Mostrando entradas con la etiqueta Ayuntamiento de Granada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ayuntamiento de Granada. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de mayo de 2026

Oposiciones

Teniendo en cuenta las informaciones que se publican sobre los presuntos amaños de oposiciones y otros tejemanejes de la Policía Local en Granada, no me extrañaría que se iniciara una campaña para no pagar las multas que los agentes ponen a los ciudadanos. La exigencia del respeto a la autoridad y la ley implica su cumplimiento, pero vivimos en un país en el que parece ser una costumbre aplicarlas en el propio beneficio. En las noticias se alternan las crónicas judiciales con los sucesos sobre agresiones a funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, y es un flaco favor el que le hacen los policías corruptos al resto. Como si de una guerra civil se tratase, los agentes locales deben dividirse en bandos si quieren tener alguna posibilidad de ascender en el escalafón, una práctica común también entre los pandilleros que se disputan el control de las calles. Que el poder de esas facciones haya sido alimentado por los gobiernos sucesivos del PP y el PSOE en el Ayuntamiento de Granada, nos da la medida del sectarismo y la cortedad de miras que suelen tener nuestros responsables públicos, acostumbrados a administrar las organizaciones políticas y las instituciones municipales como si fueran un cortijo. El “estás conmigo o contra mí”, se convierte así en la esencia de la actividad institucional, lo que tiene consecuencias en las políticas sociales, económicas o culturales, pues no hay ámbito que no se vea contaminado por el belicismo que ha resultado ser la verdadera maldición de los españoles. Según informa Pilar García-Trevijano en IDEAL, los presuntos apaños en las oposiciones a la Policía Local también se habrían producido en los municipios de Guadix, Santa Fe o Pinos Puente, y la jueza instructora del caso ha pedido a la UDEF que investigue el uso de información privilegiada, lo que se infiere de las conversaciones de los agentes investigados con concejales del Ayuntamiento de Granada. ¿Y qué decir de que quien fuera edil de Seguridad Ciudadana por el PP compartiera un grupo de WhatsApp con los policías denominado KGB? Todo, por lo visto, para recabar información contra el PSOE, cuyos policías afines utilizaban el mismo modus operandi contra el PP, aunque según la UDEF preferían las llamadas de voz con la exconcejala de Seguridad del PSOE. Si no fuera tan grave, tanta incoherencia y pobreza mental darían risa. Quizá habría que incluir un tema sobre la historia de las ideas políticas en las oposiciones a la Policía. Y ya puestos, que fuera también exigible para poder firmar un acta de concejal.

IDEAL (La Cerradura), 10/05/2026

lunes, 19 de mayo de 2025

Bulos

Dicen las malas lenguas que fue la malafollá granaína la que se extendió por la red para provocar un colapso y el apagón general. Veinticinco segundos antes del cero eléctrico, algún vecino se concentró para parar la vida nacional, aunque la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha afirmado que la hecatombe se inició a las 12:32 horas y 57 segundos en una subestación eléctrica de Granada. Milongas. Fue la maldición de un descendiente de Chorrojumo, cabreado por que se llevaran la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial a La Coruña. Ya se sabe lo que dicen en el Sacromonte: “Dios te podrá quitar la vida y los jueces los bienes, pero lo que nadie podrá quitarte es la malafollá que tienes.” Lo podría haber dicho la ministra, pues la realidad es que todavía se desconocen las causas de la avería eléctrica, como le han reprochado el Ayuntamiento y la Diputación de Granada. Al menos, ya han dejado de decir que podría tratarse de un ciberataque. En la sociedad de la información, abundan las medias verdades, las mentiras enteras, los bulos para aturdir a los ciudadanos. Prefieren que pensemos en el Apocalipsis que en la incompetencia y la corrupción política. En una atmósfera desquiciada es difícil distinguir la mentira de la verdad. Para ello, lo mejor es centrarse en lo concreto. Por ejemplo, que el Ayuntamiento de Granada ha nombrado jefe de estudios de la Escuela de la Policía Local a un subinspector detenido varias veces y acusado de malos tratos a su mujer y a sus hijas. No es un chascarrillo de la película “Loca academia de policía”, sino una decisión incomprensible, como denunciaba Jesús Lens en IDEAL. Un cargo de libre designación, para más inri, lo que nos da una pista de la idea de la justicia de quienes han efectuado el nombramiento, aunque desde el consistorio se alegue que no había otro destino posible para el funcionario. En las redes sociales hay demasiada gente que echa espuma por la boca, pero la violencia más nociva es la que se practica en la intimidad familiar. Si somos tan vulnerables a la manipulación y a la persuasión en los medios, más lo somos en el ámbito doméstico, donde hay quien practica el chantaje afectivo. Y lo peor que pueden hacer los responsables públicos es dar la impresión de que toleran este comportamiento. El silencio equivale a aquiescencia, pero si hablamos de violencia machista hay silencios que terminan en un funeral. Y eso sí que tiene malafollá.

IDEAL (La Cerradura), 18/05/2025

lunes, 17 de marzo de 2025

Necesidades

La mujer barre concienzudamente la zona alrededor del árbol. Se esfuerza en que quede limpia del barro que ha formado la lluvia con la tierra de la base. Al principio, no entiendo por qué. Se trata de un árbol situado en la esquina entre la calle Gran Vía y la cuesta del Hospicio, en la plaza del Triunfo. Sólo al acercarme me doy cuenta de que tiene sus pertenencias al pie del árbol, una maleta y algunas bolsas de plástico y que hay comida y otros objetos colgados de las ramas. La mujer ha plantado su casa en el árbol o ha encontrado un refugio temporal bajo el árbol allí plantado. Justo al lado hay una fuente de agua potable, lo que supone indudablemente una ventaja. La mujer, de unos cincuenta años, parece estar embarazada. ¿La protegerán las ramas por la noche del frío y el agua? ¿Le servirá de algo vivir al lado de la Subdelegación de Gobierno de Granada? Nuestros países tienen que pensar ahora en defenderse de sus enemigos, no tanto en políticas sociales. ¿Estará preocupada esta mujer por el futuro de la guerra de Ucrania? ¿La habrán dejado pasar la noche allí? Creo que a la mujer hoy sólo le preocupa mantener limpia esa parte del dominio público, aunque lo necesite para uso privado. ¿Querrá el Ayuntamiento cobrarle una tasa por ocupación? Todo eso lo pienso mientras cruzo la Gran Vía y paso de largo, como hacemos todos los viandantes, demasiado atareados. La mayoría ni siquiera mira a la mujer con curiosidad, aunque se trate de una imagen insólita. Los mendigos son habitantes silenciosos, casi siempre de paso en busca de un rincón más cálido, un soportal o un cajero, algunos dan un paso más y se construyen una chabola en algún solar, como había hecho el hombre desalojado por la Policía Local esta semana del antiguo Cuartel de Automovilismo. Mientras tanto, en el Ayuntamiento se discutía en el pleno sobre las investigaciones del amaño de oposiciones en el cuerpo. Y, como es costumbre, nadie asumió la responsabilidad. El PP y el PSOE, bajo cuyos mandatos se dirigió la organización como si se tratase de la familia Corleone, se dedicaron a escenificar una discusión de patio de colegio. “¡Y tú más!” Nuestros ediles no sienten la necesidad de justificar su actuación, y les basta una mayoría para pasar página. Y me acuerdo de la mujer barriendo la parcela del árbol, de dominio público. Lo mismo haría un buen papel limpiando también a conciencia el Ayuntamiento.

IDEAL (La Cerradura), 16/03/2025

lunes, 3 de marzo de 2025

Machotes

Desde que Donal Trump ganó las elecciones en USA y personajes como Elon Musk y Steve Bannon hacen el saludo fascista (que nunca ha sido romano), han vuelto los machotes. Siempre han estado ahí, pero ahora se quitan la máscara democrática. En las casas, en las empresas, en los bares, en la policía, en los ayuntamientos. “¿Quién manda ahora?”, parecen decir. “Si Trump hace lo que le da la gana en el mundo, yo puedo hacer también lo que quiera aquí”, que es cualquier sitio. Frente a tanto gallo dispuesto a enarbolar la motosierra, no ayuda la cultura del enfrentamiento fomentada por ciertos sectores de la derecha y la izquierda y del propio Gobierno de España, que traza líneas rojas y no parece tener en cuenta a los millones de ciudadanos que no le votaron en las últimas elecciones. Pedro Sánchez ha acusado a Alberto Núñez Feijóo de ser un “colaboracionista” de la extrema derecha mundial, a lo que el PP ha contestado que el presidente del Gobierno está vendido a Rusia. ¿Dónde está el sentido común? Así no vamos a ninguna parte. Sólo lograremos que aumenten las simpatías por la extrema derecha y dar crédito a ese discurso tan arraigado en parte de la población de que “sólo ellos se preocupan por los problemas de la gente”. Ya lo estamos viendo en Alemania, donde muchos votantes prefieren ser amnésicos y cometer viejos errores, los mismos que están cometiendo algunos países, empeñados en volver a 1938, la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Es lo que solemos hacer en España, reviviendo conflictos más domésticos, pero igualmente sangrientos. Frente a esa actitud, hay que poner en valor la cultura del pacto, la colaboración institucional y entre los gobiernos locales, autonómicos y estatal. El Ayuntamiento de Granada no puede funcionar como un cortijo, donde según gobierne el PP o el PSOE se nombre a un jefe de la policía local u otro, lo que fomenta el enfrentamiento entre las facciones del cuerpo, el nepotismo y el amaño de oposiciones, como se ha revelado estos días. El enfrentamiento político llevado también a una organización que tiene encomendada la defensa y protección de los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos, y que debería estar dirigida por una persona independiente, sin ninguna afinidad política o personal. En la calle se dice que la corrupción y el clientelismo han existido siempre, pero es fácil pasar de la resignación a la rabia y convertirte en un machote, ese miembro del sexo insignificante, al decir de Ambrose Bierce.

IDEAL (La Cerradura), 2/03/2025

lunes, 24 de febrero de 2025

Ciudades culturales y sostenibles

Con relación al cambio climático, solemos movernos entre la realidad y la impotencia. Como hay gobiernos que niegan la mayor porque no están dispuestos a cambiar su modelo energético, hay ciudadanos que optan por la resignación, pues creen que no pueden hacer nada para remediarlo, o piensan que es algo que trasciende ya su vida, una tarea que corresponderá o afectará a sus hijos en un mundo que ellos ya no conocerán. Es triste este pensamiento, una herencia nefasta, muy relacionada con el “carpe diem” en el que está instalada buena parte de esta sociedad. Lo mismo pasa con la educación y la cultura, que parecen formar parte del pasado, pues no existen si no pueden cuantificarse con una estadística o un algoritmo, si el resultado no logra un titular, una fotografía y una alerta en las pantallas donde están abducidos nuestros jóvenes, aunque se encuentren en una clase de la universidad. ¿Podemos vivir en ciudades y viviendas ecosostenibles? ¿Sería posible hacerlo en Granada o Málaga, por ejemplo, donde la vivienda es inasequible para la mayoría de la población porque se ha apostado descaradamente por el turismo? Tampoco el desarrollo de la cultura por parte de nuestras instituciones se basa en la inversión en el producto o la industria local, sino en la importación de marcas de museos reconocidas internacionalmente o en la compraventa de eventos como los Goya, que para un fin de semana están muy bien, pero no para apoyar a las empresas culturales locales. A la gente le gusta ver a sus actores y actrices favoritos desfilando por la alfombra roja del Palacio de Congresos de Granada o por el Festival de Málaga, como a las cadenas hoteleras ver completa la lista de reservas y a los restaurantes cómo los famosos se meten hasta en la cocina. Beneficios para hoy, réditos en las redes sociales de una marca que es la ciudad, que se consume en la efervescencia. Granada, Málaga, Sevilla y Córdoba, mundialmente conocidas por su patrimonio cultural e histórico, están entre las diez ciudades europeas más contaminadas por dióxido de carbono, debido al tráfico motorizado. ¿Es posible establecer zonas de bajas emisiones, como exige la normativa europea, sin cambiar el modelo de ciudad? Yo me imagino una Granada que recupera la Vega y a las instituciones apoyando, consolidando e internacionalizando las empresas y las iniciativas culturales granadinas. Hay que pasar de lo general a lo particular, sí, pero también de lo particular a lo universal. Es otra forma de sostenibilidad, aunque no forme parte del espectáculo.

IDEAL (La Cerradura), 23/02/2025

lunes, 10 de febrero de 2025

Trabajo y circo

Mientras se discute la reducción de la semana laboral, 242.000 personas se han quedado sin trabajo en España durante el mes de enero, 3.855 sólo en Granada, según informaba Mercedes Navarrete en IDEAL. Sin embargo, nunca ha habido tantos afiliados a la Seguridad Social, y como siempre hay quien ve el vaso medio lleno y quien lo ve medio vacío. También hay quien directamente se lo ha bebido. Los empresarios destacan que es la mayor destrucción de empleo en los últimos 16 años, y que en Granada a las empresas cada vez les resulta más difícil mantener sus plantillas o contratar a trabajadores por medidas como la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la reducción de jornada o las nuevas subidas de las cotizaciones, que son, sin embargo, aplaudidas por los sindicatos, que demandan mejorar la calidad del empleo y los servicios públicos para procurarlo. En Granada, que depende de la agricultura, el comercio y la hostelería, gran parte del empleo es estacional, y por tanto, inestable. Finalizadas las campañas agrícolas y navideñas, muchos trabajadores con contratos temporales se van a la calle. ¿Se puede cambiar el modelo productivo? Con esta realidad, parece una quimera hablar de una economía basada en la inteligencia artificial o en la actividad cultural, buques insignia de una ciudad que anda sin embargo en la miseria, a pesar del relumbrón de los premios Goya. Con 3,3 millones de euros se pueden financiar muchos servicios sociales. “No sus preocupéis, que no pasa nada. Que son los premios Goya. Y vamos a ver a Richard Gere, y a Bardem y la Penélope, y van a cantar los Morente. Y vamos a estar muy agustico y salimos por la tele”, decía un lector en la edición digital del periódico. Quizá haya que prestar atención a los comentarios de las noticias y no sólo a los titulares que nos ofrece la alfombra roja. Esta semana también se ha rodado en el mirador de San Nicolás un episodio de la serie “The Walking Dead”, por lo que hemos podido ver por el Albaicín a los muertos vivientes, además de los habituales muertos de hambre, que piden limosnas a los turistas. Vaya, me ha salido la malafollá granaína. Con la alegría que da presumir de ciudad en las pantallas nacionales y de todo el mundo. Y es que el trabajo puede ser una bendición o una maldición, y sólo le preocupa a quien no lo tiene. A falta de pan, demos al pueblo el circo. Así cayó el Imperio Romano, que asoma bajo las calles de Granada.

IDEAL (La Cerradura), 9/02/2025

lunes, 28 de octubre de 2024

Vivienda

La relación de los jóvenes con la vivienda retrata de la peor manera el Estado social, que se supone que es la gran conquista de nuestras democracias. En una sociedad en la que a todas horas se nos bombardea con publicidad y se nos alienta a un consumo desaforado, la mayoría no sólo no puede plantearse la compra de un estudio o un apartamento, sino tampoco un alquiler, como no sea compartido. Nuestros jóvenes no entienden que el acceso a la vivienda constituya un derecho constitucional y que, al mismo tiempo, la cruda realidad les recuerde que no tienen ningún derecho. Consuela un poco que el Gobierno tome la iniciativa para blindar la vivienda pública con la colaboración de las comunidades autónomas, limitar el precio de los alquileres o promover un fondo europeo para la vivienda. De hecho, sería un acierto que la Unión Europea se implicara en facilitar la independencia de los jóvenes en todos los países miembros con ayudas al alquiler, lo que fomentaría una idea social y democrática de Europa, como la ha fomentado el programa Erasmus. Pero, mientras tanto, es también importante que tomen medidas las corporaciones locales, que son las más cercanas a los problemas del ciudadano, y en ese sentido hay que aplaudir el acuerdo del Ayuntamiento de Granada con la Caja Rural para facilitar la contratación de hipotecas. Que se financie el 95% del importe de la compra de una vivienda no debería ser una noticia. Debería eliminarse la limitación legal para poder financiar el 100%. Ya no estamos en los tiempos de las hipotecas basura, y a los fondos buitre, que acaparan la mayor parte del parque inmobiliario, no les afectan estas limitaciones. Más allá de la legitimidad jurídica, los Estados europeos tienen hoy un problema de legitimación social. Y si las políticas públicas no son efectivas, los ciudadanos, por mera impotencia, empiezan a prestar atención a los partidos políticos populistas y extremistas, como estamos comprobando en los resultados de las últimas elecciones, dentro y fuera de España. Y aquí juegan un papel muy importante las empresas. Sin la colaboración entre entidades públicas y privadas sería imposible que saliera adelante un proyecto como la capitalidad cultural de Granada, pero es también un camino a seguir para cubrir las necesidades básicas de los ciudadanos. “Living Granada” es un buen lema. La vivienda es donde habitamos, y se refiere además a nuestro modo de vivir. Las ciudades y los países deben ser lugares donde todos, a pesar de nuestras diferencias, podamos habitar.

IDEAL (La Cerradura), 27/10/2024

lunes, 30 de septiembre de 2024

Monopoly

Lo de la estación de tren en Granada es como una partida de Monopoly –la más larga que he visto- en la que el Ministerio de Transportes, el Ayuntamiento de Granada y los vecinos de los barrios de los Pajaritos, Rosaleda, la Chana y Bobadilla se ven forzados a reinventar una y otra vez el futuro de la ciudad. Lo curioso es que ese futuro va cambiando desde hace veinticinco años, como si cada curso asistiéramos a una nueva temporada de “Stranger things”. Vino Óscar Puente a desayunar con el periódico IDEAL bajo el brazo y revolucionó al personal, que ya ve pisos, un centro cultural y un parking en el suelo del ferrocarril. “Veo muertos”, decía el niño de la película “El sexto sentido”, que es lo que tienen algunos ministros, que ven lo que nadie ve. ¿Cuántos turnos pierde uno si cae en la casilla de Renfe? Lo que más me gusta es el “ánimo constructivo” con el que acudimos a las reuniones en el Ministerio de Transportes, que ha resultado ser el Ministerio de la Magia de Harry Potter. ¿Será otra de las virtudes de Óscar Puente? La gente andaba preocupada con figurar en su lista negra y lo que tenía era una libreta con proyectos para integrar el tren en Granada. Hasta la alcaldesa Marifrán Carazo se ha puesto contenta. “Es un proyecto para la ciudad y tiene que ser beneficioso para sus ciudadanos. Quiero agradecer la flexibilidad del ministro y su equipo”, ha dicho, y por un momento hemos soñado vivir en un país donde lo normal es la colaboración institucional. El caso es que el Monopoly tiene unas reglas que los jugadores terminan adaptando según les interesa. Normalmente, el que lleva la voz cantante es el que maneja la banca, que vende también las casas y los hoteles para cobrar peajes y que suele hacer trampas. ¡Qué casualidad que siempre tenga los billetes de 500 euros! La compañía dueña de la marca hace ediciones especiales del juego, y quizá podríamos aprovechar la inercia inversora para proponer un “Monopoly Granada City”, donde podría comprarse desde la estación de trenes hasta la Alhambra. De hecho, ya hay una edición del juego dedicada a Granada, aunque sin duda se ha quedado obsoleta. ¿Veremos culminado el proyecto realmente en 2031? Es la pregunta que se hacen melancólicamente algunos de nuestros abuelos, la misma que se hacían cuando todavía no tenían nietos. Pero no desesperemos. Quizá esta vez construyamos algo de verdad. Cojamos una carta de la suerte.

IDEAL (La Cerradura), 29/09/2024

lunes, 19 de febrero de 2024

Batallas

En un contexto mundial en el que se teme la vuelta de Donal Trump a la presidencia de Estados Unidos y Vladimir Putin no tiene reparos en declarar en busca y captura a la presidenta de Estonia, algunos analistas aconsejan a Europa y a países despistados como España prepararse para la guerra. Una guerra en la que ya estamos inmersos, pero que todavía se ve lejana en el sur de la Unión Europea. No tanto en Alemania, que va a destinar el 2% del PIB a Defensa, algo respaldado por la mayoría de la población. El canciller alemán, Olaf Scholz, habla de la necesaria colaboración entre los países europeos para aumentar la producción de armas y no depender de Estados Unidos y de la OTAN, de la que Trump puede prescindir. Porque bajo el paraguas americano, podíamos permitirnos ser pacifistas, pero al parecer esos tiempos se han acabado. En España, sin embargo, esto es una quimera, cuando ni siquiera podemos dotar de medios a la Guardia Civil, que se enfrenta en inferioridad de condiciones a los narcotraficantes, y donde apenas se ha prestado atención y respeto a los dos funcionarios asesinados en Barbate. ¿Podemos imaginar nuestro papel en una guerra convencional contra los rusos? Nuestros gobernantes se declaran contrarios a la guerra y no están dispuestos a aumentar el gasto militar, aunque entre bambalinas se comportan como el Padrino con sus adversarios políticos. Son capaces de aplastar a sus rivales sin ningún escrúpulo, pero no de saltarse las normas impuestas por lo políticamente correcto. Si no fuera porque pertenecemos a la Unión Europea y Josep Borrell es el responsable de Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, España sería un cero a la izquierda en la política internacional. Ya lo somos en muchos aspectos, porque aquí nos van más las batallas de mentiras y los estadistas brillan por su ausencia. Nuestras guerras son más modestas, y en Granada la batalla se sitúa en la Zona Norte, donde los trabajadores de la Rober han decidido suprimir el paso de las líneas 5, N5 y N6 en el tramo entre Joaquina Eguaras y Sánchez Cotán por el lanzamiento de piedras contra los autobuses. La alcaldesa ha pedido refuerzos para proteger a los conductores, mientras el PSOE, por boca de Paco Cuenca, señala que “hay que reducir a los agresores, que están muy identificados”. ¿No somos capaces de garantizar los servicios públicos? Según Ambrose Bierce, una batalla es el método de desatar con los dientes un nudo político que no se podía deshacer con la lengua.

IDEAL (La Cerradura), 18/02/2024

martes, 21 de marzo de 2023

Las canas de Cuenca

Leo el periódico en una cafetería y pienso que al alcalde de Granada, Paco Cuenca, no podrá achacársele falta de iniciativa ni de empeñarse en transmitir ilusión por un proyecto de ciudad, aunque tenga que enfrentarse a su partido en el Gobierno por la sede de la Agencia de Supervisión de la Inteligencia Artificial o marcarse un baile en TikTok en el balcón de su casa, al borde del vacío. Se ve que le puede más su amor a Granada, esa especie de bendición y maldición al mismo tiempo que le cae a quien nace o vive aquí. Pero “¿por qué el alcalde tiene tan pocas canas?”, me pregunta una amiga sacándome de mis ensoñaciones. “Pues no sé”, le digo. “La verdad es que tiene pocas para los malos ratos que le debe dar el cargo”. “Lo mismo los compensa con alegrías”, dice mi amiga. Aunque en precampaña electoral y con la deriva actual del Gobierno de la nación, las alegrías pueden ser pocas. Sin embargo, lo que ocurra a nivel estatal no debería influir tanto en el ámbito local. Miro la taza de café y pienso que, en España, la política parece un experimento de vasos comunicantes. ¿Hay que castigar al alcalde por lo que hacen el presidente del Gobierno o sus socios de coalición? Después de los últimos esperpentos municipales, ¿ha demostrado Paco Cuenca ser un buen alcalde? Quizá debería haber soltado más lastre y cortado por lo sano con algunos trileros de la política municipal y pecar de menos afán de protagonismo. “Cuenca pone al mundo mirando a Granada”, dice el eslogan socialista. Las ciudades, como las personas, imprimen carácter, y a veces es difícil sobreponerse. “Quiero irme, quiero quedarme”, nos decimos, porque Granada funciona como un imán que te atrae y te repele. Por eso la ciudad exporta artistas al mismo tiempo que los atrae de todas partes del mundo, ya se instalen en la capital o en ese reino de la bohemia en el que se ha convertido la Alpujarra. “¿Tú crees que se tinta el pelo?”, me dice de nuevo mi amiga, ahora que yo estaba pensando en el resurgir del reino chico de Boabdil. “Entonces no se le vería ninguna”, contesto. “A no ser que se tinte sólo una parte para parecer más natural”, dice ella. Levanto la vista del periódico para darle un sorbo al café y veo la Sierra, imponente y nevada todavía. Quién sabe. Lo mismo fallan los pronósticos y Paco Cuenca siga peinando canas en el Ayuntamiento.

IDEAL (La Cerradura), 19/03/2023

lunes, 12 de diciembre de 2022

Goteras

Con la ansiada lluvia también llegan las goteras, como las que han aparecido en la sede de la Agencia de Supervisión de la Inteligencia Artificial que ya casi habíamos puesto en funcionamiento en Granada antes de la decisión del Gobierno, que se ve que toma las decisiones relacionadas con la descentralización administrativa en clave electoral. La política no tiene nada que ver con la objetividad, y nuestros políticos se han acostumbrado a tomar decisiones e incluso a legislar por un mero interés personal, que ni siquiera coincide con el del partido o el de la ideología que defienden. Pero se echa en falta que al menos a nivel local todos los partidos e instituciones hagan piña frente a decisiones manifiestamente injustas, y no que haya quien escarbe en la miseria pensando ya en las próximas elecciones municipales, donde no creo que haya que ponerle la cruz al actual alcalde de Granada, Paco Cuenca, que tiene toda la razón en cabrearse, sino a aquellos que ya suelen llevar la cruz a cuestas, no en sentido espiritual, sino con esa malafollá característica que inunda más que las borrascas. No sabe Pedro Sánchez lo que ha hecho, porque la malafollá granadina es más despiadada que el beso de la muerte de la Cosa Nostra. Resulta cansino esto de quejarse de las infraestructuras, las inversiones, la sevillano dependencia política y demás, pero no se puede justificar lo injustificable. Lo peor del asunto no es ya que no se elija a Granada como sede de la agencia, sino la falta de transparencia en las decisiones políticas, en cuestiones locales y en otras de mayor transcendencia como las reformas legislativas que afectan a los derechos fundamentales y al ejercicio de los derechos políticos que este Gobierno se ha propuesto llevar a cabo a toda prisa pensando precisamente en la inminencia de unas elecciones. De lo general a lo particular y de lo particular a lo general no se puede hacer política de esta forma tan chapucera, pervirtiendo el interés público. La manera de proteger la dignidad política no es modificar la legislación a la propia conveniencia o a la de aquellos que la han trasgredido a sabiendas. No me extrañaría que pronto viéramos una campaña para proteger los derechos del político maltratado, aunque sólo sea por el voto de los ciudadanos. Quizá lo siguiente sea reformar la ley electoral. En el cómic en que se ha convertido España pelearán un algoritmo artificial coruñés contra un malafollisqui granadino. ¿Y el sentido común? Pasemos página.

IDEAL (La Cerradura), 11/12/2022

lunes, 5 de diciembre de 2022

Compulsivos

En tiempos de crisis económica hay una sobreabundancia de posibilidades para convertirnos en compradores compulsivos. El Black Friday, el Ciber Monday o los Días de Oro traen de cabeza a las economías domésticas. La gente se pasa medio día cribando las ofertas, otro medio comprando y el siguiente arrepintiéndose de la compra hecha, pues ha encontrado en otra web el mismo producto más barato. ¡Será por ofertas! Con lo fácil que es esperarse tranquilamente al momento en que necesites algo, si es que este llega, pues necesitar, necesitar, necesitamos poco. Pero cómo resistirse a los escaparates, a las luces en las que no dudan en despilfarrar el presupuesto los ayuntamientos, a la nostalgia, ahora que llega la Navidad, convertida en una fiebre de consumo hasta el día de Reyes. Mientras tanto, los hackers han atracado el Consejo del Poder Judicial y el Ministerio de Hacienda, robando los datos de todos los contribuyentes. ¿Empezaremos a recibir mensajes con chantajes masivos? ¿Nos encontraremos con desagradables sorpresas en el banco? Me sorprende que no se hable de este tema, cuando significa que los delincuentes disponen ahora del NIF, dirección, número de cuenta y de todo lo necesario para contratar en nombre de cualquier ciudadano. Si votáramos por vía electrónica quizá le interesase a alguien. Sin embargo, en estado de guerra, aún hay quien utiliza el correo tradicional. Ya son seis cartas bomba las que se han recibido en España en objetivos ligados a la guerra contra Rusia, como el Centro de Satélites de la Unión Europea (SatCen) de la Base de Torrejón de Ardoz o la sede del Ministerio de Defensa. ¿Son los medios con los que nos atacan? En este contexto, debe darles risa a los enemigos de las democracias el espectáculo que dan nuestros diputados en el Congreso, con trifulcas propias de los patios de colegio en las épocas más oscuras de la infancia, con machotes y machotas que compiten para averiguar quién puede decir el insulto más grueso. ¡Menuda palabrota! Se lo pienso decir a la profe. Pero ¿dónde está la profe? La gente empieza a creer que tiene que protegerse por sus propios medios de la violencia verbal reinante, como ese anciano de 86 años que pretendía entrar con un cuchillo oculto en el bastón en el Ayuntamiento de Granada. ¿De quién quería defenderse? El acoso político puede ser tan persistente como el acoso publicitario, y tan endeudada como las economías domésticas parece estar nuestra democracia. Tenemos más cosas que vigilar además de nuestras cuentas bancarias.

IDEAL (La Cerradura), 4/12/2022

lunes, 24 de octubre de 2022

Solidaridad

Mientras la subida de los precios de la energía por la invasión de Rusia a Ucrania provoca que algunas empresas energéticas aumenten sus beneficios y el valor de sus acciones, los hosteleros de ciudades como Granada ven cómo se triplica el importe de sus facturas de la luz, lo que significa su ruina. “Nosotros no podemos subir los precios”, explican, “porque los clientes dejarían de venir”. Piden al gobierno bonos eléctricos, y que el Ayuntamiento prorrogue la bonificación de las tasas por aprovechamiento del dominio público, no las licencias por inicio de actividades económicas. Lo mismo que se crea un impuesto específico para las empresas energéticas se podría bonificar la factura de la electricidad de las empresas de hostelería. Una medida que puede parecer razonable, aunque en la práctica suponga discriminar o privilegiar a determinadas empresas, y que tendría más sentido quizá si atendiéramos básicamente al nivel de renta. Se grava a las empresas que tienen beneficios extraordinarios y se baja la tributación a las que obtienen menos y que se ven abocabas al despido de trabajadores o al cierre. Esto, que parece de sentido común cuando hablamos de empresas, no lo es sin embargo cuando nos referimos a personas físicas a secas, pues chocamos con la simplificación del discurso sobre si es bueno o malo subir los impuestos. Gravar a las grandes fortunas o los grandes patrimonios se tilda de demagógico. ¿No resulta más bien demagógico establecer estas diferencias? ¿Quién está detrás de las empresas? La protección empresarial y la protección social deberían ir de la mano, y para eso hay que atender a criterios de capacidad económica: quien más gana, contribuye más; y se recibe según las necesidades. En eso consiste la solidaridad. Y a nivel territorial implica que las comunidades autónomas más ricas deben contribuir más a un arca común que redistribuya la riqueza entre los territorios más pobres. Para ello, obviamente, sería necesario que instituciones y ciudadanos acepten unos principios básicos que, de hecho, ya están recogidos en la constitución. ¿Por qué en España, entonces, cada comunidad va por un lado, cada partido por su calle, y cada sector por su cuenta? ¿Qué tipo de Estado quieren, no el social y democrático de derecho? Los que piden una bajada de impuestos argumentando que el dinero está mejor en el bolsillo de los ciudadanos se están refiriendo a su propio bolsillo. No creen en realidad en una administración pública que, como su nombre indica, debe administrar lo que es de todos, a lo que contribuimos todos.

IDEAL (La Cerradura), 23/10/2022

lunes, 5 de septiembre de 2022

Loterías

Mientras los dirigentes europeos nos avisan de que se acabó (nuevamente) la época de la abundancia, en nuestra bandeja de entrada se acumulan los mensajes que nos anuncian que somos propietarios de fortunas fabulosas, fondos inmobiliarios o nos proponen inversiones en bitcoin o empresas de rentabilidad garantizada. En tiempos de incertidumbre nos hacemos el cuento de la lechera, después de habernos fundido en el verano todo lo que habíamos ahorrado encerrados por la pandemia. Si hubiera una centésima parte de verdad en esos mensajes tendríamos dinero suficiente para vivir varias vidas, y por eso la gente sigue cayendo en timos y estafas, por miedo a esa incertidumbre, ambición y deseo de dinero fácil, alentados por la sociedad de consumo y el viejo sueño de poder vivir sin trabajar. ¿Limitará también el presidente del Gobierno la subida de los tipos de interés de las hipotecas? ¿Impedirá con otra bajada selectiva del IVA la ruina familiar? Sería mejor asegurar por decreto-ley que nos toque al menos una vez la lotería primitiva o la nacional, que a fin de cuentas depende de una sociedad estatal adscrita al Ministerio de Hacienda, ya que éste no se da prisa en abonar las declaraciones negativas del IRPF. ¡Queremos el bote! ¡O si no que se boten! ¡O si no queremos unas nuevas elecciones para votar! Lo que hacen los juegos de palabras. Uno se va entusiasmando y pasa de bajar los impuestos a eliminarlos, como quiere Isabel Díaz Ayuso, otra persona que suele vivir en un dudoso equilibrio entre la ficción y la realidad. Menos mal que en el Ayuntamiento de Granada tienen las cosas claras y se han centrado en exprimir a la que entienden que es la mayor industria granadina: el turismo. El problema es que la mal llamada “tasa turística” es en realidad un impuesto, para cuya creación no tiene competencias la corporación local. Así que antes de anunciar reuniones con los empresarios para ver a dónde se destina el dinero recaudado, habría que convencer a la Junta de Andalucía para crearlo, como en Cataluña o Islas Baleares. Otra opción sería hablar con el Gobierno del Estado, para que lo incluya en la Ley Reguladora de las Haciendas Locales como un impuesto potestativo para los ayuntamientos, idea que cedo sin necesidad de contraprestación. Lo demás es como jugar a la lotería, esa bendición que no nos sirve de nada hasta que nos toca. Aunque sí es otra forma de recaudar. Ha llegado el mes de septiembre y vuelven a abrirse las apuestas.

IDEAL (La Cerradura), 4/09/2022

lunes, 20 de junio de 2022

Capitales

No debería ser noticia la ampliación y el crecimiento en pasajeros del aeropuerto de Granada, que ha cumplido cincuenta años, pero la relación de esta provincia con el transporte es un misterio sin resolver, pues nadie se explica que la ciudad con el monumento más visitado de España continúe tan mal comunicada. Las noticias sobre las nuevas líneas de avión, de tren o las autovías vuelven a repetirse en un eterno retorno, pero no cambia la predisposición al aislamiento de una ciudad que en ciertas facetas parece más bien ensimismamiento, conformismo, ausencia de iniciativas. Si pensamos en términos políticos, si algo ha significado el gobierno de Juanma Moreno en la Junta de Andalucía ha sido el cambio del eje de influencia político y geográfico andaluz, que ha pasado de Sevilla a Málaga, quizá porque en esta ciudad se ha seguido el ejemplo de su alcalde Francisco de la Torre, de cuyo pragmatismo Elías Bendodo y el presidente de la Junta han tomado buena nota. Se trata de algo más que ideología, y por eso los mensajes que en la campaña electoral tratan de despertar el miedo al azul o al rojo tienen poca transcendencia. Según el CIS, Juanma Moreno es actualmente el líder político más valorado en Andalucía, y todo parece indicar que presidirá la Junta durante otros cuatro años en mejor o peor compañía según sea el número de escaños que obtenga el PP. En términos político-futbolísticos, sólo falta que el Málaga ascienda y desbanque al Betis y al Sevilla. ¡Ay, el Granada! ¿Estará la política ligada al fútbol? ¿Un Granada de segunda implica un ayuntamiento de segunda y una ciudad en la división de plata? La gente sufre de verdad con su equipo, y como quien mira el horóscopo para decidir cómo va a sentirse durante la semana, hay aficionados que asocian su suerte a la clasificación del club en la tabla, que en el caso del Granada CF ha pasado de aspirar al mantenimiento de la categoría al hundimiento en la última jornada. Yo creo que es porque el club no es granadino, sino chino. O lo es la empresa propietaria, Wuhan DDMC Football Club Management Co., Ltd., y su presidente, Rentao Yi. ¿Se puede volar desde el aeropuerto de Granada a Wuhan? ¿Cómo viene a nuestra ciudad este hombre? ¿Tiene una avioneta privada? Menos mal que ahora podemos elegir entre viajar en tren o en autobús a Málaga, que quizá termine siendo la capital política andaluza. La cultural, que no futbolística, podría serlo Granada.

IDEAL (La Cerradura), 19/06/2022

lunes, 4 de abril de 2022

Tapas

El alcalde de Granada quiere acabar con las tapas gratis, pues son alta gastronomía. Menudo sacrilegio. Porque gratis no son, ya que pagas la bebida, y según la ciudad a la que vayas esta puede costarte un ojo de la cara. En esta ciudad no, lo que compensa un poco la malafollá reinante, que suele verse también en la hostelería. “¿Quiere usted una tapa, con la inflación disparada al 10%? ¿Le doy también un riñón?” Granada, Sevilla, Córdoba y Málaga se alían para atraer turistas, pero luego se pelean para que se queden a dormir. Prefieren que sean extranjeros y con un alto poder adquisitivo. No podemos pagar el recibo de la luz, pero no podemos renunciar a unas cañas. ¡Con tapa! Que se las cobren a los turistas. El carné de granadino sería un buen invento para la hostelería. Desde que Manuel Fraga acuñara el eslogan “Spain is different”, nuestro país no ha cambiado mucho, y sigue vendiendo las playas y el sol, el flamenco y el esquí. Granada vende la Alhambra y la puesta de sol más bonita del mundo, aunque su mejor embajador continúa siendo Federico García Lorca, que decía que en esta ciudad eran muy bonitos el cielo y el suelo y que lo peor era el entresuelo. ¿No es eso malafollá? Los hosteleros desean que nos quitemos por fin las mascarillas, y Vox y Ciudadanos lo han pedido esta semana en el Congreso. “Paso a paso”, dicen desde el Ministerio de Sanidad, como si fuera un anuncio de la Semana Santa, que se espera por el sector turístico como un maná. ¿Se cumplirán las cifras de la prepandemia? “Spain is beautiful and different. Visit Spain”, decían los carteles de la época. Y lo mismo podría decirse de Granada. Que África no empieza en los Pirineos. ¿Saben ya los suecos que aquí no se cazan leones y que las mujeres no van vestidas de gitana? Los extranjeros pensaban que las mujeres llevaban un puñal en la liga, y que todos los días había procesiones. Ahora los puñales se llevan al Congreso, y si te descuidas te los clavan por la espalda. Pedro Sánchez creía que esta semana iban a recibirlo con vítores después de lograr que la Unión Europea reconozca efectivamente que España es diferente, al menos en lo que al consumo de energía se refiere. Pero cuando llegan los recibos, no hay consuelo que valga. Salvo vivir en Granada y poder tomarte una cerveza con su tapa. ¡Ay, las cosas que dicen los alcaldes! Granada is different.

IDEAL (La Cerradura), 3/04/2021

lunes, 14 de febrero de 2022

Alegría

Los recelos de la gente ante la nueva normalidad se revelan en las calles, donde todavía hay mayoría de mascarillas, aunque ya no tengamos la obligación de llevarlas en espacios exteriores. Tanto se nos ha recomendado su uso que nos cuesta desprendernos de este nuevo apéndice que nos permite escondernos y protegernos de encuentros desagradables. La gente prefiere ahora el anonimato, no saludar necesariamente aunque viva en una ciudad tan pequeña en la que cada calle es un barrio. Pero hay quien celebra el cambio con euforia, y con la cara descubierta te mira condescendientemente si continúas tapado hasta las orejas. No paran de sonreír, porque durante el tiempo que llevaban mascarilla han aprovechado para arreglarse la boca, y son miles los que propagan la buena nueva de la ortodoncia. Pero no sólo han hecho su agosto los dentistas. A pesar de la inflación, ya nos venden el resurgir de las relaciones sociales, económicas y políticas. ¡Viva la fiesta! El presidente Pedro Sánchez presume de que ya somos mileuristas, e incluso en el Ayuntamiento de Granada parece que se van a aprobar por fin los presupuestos municipales. Dicen las malas lenguas que el alcalde, Paco Cuenca, está feliz, porque podrá seguir con su campaña personal a cara descubierta. Como si fuera algo malo bailar una escena de “Cantando bajo la lluvia” cuando inaugura un parque en el Zaidín. ¡Saltemos entre los chorros de agua de la fuente! ¡Respiremos el aire puro de la nueva política! Una felicidad inmortalizada en una fotografía de Pepe Marín para IDEAL. La alegría de nuestros políticos es contagiosa, y no sólo seremos la cuna de la inteligencia artificial, sino que viajaremos por fin en Ave para desarrollar por todo el país un nuevo modelo productivo basado en el conocimiento nazarí. Lo mismo los vemos competir en la Copa del Rey de Baloncesto. Un partido entre grupos políticos estaría bien para dirimir conflictos sociales y personales. En la Carrera de la Virgen uno se va cruzando con jugadores que saltan y gritan antes de atacar el aro. Parece una escena de “Bolonia Boogie” (Anagrama), la última novela publicada por Justo Navarro, donde seguimos las investigaciones del comisario Polo, habitante de la Gran Granada: “When I say stop, don´t move, and when I say get it, every body mess around! Boogie-woogie!”. ¡A bailar todo el mundo! Son tiempos de alegría, aunque al quitarnos la mascarilla nos descubramos un poco más viejos y más miopes. ¿De verdad eres tú? Cómo nos gusta inaugurar obras públicas y ver bailar al alcalde.

IDEAL (La Cerradura), 13/02/2022

lunes, 20 de diciembre de 2021

Navideños

Con la Navidad puede ocurrir como con la política: pasas por una fase de negación (“¡alcalde satánico!”), otra de ira (“¡eres un desequilibrado!”), negociación (“venga, vamos a aprobar los presupuestos, aunque no nos salgan las cuentas)”, depresión (“¿otra vez voy a hablar de Cataluña con mi cuñado?”) y, por último, de aceptación (“es una vez al año, hombre, el partido es tu única familia”). Luego, uno se da un paseo por la ciudad y, cruces invertidas aparte, se da cuenta de que para no sucumbir a las tentaciones de las fiestas y los regalos tendría que apagar todos los aparatos electrónicos y autodecretarse un confinamiento voluntario, aunque los precios hayan subido un 47%. Porque en estas fechas van a convivir los contagiados por la covid-19 y por el espíritu navideño. ¿Quién ganará la batalla para ocupar las mesas de los restaurantes y de las casas familiares? Se ve que vivimos en una sociedad que no acepta situarse en un punto medio, y ni las autoridades quieren hablar de restricciones, a pesar de que vuelva a elevarse el número de contagios y la tasa de incidencia se multiplique por siete en los últimos treinta días en ciudades como Granada. “¿Qué coño tiene que pasar…?”, diría Pablo Casado en el Congreso (ése es el nivel de los políticos españoles en este momento, como ha afirmado José María Aznar). Olvidado ya el consenso de la Transición, hemos perdido también la alegría inconsciente de los años ochenta. Ahora, o vivimos eternamente o nos morimos de golpe, que no “del golpe”. Porque, probablemente, Tejero moriría hoy por el pico de Twitter antes de llegar al Congreso para levantar la pistola y utilizar las mismas expresiones que el señor Casado. Y quizá sea lo que le ocurra a Vox, salvo que no se cumplan los vaticinios de Pablo Iglesias (hoy profeta) y el PP necesite sus votos en una nueva legislatura. ¿Le harán los mismos reproches que al Gobierno de Pedro Sánchez? ¿Pactar con la extrema derecha no implica cruzar líneas rojas? En Andalucía se ha hecho y, fuera de los símbolos y acaso los ritos diabólicos en la plaza del Carmen, no ha pasado nada. Entre la negación y la aceptación, España se va disolviendo en insultos y exabruptos, para jolgorio general. Eso no sucederá por el momento con la Navidad. A la gente le nace de dentro, hasta a la que le cuesta celebrarla. Es una cuestión de educación. ¿Educa qué? Quizá habría que hacer unos cuantos cursillos navideños en el Congreso.

IDEAL (La Cerradura), 19/12/2021

lunes, 13 de septiembre de 2021

Reguetón

Hay una canción que me persigue desde hace semanas, un reguetón con poca letra que repite machaconamente los mismos ritmos y que se oye en los pisos de estudiantes (¡han vuelto!), en las fiestas de pueblo (hemos tenido que huir) y en las terrazas de los pubs (vade retro). Las canciones o maldiciones del verano se ponen todavía en los chiringuitos y, según las crónicas periodísticas, podríamos oírlas también en el Ayuntamiento de Granada, pues según denuncian el PP y Ciudadanos al exalcalde Luis Salvador le han montado uno con el nombre de “Estrategia 2031, Anillo verde, Internacionalización de la marca Granada y GRX cardiosaludable”. ¿Logrará que nos expulsen de España? ¿Nos dará un infarto colectivo? Deprime ver lo que tienen que hacer alcaldes y exalcaldes para asegurarse el futuro político, aunque sea a costa de traicionar la confianza de los ciudadanos o del partido. Así que la gente prefiere bailar el reguetón, ya convertido en un discurso político: “No me importa lo que de mí se diga. Viva usted su vida, que yo vivo la mía. Que solo es una, disfruta el momento. Que el tiempo se acaba y pa' atrás no vira”. Y el coro de estudiantes, desde las ventanas: “Bebiendo, fumando y jodiendo. Sigo vacilando, de party to' los días. Síguelo (¡Farru!). Síguelo (la rola y pepa)”. Y en el pub: “Pepa y agua pa' la seca. To' el mundo en pastilla en la discoteca (desacata'o). Pepa y agua pa' la seca. To' el mundo en pastilla en la discoteca (empastilla'o)”. Y en la plaza del pueblo o en la plaza del Carmen: “¿Y qué me van a hacer?, Uah. Toy borracho de poder, uah. Dicen: ¿Quién este se cree?”. Y es que algunos reguetones son galimatías indescifrables, como este de un tal Farruco. “Pepas”, creo que se llama. Menos mal que no son “Pepes”. Pero quién sabe, salvo el cambiante Salvador, lo que nos deparará el futuro. Veo, veo, de aquí a diez años que… Si no hemos cambiado mucho en cinco siglos, no creo que lo vayamos a hacer ahora. A algunos granadinos, como a algunos políticos, no los sacas del sillón y de sus costumbres ni con agua caliente. Hipnotizados seguimos contemplando la Alhambra y Sierra Nevada, pero el futuro quizá pase por un sintetizador y una caja de ritmos. Me lo imagino perfectamente. En bañador y con un micrófono en la mano, cantando: “El chiringuito, el chiringuito…” Y es que el rey del verano (a pesar del emérito) siempre ha sido Georgie Dann.

IDEAL (La Cerradura), 12/09/2021

lunes, 12 de julio de 2021

Normalidad

Nos tranquiliza oír al exministro José Luis Ábalos hablar de normalidad sobre el vodevil al que hemos asistido esta semana en el Ayuntamiento de Granada. La democracia es una partida de “Risk”, aunque la vida municipal no llega ni al “Stratego”. Sirve para que haya quien cobre un sueldo sin que sepamos muy bien por qué, bueno sí, por tratar de llevar a la realidad el guion de un capítulo de la serie “Falcon Crest”. El de los cuernos y los divorcios, claro. ¿Quién será Ángela Channing? Sí sabemos quién se cree que es Lorenzo Lamas, del que pocos recuerdan que hizo un corto papel en “Grease”, antes de dedicarse a ejercer de pecho lobo. En fin, qué tiempos en que estos juegos de vanidad nos entretenían. A mí me recuerdan más bien a una historia granadina de 1930 que leí en la hemeroteca. Un niño y una niña desaparecieron cuando jugaban en la puerta de su casa. La policía no los encontró, y los padres sospecharon que habían sido robados. Años después de la desaparición, una banda de buhoneros acampó cerca de la ciudad. Dos niños, niño y niña, fueron a pedir limosna por uno de los barrios, adonde casualmente habían trasladado su domicilio los padres de los niños desaparecidos. La madre reconoció al instante a sus hijos, y no los dejó marchar. El jefe de los buhoneros, al darse cuenta de que no habían vuelto con la recaudación de limosnas, buscó a los niños y dio con la casa de sus padres. Convenció a la madre de que había estado cuidando de ellos, pero cuando la madre, confiada, se despistó un momento, cogió a uno de los niños y volvió a llevárselo, pero ya nunca lo encontraron. ¡Ay, cantaría Lucía Garrido! ¿Quiénes serán los niños, la madre y el buhonero en esta lacrimógena historia del Ayuntamiento de Granada? Yo tengo claro quién es el buhonero y uno de los niños, y quizá la madre, pensando simbólicamente en la ciudad. Pero dejémonos de historias, ha dicho Paco Cuenca, vamos a gobernar, aunque lo haga gracias al buhonero del cuento granadino, al que quizá incluso integre en el equipo de gobierno municipal. Pues no sé si entenderíamos la moraleja, a pesar del entusiasmo socarrón del exministro de Transportes. Hombre, normal, normal… Cinco alcaldes en seis años resulta bastante esperpéntico, incluso cuando se crean Lorenzo Lamas. El problema se hubiera solucionado mucho antes si no se hubiesen antepuesto los intereses personales al interés público. Acaso la normalidad sea el principio de un proyecto municipal.

IDEAL (La Cerradura), 11/07/2021