lunes, 12 de enero de 2026

Matones

Si pudiéramos rebobinar el reloj del tiempo, tendríamos que buscar el momento en que el mundo iba a convertirse en un patio de colegio privado malo, donde los matones se retan e imponen la fuerza bruta, porque carecen de cerebro. Y podría parecer una caricatura con Chucky, el muñeco diabólico, ejerciendo de presidente de USA, y con su amigo Freddy Krueger en el de Rusia. Y con ese no se mete, no, vayamos a que le suelte un buen sopapo, sino que le pega al gordito venezolano, que sólo acertaba a masacrar a los de su clase. Se ve que el patio americano ofrece recursos energéticos por el sur y minerales raros por el norte, por lo que siembra el terror entre los debiluchos que creen que hay que respetar las reglas. Y todo porque en realidad a quien teme es al gigante chino, que ha resultado ser mucho más simpático que él dentro del patio mundial, donde la mayoría de los parvularios lo que quieren es que les dejen trabajar y jugar tranquilos. Haría falta una buena profesora para poner orden entre tanto niñato americano y europeo que no se atreve a plantarle cara. Sólo Pedrito dice esta boca es mía, pero ya no se sabe si lo dice de verdad o no, que se ve que no atendió el día que contaron el cuento del pastor mentiroso. Quizá pudiera hacerlo la señora Úrsula von der Leyen, que preside el sector europeo y fue ministra de defensa de los alemanes. Es una lástima que el mundo no sea realmente un patio de colegio, pues los matones sólo entienden un lenguaje y la señora von der Leyen, que es médico, debería ponerles unas cuantas inyecciones en el culo. No podemos preguntarles a los rusos y a los chinos, que no viven en países democráticos, pero en USA, que lo era, y visto lo visto, ¿estarán contentos los ciudadanos que votaron al partido republicano? ¿Forman también parte de la pandilla callejera? Quizá la solución se encuentre en el propio patio norteamericano, donde no sería la primera vez que los oprimidos por los matones de turno se unen para arrinconar a los violentos y alcanzar la paz colectiva. Porque el asunto está en respetar o no la soberanía de cada parte del patio, y quienes aplauden al matón, como Santiaguito, Isabelita y compañía estarían dispuestos a entregársela sin pestañear. Quienes lo apoyan o no defienden a los débiles no son de fiar. Antes o después te traicionarán. Eso lo sabe cualquier niño del colegio.

IDEAL (La Cerradura), 11/01/2026

lunes, 5 de enero de 2026

Propósitos

Si pasados cuatro días del año 2026 no hemos sido capaces de cumplir los nuevos propósitos, habrá que reconocer que no los teníamos, y que quizá nos habíamos dejado llevar por esa moda de hacer listas sobre el pasado y el futuro. De pronto, la vida se detiene y se acabó cualquier plan, por lo que la mejor opción sería vivir cada instante como si fuera el último. Y si uno es consciente del tiempo que pasa resultará una buena estrategia, aunque vivimos en una sociedad que nos invita a evadirnos de nosotros mismos. Se puede vivir inteligentemente o como un vegetal, en la realidad o en esas dimensiones paralelas que hoy abundan en los argumentos de series y películas, una especie de cliché para los malos guionistas que no logran encontrar un buen final para la trama, como a los seres humanos nos suele ocurrir con nuestra vida. No hay un buen final porque no se piensa en el argumento completo, sino que se hace un episodio piloto para ver cómo va, y después una temporada, y si tiene éxito hacemos la siguiente, pero los personajes van perdiendo intensidad, los capítulos parecen una serie de improvisaciones y las temporadas van acumulándose desordenadamente, como los años de una vida incompleta. ¿Qué sucederá ahora? La sensación de paso del tiempo puede ser insoportable, y es terrible perder a alguien querido en estas fechas que nos marcan el cambio de ciclo. Entonces el invierno se vuelve más frío y no celebramos la llegada de la nieve. Pero hay quien sabe encontrar el calor en cualquier circunstancia, y en las campanadas de fin de año de Canal Sur un cámara captó la imagen de una pedida de mano en Pradollano, que se transmitió en directo para toda Andalucía. A más de uno se le saltaron las lágrimas, como probablemente también a la pareja, a quienes se les congelarían del frío, pero seguro que ni se dieron cuenta. Las personas que hicieron guardia en hospitales o comisarías no tendrían tiempo de hacer propósitos para una nueva vida, sino que la vieron tal vez en forma de recién nacido, como Naima, una niña que llegó al mundo a los 40 minutos del nuevo año en Granada. Ya sólo quedan 361 días de alegrías, tristezas, decepciones y euforias. Qué bueno sería poder hacer un propósito adecuado al final que se nos destina. Pero ya se sabe que el destino sólo sirve para disculpar nuestros errores. El 2026 todavía es un niño que vive a conciencia.

IDEAL (La Cerradura), 4/01/2026