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lunes, 21 de abril de 2025

Milagros

No sé si la religión es el opio del pueblo, pero el fútbol parece la religión de nuestros días, y mientras muchos devotos han rezado esta Semana Santa para que no lloviera y pudieran salir las procesiones, otros dedicaban sus plegarias a Santiago Bernabéu para que el Real Madrid remontara al Arsenal. No ocurrió así, lamentablemente, pero entonces pudimos comprobar lo que ya sospechábamos, que las posesiones diabólicas abundan entre los hinchas, y que los cuñados pueden llegar a echar espumarajos por la boca cuando marca el equipo contrario. ¡Posesión! Pero nadie puede remediarlo. Ni siquiera las Chías, la hermandad de Nuestra Señora de la Soledad y del Descendimiento del Señor de Granada, gracias a la cual se ha librado de la cárcel un condenado por un delito contra la salud pública. La petición ha sido atendida por el Gobierno, como marca la tradición y una norma de 1870. ¿Cómo no ha caído en esto Pedro Sánchez para congraciarse con Carles Puigdemont? Según el texto del real decreto, el indulto queda condicionado a no delinquir dolosamente en un plazo de cuatro años, y hubiera resultado interesante ver a los amnistiados por el “procés” rezando al Cristo de los Favores, lo que hubiera resultado muy apropiado. Seis presos han sido indultados en Granada, Jaén, Málaga, León y Zaragoza, los cuales han tenido que exteriorizar su arrepentimiento humano y divino, vestirse de penitentes, cubrirse la cabeza de amarillo, sudar la gota gorda. Peccata minuta. La llamada ley de amnistía eliminó toda responsabilidad penal, administrativa y contable de las personas relacionadas con el proceso independentista catalán durante doce años, desde el 1 de noviembre de 2011 al 13 de noviembre de 2023. Y no han mostrado ninguna gratitud ni arrepentimiento. El Gobierno, sin embargo, ha denegado el indulto de un preso para la procesión de Jesús Cautivo de Oviedo. ¿Cómo vamos a comparar? Se trata de un debate falso, desde luego, como tantos que se producen en el ámbito de la política y la religión, esos temas de los que es preferible no discutir en la mesa, como tampoco de fútbol, sobre todo si pierde el Real Madrid, del que es hincha tu cuñado y puede transformarse en la niña de “El exorcista”. Son cosas inexplicables, que es la realidad cotidiana de España. Pues eso, que se acabaron las vacaciones. ¿Debatiremos ahora sobre la reducción de la jornada laboral o la necesidad de mejorar la productividad? Mañana es Lunes de Pascua, y alguno va a necesitar un milagro para ponerse a trabajar.

IDEAL (La Cerradura), 20/04/2025

lunes, 19 de agosto de 2024

Mecánicos

Hay quien piensa que la inteligencia artificial acabará con los trabajos mecánicos que los propios empleados consideran una carga y la prueba de su insignificancia. Esas personas harían bien en ver la película “Perfect days”, donde no encontrarán acción, intriga ni una trama elaborada, tampoco un “remake”, que tanto se estilan ahora. La película de Wim Wenders trata sobre la vida de un trabajador de los lavabos públicos de Tokio, y su felicidad estriba en realizar lo mejor que puede ese trabajo mecánico e insignificante, limpiando váteres a conciencia, y observando con atención el mundo que le rodea. Es una película en la que apenas hay diálogos, pero en la que planea la pregunta sobre el sentido de nuestro trabajo y nuestra vida. Según las cuentas de Goldman Sachs, la inteligencia artificial llegará a automatizar actividades equivalentes a 300 millones de empleos a tiempo completo en el mundo, sobre todo en puestos de oficina como administradores y mandos intermedios. Ya hay empresas que recurren a ChatGPT para redactar correos electrónicos, y hace tiempo que los seres humanos desaparecieron de los departamentos de atención al cliente. ¿Cundirá el ejemplo entre nuestros partidos? En España hay más políticos que en Alemania, que tiene el triple de habitantes, más que en Francia y en Italia, y eso sin contar a los cargos en empresas públicas o participación estatal ni los cargos de confianza nombrados por el gobierno de turno. Se discute la reducción de la semana laboral, pero no la reducción del número de representantes públicos en unas administraciones que se solapan en las competencias, pero que no mejoran por ello los servicios que prestan. Entre los Mossos d´Escuadra, la Policía Nacional y la Guardia Civil, nadie fue capaz de detener a Carles Puigdemont en su paseo por Cataluña, aunque dicen las malas lenguas que no se le detuvo porque así se había pactado. Según el informe del Ministerio de Interior, “en los dispositivos de control y vigilancia establecidos por Policía Nacional y la Guardia Civil en la frontera con Francia, así como en puertos y aeropuertos, no se detectó en momento alguno y hasta la fecha la presencia del prófugo Carles Puigdemont”. ¡Si lo vimos en directo! Y es que ser un prófugo puede convertirse también en un trabajo mecánico, a pesar de haber sido amnistiado, aunque no me imagino al expresidente limpiando las cloacas del Estado. España no la arregla ni la inteligencia artificial generativa, pero en los días perfectos del verano tiene que haber un poco de comedia.

IDEAL (La Cerradura), 18/08/2024

martes, 12 de marzo de 2024

Ministros

Llaman la atención las preocupaciones de nuestros ministros, en este caso de nuestra ministra Yolanda Díaz, que piensa que es propio de bárbaros que los restaurantes estén abiertos a la una de la madrugada. Aparte de la Granada de los Robinsones, que alargaban la noche hasta el amanecer, yo añoro aquellos años felices y breves en que los políticos no hablaban como curas ni se metían en la vida de los ciudadanos, que debe ser más sagrada que cualquier credo o ideología. ¿Además de reuniones y contratos dudosos llevarán nuestras señorías el debate político a la hostelería? ¿Nos meteremos a las nueve de la noche en la cama acompañados de nuestra pareja y un buen libro? ¡Oh, paraíso! Algunas costumbres europeas están bien (y no me refiero a la interpretación del delito de terrorismo), pero no casan con el espíritu dicharachero de los latinos, herederos de Grecia y Roma. El ocio puede ser sinónimo de sabiduría, y sin emular necesariamente “El banquete” de Platón, algunos de los mejores poetas de esta ciudad han dejado escritos sus versos en las servilletas y barras de los bares. Qué obsesión tienen nuestros políticos con ordenar la vida de la gente, mientras ellos hacen al parecer lo que les da la gana. Si se respetan los derechos de los trabajadores, que debe ser la preocupación de la ministra de Trabajo, no sé por qué no van a abrir los restaurantes cuando quieran y convertirse en un templo para los insomnes. También Franco recomendaba a los niños que se fueran pronto a la cama, y tal vez le hubiera gustado nacionalizar el sector turístico, que fue un invento de Manuel Fraga. “Spain is different”. Y tanto. Ni siquiera tenemos un Código Penal propio, según Junts. A diferencia de la Comunidad de Madrid, como celebra Isabel Díaz Ayuso, en Cataluña los restaurantes cierran pronto. ¿Tenemos otra batalla a la vista? Y si cierran los restaurantes temprano, ¿a dónde iban a ir a hacer sus tratos Ábalos, Koldo y compañía? ¿Directamente a la sede del ministerio de turno? Se ve que Yolanda Díaz no conoce al pueblo español, como tampoco Carles Puigdemont, a pesar de que su abuela era andaluza. ¡Ay, qué poco aprendemos de los abuelos! Quizá deberíamos acuñar un nuevo eslogan para atraer a turistas de la “upper class”. “Spain is free, Spain is amnesty”, que en español suena más bien a anestesia. Menos mal que tenemos bares y restaurantes. Vayan si son felices. Mejor cantar de madrugada que hacerlo de cara al sol.

IDEAL (La Cerradura), 10/03/2024

lunes, 26 de febrero de 2024

Discursos

La política debería ser una actividad ceñida a la realidad, pero los discursos suelen construirse de acuerdo con los deseos de quienes los pronuncian y no de los problemas de los ciudadanos. Deprime escuchar a los portavoces de los partidos analizar los resultados electorales, maquillándolos, no reconociendo la derrota, en el caso del PSOE, como si no fuera un partido de Galicia o de España, sino de otro planeta quizá. Nuestros políticos comienzan por no reconocer los errores y terminan enajenados, viviendo en otra realidad que al parecer es distinta a la de sus votantes. “Es que no entiendes la política”, te dicen. Pero con tantas contradicciones resulta imposible. Menos mal que para aclararlas está la ley, ese mínimo común que permite la convivencia. Y por eso en democracia existe la separación de poderes y la judicatura. Sin embargo, llegados al punto de interpretar la realidad según los propios deseos, nos estamos acostumbrando a negar los principios democráticos, y ya es demasiado común escuchar a políticos, contertulios y columnistas con poca formación la idea peregrina de que la soberanía popular está por encima de todo, incluyendo las leyes. Porque la soberanía popular es un poder constituido y las leyes se aprueban o se modifican en el Parlamento, y no es más democrático un país en el que se permite que quien las vulnere, sea Donald Trump o Carles Puigdemont, se presente a unas elecciones, como hemos escuchado últimamente. Eso no demuestra que exista una democracia más madura o más fuerte, sino sólo más anárquica y analfabeta. Quien no tiene respeto por el ordenamiento jurídico, difícilmente lo va a tener por los derechos y libertades de los ciudadanos. Las elecciones no lo solucionan todo, y las amnistías tampoco, por bien intencionadas que sean, cuando se confunden las iniciativas políticas con la prevaricación. Ninguna idea legitima la malversación de los recursos públicos, que pertenecen a todos los ciudadanos, los que están contigo y los que no. El fin no justifica los medios en un país democrático, pues el medio es la democracia misma, que en esencia es un procedimiento de actuación. Y el respeto de lo público debería estar por encima de otras consideraciones. Cuando nuestros políticos transmiten la idea de que la impunidad es legítima y todo vale, ¿por qué no van a hacer lo mismo el resto de los ciudadanos? ¿Porque no ostentan un cargo público? Del abuso del decreto-ley a la dictadura hay un pequeño paso. Sobre todo cuando no tenemos claro cuáles son los principios democráticos.

IDEAL (La Cerradura), 25/02/2024

lunes, 5 de febrero de 2024

Politosfera

Nuestros políticos parecen convencidos de que hay que dividir a la población en dos bandos, y utilizan un lenguaje populista, términos como fachosfera o sanchosfera, de los que se hacen eco los medios de comunicación. No son insultos, nos dicen, sino una descripción de la realidad. La realidad es que en 2023 ha subido un 7,3% el precio de los alimentos y que ha bajado el poder adquisitivo de las familias españolas. La realidad es que Black Rock, el mayor fondo financiero del mundo, ha adquirido el 20% de Naturgy, y es el primer accionista de Repsol y Enagás, del Banco Santander y BBVA, y el segundo de Iberdrola y Redeia, antigua Red eléctrica, entidades que han ganado un 23% más en 2023, y que son los que mandan. La realidad es que nuestra clase política vive en la superficie del lenguaje y en una campaña electoral permanente, y que sus expectativas no pasan de las elecciones gallegas y europeas. Unos y otros hablan de destruir el Estado, pero no nos ofrecen un proyecto común donde todos puedan sumarse, incluso los partidos nacionalistas e independentistas a los que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, les ha perdonado esta semana sus pecados. Porque lo del Congreso de los Diputados parece, sí, una historia bíblica. Siete votos que son como treinta monedas de plata. Los que exigen la ley de amnistía han votado en su contra, aunque el presidente les absuelva de palabra. ¿Dónde queda la separación de poderes? Las teorías de las confabulaciones judiciales nos llevan a calcar los discursos de Trump, Putin (ay, Carles Puigdemont) o Netanyahu. Del Gobierno se valora más que baje el IVA para los alimentos básicos y la luz y el gas, que bonifique el transporte público, se revaloricen las pensiones o se aumenten las ayudas al desempleo. Es un lenguaje más sensato, y que entienden mucho mejor los ciudadanos. Como entenderían también un pacto político por el agua. No tenemos que hacer un referéndum para saber que lo que más le importa a la gente ahora mismo en Cataluña es la declaración de emergencia por sequía en Barcelona y Gerona. Lo mismo puede ocurrir en breve en Andalucía y en Granada, donde los embalses están a un 23,5% de su capacidad. Los ciudadanos viven en la realidad, aunque miren al cielo. Nuestros representantes no parecen de este mundo y sólo miran la politosfera, esa capa externa y frágil que recubre el Estado social y democrático de Derecho y que algunos están empeñados en quebrar.

IDEAL (La Cerradura), 4/02/2024

lunes, 15 de enero de 2024

Cenizas

Me imagino al fantasma de la mujer cuyas cenizas se han encontrado en una urna funeraria en la calle, cerca del Hospital de la Inmaculada, quejándose. “¡Es que os olvidáis hasta de enterrarme!” Parece un capítulo de la serie “A dos metros bajo tierra”, en la que una familia regenta una funeraria y todos los días se enfrenta a las vicisitudes de la muerte. Si los cementerios se encontrasen en el centro de las ciudades quizá recordaríamos que tenemos un tiempo limitado y lo perderíamos menos. Ojalá se lo recordaran a nuestros políticos antes de hablar en el parlamento. “¡Memento mori!”, les susurraban a los emperadores romanos. “Recuerda que morirás”. “Los muertos viajan deprisa”, decían en una película fantástica. Pero no lo harán en Granada, que según Paco Puentedura va a ser la segunda ciudad con el autobús más caro, sólo superada por Barcelona, al menos mientras siga en España. Son dos ciudades que tienen más en común de lo que parece: la contaminación, la sequía, el transporte público, el turismo y ediles irreconciliables. ¡Cómo me gustaría que hubiera un proyecto de ciudad en el que participaran todos los grupos políticos! Y eso que en Granada no ha aparecido aún ningún partido independentista, aunque sí hay quien defiende la existencia del reino nazarí y la independencia de Andalucía oriental. Lo que nos faltaba. Ya nos veo encabezando la liga independentista e invitando a Carles Puigdemont a vivir en la Alhambra. Si los muros del castillo rojo hablaran contarían historias de fantasmas y fantasmones, que se confunden con facilidad en nuestra vida política. No sé si lo del olvido de las cenizas de la pobre mujer tendrá que ver con la subida de las tarifas del cementerio de San José en 2024. Menudo compromiso es morirse, y encima resulta caro. Menos mal que muerto ya no te enteras de nada. ¿O acaso sí? Las colas de reclamaciones suelen estar llenas de zombis, mareados por la administración, y no digamos los congresos de los partidos, donde los líderes pretenden pastorear la voluntad de los afiliados y a través de ellos la de los ciudadanos, a los que nos llaman pueblo o gente o incluso hermanos sólo cuando les conviene. Que se lo digan a Pablo Iglesias, capaz de cargarse la izquierda española porque Yolanda Díaz le lleva la contraria. O a Pedro Sánchez, especie de ave fénix según sus libros, un superviviente de su propio partido. Ojalá seamos capaces de resurgir de tantas cenizas políticas. Como videntes, vemos fantasmas y cenizos.

IDEAL (La Cerradura), 14/01/2024

jueves, 28 de diciembre de 2023

Fantasmas

El señor Sánchez esperaba sentado en el sillón del Gobierno a que terminasen los preparativos de la cena de Nochebuena. Se sentía un poco melancólico, como solía ocurrirle en estas fechas. Su exsocio, Pablo Iglesias, que estaba muerto políticamente –el propio Sánchez había firmado su acta de defunción- se materializó ante él. “¡Feliz Navidad!”, le dijo jovialmente. “Bah”, contestó Sánchez. “¡Paparruchas!” “¿Las Navidades paparruchas?”, exclamó Iglesias. “No habrás querido decir eso, ¿no?” “Sí he querido decirlo”, respondió Sánchez. “¡Feliz Navidad! ¿Qué motivos tienes para ser feliz? Eres bastante pobre”. “Vaya, vaya”, replicó alegremente Iglesias. “¿Y qué motivos tienes para estar triste? Eres bastante rico”. “¡Bah!”, dijo Sánchez, “¿qué es para ti la Navidad sino la época de pagar facturas y no tener dinero, la época en que uno se encuentra un año más viejo y ni una hora más rico, la época de hacer balance y descubrir que doce meses de trabajo han resultado estériles y que el país está prácticamente en quiebra?” “Aún tienes tiempo de enmendarte”, le advirtió Iglesias. “¡Hoy te visitarán tres fantasmas!” “¿Además de ti?”, contestó Sánchez irónicamente. “¡Paparruchas!” Pero no había terminado de hablar cuando un fantasma cachas y barbudo hizo desaparecer a Pablo Iglesias y dijo: “Soy el fantasma de las Navidades pasadas. ¿Quieres guerra?” Fue cosa de treinta segundos, pues ante el estupor de Sánchez otro fantasma con gafas y el pelo peinado hacia delante, con aire de cura, le dio una colleja al fantasma del pasado gritando “competencias”, y aún más alto, “Cataluña”, y haciendo temblar las paredes del Palacio de la Moncloa, añadió: “¡Independencia!” Pero el señor Sánchez no perdía la sonrisa condescendiente. “¿Habré bebido demasiado ponche?”, pensó. Y esta vez la aparición se transformó en el fantasma de una mujer con cara de Blancanieves y ojos de bruja, que dijo: “Soy el fantasma de las Navidades futuras. Vete despidiendo de la presidencia del Gobierno”. “¡Coño!”, exclamó el señor Sánchez, “si eres clavada a Isabel Díaz Ayuso”. “Te has cavado tu tumba política”, dijo el fantasma que en verdad tenía toda la cara de la presidenta de la Comunidad de Madrid. Y en ese momento se derrumbaron las paredes del palacio, se abrió el suelo y el señor Sánchez se vio cayendo hacia un agujero en cuyo fondo había un ataúd –esto sí le dio miedo- que tenía la forma de un mapa de España. “¡No, no, de España, no!”, gritaba. Se pegó un buen porrazo y la tapa se cerró sobre su cabeza. Fue entonces cuando se despertó. Feliz Navidad.

IDEAL (La Cerradura), 24/12/2023

lunes, 4 de diciembre de 2023

A morder

La gente está que muerde. Por el precio del aceite, por ejemplo, como ese hombre que salió corriendo con una garrafa de cinco litros y les clavó los dientes a los guardas del supermercado, según informaba esta semana IDEAL. O como ese aficionado al fútbol que mordió a los policías que lo detuvieron en Iznalloz, nos contaba Carlos Morán, aunque por lo visto el chaval no tenía hambre de aceite, sino de cocaína. Me sorprende lo de los bocados, pero no tanto si uno atiende a la actualidad política. “Salid a morder”, dicen todavía algunos entrenadores de fútbol. Pero es que claro, en nuestra hermana Argentina han elegido presidente a un tipo, Javier Milei, que iba a los mítines con una motosierra; y en Países Bajos a otro, Geert Wilders, que parece el hermano pequeño del conde Drácula, el general Pinochet según la película de Pablo Larraín. Que gobierne la extrema derecha no es un dato que ya nos sorprenda en Europa. En Italia manda Giorgia Meloni; en Hungría, Viktor Orbán; en Finlandia y Suecia, formaciones extremistas son parte del gobierno; en Francia, Le Pen aventaja en las encuestas a Emmanuel Macron, y Alternativa por Alemania es ya la segunda fuerza en intención de voto en el país germano.  Por no hablar de España, donde Vox forma parte de los gobiernos autonómicos de Aragón, Murcia, Comunidad Valenciana, Castilla y León y Extremadura. Y, sin embargo, esto no es lo más llamativo, porque el Gobierno de España no existiría sin la colaboración necesaria de Carles Puigdemont, que está más a la derecha que la extrema derecha (fuera de España), y que ya ha avisado a Pedro Sánchez de que votará junto al PP una moción de censura si no cumple lo pactado. No han leído “Fausto”. (En fin, no han leído a secas, aunque les escriban libros que luego firman.) Lo que más asombra es la indignidad. Admitir que te chantajean e intentar explicar que eres una persona con ideología, el paladín del progreso y de una izquierda irreconocible. Todo sea por la familia. Así que no sorprende tanto que haya gente que muerda a la policía. Ni que en las próximas elecciones europeas el Parlamento se oscurezca. “No se negocia con secuestradores ni con terroristas”, decía en 2009 Mariano Rajoy. Lo dicen los artificieros cuando la bomba está a punto de estallar. La incongruencia política sólo alimenta el desencanto y la ira. Ese es el legado que dejan los oportunistas. Gente mordiendo en el Congreso y en la calle.

IDEAL (La Cerradura), 3/12/2023

lunes, 20 de noviembre de 2023

San Pedros

Estábamos preocupados por la quiebra de España y resulta que lo que va a caerse es la Alhambra por culpa del Tajo de San Pedro. Un cortado de 65 metros de alto cuyo vértice se encuentra ya a 22 de la Torre de la Alcazaba. ¿Se tratará, después de todo, de una metáfora sobre la deriva del país? La erosión, la lluvia y los movimientos sísmicos acercan el temible tajo a la colina de la Sabika, del mismo modo que los terremotos políticos han logrado que San Pedro Sánchez vuelva a la Moncloa. Pues la cosa va de santos y creyentes. De estar por encima del derecho positivo, de la mentira y la verdad, conmigo o contra mí. Cuenta la leyenda que la existencia del tajo se debe a la explosión de un polvorín, que es en lo que se ha convertido el Congreso, aunque nadie puede negar la legitimidad de un Gobierno sustentado en el voto favorable de 179 diputados y la disciplina de partido. ¿Quién osa levantar la voz? Lamentablemente, el autoritarismo nos ha adelantado ahora en España por la supuesta izquierda, donde parece haber más creyentes que en el Vaticano. Y el milagro de los panes y los peces lo ha logrado con siete votos Carles Puigdemont. Si fueran sólo treinta monedas de plata lo que va a recibir a cambio, no les dolería tanto el bolsillo a todos los españoles. Qué alegría poder pagar las facturas a cargo de los presupuestos del Estado. Los expertos tratan de consolidar el terreno del tajo de la Alhambra con bacterias que forman un conglomerado de arcilla, que es lo que asemeja la mayoría parlamentaria, amenazada por una legislatura inestable. ERC y Junts no se soportan, como tampoco Bildu y el PNV, pero he aquí que catalanes y vascos se han unido a los canarios con la argamasa de Sumar que, en la persona de Yolanda Díaz y traicionando a Podemos, le da unos besos a San Pedro Sánchez dignos del padrino. Hay que escribir otro manual, que podría titularse “Breviario de posturas e imposturas”. Una mezcla de “Cincuenta sombras de Grey” con meditación y autoayuda, que tal como anda el mundo editorial seguro que tendría mucho éxito. Va a ser curioso ver cómo se gestiona una política interior interesada con otra exterior contradictoria y casi inexistente, encabezada quizá por Puigdemont. Los equilibrios políticos son milagrosos e inexplicables. Espero que el Tajo de San Pedro no haga caer la Alhambra. San Pedro Sánchez ya ha demostrado que es capaz de cualquier cosa.

IDEAL (La Cerradura), 19/11/2023

martes, 14 de noviembre de 2023

Las dos Españas

Resulta grotesco asomarse a la actualidad política española y ver la batalla campal a la puerta de la sede del PSOE en Madrid, oír las llamadas a dinamitar el Estado de Derecho. Viajamos en el tiempo sin que la vergüenza asome a la cara de los hijos y los nietos de los que murieron en la Guerra Civil. Hay quien aspira, de hecho, a que haya otra guerra, y la libra en las redes sociales y en las calles de la capital de España, que se está volviendo un lugar desagradable para vivir, pues ha perdido la alegría y el espíritu de solidaridad y acogida que la caracterizaban, gobernada por unos dirigentes que, a la izquierda y a la derecha, no parecen tener verdadero interés en la ciudad, la comunidad o el país. Estando en el gobierno o en la oposición, los dos bloques son incapaces de llegar a acuerdos, pero se reprochan mutuamente que para gobernar en el ámbito estatal, autonómico o local tengan que apoyarse en los extremos. ¿Cabe otra posibilidad si entre los dos grandes partidos no hay entendimiento? ¿Les puede más el renacido odio de sus padres y abuelos? Pedro Sánchez se apoya en los partidos independentistas, nacionalistas y regionalistas porque no tiene otro remedio. Alberto Núñez Feijóo y sus barones se apoyan en Vox porque no tienen más remedio. Todos se detestan e interpretan el derecho según les conviene. En realidad, no respetan las instituciones que representan, ni la Constitución, ni al Rey ni al Estado. Es tal el esperpento que ha convertido a Puigdemont el prófugo en un árbitro que exige para formar gobierno una amnistía que supone que el Estado (que incluye al PP, al PSOE, a Pedro Sánchez, a Alberto Núñez Feijóo y al Gobierno de Mariano Rajoy, al Parlamento, al Rey y al poder judicial) se equivocó cuando aplicó las leyes vigentes y el artículo 155 de la Constitución. Es normal que la gente se manifieste por las calles de Granada y Madrid para expresar lo que piensa. Lo que no es normal es que esas manifestaciones acaben en violencia que es espoleada y no condenada por determinados dirigentes y partidos políticos. Se ve que por muchas leyes que aprobemos al respecto, en España no hay memoria. Lo que hay es una rabia visceral que no va a borrar una ley de amnistía por mucho que nos empeñemos. Sobre todo, cuando su objetivo no es resolver los problemas que llevan enquistados tanto tiempo, sino los beneficios personales de Sánchez y Puigdemont.

IDEAL (La Cerradura), 12/11/2023

lunes, 6 de noviembre de 2023

Plurinacionales

En España, a mucha gente le molesta que se hable de nación de naciones o de monarquía plurinacional, pero son términos más comunes en nuestra historia y en nuestra literatura de lo que pueda parecer a primera vista. Forman parte de ese conjunto de temas que actualmente no se abordan sin algún tipo de censura o autocensura, como Transición, monarquía, dictadura y Guerra Civil, y que demuestran la fragilidad de nuestra aún joven democracia. También es verdad que, en nombre de la democracia, se han utilizado y mezclado conceptos y pervertido su sentido por causas finalistas, como autogobierno, derecho a decidir, autodeterminación, respeto a las minorías, condiciones de la democracia, y que en muchos casos escapan a la idea de democracia misma. Y los términos nación o nacionalidad, claro, en según qué contextos vacíos de contenido. Al parecer, algunos de los problemas que ha tenido nuestro Estado siguen enquistados, y no somos capaces de reconocer y aceptar las diferencias del otro. Sin embargo, casi nadie duda ya de las bondades de nuestra pertenencia a la Unión Europea, que tiene entre sus lemas fundamentales la unidad desde la diversidad, y que recoge en sus tratados fundacionales el reconocimiento de los hechos diferenciales y las singularidades políticas y fiscales de algunos territorios españoles que, por cierto, no se encuentran solamente en el continente europeo, caso de Canarias o de Ceuta y Melilla. Hay que recordar que dentro del marco constitucional vigente hay territorios con un estatus jurídico propio, tanto desde el punto de vista de sus instituciones como, fundamentalmente, desde el punto de vista fiscal. Así podríamos distinguir entre las comunidades autónomas de régimen común de los territorios forales, País Vasco y Navarra, con convenio y concierto propios pactados con el Estado. Es decir, dentro de la Constitución española de 1978 ya están reconocidas las singularidades territoriales de una manera específica. ¿Podría tener Cataluña un tratamiento especial, como País Vasco y Navarra? Yo creo que sí, pero también Andalucía, Galicia o Baleares. Porque, ¿les van a condonar parte de la deuda pública a todas las comunidades autónomas, como al parecer ha pactado para Cataluña el ministro de la Presidencia en funciones, Félix Bolaños, con Oriol Junqueras mientras esperan el sí de Puigdemont? ¿No será mejor aprobar un nuevo sistema de financiación del que se beneficien todas las autonomías? Nuestros políticos ganarían mucho si explicaran los problemas reales del país a los ciudadanos sin recurrir a la demagogia y los afrontasen más allá de la propia conveniencia. Ese es el peor nacionalismo.

IDEAL (La Cerradura), 5/11/2023

lunes, 11 de septiembre de 2023

Intérpretes

Se ve que muchos columnistas y políticos españoles son magistrados del Tribunal Constitucional frustrados, pues todos parecen conocer los límites de la Constitución española de 1978, cuando no los conocían bien ni los mismos constituyentes. La Transición democrática y la evolución del Estado autonómico han sido, en buena medida, un proceso de ensayo y error, pero hay quien piensa que el poder constituyente no agota la voluntad del pueblo, que permanece vigilante. Tenemos más vigilantes en los medios que en el Banco de España, aunque no los hay por lo visto en el Ministerio de Asuntos Económicos, donde no se han olido que Arabia Saudí estaba dispuesta a comerse Telefónica. “Es una prueba de la confianza en las empresas y en la economía de España”, se ha apresurado a decir el ministro Félix Bolaños, pero más bien es otra prueba de la voracidad del país saudí, dispuesto a maquillar los crímenes de la dictadura comprando jugadores, equipos de fútbol o empresas de telecomunicaciones. Como Yolanda Díaz ha corrido a maquillar al prófugo de Waterloo, que sigue negando la Constitución. Se habla de una nueva ley de amnistía, pero nadie sabe el contenido. ¿Qué es, exactamente, lo que se está atacando o defendiendo? ¿El sistema democrático? ¿El derecho de gracia del artículo 62? En el Congreso de los Diputados se van a hablar todas las lenguas españolas, lo que quizá contribuya a que nos entendamos. Porque se ve que, en estos momentos, sólo Pedro Sánchez y Carles Puigdemont tienen las cosas claras, más el segundo que el primero, que suele cambiar de opinión sobre las cuestiones más importantes del Estado. “El Estado soy yo”, parece pensar, como pensó el propio Puigdemont. El problema de ser comprensivos con quienes se saltan la ley es que puedes llegar a creer que tienes derecho a saltártela, que no es lo mismo que interpretarla. La Constitución regula un procedimiento de reforma precisamente para frenar las insurrecciones permanentes o las interpretaciones discrecionales de quienes creen representar los verdaderos intereses del pueblo, sea el español o el catalán, que son parte de la misma nación constituyente, nos guste o no. Más importante sería preocuparnos de que no se rompa la confianza entre gobernados y gobernantes, y no tratar a los ciudadanos como el objeto de una continua manipulación retórica. Si la democracia se vacía de contenido, los ciudadanos no creerán en la democracia. Ahora dicen que los vikingos asaltaron el Capitolio por temor a una invasión de extraterrestres. Espero que no los haya en el Congreso. Aunque necesiten intérpretes.

IDEAL (La Cerradura), 10/09/2023