Resulta irónico que el mismo día en que el Gobierno desclasificaba los documentos sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 muriese el principal protagonista, el teniente coronel Antonio Tejero. “Ya podéis decir lo que queráis”, parece haber sido su epitafio. “Que yo me voy”. Los españoles recuerdan de aquella fecha los disparos de los guardias civiles en el Congreso y cómo los diputados, salvo Adolfo Suárez y Santiago Carrillo, que permanecieron en sus escaños, se escondían de las balas y de los gritos de Tejero. “¡Al suelo todo el mundo!” Un momento relatado por Javier Cercas en el libro “Anatomía de un instante”, convertido en serie televisiva. El interés que sigue despertando la Transición entre los ciudadanos sólo es comparable al olvido de nuestra clase política, pero está bien que el Gobierno publique toda la información de la que disponga sobre la historia de España, donde ha habido cincuenta golpes de Estado en los siglos XIX y XX, el último el de julio de 1936. A los golpistas del 23-F, con los generales Alfonso Armada y Jaime Milans del Bosch a la cabeza, tampoco les gustaba la Transición, y creían que había que reconducirla para que el rey Juan Carlos I cumpliera las instrucciones que había recibido como sucesor del dictador Francisco Franco. Por suerte, no lo hizo, como tampoco apoyó el golpe del 23-F, lo que evidencia la documentación que ahora sale a la luz. En una época en la que los bulos suelen sustituir a la información contrastada, toda transparencia es poca, y se trataba de un bulo propagado por los propios conspiradores y la extrema derecha que fuera Juan Carlos I quien alentara a los golpistas y luego los dejara en la estacada. Al rey emérito se le pueden pedir responsabilidades por algunas actuaciones reprochables, pero no por el golpe del 23-F, pues la realidad es que impidió un baño de sangre. Al césar lo que es del césar. Todo debería ser así en democracia. Que se dijera la verdad y se reconocieran los méritos y también los errores de cada cual. En un tiempo en que los ciudadanos recelan de todo, sería bueno que saliera a la luz la información clasificada desde la Guerra Civil y la dictadura franquista hasta la actualidad. Serviría para refutar las interpretaciones interesadas sobre el pasado y para fomentar el conocimiento y la tolerancia. Aunque suponga poner en entredicho las creencias de cada cual. Nada hay más sano para el crecimiento personal y de la propia democracia.
IDEAL (La Cerradura), 1/03/2026
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