domingo, 8 de mayo de 2016

La colada

En el Ayuntamiento de Granada, los partidos que estaban en la oposición han dado una lección de democracia. PSOE, Ciudadanos, Podemos e Izquierda Unida han llegado a un acuerdo para lograr un cambio de gobierno e investir como nuevo alcalde a Francisco Cuenca. Y no es verdad que se trate de “un gobierno de extremistas”, como se ha apresurado a proclamar el PP, sino que las circunstancias extremas que este partido ha propiciado requerían el acuerdo del resto de las fuerzas políticas, que representan la voluntad de la mayoría de los granadinos (64.000 votos, frente a los 39.000 del PP). Porque los que quiebran la democracia son los que toman decisiones arbitrarias y se creen que ellos mismos son la ley, ya sea la electoral o la que rige la contratación en la Administración pública. El caos lo crean quienes creen personificar una ciudad, un país o unos valores y tratan de imponerles a los demás su forma de pensar. “La voluntad arbitraria de los despachos” es la que ha llevado a José Torres Hurtado y a Isabel Nieto al juzgado, ha quebrado las arcas municipales y ha convertido la marca Granada en un sinónimo de corrupción, que no de ciudad inteligente. Y los que con su gestión lo han logrado son los verdaderos antisistema, que no están en la izquierda ni en la derecha, sino mirándose el ombligo, por lo que no aportan a la sociedad seguridad institucional y jurídica. La expresión de la democracia son los acuerdos que alcanzan quienes piensan de manera diferente. Y eso es una garantía no sólo procedimental, sino del propio Estado democrático. Lo mismo debería haber ocurrido en España. El cáncer de la política y de las instituciones democráticas es el clientelismo, que fomenta la mediocridad, la discrecionalidad y las asimetrías sociales. Cuanto más clientelismo hay, menos desarrollo económico y social. Y no es una casualidad que España esté en la cola de los países desarrollados europeos, Andalucía en la cola de las comunidades autónomas y Granada en la de las ciudades españolas. Cuanto más plural es un gobierno menos clientelar será. Y a eso debemos aspirar en los Estados democráticos. A que los gobiernos se dejen llevar únicamente por programas electorales, no por políticas sectarias. Y la primera responsabilidad es de los ciudadanos, que cuando nos miramos en el espejo electoral debemos pensar en el sentido de nuestro voto. Porque en esto se parece la política a la colada y las convicciones a las camisas: para que estén siempre limpias, hay que mudarlas.

IDEAL (La Cerradura), 8/05/2016

domingo, 1 de mayo de 2016

Candidatos

Si Mariano Rajoy fuera consecuente, debería dimitir como candidato del PP a la presidencia del Gobierno; y también Pedro Sánchez como candidato del PSOE; y Pablo Iglesias como candidato de Podemos; y Albert Rivera como candidato de Ciudadanos, y todos los candidatos que han encabezado las listas electorales en las pasadas elecciones. Porque resulta que los ciudadanos que votamos confiamos en las capacidades de uno u otro, y han demostrado que son incapaces de llegar a un acuerdo de gobierno, por lo que mucho más incapaces serán entonces de presidirlo. Y si no saben llevar a término una negociación dentro de su propio país, ¿lo van a hacer en el contexto europeo? Así que los despedimos. ¿Cómo, que no podemos despedirlos? Según los criterios que ellos mismos activa o indolentemente han propiciado en la legislación laboral, eso daría lugar en cualquier empresa a un despido procedente. Se lo dicen a nuestros jóvenes y a los que quieren jubilar antes de tiempo: “No has alcanzado los objetivos”. Y no los han alcanzado los candidatos de los partidos, a pesar de su ego y del exceso de testosterona. Porque esa es otra. ¿Por qué casi todos son hombres? Estoy seguro de que si al menos la mitad de los candidatos fueran mujeres, ya tendríamos presidenta del Gobierno. Pero ahora tenemos que aguantarlos predicando durante dos meses más, cuando ya han demostrado durante cuatro que su reino no es de este mundo. Deberían irse a la calle, sí, pero no a pegar carteles, que ensucian y nos recuerdan la pifia electoral, sino de vuelta a casa. Y sin indemnización por despido ni nada que se le parezca. Es más, deberían devolver el sueldo de diputados que tan generosamente les hemos pagado durante esta legislatura efímera los españoles. Porque el dinero público no es para sufragar un juego de tronos. Y tampoco un juego de máscaras. En el parlamento las obras teatrales no hacen a la sociedad mejor, y este país se está desintegrando por boca de unos personajes que carecen de la virtud mínima que deberíamos exigirles: la honradez intelectual y política. ¿Y para qué sirven los partidos? Si los ciudadanos no podemos tomar estas decisiones porque el voto es representativo, deberían tomarlas las organizaciones políticas que nos proponen estas cabezas de cartel. ¡Que les corten la cabeza!, gritaría la Reina de Corazones en “Alicia en el País de las Maravillas”. Y eso es lo que parece España: no un Estado democrático, sino un Estado de partidos. Que ruede la pelota.

IDEAL (La Cerradura), 1/05/2016

domingo, 24 de abril de 2016

Dinero

Vistos los resultados de la legislatura más efímera de la democracia española, sus señorías han hecho buena la definición de Posada Herrera sobre el perfecto diputado: “Comer con el Gobierno, pasear con la oposición, dormir fuera de casa y no estudiar por parte alguna, porque el saber sí ocupa lugar”. Ni siquiera Miguel de Cervantes, encarnado por el actor Manuel Tallafé, ha podido remediarlo, tal vez porque su sentido del humor rozaba el ridículo, aunque sí que ha hablado por el pueblo cuando les ha reprochado a los diputados que él había escrito el Quijote en tres días y ellos llevaban tres meses para llegar a un acuerdo. La realidad es que Cervantes escribió el Quijote a pesar de la vida que llevaba, porque las obras maestras de la literatura universal se han escrito siempre en contra de algo, a pesar de algo –miseria, insatisfacción, vicio, abandono, debilidad-, que es todo lo contrario a una vida burguesa en la que los intelectuales coquetean con presidentes, expresidentes y el papel cuché. Y en esto se parece la literatura a la política. Miguel de Cervantes fue poeta, novelista y dramaturgo, pero también soldado, contable y recaudador de impuestos, y quizá por eso escribiera: “Dos linajes solos hay en el mundo, como decía una agüela mía, que son el tener y el no tener; aunque ella al de tener se atenía; y en el día de hoy, mi Señor Don Quijote, antes se toma el pulso al haber que al saber: un asno cubierto de oro parece mejor que un caballo enalbardado”. Y se ve que las cosas no han cambiado mucho en quinientos años. El poderoso caballero Don Dinero es el que hace la política en España, el que mueve el mundo empresarial, el que contamina también la vida judicial. El presidente de Ausbanc, Luis Pineda, en prisión por extorsión, se dedicaba presuntamente a chantajear a empresarios y entidades financieras con la ayuda inestimable de Miguel Bernad, secretario de Manos Limpias. Mientras, invitaba a jueces y magistrados a dar conferencias en el el Foro de la Justicia –otro eufemismo sarcástico-, los mismos jueces y magistrados que le enjuiciarían llegado el caso, si es que alguien se atrevía a denunciar. Porque los directivos de las entidades financieras solían pagar con un dinero que no era suyo. Ya sabemos que “cuidados acarrea el oro, y cuidados la falta de él”; pero no tenemos ninguno con el dinero de los ciudadanos. ¿Unas nuevas elecciones? Con Cervantes o sin Cervantes, parece que nos sobra el tiempo y el oro.

IDEAL (La Cerradura), 24/04/2016

domingo, 17 de abril de 2016

Corruptos

Al parecer, el Ayuntamiento de Granada está gobernado corruptos –uno, dos, algunos, bastantes, ¿diecisiete?-, y hemos tenido que soportar la vergüenza ajena de la detención del alcalde, José Torres Hurtado, y de la concejala de Urbanismo, Isabel Nieto, que manifestaba a quien quisiera escucharla su “poco apego a la política”, que ha resultado ser sincero, pues se ve que ella y el alcalde no estaban ahí para hacer política, sino dinero. Primero era un secreto a voces, después una realidad judicial, y ahora se ha convertido en un sainete, de los muchos que llevan por toda España la marca del PP. Lo que haría falta es que hubiera ahora una dimisión en bloque de todo el equipo de gobierno local, y de todos los que han defendido su gestión, e incluso los votantes que lo han mantenido en el Ayuntamiento durante tantos años deberían mirarse la mano. Porque según la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) de la Policía Nacional, esta trama de corrupción urbanística llevaba funcionando a pleno rendimiento durante varias legislaturas. El procedimiento era simple, como informaba IDEAL esta semana: desde el Ayuntamiento de Granada se avisaba a los empresarios cómplices de que se iban a recalificar unos terrenos; los empresarios los compraban a buen precio, y luego, una vez hecha la recalificación, a pasar por caja. ¿Una caja personal o una caja del partido? Viendo lo que ha ocurrido en otras partes de España, habría que preguntárselo al presidente del PP en Granada, Sebastián Pérez, que quizá debería dimitir también, como todos los que se han llenado la boca condenado la corrupción y negándola en su partido. Porque tenemos elecciones a la vuelta de la esquina, y tendrán la caradura de presentarse. ¿Cómo pueden excusarse en el secreto de sumario? Y los partidos de la oposición en el Ayuntamiento tienen una magnífica oportunidad para demostrar que están para algo. Tiene que haber una moción de censura. Sin excusas. Y sin pensar en los resultados electorales. Porque si no también se convierten en cómplices, o al menos en cooperadores necesarios de que los corruptos sigan en el poder. Y son también corruptos los que trabajan o colaboran con corruptos y hacen la vista gorda en cualquier ámbito, desde la economía a la cultura. Así que no nos quejemos más de la mala suerte de Granada. Los responsables tienen nombre y apellidos. Esos que llaman chalados a quienes los denuncian y se quejan de detenciones ilegales, aunque las haya autorizado un juez.

IDEAL (La Cerradura), 17/04/2016

domingo, 10 de abril de 2016

Género

El lenguaje estructura el pensamiento, pero si atendemos al nuevo Plan de Igualdad de Género de la Junta de Andalucía los profesores de los institutos y colegios andaluces deben formar por decreto a analfabetos integrales. Así, profesores y alumnos están obligados a sacrificar la gramática, la sintaxis, la lógica, la eufonía y la economía lingüística y las normas de la Real Academia Española, que prescriben el uso del masculino genérico para evitar las repeticiones innecesarias. Y todo para construir un discurso ideológico que no merece ese nombre, pues nos acerca más a los primates que al ser humano. Por ahí se empieza. Repitiendo machaconamente “los andaluces y las andaluzas” o “población andaluza” en vez de simplemente los andaluces, donde la mayoría de las mujeres se entienden incluidas sin mayor problema. Porque quien crea las diferencias, quien discrimina y menosprecia a las mujeres y a los hombres y a los hermafroditas son quienes fuerzan el uso del lenguaje hasta el ridículo. Si yo pienso en los andaluces por un lado y en las andaluzas por otro, los estoy yuxtaponiendo, incluso enfrentado. Igual que cuando diferencio a los alumnos de las alumnas o a los padres de las madres. Lo peor es que este infralenguaje contamina ya todos los ámbitos, políticos, periodísticos y universitarios. Incluso hay escritores que utilizan este lenguaje sexista, con lo cual incumplen el mínimo exigible a cualquier escritor, que es saber escribir correctamente, que no es lo mismo que utilizar un lenguaje políticamente correcto, que suele ser una expresión antónima de inteligencia, retórica o dialéctica. Y hay que decirlo claramente: quienes lo utilizan y lo promueven no merecerían aprobar el bachillerato. Y podría ser el resultado de este plan de nombre rimbombante y tremebundo: convertir a la “población andaluza” en personas ignorantes. ¿Cómo extrañarnos entonces de las caricaturas constantes que salen en televisión sobre los andaluces y lo andaluz? ¿Cómo podemos quejarnos de que se hable de Andalucía como de una tierra inculta, cuando, históricamente, ha sido lo contrario? Medidas como ésta, aunque se elaboren con la mejor intención, sólo indican que no nos respetamos, y fomentan los comportamientos que se pretenden impedir. La igualdad y el respeto se promueven desde la cultura, con otras iniciativas valiosas como las del Centro Andaluz de las Letras y los planes de fomento de la lectura. Desde aquí animo a los profesores afectados a que ejerzan la libertad de cátedra, derecho constitucional que impide las imposiciones ideológicas de cualquier tipo en la actividad docente, empezando por las de las Administraciones públicas.

IDEAL (La Cerradura), 10/04/2016

domingo, 3 de abril de 2016

Huellas

La literatura es un viaje en el tiempo, un diálogo con quienes fuimos, quienes somos y quienes seremos, y eso lo sabía muy bien mi amigo José Luis Serrano, que en el prólogo de Zawi escribía: “En todo caso, en la historia aprendimos que ellos, los muertos, somos nosotros, los encarnados, y que nosotros seremos vosotros, los por nacer libres e iguales, y que vosotros seréis pronto ellos, los muertos, es decir, nosotros”. En esta novela, José Luis trazaba un gran personaje, Nosotros, que nos mostraba la fundación del reino de Granada y cuántos podemos ser. Me acuerdo mucho de José Luis en estos días en los que sufrimos las consecuencias del fanatismo, y cuando lo releo me parece escuchar su voz cálida y grave, siempre con un punto de ironía, explicándonos las cosas que creíamos entender. Como escritor, como profesor, como investigador, articulista o conferenciante, él engrandecía nuestra cultura, el lenguaje y el pensamiento, que son nuestra verdadera herencia, lo que explica lo que somos y también, si cuidamos ese legado, se lo explicará a nuestros hijos. Cuando hoy se habla de guerra de civilizaciones o de culturas, se echa de menos a personas como José Luis Serrano, capaces de celebrar un triunfo electoral citando a Alhamar el rojo, el primer rey nazarí, que cuando vuelve de ayudar a los cristianos en la conquista de Sevilla y es aclamado por el pueblo, responde: Wa lâ galibun Îlâ Allah (“Sólo Dios es vencedor”). Pero otra forma de traducir esta expresión, decía José Luis socarronamente, es: “Aquí no gana ni Dios”. Algo que quizá serviría para definir la actual situación política española, con un Parlamento que también parece en funciones, como el propio Gobierno. Sin embargo, él volvía a darle la vuelta a la frase y añadía: “Sólo el pueblo es vencedor”. Porque estaba convencido de que, antes o después, esto es lo que terminaría ocurriendo. En un texto escrito en el año 2015, José Luis contaba cómo había sobrevivido a un accidente aéreo producido en el aeropuerto de Granada en 1992. “El avión se dejó caer, golpeó la pista y se partió en dos. Todavía me pregunto si tuve mala suerte (por el accidente) o buena suerte (por sobrevivir)”; escribía. Y explicaba que, después de este hecho traumático, ya no le gustaba viajar. “Todo pasa, pero de todo queda huella”, decía. Yo creo que José Luis tuvo suerte en aquel accidente. Y también la tuvimos todas las personas que lo hemos tratado y leído. Porque todo pasa, sí. Pero hay personas que dejan huella.

IDEAL (La Cerradura), 3/04/2016

lunes, 28 de marzo de 2016

Penitentes

Mientras la Unión Europea traiciona los valores democráticos por un puñado de dinero y la mayoría de los ciudadanos nos lo hemos gastado esta semana viajando o viendo procesiones, resulta un consuelo saber que hay gente dispuesta a sacrificar tiempo, recursos y relaciones familiares para marcharse a Grecia y atender a los refugiados. Personas como Isabel, que indignada por la actuación de las autoridades comunitarias, es capaz de ponerse en la piel de esas personas que mueren a la puerta de nuestras casas, aunque queramos alejarlos unos cuantos miles de kilómetros más, hacia Turquía y el fin del mundo. “¡Yo podría ser uno de ellos!”, exclama. “Ese hombre podría ser mi marido y esos niños mis hijos”. Y ni corta ni perezosa decide montar un punto de acogida en Grecia para las familias con la sola ayuda de un grupo de amigos y una pequeña ONG, Olvidados (http://www.olvidados.org). Me acuerdo de Isabel en estos días, cuando hay tanta gente manifestando públicamente su fe. Porque eso es lo que se supone que hacen, aunque algunos la confundan con la cultura y el folclore. Pero hay que tener mucha fe para abandonar a tu familia durante un mes y atender a las familias que no conoces. Fe en Dios y en la naturaleza humana. “Mis hijos entienden que hay otros niños y otras familias que necesitan ayuda para poder tener acceso a las mismas comodidades que ellos tienen”, me cuenta Isabel. “Su aportación es dejar que su madre se vaya, compartir algún juguete pequeño que esos niños puedan transportar en largas caminatas. Darles zapatillas, ropa de abrigo… No les dan las cosas que les sobran, sino que le dan a su madre lo que ellos mismos necesitan para compartirlo con otros niños”. Por eso, Isabel dice que se trata de un proyecto familiar. Porque la apoyan su marido y sus hijos, que son los que facilitan que ella pueda viajar. ¿Podría trasladarse este planteamiento a la gran familia europea? No, si la manera de asumir nuestra responsabilidad es pagar a otros países para orillar aún más el problema. Con el acuerdo entre la Unión Europa y Turquía, los refugiados han pasado a ser detenidos dentro de campos de concentración. Las imágenes de hombres, mujeres y niños luchando por la supervivencia son las imágenes de la pasión. Mientras unos tienen que jugarse la vida para sobrevivir, a otros les basta con salir a la calle para perseguir sus sueños. Luego está la gente como Isabel, capaces de transformar la realidad con sólo proponérselo. De este modo resucitaremos.

IDEAL (La Cerradura), 27/03/2016