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lunes, 16 de septiembre de 2024

Migración

Las migraciones tienen sus propios caminos, a pesar de las decisiones de los Estados y las llamadas al miedo de algunos políticos y partidos. Al final se trata de convivencia, y si uno pasea por la calle Elvira verá cómo entre otros habitantes viven árabes y gitanos en un maridaje que puede resultar extraño al turista, pero que es la esencia de la vecindad en el casco antiguo de Granada desde hace décadas. A quien ha tenido que emigrar para buscarse la vida le resulta natural acoger al extranjero, ya que él tenía la misma condición en otros lugares desde donde añoraba la casa de la infancia. Y han sido muchos los andaluces que han tenido que viajar a Madrid o Cataluña para buscar trabajo, o cruzar la frontera a Francia o Alemania. Lo saben también los 1.500 vecinos de Mora de Rubielos, en la provincia de Teruel, parte de lo que se conoce como la España vacía, término que acuñó en su famoso ensayo Sergio del Molino y que alude al proceso migratorio del campo a la ciudad que se produjo en este país fundamentalmente entre 1950 y 1970 y que aún no se ha agotado en nuestros días. Allí han llegado 110 refugiados procedentes de Canarias, que representarían casi el 10% del censo del pueblo. Y los han acogido con normalidad, porque también es una tierra de emigrantes. Un proceso que ha afectado prácticamente a todo el territorio español, que ha sido eminentemente rural hasta bien entrado el siglo XX. Así que, sin rasgarnos las vestiduras, tal vez una inmigración ordenada y en la que participen todas las administraciones territoriales sea una oportunidad para repoblar esas zonas de España, reconstruir las casas que se caen a pedazos y trabajar la tierra que nadie quiere. Las comunidades autónomas, diputaciones y ayuntamientos han creado incentivos para paliar la despoblación de muchas aldeas abandonadas, pero quizá podrían beneficiarse de ellos estas personas que todavía no tienen patria. ¿Dónde está la solidaridad por la que claman las comunidades autónomas? ¿No son argumentos racistas los que se utilizan para no ayudar al Gobierno de Canarias? No sabemos con quién vivimos en realidad. Volviendo a la calle Elvira, esta semana se ha encontrado el cadáver de un hombre en un local de una mujer con síndrome de Diógenes. Entre la basura que había acumulado durante años estaba el cuerpo de su hermano, muerto al parecer por causas naturales, según informaba Carlos Morán en IDEAL. La pobreza y la soledad no saben de razas.

IDEAL (La Cerradura), 15/09/2024 

lunes, 1 de agosto de 2022

Jamón, jamón

En vez de verificar pliegos de condiciones, los funcionarios de la UE que otorgan las denominaciones de origen deberían darse una vuelta por la Alpujarra, concretamente por Trevélez, donde el aroma a jamón es lo primero que recibe al visitante. Un pueblo y toda una comarca viven de una industria que debería ser un ejemplo de cómo desarrollar la España vacía, por utilizar con propiedad el término que acuñó Sergio del Molino en su famoso ensayo. Los pueblos de la Alpujarra saben explotar sus recursos: ganadería, agricultura, artesanía y también el turismo. De hecho, esta tierra ha sido durante años el destino dorado de miles de extranjeros que buscaban un lugar idílico para vivir, por lo que hoy día los idiomas más comunes en los cortijos de la zona son el inglés, el francés o el alemán. Pero el jamón tiene su propio lenguaje, que conoce de manera innata todo el mundo, venga de donde venga. ¿Cómo va a ser igual un jamón de Trevélez que un jamón serrano a secas? Precisamente es el aire de Sierra Nevada lo que hace de este producto único, que yo prefiero al jamón ibérico. La Alpujarra es un lugar tan especial que ha acogido a cristianos, musulmanes y judíos mucho antes de que se hablase de las tres culturas, y parte de esa riqueza natural y cultural debe penetrar también en cada ser vivo. Los seres humanos, sin embargo, sólo valoran lo que tienen cuando lo pierden. Y como le decía Fredo a Totó en “Cinema Paradiso”, tienes que irte muy lejos, abandonar durante años el lugar donde naciste para volver a encontrar tu casa, tu gente, a ti. ¿Era mejor el que fuimos que el que ahora somos? Los dilemas personales pueden ser más complejos que los gastronómicos, aunque para psicología la respuesta neuronal que se produce cuando saboreas un buen jamón. De Trevélez, claro. Si Bigas Luna se hubiera dado una vuelta por el pueblo antes de rodar, quizá hubiera cambiado el escenario y el guion de la película que da título a este artículo, e incluso Penélope Cruz y Javier Bardem no hubieran emigrado a Hollywood, sino que vivirían tranquilamente en un cortijo de la Alpujarra. Sentado en un balcón frente a la Sierra, me imagino al presidente del Gobierno y al jefe de la oposición filosofando, como yo: “Jamón y vino viejo estiran el pellejo”, dice Pedro Sánchez. “Con jamón y buen vino se anda el camino”, le contesta Alberto Núñez Feijóo. Y así acabaron con los problemas de España.

IDEAL (La Cerradura), 31/07/2022