Pues se ve que un río atmosférico causado por el calentamiento del Ártico ha traído a Andalucía las lluvias del centro y el norte de Europa, donde estos días hace un sol de primavera. En la tierra granadina los ríos Genil, Darro o Dílar bajan crecidos de agua, y la gente, si es que se sale a la calle, se frota los ojos y grita: “¡Milagro!” Es lo mismo que exclaman los estudiantes universitarios, que han visto cómo la UGR retrasaba los exámenes de la convocatoria extraordinaria y les daban dos semanas más para estudiar. Pero ¿serán suficientes? ¿Aprobarán si se encierran a estudiar o saldrán a celebrarlo? Las autoridades no han dudado en declarar el estado de emergencia y los servicios de protección civil no dan abasto. Los milagros se salen del orden de la naturaleza y estos días se discute mucho sobre el cambio climático. A algunos, las lluvias torrenciales les dan la razón que a otros les quitan. “A ver, ¿dónde está ahora la sequía?”, dicen los escépticos. “¿Y esto te parece normal?”, replican los otros, que aseguran que ni el clima ni las estaciones volverán a ser nunca los mismos. Puestos a elegir, ¿nos quedamos con un verano o con un invierno perpetuos? Seis meses de lluvias y seis de sol serían un buen punto medio. Aunque yo preferiría una primavera fresquita o un otoño con lluvias por la noche y sol durante el día. Eso suena casi perfecto. Y los ríos, siempre con agua, claro, aunque esté turbia, para poder filosofar con Heráclito. “Los cerdos prefieren el cieno al agua clara”. ¿Hablaba de los debates políticos en España? “Siéntate pacientemente junto al río y verás pasar el cadáver de tu enemigo”, dice también un proverbio chino, como si filosofase sobre el duelo entre Pedro Sánchez y Elon Musk. Las cosas que se le ocurren a uno viendo cómo crece el Genil, que está a punto de desbordarse y llevarse al mar todos los sueños calenturientos. Pero es que los seres humanos son como los ríos, pensaba Tolstoi. El agua es igual por doquier, pero cada río tiene sus peculiaridades. Y hay quien ve ahogados en la superficie a todos los fantasmas del pasado. A mí me gustan los versos de Borges: “Mirar el río hecho de tiempo y agua/ y recordar que el tiempo es otro río,/ saber que nos perdemos como el río/ y que los rostros pasan como el agua”. Abran un libro. Lean sus páginas. Que no nos lleve la corriente.
IDEAL (La Cerradura), 8/02/2026