lunes, 13 de abril de 2026

Simios

Dicen los psicólogos que a los niños y adolescentes de hoy les cuesta trabajo distinguir ente ficción y realidad, y que tienden a reproducir en sus vidas lo que ven en las pantallas, lo que explicaría muchos episodios de violencia que se repiten en los centros de enseñanza y en nuestras calles. Pero que sean los adultos quienes lo hagan es lamentable, y que mientras sueltan arengas pueriles en las redes sociales acaben de verdad con la vida de miles de personas. Los tiranos de hoy parecen meras caricaturas de los del pasado, pero resultan igual de mortíferos. Los aprendices de Hitler y Stalin, que gobiernan en USA, Israel o Rusia, compiten en los juegos de guerra que, por desgracia, no sólo existen en sus cabezas. Si hubiera dirigentes responsables en esos países, los quitarían de en medio. No ordenando su asesinato, como harían ellos, sino recluyéndolos en instituciones para enfermos mentales, donde podrían dar rienda suelta a sus delirios de grandeza. Luego están los dictadores domésticos, que sólo cortan las cabezas de manera simbólica, y configuran las listas de candidatos del partido a las elecciones según su conveniencia. En los videojuegos políticos se ejerce otro tipo de violencia más taimada, como ocurre en muchas instituciones y empresas, donde siempre hay sabandijas que se dedican a la calumnia y a clavar puñales por la espalda que quizá no acaben con la vida del objetivo, pero sí le causen problemas profesionales o personales. Psicópatas y malnacidos hay en todas partes, pero el problema es que la gente los vote para dirigir un país o una institución pública. Y si uno atiende a las declaraciones que hacen en los medios de comunicación, al tufo de corrupción que sale de las alcantarillas de las organizaciones internacionales, del Estado y los partidos, resulta que se ha hecho realidad el apocalipsis descrito en “El planeta de los simios”, pues los seres humanos –inteligentes, conciliadores, independientes y pacíficos- son perseguidos por una horda de primates que ya no van armados con palos y piedras, sino que dirigen gobiernos, empresas tecnológicas, envían cohetes a la luna o los disparan sobre otros países en vez de metérselos donde les quepan. En esa película, uno de los personajes, Cornelius, dice: “Tengan cuidado de la bestia humana, pues es el instrumento del diablo. Sólo entre los primates de Dios mata por diversión, por codicia, o por avaricia. Sí, asesinará a su hermano para poseer la tierra de su hermano”. Pero, como nos recordarían los psicólogos, no se trata de una película.

IDEAL (La Cerradura), 12/04/2026

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