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lunes, 18 de julio de 2022

El espacio

Mientras nuestros políticos se pelean en el Congreso de los Diputados por la economía de guerra del presidente Pedro Sánchez, el telescopio James Webb nos muestra que somos muy poquita cosa en un universo donde las galaxias chocan entre sí a velocidad de vértigo. La nebulosa política no es nada si la comparamos con la Nebulosa del Anillo del Sur, que es una nube de gas en expansión que rodea a una estrella moribunda a una distancia de 2.000 años luz de la Tierra. Son cifras que no se tienen en la cabeza, como tampoco los 3.500 millones de euros que el Gobierno pretende recaudar con los nuevos impuestos a las entidades financieras y a las compañías eléctricas, mientras anuncia bonos en el transporte y nuevas ayudas sociales. ¿Obedecerán las grandes empresas la prohibición de repercutir las cuotas de estos impuestos en los precios de los servicios que venden a los ciudadanos? Los 13.700 millones de años que han pasado desde el Big Bang no son nada si pensamos en la deuda pública española. Sobre el déficit tampoco solemos echar cuentas, pero tiene consecuencias prácticas en las economías domésticas. Tras la crisis que tanto negó José Luis Rodríguez Zapatero, con el gobierno de Mariano Rajoy y Cristóbal Montoro al frente del Ministerio de Economía y Hacienda, la necesidad de cuadrar las cuentas públicas llevó a la declaración de una amnistía fiscal y a convertir la Agencia Tributaria en una especie de engendro caníbal que se guiaba por objetivos de ingresos e incentivos salariales para los inspectores, como cualquier empresa, y no por los derechos y garantías del contribuyente. Lo explica muy bien el documental “Hechos probados”, de Alejo Moreno, que relata el calvario judicial que ha sufrido Agapito García, quien ha encabezado durante años la lista de deudores a la Hacienda Pública española, otra medida –la publicación de la lista de morosos- de dudosa legalidad. “Los impuestos son lo que pagamos por tener una sociedad civilizada”, se lee en la puerta del agencia tributaria americana. Y algo así podríamos poner en la puerta de la AEAT o incluso del Congreso de los Diputados, añadiendo la coletilla: “O no”. ¿Cómo se verá España con el telescopio James Webb? Nuestro espacio político es tan amplio que ha permitido al Gobierno aprobar la Ley de Memoria Democrática con el apoyo de Bildu, lo que ha hecho que muchos se rasguen las vestiduras, aunque no se hayan molestado en leer el texto. Pedro Sánchez se ha convertido en un presidente estratosférico.

IDEAL (La Cerradura), 17/07/2022

domingo, 15 de diciembre de 2013

España no somos todos


La desfachatez del Gobierno ha llegado a la Agencia Tributaria. Ya nos había enseñado que hay unos contribuyentes mejores que otros, y que los mejores son los defraudadores, las infantas o esos tesoreros que llevan y al mismo tiempo no llevan la contabilidad del Partido Popular, como con la claridad mental que le caracteriza ha explicado el presidente Mariano Rajoy. A este Gobierno no le gusta que se reforme la Constitución española, pero obvia el mandato que la norma fundamental establece de que todos contribuyamos al sostenimiento de los gastos públicos según nuestra capacidad económica. Si esto es así, ¿por qué se necesitan cargos de confianza en la AEAT? ¿Por qué no son siempre los altos cargos de la Administración funcionarios de carrera? No hay que ser inspector de Hacienda para imaginar por qué se considera necesario elegir a estos cargos. El ministro Cristóbal Montoro dice que los medios que le critican luego van a verle para solucionar sus deudas. ¿Les está amenazando el señor ministro? ¿Se le ha olvidado la protección de datos de los contribuyentes? La voluntad política se demuestra en los detalles, en el modo de gestionar la Administración pública y en otras afirmaciones grandilocuentes: “La suspensión de la autonomía está prevista en la Constitución”, ha afirmado el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso. Tal como ha manejado el Gobierno “el problema regional”, Artur Mas ha visto el cielo abierto para plantear la consulta a los ciudadanos. Pues ¿quién quiere formar parte de España con un gobierno como éste? ¿Quién va a hablar de solidaridad entre todos los españoles cuando estamos bajo un Gobierno que cree en las diferencias de clase? Salta a la vista que para Mariano Rajoy y sus ministros hay unos españoles mejores que otros, y desde las filas populares nos tienen acostumbrados a oír tonterías sobre los andaluces, los catalanes o quien se tercie. Cierto es que Artur Mas es un dirigente tan incompetente como Mariano Rajoy, pero al menos sabe aprovecharse de la nula iniciativa de éste. Obviamente, en Cataluña van a votar a favor de la independencia, que es en realidad una consulta sobre la propia dignidad. Muchas personas que la tienen hace tiempo que hicieron sus maletas. Para que luego los veamos acudir hipócritamente a los funerales de Nelson Mandela, quien, sin embargo, sí sabía muy bien quién era. Porque la identidad no tiene nada que ver con la piel, el territorio, la lengua o el reparto de los recursos públicos. La estupidez no tributa a Hacienda.
IDEAL (La Cerradura), 15/12/2013

domingo, 3 de noviembre de 2013

Difuntos

Hasta hace pocos años, la celebración de Hallowen en España era algo exótico. Más bien, el Día de Difuntos estaba reservado para visitar las tumbas de los familiares en el cementerio y arreglarlas un poco, y no era raro ver a una mujer limpiando la lápida plumero en mano, barriendo y colocando las flores como si se tratase del salón de casa. “Para que estés más a gusto, Paco”; me la imaginaba yo pensando. “Que hasta muerto hay que estar limpio y guapo”. De hecho, hay quien trata a los muertos como si estuvieran vivos –quizá porque te escuchan pacientemente, en un silencio sepulcral-, y en algunos países de Hispanoamérica no es raro llevarles la comida al cementerio o incluso cantarles canciones u organizarles una fiesta, como la que el Ayuntamiento de Granada les ha aguado a los organizadores del Palacio de Congresos. Lo raro ahora, sin embargo, es no salir disfrazado y con una calabaza en la mano, con lo que cada vez nos parecemos más al jinete de Sleepy Hollow, que, como saben, no tenía cabeza. Pero es de lo que se trata, y para eso están los maratones de películas de zombis y vampiros en algunas cadenas de televisión. Aunque para asustarnos nos basta ver el telediario, donde cada vez asoman más políticos buscando al fantasma del trabajo, de la sanidad o de la educación, los tres espíritus que nos prometieron un futuro mejor. Mientras, las grandes entidades financieras, que no necesitan máscara –ya se la ponen nuestros responsables públicos-, tienen un 80% más de beneficios que el año pasado, gracias al dinero de los contribuyentes españoles, que son accionistas fantasmas y pobres de solemnidad. Pero no pasa nada, por suerte tenemos el Día de Todos los Santos, que viene justo antes del de los Difuntos. ¿Hemos encendido alguna vela por el futuro del país? Cristóbal Montoro, que parece salido de una película de vampiros, dice que “la gente ya empieza a notar la recuperación”. Obviamente, se refiere a Emilio Botín y otros cuantos, que han preparado el guión de la superproducción “La sangre de España”, en la que los protagonistas acuden al Palacio de la Moncloa para tratar de revivir el cadáver del país vertiendo sobre sus cenizas las cifras del paro. De hecho, Montoro ha dicho también que es “un entregado al cine, un devoto”. Dios mío, después de arruinar a los directores españoles, lo mismo lo ficha Tim Burton para interpretar a Ichabod Crane: después de encontrarse con el fantasmal jinete, el pobre perdió la cabeza.


IDEAL (La Cerradura), 3/11/2013