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lunes, 29 de diciembre de 2025

Fantasmas navideños

En todas las familias suele haber un Mr. o una Miss. Scroogre que reniega de las fiestas navideñas. Se hace de rogar para acudir a las cenas, huye de las compras y el exceso de dulces y espumosos, y cuando menos te lo esperas te suelta uno de sus “¡paparruchas!” Pero luego le cambia la cara cuando recibe un regalo inesperado o el abrazo del hermano que se empeña en que la familia permanezca unida. Aunque quizá este año haya sido diferente con la visita de ese antiguo socio que le ha convencido de que muestre una sonrisa. “Llevo la cadena que me forjé en vida”, le dijo. “Hice cada eslabón y cada metro; por mi propia voluntad me la ceñí. ¿Sabes cómo es de larga y pesada la tuya? Hace siete Navidades era ya tan pesada y tan larga como ésta”. Y Mr./Mss. Scrooge observaría con estupor cómo la cadena le daba varias vueltas por la cintura y se extendía por todo el suelo de la habitación. En estas fechas solemos mirar más a los fantasmas del pasado que a los del futuro, y si uno tiene niños alrededor prefiere despojarse de todas las cadenas de realismo y malos augurios que nos envuelven y recuperar un poco de ilusión. Pero es difícil viendo cómo hay terrores navideños peores que los imaginados por Charles Dickens. ¿Qué cadena de prejuicios llevará encima la alcaldesa de Ripoll y líder de Aliança Catalana, Silvia Orriols, que presume de cortarle el suministro eléctrico a unos marroquíes en pleno invierno? ¿Qué le contará esta Mss. Scrooge a sus hijos? ¿Se comieron unas cuantas figuras de inmigrantes en Navidad y preparan una cabalgata de esclavos para los Reyes Magos? También el alcalde de Badalona, Xavier García Albiol, ha presumido del desalojo de un instituto desocupado de 400 inmigrantes que ahora viven debajo de una autopista. Todo eso en Cataluña, una comunidad en la que Junts priorizó la inmigración marroquí en contra de la hispanoamericana por razones lingüísticas. ¿No habla el “caganer” español? No me extraña que Pedro Sánchez sea el único que no pierde el optimismo, a pesar de los reveses electorales. Viendo cómo se las gasta Vox y al PP aplaudiendo o callando ante estas muestras de inhumanidad y racismo, es normal que piense que Alberto Núñez Feijoo y Santiago Abascal llevan puestos un jersey de reno, como el presidente andaluz en su mensaje navideño. Me los imagino a todos juntos, felicitando el nuevo año a los españoles al grito de “¡inocentes!” Ni que uno fuera Mr. Scrooge.

IDEAL (La Cerradura), 28/12/2025

jueves, 28 de diciembre de 2023

Fantasmas

El señor Sánchez esperaba sentado en el sillón del Gobierno a que terminasen los preparativos de la cena de Nochebuena. Se sentía un poco melancólico, como solía ocurrirle en estas fechas. Su exsocio, Pablo Iglesias, que estaba muerto políticamente –el propio Sánchez había firmado su acta de defunción- se materializó ante él. “¡Feliz Navidad!”, le dijo jovialmente. “Bah”, contestó Sánchez. “¡Paparruchas!” “¿Las Navidades paparruchas?”, exclamó Iglesias. “No habrás querido decir eso, ¿no?” “Sí he querido decirlo”, respondió Sánchez. “¡Feliz Navidad! ¿Qué motivos tienes para ser feliz? Eres bastante pobre”. “Vaya, vaya”, replicó alegremente Iglesias. “¿Y qué motivos tienes para estar triste? Eres bastante rico”. “¡Bah!”, dijo Sánchez, “¿qué es para ti la Navidad sino la época de pagar facturas y no tener dinero, la época en que uno se encuentra un año más viejo y ni una hora más rico, la época de hacer balance y descubrir que doce meses de trabajo han resultado estériles y que el país está prácticamente en quiebra?” “Aún tienes tiempo de enmendarte”, le advirtió Iglesias. “¡Hoy te visitarán tres fantasmas!” “¿Además de ti?”, contestó Sánchez irónicamente. “¡Paparruchas!” Pero no había terminado de hablar cuando un fantasma cachas y barbudo hizo desaparecer a Pablo Iglesias y dijo: “Soy el fantasma de las Navidades pasadas. ¿Quieres guerra?” Fue cosa de treinta segundos, pues ante el estupor de Sánchez otro fantasma con gafas y el pelo peinado hacia delante, con aire de cura, le dio una colleja al fantasma del pasado gritando “competencias”, y aún más alto, “Cataluña”, y haciendo temblar las paredes del Palacio de la Moncloa, añadió: “¡Independencia!” Pero el señor Sánchez no perdía la sonrisa condescendiente. “¿Habré bebido demasiado ponche?”, pensó. Y esta vez la aparición se transformó en el fantasma de una mujer con cara de Blancanieves y ojos de bruja, que dijo: “Soy el fantasma de las Navidades futuras. Vete despidiendo de la presidencia del Gobierno”. “¡Coño!”, exclamó el señor Sánchez, “si eres clavada a Isabel Díaz Ayuso”. “Te has cavado tu tumba política”, dijo el fantasma que en verdad tenía toda la cara de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y en ese momento se derrumbaron las paredes del palacio, se abrió el suelo y el señor Sánchez se vio cayendo hacia un agujero en cuyo fondo había un ataúd –esto sí le dio miedo- que tenía la forma de un mapa de España. “¡No, no, de España, no!”, gritaba. Se pegó un buen porrazo y la tapa se cerró sobre su cabeza. Fue entonces cuando se despertó. Feliz Navidad.

IDEAL (La Cerradura), 24/12/2023