Me llama la atención que el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, defienda ante la Unión Europea la singularidad de las comunidades autónomas cuando en el ámbito nacional, a propósito de la financiación autonómica, por ejemplo, defiende lo contrario. Ante el Comité Europeo de las Regiones pide una financiación adaptada a las singularidades de cada territorio, pero si esto se plantea como criterio en el sistema de financiación autonómica clamamos al cielo constitucional. Se ve que a nivel europeo podemos ser singulares, pero a nivel nacional no, sobre todo si se trata de gestionar los fondos de la UE, como los que tendrá que devolver el Ayuntamiento de Granada. Al presidente andaluz no le gusta que sea el Gobierno el que centralice y gestione las ayudas europeas, tal vez porque no es de su mismo color político, y quiere que las regiones tengan mayor protagonismo. Eso sería llevar a gala uno de los lemas de la UE, la unidad en la diversidad, y tendría sentido si los ciudadanos votaran para elegir al presidente de una federación europea, que sería un camino a seguir. Pero mientras los estados soberanos que forman la UE no deleguen esas funciones, el Gobierno y las comunidades autónomas deberán gobernar en España según sus competencias, y fijar los criterios y garantizar la unidad del orden económico nacional le corresponde al estado. ¿Queremos un país centralizado o descentralizado? Pues se ve que en España esto depende también de las necesidades políticas del partido de turno en cada administración territorial, pues no hay una idea de estado ni una planificación de las políticas a largo plazo que beneficien al conjunto de la nación, ni los mismos partidos las defienden del mismo modo en cada comunidad autónoma o ayuntamiento en los que gobiernan. Para lo que me conviene soy centralizado; para lo que no me conviene, no. Menos mal que las cosas del comer suelen depender del sentido común de los ciudadanos, en este caso de los agricultores granadinos, que han encontrado en la producción de pistachos el nuevo oro verde, según informaba esta semana Mercedes Navarrete en IDEAL. Las comarcas de Baza, Huéscar, Iznalloz y Alhama producen el 40% del pistacho andaluz, que se ha convertido en el fruto seco indispensable de cualquier receta. Verde, que te quiero verde. Singulares son los empresarios que se arriesgan a desarrollar nuevos cultivos en los tiempos que corren. Quizá ellos deberían ser los destinatarios y gestionar directamente las ayudas europeas. No malgastarían pistachos ni desperdiciarían un solo euro.
IDEAL (La Cerradura), 27/09/2026