El horror de Halloween se ha convertido en realidad en nuestras
calles, con jóvenes que mezclan las protestas con la violencia y el robo y
aprovechan para asaltar comercios o apalear a ciudadanos pacíficos. Los
partidos políticos, en vez de condenar unánimemente los altercados, se dedican
a echarse la culpa unos a otros, mostrando que son una perfecta expresión de
esa juventud idiotizada, aunque se supone que ellos son los representantes de
una sociedad madura. Sólo les falta ponerse una máscara de “Scream” para unirse
a los atentados, aunque deberían hacerlo al lado de los cuerpos de seguridad
del Estado para ganarse el sueldo. ¿Cuál sería el título de la película de
terror que explique lo que ocurre ahora mismo en España? Quizá a algún responsable
de campaña se le ocurra crear otro vídeo con inteligencia artificial en el que
se suplante la identidad del contrario demostrando que el partido que lo
difunde no es de fiar. Porque no es lo mismo hacer una caricatura que utilizar
la imagen de una persona para hacer un video falso. No es un ejercicio de
creatividad, sino de puerilidad. La infantilización del debate público se
revela en la importancia que les damos a los memes. En China, que es una
dictadura, y en España, que vivió una y parece que la echa de menos, también.
Por eso hay políticos que se los toman al pie de la letra y pretenden
convertirse en uno, y para ello acuden a programas de televisión donde terminan
hablando de sus costumbres sexuales, que no le interesan a nadie. Y aquí la
palma (no de oro) se la ha llevado Irene Montero, que fue nada menos que
ministra de Igualdad, pero que confunde el feminismo con la ordinariez. Los
fines humorísticos, icónicos o satíricos se transforman en otra cosa cuando
Freddy Krueger le clava las garras de verdad a alguien, pero hay quien como en
la película transforma las pesadillas en realidad. ¿Podremos despertar? No lo
harán las decenas de personas que han fallecido en otro trágico accidente de
trenes esta semana, que son las cosas en las que deben ocuparse nuestros
responsables públicos, especialmente el ministro de Transportes, Óscar Puente,
que parece más preocupado por los comentarios en las redes sociales que de
resolver las graves deficiencias de la red ferroviaria. En “Scream”, la
película de Wes Craven, uno de los personajes dice: “Las películas de terror no
crean psicópatas, ¡las películas hacen que los psicópatas sean más creativos!”
Como si estuviera hablando de las campañas electorales.
IDEAL (La Cerradura), 1/11/2026