensa en cuotas de poder, en la parcelación del poder político y en las próximas elecciones, no es posible que haya un proyecto para el país, la región o la ciudad, que ponen su empeño en eventos efímeros que den para un titular antes de que sea devorado por la vorágine informativa. Eso explica que en Granada las infraestructuras sigan siendo deficitarias después de casi cincuenta años de democracia, que en Andalucía la sanidad pública ya no sea la joya de la corona y que en el conjunto del Estado el sistema autonómico se haya convertido en una batalla entre reyezuelos que se creen dueños de los recursos públicos. Los caudillos tienen prisa. La democracia pide calma y sensatez. Pero hay que creérsela.

IDEAL (La Cerradura), 18/01/2026

lunes, 12 de enero de 2026

Matones

Si pudiéramos rebobinar el reloj del tiempo, tendríamos que buscar el momento en que el mundo iba a convertirse en un patio de colegio privado malo, donde los matones se retan e imponen la fuerza bruta, porque carecen de cerebro. Y podría parecer una caricatura con Chucky, el muñeco diabólico, ejerciendo de presidente de USA, y con su amigo Freddy Krueger en el de Rusia. Y con ese no se mete, no, vayamos a que le suelte un buen sopapo, sino que le pega al gordito venezolano, que sólo acertaba a masacrar a los de su clase. Se ve que el patio americano ofrece recursos energéticos por el sur y minerales raros por el norte, por lo que siembra el terror entre los debiluchos que creen que hay que respetar las reglas. Y todo porque en realidad a quien teme es al gigante chino, que ha resultado ser mucho más simpático que él dentro del patio mundial, donde la mayoría de los parvularios lo que quieren es que les dejen trabajar y jugar tranquilos. Haría falta una buena profesora para poner orden entre tanto niñato americano y europeo que no se atreve a plantarle cara. Sólo Pedrito dice esta boca es mía, pero ya no se sabe si lo dice de verdad o no, que se ve que no atendió el día que contaron el cuento del pastor mentiroso. Quizá pudiera hacerlo la señora Úrsula von der Leyen, que preside el sector europeo y fue ministra de defensa de los alemanes. Es una lástima que el mundo no sea realmente un patio de colegio, pues los matones sólo entienden un lenguaje y la señora von der Leyen, que es médico, debería ponerles unas cuantas inyecciones en el culo. No podemos preguntarles a los rusos y a los chinos, que no viven en países democráticos, pero en USA, que lo era, y visto lo visto, ¿estarán contentos los ciudadanos que votaron al partido republicano? ¿Forman también parte de la pandilla callejera? Quizá la solución se encuentre en el propio patio norteamericano, donde no sería la primera vez que los oprimidos por los matones de turno se unen para arrinconar a los violentos y alcanzar la paz colectiva. Porque el asunto está en respetar o no la soberanía de cada parte del patio, y quienes aplauden al matón, como Santiaguito, Isabelita y compañía estarían dispuestos a entregársela sin pestañear. Quienes lo apoyan o no defienden a los débiles no son de fiar. Antes o después te traicionarán. Eso lo sabe cualquier niño del colegio.

IDEAL (La Cerradura), 11/01/2026

lunes, 5 de enero de 2026

Propósitos

Si pasados cuatro días del año 2026 no hemos sido capaces de cumplir los nuevos propósitos, habrá que reconocer que no los teníamos, y que quizá nos habíamos dejado llevar por esa moda de hacer listas sobre el pasado y el futuro. De pronto, la vida se detiene y se acabó cualquier plan, por lo que la mejor opción sería vivir cada instante como si fuera el último. Y si uno es consciente del tiempo que pasa resultará una buena estrategia, aunque vivimos en una sociedad que nos invita a evadirnos de nosotros mismos. Se puede vivir inteligentemente o como un vegetal, en la realidad o en esas dimensiones paralelas que hoy abundan en los argumentos de series y películas, una especie de cliché para los malos guionistas que no logran encontrar un buen final para la trama, como a los seres humanos nos suele ocurrir con nuestra vida. No hay un buen final porque no se piensa en el argumento completo, sino que se hace un episodio piloto para ver cómo va, y después una temporada, y si tiene éxito hacemos la siguiente, pero los personajes van perdiendo intensidad, los capítulos parecen una serie de improvisaciones y las temporadas van acumulándose desordenadamente, como los años de una vida incompleta. ¿Qué sucederá ahora? La sensación de paso del tiempo puede ser insoportable, y es terrible perder a alguien querido en estas fechas que nos marcan el cambio de ciclo. Entonces el invierno se vuelve más frío y no celebramos la llegada de la nieve. Pero hay quien sabe encontrar el calor en cualquier circunstancia, y en las campanadas de fin de año de Canal Sur un cámara captó la imagen de una pedida de mano en Pradollano, que se transmitió en directo para toda Andalucía. A más de uno se le saltaron las lágrimas, como probablemente también a la pareja, a quienes se les congelarían del frío, pero seguro que ni se dieron cuenta. Las personas que hicieron guardia en hospitales o comisarías no tendrían tiempo de hacer propósitos para una nueva vida, sino que la vieron tal vez en forma de recién nacido, como Naima, una niña que llegó al mundo a los 40 minutos del nuevo año en Granada. Ya sólo quedan 361 días de alegrías, tristezas, decepciones y euforias. Qué bueno sería poder hacer un propósito adecuado al final que se nos destina. Pero ya se sabe que el destino sólo sirve para disculpar nuestros errores. El 2026 todavía es un niño que vive a conciencia.

IDEAL (La Cerradura), 4/01/2026