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lunes, 3 de mayo de 2021

Teatro de alarma

En una época en que los escritores y la creación en general están condicionados por cánones diversos, comerciales, editoriales o académicos, consuela leer a escritores como Antonio César Morón, y más aún poder asistir al estreno de una de sus obras, “Hojas negras: bosque rojo”, en el Teatro Isabel la Católica. Antonio César es un escritor valiente y comprometido, que trabaja con naturalidad el teatro, la poesía, la novela o el ensayo sin más pleitesías que su inquietud y su exigencia personal. Y así, en las cinco piezas que componen “Teatro de alarma” (Editorial Nazarí, 2021), aborda con libertad temas políticos tan polémicos como la gestión de la pandemia de la Covid-19, la gestación subrogada, la memoria democrática, el tratamiento del feminismo por los medios o los partidos políticos, la inmigración o la tragedia de Chernóbil, con retratos incisivos y críticos de los personajes públicos implicados en algunos de los episodios más bochornosos de la historia de España, sin excluir además una coda ejemplar sobre la relación de Leonard Cohen y Federico García Lorca. Estructurada en dos partes complementarias, “De política” y “De memoria”, “Teatro de alarma” es una de las crónicas más lúcidas que he leído sobre la evolución y las consecuencias políticas y sociales de la pandemia en España. Antonio César Morón observa la realidad y la disecciona con personajes de carne y hueso, cuyos diálogos tienen una fuerza inusitada y se convierten en el motor de la acción. Y la acción de estas obras es tan trepidante como la de un buen thriller, sólo que estamos hablando de piezas teatrales que tienen además una gran profundidad psicológica e intelectual. Con recursos propios del microteatro, el teatro experimental o el teatro clásico, pero también de otros géneros como la poesía, la narrativa y el ensayo, en estas obras eclécticas asistimos a saltos temporales, vivimos realidades paralelas y nos desdoblamos con personajes múltiples que nos ayudan a comprender la sociedad actual desde las generaciones que nos precedieron hasta un futuro distópico. Antonio César Morón nos ofrece en este libro una mirada personal y única del mundo, lo que debemos pedirle a un escritor y a una excelente obra literaria. Una gran oportunidad para despojarnos del miedo y volver al teatro, o de disfrutarlo también sin salir de casa, con una lectura reposada –pero no por ello menos trepidante- de salón. Frente a una de las mayores crisis sociales de nuestra historia, merece la pena protegerse o tomar las riendas de nuestra vida con este “Teatro de alarma”.

IDEAL (La Cerradura), 2/05/2021

viernes, 6 de marzo de 2015

Federico vive

Mientras se reanuda la búsqueda de los restos de Federico García Lorca, la compañía Teatro para un instante lleva el teatro por los pueblos de la provincia de  Granada, como hacía Federico con la Barraca. Y me parece mucho más interesante la iniciativa de la Diputación que la búsqueda de los restos del poeta, que efectivamente sigue viviendo gracias a los que leen, ven o representan sus obras. Cada cierto tiempo, aparece un nuevo libro sobre los últimos días de Federico y la posible ubicación de su tumba, pero fueron días luminosos los que le llevaron con su compañía por todos los pueblos de España. Si entonces la Barraca representaba El retablo de las maravillas, de Cervantes, o La vida es sueño y El gran teatro del mundo, de Calderón de la Barca, durante el mes de marzo la compañía Teatro para un instante llevará pasacalles, lecturas poéticas, talleres de marionetas y representaciones de las obras de García Lorca a Quéntar, Otívar, Algarinejo, Fornes y Marchal.
Federico vive es también el particular homenaje al poeta de Fuente Vaqueros realizado por Miguel Serrano, pues la obra está compuesta con textos, personajes y canciones que nos hablan de Lorca. Piano, viola, violín, clarinete, violonchelo y percusión acompañan a los actores, que interpretan a los personajes de la Tragicomedia de Don Cristóbal y la señá Rosita, Mariana Pineda, Bodas de sangre o La casa de Bernarda Alba, ese drama de mujeres en los pueblos de España, como lo definió el propio Federico García Lorca. Porque Bernarda Alba, como dice Poncia en la obra, es “tirana de todos los que la rodean. Capaz de sentarse encima de tu corazón y ver cómo te mueres durante un año sin que se le cierre esa sonrisa fría que lleva en su maldita cara”. Sin duda es también un retrato terrible de España. Aunque, como pedía Bernarda, habría que exigir menos gritos y más obras.
Las teorías sobre el paradero de los restos de Federico García Lorca son variadas, pero suelen admitirse cuatro: uno, que sus restos están enterrados, junto con los de otros cientos de fusilados, en el barranco de Víznar, en la carretera entre Alfacar y Víznar, ya llegando hasta este último pueblo; dos, que los restos se encuentran en un paraje cercano a Fuente Grande, donde está el parque que lleva su nombre, en el barranquillo tras el olivo y el monolito que marcan el lugar donde lo asesinaron junto al maestro Dióscoro Galindo González y los banderilleros Francisco Galadí Melgar y Joaquín Arcollas Cabezas; tres, que los militares, por miedo a la repercusión de su muerte, desenterraron sus restos y los echaron en una fosa común en el Caracolar, cien metros más allá en dirección a Víznar; cuatro, que el padre de Federico logró hacerse con el cadáver poco después del fusilamiento, previo pago de cien mil pesetas, y que lo enterró en la Huerta de San Vicente. Y hay una quinta: que al realizar las obras del parque los obreros removieron y tiraron los restos, lo que podría explicar el chasco que se van llevando todos los que realizan las excavaciones.
A veces los escritores nos parecen visionarios, capaces de explicar el mundo en que viven, pero también de anticipar el futuro, incluso su propia muerte. Lo piensa uno leyendo estos versos de García Lorca: “Yo vi dos dolorosas espigas de cera/ que enterraban un paisaje de volcanes/ y vi dos niños locos/ que empujaban llorando las pupilas de un asesino”. Pero Federico vive en las vidas de sus lectores.

El Mundo Andalucía (Viajero del tiempo), 6/03/2015