Teniendo en cuenta las informaciones que
se publican sobre los presuntos amaños de oposiciones y otros tejemanejes de la
Policía Local en Granada, no me extrañaría que se iniciara una campaña para no
pagar las multas que los agentes ponen a los ciudadanos. La exigencia del
respeto a la autoridad y la ley implica su cumplimiento, pero vivimos en un
país en el que parece ser una costumbre aplicarlas en el propio beneficio. En
las noticias se alternan las crónicas judiciales con los sucesos sobre
agresiones a funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, y es un flaco
favor el que le hacen los policías corruptos al resto. Como si de una guerra
civil se tratase, los agentes locales deben dividirse en bandos si quieren
tener alguna posibilidad de ascender en el escalafón, una práctica común también
entre los pandilleros que se disputan el control de las calles. Que el poder de
esas facciones haya sido alimentado por los gobiernos sucesivos del PP y el
PSOE en el Ayuntamiento de Granada, nos da la medida del sectarismo y la
cortedad de miras que suelen tener nuestros responsables públicos,
acostumbrados a administrar las organizaciones políticas y las instituciones
municipales como si fueran un cortijo. El “estás conmigo o contra mí”, se
convierte así en la esencia de la actividad institucional, lo que tiene
consecuencias en las políticas sociales, económicas o culturales, pues no hay
ámbito que no se vea contaminado por el belicismo que ha resultado ser la
verdadera maldición de los españoles. Según informa Pilar García-Trevijano en
IDEAL, los presuntos apaños en las oposiciones a la Policía Local también se habrían
producido en los municipios de Guadix, Santa Fe o Pinos Puente, y la jueza instructora
del caso ha pedido a la UDEF que investigue el uso de información privilegiada,
lo que se infiere de las conversaciones de los agentes investigados con concejales
del Ayuntamiento de Granada. ¿Y qué decir de que quien fuera edil de Seguridad
Ciudadana por el PP compartiera un grupo de WhatsApp con los policías denominado
KGB? Todo, por lo visto, para recabar información contra el PSOE, cuyos
policías afines utilizaban el mismo modus operandi contra el PP, aunque según
la UDEF preferían las llamadas de voz con la exconcejala de Seguridad del PSOE.
Si no fuera tan grave, tanta incoherencia y pobreza mental darían risa. Quizá
habría que incluir un tema sobre la historia de las ideas políticas en las oposiciones
a la Policía. Y ya puestos, que fuera también exigible para poder firmar un
acta de concejal.
IDEAL (La Cerradura), 10/05/2026