lunes, 23 de mayo de 2022

Extraterrestres

Pues estábamos discutiendo si España es un Estado plurinacional o no (el andaluz Elías Bendodo ha querido reivindicar de nuevo el café para todos) y llega Estados Unidos y reconoce 144 encuentros con ovnis entre 2004 y 2021. ¿What? “Los avistamientos son frecuentes y continuos”, ha declarado en el Senado americano el subdirector de la Inteligencia Naval, Scott W. Bray. Ya tenemos otro enemigo para Putin. La que se va a liar. Pensábamos que no iba a haber más guerras en el siglo XXI y ahora nos encaminamos a una batalla intergaláctica. Se van a volver locos los frikis de La Guerra de las Galaxias y Star Trek. Los alienígenas ya están frotándose las manos con los recursos de la Tierra. Mientras aquí invertimos en bitcoins o en repúblicas independientes, ellos van planeando el reparto del uranio, el agua y hasta de los seres vivos. “Tenemos que darnos prisa”, se dicen en el planeta Q4, “antes de que se autodestruyan”. Por lo que dejarán de esconderse para declarar sus intenciones dentro de poco. Aunque hay otra posibilidad inquietante, apuntada ya por muchos autores de ciencia ficción: los extraterrestres llevan años con nosotros. De hecho, nos acompañan desde el principio, y sus orígenes pueden rastrearse en todas las antiguas civilizaciones. Es más, si usted traza una línea planetaria desde su cocina (templo familiar de cualquier casa) que abarque los grandes monumentos de la humanidad, desde las pirámides a la catedral de Granada, descubrirá que en realidad está dibujando una cara alienígena: nuestra propia fisonomía. “No hacemos conjeturas sobre su origen”, ha dicho Bray. Ni falta que hace. Fíjese en los programas de los partidos políticos para la campaña andaluza, por ejemplo. O en los pronósticos optimistas sobre la evolución de los precios de la energía cuando usted se acerca a la gasolinera y comprueba que el litro ya vale 2 euros. ¿Un ovni? O en cómo hacemos honores al emir de Qatar para que nos venda el gas que no nos dará Putin, que es como cambiar a un sátrapa por otro, pues nos da igual que ignoren los derechos humanos. Espero que, huyendo de algunos terrícolas españoles, el rey Felipe no tenga que exiliarse al país vecino de la residencia actual de su padre, el rey emérito Juan Carlos. ¿Hay suficientes países árabes y productores de petróleo para acoger a todos los presidentes o presidentas de nuestras múltiples nacionalidades? Estamos deseando que vengan de verdad los extraterrestres. Aunque sólo sea para que estos interesantes encuentros diplomáticos se produzcan en la tercera fase.

IDEAL (La Cerradura), 22/05/2022

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