Los trenes de la política van demasiado rápido, no se hacen planes a
largo plazo, como mucho a una legislatura, dos los más optimistas, pues los
objetivos los marca el calendario electoral. Pero en las cuestiones básicas,
como el modelo de Estado, las infraestructuras y el funcionamiento de los
servicios públicos siempre debería haber acuerdo entre los grandes partidos, y
que no nos resulte sorprendente que exista una actuación coordinada entre el
gobierno central y la Junta de Andalucía y ver en una misma foto al presidente
del Gobierno, Pedro Sánchez, al presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno,
y al ministro de Transportes, Óscar Puente. No tendría que hacer falta una
tragedia ferroviaria como la de Adamuz para que esto ocurra, y a los ciudadanos
les gustaría que esta fuera la tónica habitual en la política española en vez
de la crispación. Pero se agradece la actuación de los servicios de emergencias
y que los responsables públicos estuvieran en la zona cero del accidente. Luego
vendrá el análisis del estado de las vías y que se asuma la responsabilidad,
pues la red de ferrocarril debería estar en perfectas condiciones y no es el
caso, como han denunciado los maquinistas en una semana en la que también ha
habido accidentes en Cataluña y Asturias. ¿Una coincidencia? Por ahora no hay
demasiados reproches públicos. ¿Seguirá la tregua entre las administraciones? Ante
la incertidumbre y vulnerabilidad que despiertan las tragedias entre la población,
se necesita que las autoridades transmitan seguridad y tranquilidad. La
solidaridad entre los líderes políticos y las administraciones territoriales podría
ser la norma, en vez de la excepción. Viajar en tren ofrece la posibilidad de
contemplar el paisaje en el sentido de la marcha u observar cómo se aleja,
dependiendo del asiento que elijamos, como si reflexionáramos sobre el futuro y
el pasado al mismo tiempo. Vamos mirando el paisaje por la ventanilla y vemos el
reflejo de nuestra cara, como si estuviéramos fuera y dentro, como si pudiéramos
vernos desde el exterior y analizar nuestro papel de viajero. Lamentablemente,
la vida también puede depender de esa elección, de subirnos al tren o no, de
dejar que pase y esperar al siguiente, de que haya algún retraso, y puede haber
luz u oscuridad al final del túnel. Pero la gestión política no es una cuestión
de azar. Si en el tren del Estado no se suben las principales instituciones llegará
a una vía muerta. Dejen los intereses privados en el andén. En ese tren sólo
cabe el interés público.
IDEAL (La Cerradura), 25/01/2026
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