lunes, 2 de febrero de 2026

Verdades

Acostumbrados a opinar lo que queramos, resulta normal que no valoremos el privilegio que supone poder expresarnos libremente. Es lo que más molesta de la Unión Europea en países como China, Rusia o Estados Unidos, donde ya sólo pueden hacerlo el presidente y quienes le acompañan sumisamente en el ejercicio del poder. Pero también en España empiezan a molestar quienes no siguen el discurso dominante o quienes no se alinean políticamente con el Gobierno o el partido de turno, porque a nuestros aprendices de brujo les gusta más un régimen de lo que están dispuestos a confesar. Han perdido no sólo la capacidad de razonar objetivamente, sino que, una vez que se han aprendido el discurso, lo repiten como un mantra, aunque la realidad les contradiga una y otra vez. Y resulta ya inadmisible que el ministro de Transportes, Óscar Puente, siga hablando del correcto mantenimiento de la red ferroviaria cuando los informes técnicos señalan que ha sido una rotura por el mal ensamblaje de las vías lo que causó el descarrilamiento y la muerte de 45 personas. Cuando la gente no distingue entre realidad e irrealidad, les parece que el fin justifica los medios. Pero no es así. La regularización de medio millón de inmigrantes era un buen fin, pero que sea haga por decreto ley evitando el debate parlamentario no es justificable, entre otras cosas porque estigmatiza a los propios inmigrantes. También era necesaria la subida de las pensiones, que habría sido apoyada por la mayoría de los grupos políticos en el Parlamento, pero se ve que, en este caso, no era la intención del Gobierno que se hiciera efectiva, sino poner en evidencia al PP, Vox, Junts y UPN, que votaron en contra de la convalidación de otro decreto ley que metía en el mismo saco otras cuestiones que no tenían nada que ver con el nivel de vida de los pensionistas españoles. Esos pensionistas que, como todos los ciudadanos, necesitan que se hable de cosas reales y poder creer a los representantes políticos. La objetividad de que, sin ir más lejos, funcionen correctamente los servicios públicos. La calidad de la democracia, como la calidad de vida, radica en cosas concretas. Que tengamos los papeles en regla, que podamos pagar las facturas, que disfrutemos de un poco de tranquilidad en nuestro día a día. Y los procedimientos de aplicación de las normas deben ser transparentes. Esa es la fuerza de la democracia, frente a la demagogia del poder. Los demagogos, por bien intencionados que sean, se igualan en el recurso a la mentira. 

IDEAL (La Cerradura), 1/02/2026

lunes, 26 de enero de 2026

Trenes

Los trenes de la política van demasiado rápido, no se hacen planes a largo plazo, como mucho a una legislatura, dos los más optimistas, pues los objetivos los marca el calendario electoral. Pero en las cuestiones básicas, como el modelo de Estado, las infraestructuras y el funcionamiento de los servicios públicos siempre debería haber acuerdo entre los grandes partidos, y que no nos resulte sorprendente que exista una actuación coordinada entre el gobierno central y la Junta de Andalucía y ver en una misma foto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, y al ministro de Transportes, Óscar Puente. No tendría que hacer falta una tragedia ferroviaria como la de Adamuz para que esto ocurra, y a los ciudadanos les gustaría que esta fuera la tónica habitual en la política española en vez de la crispación. Pero se agradece la actuación de los servicios de emergencias y que los responsables públicos estuvieran en la zona cero del accidente. Luego vendrá el análisis del estado de las vías y que se asuma la responsabilidad, pues la red de ferrocarril debería estar en perfectas condiciones y no es el caso, como han denunciado los maquinistas en una semana en la que también ha habido accidentes en Cataluña y Asturias. ¿Una coincidencia? Por ahora no hay demasiados reproches públicos. ¿Seguirá la tregua entre las administraciones? Ante la incertidumbre y vulnerabilidad que despiertan las tragedias entre la población, se necesita que las autoridades transmitan seguridad y tranquilidad. La solidaridad entre los líderes políticos y las administraciones territoriales podría ser la norma, en vez de la excepción. Viajar en tren ofrece la posibilidad de contemplar el paisaje en el sentido de la marcha u observar cómo se aleja, dependiendo del asiento que elijamos, como si reflexionáramos sobre el futuro y el pasado al mismo tiempo. Vamos mirando el paisaje por la ventanilla y vemos el reflejo de nuestra cara, como si estuviéramos fuera y dentro, como si pudiéramos vernos desde el exterior y analizar nuestro papel de viajero. Lamentablemente, la vida también puede depender de esa elección, de subirnos al tren o no, de dejar que pase y esperar al siguiente, de que haya algún retraso, y puede haber luz u oscuridad al final del túnel. Pero la gestión política no es una cuestión de azar. Si en el tren del Estado no se suben las principales instituciones llegará a una vía muerta. Dejen los intereses privados en el andén. En ese tren sólo cabe el interés público.

IDEAL (La Cerradura), 25/01/2026

lunes, 19 de enero de 2026

Efímeros

En un mundo donde impera la inmediatez, las cosas suceden sin que de tiempo a meditarlas o a comprenderlas, ofrecen un titular y luego desaparecen. Si fueron buenas o malas, causaron beneficios o estragos, no importa. Antes de que la acción se agote, otro suceso aparece en el horizonte, conexo o inconexo, lo importante es aturdir al auditorio, que está saturado, empachado de catástrofes, pero necesitado de otra inyección informativa antes de que le entre el mono. Es la técnica que utilizan los populistas como Donald Trump, que no para de bombardear disparates a un público idiotizado antes de lanzar bombas de verdad. Pero ocurre en cualquier ámbito, en las empresas, donde se esperan beneficios inmediatos, en el entretenimiento, por supuesto, donde las series y películas tienen tantos puntos de tensión o de clímax que no se entiende el argumento, si lo hay, o en el fútbol, donde los entrenadores duran tanto como el número de victorias o los caprichos del presidente, y digamos que hablo del Real Madrid y del despido de Xabi Alonso. Pero también en la política pretendidamente seria, donde algo tan importante como el sistema de financiación autonómica no se diseña pensando en las necesidades de todos los ciudadanos españoles, sino en los del partido de una sola comunidad autónoma, cuando no en los del partido que gobierna el Estado o de una única persona que quiere seguir a toda costa ostentando la presidencia del Gobierno. Algo, por cierto, que no sólo es predicable de Pedro Sánchez, sino también de José María Aznar en 2001 o de José Luis Rodríguez Zapatero en 2009. Si hay que hablar catalán en la intimidad se habla, porque lo que importa es el presente, su presente, no el futuro de los ciudadanos. Y cuando sólo se piensa en cuotas de poder, en la parcelación del poder político y en las próximas elecciones, no es posible que haya un proyecto para el país, la región o la ciudad, que ponen su empeño en eventos efímeros que den para un titular antes de que sea devorado por la vorágine informativa. Eso explica que en Granada las infraestructuras sigan siendo deficitarias después de casi cincuenta años de democracia, que en Andalucía la sanidad pública ya no sea la joya de la corona y que en el conjunto del Estado el sistema autonómico se haya convertido en una batalla entre reyezuelos que se creen dueños de los recursos públicos. Los caudillos tienen prisa. La democracia pide calma y sensatez. Pero hay que creérsela.

IDEAL (La Cerradura), 18/01/2026

lunes, 12 de enero de 2026

Matones

Si pudiéramos rebobinar el reloj del tiempo, tendríamos que buscar el momento en que el mundo iba a convertirse en un patio de colegio privado malo, donde los matones se retan e imponen la fuerza bruta, porque carecen de cerebro. Y podría parecer una caricatura con Chucky, el muñeco diabólico, ejerciendo de presidente de USA, y con su amigo Freddy Krueger en el de Rusia. Y con ese no se mete, no, vayamos a que le suelte un buen sopapo, sino que le pega al gordito venezolano, que sólo acertaba a masacrar a los de su clase. Se ve que el patio americano ofrece recursos energéticos por el sur y minerales raros por el norte, por lo que siembra el terror entre los debiluchos que creen que hay que respetar las reglas. Y todo porque en realidad a quien teme es al gigante chino, que ha resultado ser mucho más simpático que él dentro del patio mundial, donde la mayoría de los parvularios lo que quieren es que les dejen trabajar y jugar tranquilos. Haría falta una buena profesora para poner orden entre tanto niñato americano y europeo que no se atreve a plantarle cara. Sólo Pedrito dice esta boca es mía, pero ya no se sabe si lo dice de verdad o no, que se ve que no atendió el día que contaron el cuento del pastor mentiroso. Quizá pudiera hacerlo la señora Úrsula von der Leyen, que preside el sector europeo y fue ministra de defensa de los alemanes. Es una lástima que el mundo no sea realmente un patio de colegio, pues los matones sólo entienden un lenguaje y la señora von der Leyen, que es médico, debería ponerles unas cuantas inyecciones en el culo. No podemos preguntarles a los rusos y a los chinos, que no viven en países democráticos, pero en USA, que lo era, y visto lo visto, ¿estarán contentos los ciudadanos que votaron al partido republicano? ¿Forman también parte de la pandilla callejera? Quizá la solución se encuentre en el propio patio norteamericano, donde no sería la primera vez que los oprimidos por los matones de turno se unen para arrinconar a los violentos y alcanzar la paz colectiva. Porque el asunto está en respetar o no la soberanía de cada parte del patio, y quienes aplauden al matón, como Santiaguito, Isabelita y compañía estarían dispuestos a entregársela sin pestañear. Quienes lo apoyan o no defienden a los débiles no son de fiar. Antes o después te traicionarán. Eso lo sabe cualquier niño del colegio.

IDEAL (La Cerradura), 11/01/2026

lunes, 5 de enero de 2026

Propósitos

Si pasados cuatro días del año 2026 no hemos sido capaces de cumplir los nuevos propósitos, habrá que reconocer que no los teníamos, y que quizá nos habíamos dejado llevar por esa moda de hacer listas sobre el pasado y el futuro. De pronto, la vida se detiene y se acabó cualquier plan, por lo que la mejor opción sería vivir cada instante como si fuera el último. Y si uno es consciente del tiempo que pasa resultará una buena estrategia, aunque vivimos en una sociedad que nos invita a evadirnos de nosotros mismos. Se puede vivir inteligentemente o como un vegetal, en la realidad o en esas dimensiones paralelas que hoy abundan en los argumentos de series y películas, una especie de cliché para los malos guionistas que no logran encontrar un buen final para la trama, como a los seres humanos nos suele ocurrir con nuestra vida. No hay un buen final porque no se piensa en el argumento completo, sino que se hace un episodio piloto para ver cómo va, y después una temporada, y si tiene éxito hacemos la siguiente, pero los personajes van perdiendo intensidad, los capítulos parecen una serie de improvisaciones y las temporadas van acumulándose desordenadamente, como los años de una vida incompleta. ¿Qué sucederá ahora? La sensación de paso del tiempo puede ser insoportable, y es terrible perder a alguien querido en estas fechas que nos marcan el cambio de ciclo. Entonces el invierno se vuelve más frío y no celebramos la llegada de la nieve. Pero hay quien sabe encontrar el calor en cualquier circunstancia, y en las campanadas de fin de año de Canal Sur un cámara captó la imagen de una pedida de mano en Pradollano, que se transmitió en directo para toda Andalucía. A más de uno se le saltaron las lágrimas, como probablemente también a la pareja, a quienes se les congelarían del frío, pero seguro que ni se dieron cuenta. Las personas que hicieron guardia en hospitales o comisarías no tendrían tiempo de hacer propósitos para una nueva vida, sino que la vieron tal vez en forma de recién nacido, como Naima, una niña que llegó al mundo a los 40 minutos del nuevo año en Granada. Ya sólo quedan 361 días de alegrías, tristezas, decepciones y euforias. Qué bueno sería poder hacer un propósito adecuado al final que se nos destina. Pero ya se sabe que el destino sólo sirve para disculpar nuestros errores. El 2026 todavía es un niño que vive a conciencia.

IDEAL (La Cerradura), 4/01/2026

lunes, 29 de diciembre de 2025

Fantasmas navideños

En todas las familias suele haber un Mr. o una Miss. Scroogre que reniega de las fiestas navideñas. Se hace de rogar para acudir a las cenas, huye de las compras y el exceso de dulces y espumosos, y cuando menos te lo esperas te suelta uno de sus “¡paparruchas!” Pero luego le cambia la cara cuando recibe un regalo inesperado o el abrazo del hermano que se empeña en que la familia permanezca unida. Aunque quizá este año haya sido diferente con la visita de ese antiguo socio que le ha convencido de que muestre una sonrisa. “Llevo la cadena que me forjé en vida”, le dijo. “Hice cada eslabón y cada metro; por mi propia voluntad me la ceñí. ¿Sabes cómo es de larga y pesada la tuya? Hace siete Navidades era ya tan pesada y tan larga como ésta”. Y Mr./Mss. Scrooge observaría con estupor cómo la cadena le daba varias vueltas por la cintura y se extendía por todo el suelo de la habitación. En estas fechas solemos mirar más a los fantasmas del pasado que a los del futuro, y si uno tiene niños alrededor prefiere despojarse de todas las cadenas de realismo y malos augurios que nos envuelven y recuperar un poco de ilusión. Pero es difícil viendo cómo hay terrores navideños peores que los imaginados por Charles Dickens. ¿Qué cadena de prejuicios llevará encima la alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, que presume de cortarle el suministro eléctrico a unos marroquíes en pleno invierno? ¿Qué le contará esta Mss. Scrooge a sus hijos? ¿Se comieron unas cuantas figuras de inmigrantes en Navidad y preparan una cabalgata de esclavos para los Reyes Magos? También el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ha presumido del desalojo de un instituto desocupado de 400 inmigrantes que ahora viven debajo de una autopista. Todo eso en Cataluña, una comunidad en la que Junts priorizó la inmigración marroquí en contra de la hispanoamericana por razones lingüísticas. ¿No habla el “caganer” español? No me extraña que Pedro Sánchez sea el único que no pierde el optimismo, a pesar de los reveses electorales. Viendo cómo se las gasta Vox y al PP aplaudiendo o callando ante estas muestras de inhumanidad y racismo, es normal que piense que Alberto Núñez Feijoo y Santiago Abascal llevan puestos un jersey de reno, como el presidente andaluz en su mensaje navideño. Me los imagino a todos juntos, felicitando el nuevo año a los españoles al grito de “¡inocentes!” Ni que uno fuera Mr. Scrooge.

IDEAL (La Cerradura), 28/12/2025

lunes, 22 de diciembre de 2025

Lenguajes

En una época en la que los futuros distópicos parecen cada vez más presentes, quien primero nos felicita por nuestro cumpleaños es el teléfono móvil, después los bancos o las marcas comerciales, las compañías de viajes donde hemos introducido nuestros datos alguna vez y, con suerte, algún ser humano que ha guardado en su agenda los aniversarios de familiares y amigos. Lo peor es que llegues a emocionarte con ese video de felicitación creado con inteligencia artificial y tus datos personales desperdigados por la red para construir un avatar que tiene una vida tan larga como la tuya, pero, por lo que se ve, mejor documentada. Y es más guapo que tú, por lo que quizá tu doble tenga novio o novia, se haya casado y tenido descendencia y no te hayas enterado. Lo mismo que aparecen esos mensajes de la dimensión artificial en tus pantallas, puede que un día te encuentres con algunos hologramas paseando por la casa, recordándote los ingredientes para hacer el pastel de chocolate, la clave de la tarjeta de crédito, los gustos de tu madre o de tu mujer y el regalo perfecto o de moda que, según cuenta la prensa rosa, estas Navidades puede ser un “satisfyer”. ¿Deberían haber incluido esta palabra en el diccionario de la lengua junto a crudivorismo, microteatro, milenial o turismofobia? Si se trata de recoger los nuevos usos y costumbres, puede que sí. Aunque a veces no es necesario. Los trogloditas ya practicaban ese hábito de alimentarse con productos crudos o sin procesar, y otras como “gif”, “hashtag”, “mailing” y “streaming” eran extranjerismos comunes. Los mileniales, a los que han definido como las personas nacidas en las últimas décadas del siglo XX, ya se expresan en varias lenguas que van mezclando en función del contexto, por lo que no sé si hay que ampliar indefinidamente el diccionario de la RAE, aunque se trate de la versión electrónica. En un país como España, donde distintas lenguas han coexistido y evolucionado durante siglos, las reglas o las imposiciones nunca han surtido efecto y, según el territorio, la población ha seguido hablando castellano, catalán, vasco, gallego e incluso árabe, una lengua de la que incorporamos unas 4.000 palabras y que vuelve a oírse en nuestras calles. Pero también hay, sobre todo en esferas políticas, quienes hablan un lenguaje que sólo entienden ellos mismos. Esas personas que, como escribiera uno de los padres de la ciencia ficción, piensan que lo saben todo y resultan una molestia para quienes nos conformamos con intentarlo.

IDEAL (La Cerradura), 21/12/2025