lunes, 10 de agosto de 2026

Fronteras

La metedura de pata del Gobierno español ante la crisis migratoria de Ceuta es de las que marcan época y traen consecuencias. Primero por negar la evidencia al principio –74.000 personas entraron por la frontera-, y segundo por la debilidad mostrada ante el tirano marroquí, los socios europeos y la propia población española, que se siente desprotegida e indefensa gracias a la desinformación y el alarmismo extendido por la extrema derecha. El cinismo de Marruecos no tiene nombre, y la afirmación de que “seguirá siendo un socio fiable y responsable” significa que lo ocurrido esta semana se puede repetir en cualquier momento, como sabe perfectamente el ministro del Interior. El derecho internacional que tanto defiende el Gobierno debe aplicarse en todos los países y territorios, incluidos el Sáhara y Marruecos. Ceuta y Melilla no forman parte del espacio Schengen –que implica la libre circulación de personas, bienes y servicios-, por lo que no es posible que miles de migrantes pasen a la Península y a otros países europeos, como han denunciado Italia o Dinamarca, pero sí son fronteras europeas, y los ciudadanos de otros países de la UE no van a contentarse con las medias verdades del Gobierno. Los ceutíes y melillenses saben bien lo que es vivir en una situación de incertidumbre y provisionalidad, pero no los peninsulares y mucho menos los centroeuropeos, entre los que resucitan los fantasmas del fascismo. La solidaridad y la buena vecindad son excelentes propósitos, pero para eso tienes que tener un buen vecino, que no es el caso de Marruecos, deseoso de ocupar las ciudades autónomas y el lugar de España como socio preferente de Estados Unidos en el Mediterráneo, si no lo ha hecho ya. Lo peor es que a nadie parezca importarle la muerte de decenas de seres humanos. Ninguna campaña de VOX o Alternativa para Alemania hubiera sido tan efectiva, por lamentables que resulten las llamadas a los ciudadanos a defenderse con sus propios medios. Si la gente veía con recelo a los migrantes ahora lo hará más, y puede dejarse llevar por la indignación ante las noticias de la ocupación de casas, como ocurre en algunos pueblos de la Alpujarra. Las administraciones hacen cuentas sobre el reparto de los dos mil menores que entraron en Ceuta mostrando poca solidaridad, sobre todo donde Vox gobierna. Lo mejor que podrían hacer las ciudades de Ceuta y Melilla es convertirse en verdaderas comunidades autónomas y promover su entrada en el espacio Schengen. Así conseguirían mayor estabilidad institucional y la protección real de sus fronteras.

IDEAL (La Cerradura), 9/08/2026

lunes, 3 de agosto de 2026

El quejica

En la comunidad de vecinos todos miraban hacia el sur, como la ciudad, al piso del primero derecha. El propietario, que tenía fama de rentista, no pagaba las cuotas ni participaba en las inversiones de los elementos comunes, pero no hacía nada más que quejarse a la presidenta, que vivía hecha un manojo de nervios por sus continuas llamadas, mensajes de WhatsApp y encuentros fortuitos en la escalera. Porque “el quejica”, como se le conocía en el edificio, se había negado a pagar la derrama para poner un ascensor, así que todos los vecinos tenían que pasar por delante de su puerta. Y parecía que él estaba todo el día asomado a la mirilla, por si veía bajar a la presidenta o al administrador. Que si había un problema de humedades en su cocina. Que si la del segundo estaba aprendiendo a bailar sevillanas o andaba con tacones por el pasillo. Que si había un pestazo a tabaco en el portal. Que si había que prohibir alquilar los locales a negocios tan ruidosos. En fin. Una lista interminable. Pero, como él no pagaba las cuotas de la comunidad, tampoco tenía derecho de voto en las reuniones, y todas las decisiones se tomaban sin consultarle. El administrador, con su malafollá característica, decía que el del primero derecha era como la ciudad. “¡Que no se puede pedir tanto sin hacer nada, hombre! ¡Que tenías que ser alcalde o diputado provincial!” Esas cosas decía el administrador, que por su parte adjudicaba los contratos de obras y los cargos de la junta directiva a quien le daba la gana. Otra posibilidad era hacer al vecino presidente y ver si arreglaba todos los problemas de los que tanto se quejaba, como pensaba la presidenta. Pero el vecino del primero derecha hablaba mucho y hacía poco. Sólo alquilar los otros dos pisos que tenía en el edificio a los turistas. De eso no se quejaba, no, ni de las fiestas que hacían de madrugada. La presidenta no podía ni verlo. Siguiendo el ejemplo del administrador, decía que lo del ascensor era como lo de los trenes y los aviones, cosa que nadie entendía. “Sí, claro, él no paga el ascensor, pero como siguen viniendo a alquilarle los pisos, no le importa”. Pero espera, que el vecino acaba de abrir la puerta cuando bajábamos por las escaleras. “¡A ver si en vez de tanto hablar de mí, arreglamos las goteras!”, nos grita. Qué hombre más quejica. Ni que le hubieran negado poner en su casa la sede de tres o cuatro agencias.

IDEAL (La Cerradura), 2/08/2026

lunes, 27 de julio de 2026

Equipos

Es una lástima que la unión nacional sólo nos dure lo que un campeonato de fútbol. El juego de la selección ha sido toda una lección política: ningún jugador destacaba más que otro, el equipo estaba coordinado con un objetivo común. ¿Sería posible que actuaran así todas las administraciones públicas? Pongamos que tuvieran un Rodri en el medio campo llevando la batuta y a un Luis de la Fuente marcando las directrices desde el banquillo. Imaginemos, por un momento, que el banquillo está situado en el Congreso de los Diputados, que para la ocasión está tapizado de verde. Nadie discute ni suelta una patada injustificada, están concentrados en ejecutar la gran obra de nuestro tiempo. Sus señorías aún prolongan la hipnosis colectiva propiciada por la euforia futbolística, en la que el bien del buen juego vence al mal de los chanchullos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y Donal Trump, que ha descubierto que hay otras pelotas interesantes aparte de la suyas. Tampoco a los granadinos les importaría tener más motivos para bañarse en la Fuente de las Batallas. Las únicas batallas que nos importan son las futbolísticas, y ojalá pudiéramos resolver en un campo todos los conflictos políticos. También son importantes los estilismos, como el vestido rojo de la reina Leticia cuando fue a darle un achuchón a Lamine Yamal, lo que ha levantado más polémicas que el VAR. Las mentes calenturientas no necesitan mucho estímulo, pero la temperatura ha subido hasta los cuarentaitrés grados. Esto sí que es un calentón mundial. ¿Qué se dirían Pedro y Donald durante el partido? Algunos nunca bajan de las estrellas, y ya tenemos dos. Si la política fuera igual que el fútbol, todo sería más sencillo. Habría que exigir que los congresistas de cada partido llevaran la misma camiseta, que sólo podrían quitarse en caso de celebrar una moción de censura, por ejemplo, y no sería válido intercambiarlas en mitad de la legislatura. Pero como siempre hay algún verso suelto, sí se permitiría marcar un gol en propia meta en forma de voto, todo sea por mantener la libertad de expresión, que también se valora mucho en el fútbol, y si no que les pregunten a los jugadores españoles cuántas veces les mentaron durante la final “la concha de tu madre”. En fin, para que luego hablen del opio del pueblo. Si los oligarcas del mundo fueran tan listos como dicen, invertirían más en la liga española de fútbol y menos en IA. Seguro que ganamos el próximo mundial.

IDEAL (La Cerradura), 26/07/2026

lunes, 20 de julio de 2026

Enchufes

En los partidos políticos españoles suele practicarse el enchufismo con mayor maestría que cualquier electricista, y a falta de intelectuales abundan también los fontaneros que tratan de arreglar las cloacas del Estado, según relatan las crónicas periodísticas. Uno ya no puede encontrar técnicos de electricidad o fontanería para las averías domésticas, pero podríamos pedirlos prestados al Gobierno de la nación o de algunas comunidades autónomas, que al parecer destinan muchas energías a colocar a los afines en las instituciones del Estado o a criticarlas según sople el viento judicial. Puede ser el novio de Isabel Díaz Ayuso o el hermano de Pedro Sánchez, pero cuando la UCO da por probada una actividad delictiva o un tribunal dicta una condena por prevaricación no se puede hablar de una campaña de acoso y derribo. “Sin familia me iría mejor”, deben pensar, y acudirán nerviosos a los encuentros fraternales, pues no saben nada de otorgar contratos, cargos o cátedras prescindiendo del principio de igualdad, los méritos y otras menudencias que deben regir los concursos públicos, y no los lazos familiares e ideológicos. Las imputaciones y las condenas se suceden en el círculo de Pedro Sánchez, y no debería bastar con echar balones fuera. No como la selección española de fútbol, que sí está de verdad enchufada en el Mundial, y que acapara el foco mediático. Es la excusa perfecta para no hablar de lo que se tiene que hablar, y también para hablar de más, como le ha ocurrido al expresidente Mariano Rajoy, que además de comentarista de fútbol debe de ser experto en árboles genealógicos, pues duda de la pureza de la sangre de los jugadores franceses. Es lo que pasa con la política y el fútbol, que vuelven a la gente daltónica. ¿Se habrá dado cuenta Rajoy de que la estrella de la selección española, Lamine Yamal, es de ascendencia marroquí? ¿O creerá que el rubio de su pelo es natural? Vaya, hombre, ya estamos aguando la fiesta. Que no, que no. Si el partido de esta noche está chupado. Si a enchufar la pelota, al hermano, la mujer, el novio o la novia, el cuñado, el sobrino o el amigo, no nos gana nadie. Uno coge el esférico en la portería patria y empieza a regatear argentinos hasta llegar a la portería contraria, dribla en último lugar al portero y marca a puerta vacía. Eso es colocar a alguien en un destino. Y si lo hace Lamine Yamal, incluso Mariano Rajoy alabará a sus padres. Todo sea por conseguir el éxito. A eso se llama enchufar.

IDEAL (La Cerradura), 19/07/2026

lunes, 13 de julio de 2026

Democracia

A falta de presupuestos, el Gobierno ha puesto en marcha una campaña de comunicación titulada “Dmocracia”, en la que con una marca de ropa ficticia se pretende difundir los valores democráticos entre los jóvenes. No ha costado 14 millones de euros, como se ha dicho, sino 386.000, pero podrían habérselos ahorrado predicando con el ejemplo. Porque lo que chirría a la gente es ver la política convertida en propiedad industrial. Lo mismo ocurre con los partidos, incómodos con la actuación de los jueces, y por eso pretenden reescribir las reglas de la democracia a su conveniencia, si no pueden controlar la Fiscalía General del Estado, el Consejo General del Poder Judicial o el Tribunal Constitucional. Desacreditar a la justicia es lo más fácil cuando han imputado a la directora general de la Guardia Civil, al jefe militar del cuerpo, a la presidenta de la SEPI y probablemente se impute al PSOE por irregularidades contables. ¿Hay jueces haciendo política o algunos políticos quieren convertirse en jueces? No sé si de verdad conocen los valores democráticos. España arde, y Donald Trump, que acostumbra a hacer negocios aprovechándose de su cargo e institucionalizando la corrupción, nos ha hecho una declaración de amor después de que Pedro Sánchez le prometa subir el gasto en defensa. Hay besos que son como una bomba atómica. Quizá por eso el presidente del Gobierno no ha querido saber nada del revólver serigrafiado con su nombre y seis balas que le ha regalado el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, anfitrión de la cumbre de la OTAN que se ha celebrado en Ankara, como al resto de los líderes que acudieron. Por lo visto, el revólver se encuentra custodiado en el Ministerio de Interior, que será el encargado de inutilizarlo para a continuación ser inventariado y almacenado. Cuánto remilgo. Vayamos a que le den a alguien tentaciones de utilizarlo. ¿Qué se regalarán en la constitución del Gobierno de la Junta de Andalucía el PP y Vox? ¿Puñales por la espalda? En Granada es toda una tradición utilizar a la Policía local como arma arrojadiza entre el gobierno municipal y la oposición. Dice Victoria Camps que la democracia necesita una virtud: la confianza; pues sin su construcción, no puede haber una auténtica democracia. Estaría bien explicárselo a los jóvenes, ahora que el Gobierno quiere celebrar que han pasado cincuenta años desde el fin de la dictadura de Franco. Y que se aplicaran el cuento. Porque se ve que les sobra confianza en sí mismos, pero tienen muy poca en los demás.

IDEAL (La Cerradura), 12/07/2026

martes, 23 de junio de 2026

Incongruentes

La incongruencia de nuestros políticos no es un delito, aunque podría serlo, como injuria a la ciudadanía, que siente como poco vergüenza ajena. No es de extrañar que los comentaristas tiren de hemeroteca para criticar el comportamiento de José Luis Rodríguez Zapatero que, como tantos personajes públicos, suele hablar más de la cuenta. “Ser socialista es normalmente tener muy poco y estar dispuesto a dar mucho”, es la simpleza del expresidente más comentada. Pero el pedir confianza a la salida del juzgado después de negarse a hablar de las “dichosas joyas” es una simpleza mayor. Sobre todo, cuando tu entorno filtra que fueron un regalo del rey de Arabia Saudí, la misma dictadura que agasajaba al exrey Juan Carlos. Pero Zapatero había promovido en esa época un Código de Buen Gobierno para evitar este tipo de conductas y que los bienes más valiosos fueran al Patrimonio Nacional. Bueno, pues cualquier persona honesta no acepta regalos por el ejercicio de su cargo. Les podría dar por regalar libros para aumentar las bibliotecas públicas. En los libros uno aprende que el ejercicio del poder corrompe, como sabe por experiencia nuestra clase política, que debería leer más y malversar menos. Pero parece ser la tónica general en los ámbitos institucionales valerse del ejercicio de un cargo público para el beneficio personal. Quien lo hace es un corrupto. Y quien lo tolera, también. Lo que le fastidia a la gente es que además te den lecciones de ética y pureza ideológica desde la tarima, el micrófono, la columna e incluso el libro, si es que lo han escrito. La vanidad consume más palabras que la inteligencia artificial. Pero qué difícil resulta ser congruente, decirte a ti mismo lo que les dices a los demás, aplicarte el discurso que predicas sin tener que hacer un desdoblamiento de personalidad. En nuestras instituciones debería haber un funcionario que, como en los tiempos de Roma, les susurrase de vez en cuando a nuestros presidentes, ministros, consejeros, directores, etc., “memento mori”. Quizá así conseguiríamos que no se les alce tanto la ceja, el ego, la cuenta corriente o la cabeza. Que luego no recuerdan nada los que eran pobres, aunque ahora desayunen con diamantes. En vez de tantos asesores, podrían tener al lado a profesionales y trabajadores, médicos, abogados, profesores, albañiles, fontaneros o carpinteros, si es que queda alguno, sudando a 40 grados. Ellos sí que saben lo que significa ser de izquierdas o de derechas. Y que, como diría el filósofo romano, la integridad de las personas se mide por su conducta, no por sus profesiones.

IDEAL (La Cerradura), 21/06/2026


lunes, 15 de junio de 2026

Creyentes

A falta de otros referentes intelectuales, la gente ha acogido la visita del papa León XIV a España como un auto de fe, una mezcla de ritual religioso y político en el que a más de uno sólo le ha faltado abjurar de sus pecados antes de ser quemado en la hoguera. El papa ha pedido en el Congreso de los Diputados “una renovación moral” y ha invitado a sus señorías a tener “altura de miras”, lo que puede propiciar algún milagro, pues la mayoría parlamentaria suele mirarse el ombligo. No les avergüenza volverse de pronto católicos y practicantes, pues para aparentar lo mismo sirve una iglesia que un parlamento. No se trata de creencias, sino de modas, y ahora vuelven a llevarse los crucifijos en la política, la música o el cine. Cuando parte de la humanidad se preocupa por la IA, la otra añora una vuelta a la Edad Media. Y hoy abundan los señores feudales en las empresas tecnológicas, al frente de los estados y de los partidos. Han cambiado las armaduras por smartphones, pero siguen embistiendo igual contra el contrario, al menos cuando el papa no está delante. Porque esta semana nuestros políticos han descansado de la trifulca. “En cuanto se vaya la vuelvo a armar”, ha venido a decir la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. E incluso el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha ido la Sagrada Familia, en Barcelona, y aprovechado para escaparse al Primavera Sound. Que se puede ser cristiano y bailongo. Lo que me sorprende es que en un país laico los que escaseen sean los ateos. Se ve que, en tiempos de incertidumbre, nos pesa más la conciencia personal. Si van a acabar con el planeta Tierra, necesitaremos ayuda celestial, y no podemos esperar a que Elon Musk nos lleve a Marte. Queremos ir al Cielo, pero todavía no. En los actos del papa León XIV había muchos jóvenes, que valoran sobre todo a las personas consecuentes, con las que pueden estar de acuerdo o no, pero que son lo contrario a los veletas. Todo sea por escapar del infierno en que se han convertido las clases, con más de treinta grados a la sombra. No hay dinero para climatizar los colegios públicos. ¿En qué se lo gastarán? Lo único que no les ha gustado a algunos es que el papa haya confesado que es hincha del Real Madrid, ese club universal. Menos mal que esta semana ha empezado también el Mundial y podremos ser abducidos por el fútbol.

IDEAL (La Cerradura), 14/06/2026

miércoles, 10 de junio de 2026

Hackers

En un mundo gestionado a través de Internet y la IA no nos puede extrañar que un joven de 16 años afincado en Motril sea capaz de filtrar datos personales de funcionarios de la Guardia Civil, la AEAT o la Fiscalía General del Estado. Lo raro, parece ser, que lo hayan pillado. “¿Cómo habéis llegado hasta mí?”, preguntó el adolescente cuando fue detenido por la Policía Nacional, decidida a orientar sus habilidades “para hacer el bien”. Nadie sabía a lo que se dedicaba el chaval encerrado en su cuarto, tecleando ante la pantalla del ordenador. Nuestros jóvenes hablan un lenguaje diferente que ni padres, profesores o psicólogos logran comprender. Ellos no entienden que tengan que asistir a clase, hacer exámenes en papel, mantener una conversación cara a cara o por teléfono cuando todo se sabe o no se sabe con un selfi, un emoticono o las abreviaturas de un mensaje de texto, que deban cumplir unas normas de las que la clase política parece pasar olímpicamente. Pero disponen de una tecnología que sus abuelos ni siquiera podían imaginar. También tienen la tentación de dejar de pensar y que sea la IA la que decida por ellos. El papa León XIV, que muestra la misma preocupación, ha escrito en su carta encíclica “Magnifica Humanitas” que “en cada época se cierne el riesgo de construir un mundo inhumano y más injusto, allí donde la humanidad corre el peligro de perder su rostro”, que me parece una bella metáfora sobre los peligros que entraña un mal uso de la IA, que ya elige y ejecuta los objetivos en las guerras de Ucrania e Irán. Por supuesto que debería ser la inteligencia humana, con conciencia y libertad, la que guíe las innovaciones técnicas y establezca con responsabilidad su uso y límites, pero esa inteligencia y esa humanidad brillan por su ausencia. El poder personal, confundido con el poder nacional y político, condena el futuro de los países y de la humanidad, incapaz de autorregularse a través de las organizaciones internacionales y el derecho, el enemigo contra el que luchan los oligarcas de las empresas tecnológicas y los tiranos de nuestro tiempo. Pienso en ese adolescente motrileño, ante la pantalla del ordenador, poniendo en evidencia los programas de seguridad de las instituciones del Estado, esas que se desacreditan desde el Gobierno, como si pretendiese hackear el sistema democrático. El chaval quiere respuestas. Como cualquier adolescente, busca su rostro, buceando entre softwares y algoritmos. Pero lo importante es la pregunta: “¿Cómo habéis llegado hasta mí?”

IDEAL (La Cerradura), 7/06/2026

lunes, 1 de junio de 2026

Exorcismos

Quizá pudiera aprovechar el papa León XIV su próxima visita a España para practicar un exorcismo en el Congreso de los Diputados. Aunque no sé si así se convocarían elecciones generales para renovar unas instituciones donde todo huele a corrupción política, ética y moral. De “Torrente presidente” hemos pasado a “El día de la bestia”, y lo único que le falta descubrir a la UCO son pactos satánicos para influir en jueces y policías y evitar la fiscalización de la actuación política por los poderes democráticos. Se ve que algunos en la izquierda se identifican más con los dictadores, y lo triste para el PSOE es transmitir la idea de que en realidad no creen en la democracia, lo que desacredita cualquier normativa bienintencionada, a pesar de lo que diga el presidente Pedro Sánchez. Por supuesto que la corrupción invalida la acción de Gobierno, y a las personas y a los partidos que lo sostienen. Las “certezas” de Sánchez no tienen nada que ver con las de los ciudadanos. Y de una persona que dice ignorar lo que ocurre en el partido que representa no se puede esperar ninguna estabilidad gubernamental. Él es quien muestra un “interés partidista”. Que cuando al mismo tiempo que la UCO está entrando en la sede del PSOE para buscar pruebas de la financiación ilegal del partido y de actuaciones para “desestabilizar procedimientos judiciales que afectan al PSOE o al Gobierno”, el presidente hable de la “agenda de la transformación” parece ser, efectivamente, una prueba de iluminación político-religiosa grave. La peña empieza a confundir a Dios con el demonio. Pero no es de extrañar, si tu referente es José Luis Rodríguez Zapatero, imputado por tráfico de influencias y blanqueo y que mientras defendía los derechos humanos negociaba con dictadores y se lucraba presuntamente con el oro robado al pueblo venezolano. Me sale humillo del teclado al escribir sobre los personajes de las crónicas judiciales. Según el auto del juez Pedraz, existen indicios de que desde el PSOE se realizaron pagos con el fin de torpedear procedimientos judiciales e investigaciones policiales y de que el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, “puso a disposición de la trama criminal la propia estructura del PSOE”. Pero el secretario del partido y presidente del Gobierno habla de un complot judicial para derribarlo. Mientras, fanáticos y oportunistas nos alertan del peligro de que accedan al Gobierno demagogos y populistas. ¿No están ya en el poder? Quizá sea un caso de posesión política. Ahora toca hacer el paripé con León XIV y transmitir la buena nueva.  

IDEAL (La Cerradura) 31/05/2026


lunes, 25 de mayo de 2026

La ignorancia

Como el filósofo, nuestros gobernantes piensan que la mejor virtud es la ignorancia. “Sólo sé que no sé nada”. No saben lo que pasa ni en el Gobierno ni en el partido, ni con los amigos ni con la familia, ni siquiera en casa. Son los últimos en enterarse de todo, aunque la UDEF los acuse de utilizar su influencia para conseguir un contrato o una comisión para el mentor o el amigo que en cuanto salte la noticia se convertirá en desconocido. No sé dónde está mi hermano, se excusó Caín después de matar a Abel. “No lo sé, no me consta, no hay prueba alguna, no sé quién es”, repiten como un mantra. Y la audiencia se pregunta qué hace entonces esa persona ocupando un cargo público, si por lo visto no se entera de nada. “¿Es así de “***” o se lo hace?”, dicen en las barras de los bares. Pero no estás en un bar, sino a la puerta del Congreso de los Diputados, donde reside la soberanía popular. Y el pueblo, que además de soberano es sabio, dictamina: “se lo hace”. Y se lo hace también, en otro sentido, con quien puede. Porque es miembro de esa tribu que se cree legitimada para dictar los límites de lo que se puede hacer y decir, y que la política es una situación imaginaria en la que lo que cuenta es la imagen y no el cerebro, el mérito lo determina la suerte y el castigo la voluntad, por lo que, parafraseando de nuevo al filósofo, terminan rotando entre los cargos y las cárceles. Así, el derecho a ser elegido se convierte en la posibilidad de ser condenado, algo que jamás aceptará el ignorante, que desconoce lo que es de dominio público, pero sabe cosas de las que los demás no tienen la menor idea. Un galimatías, en el que convierte las comparecencias públicas. La presunción del ignorante suele ampararse en la presunción de inocencia, pero toma por inocentes a los demás, que abundan en las propias filas, donde proclaman la adhesión a la ignorancia como un acto de fe. Porque prefieren ser ignorantes que admitir los errores, con lo que muestran que tampoco son dignos de confianza. Sólo la de otros ignorantes. Porque con la obligación de elegir un bando desprecian la verdad. ¿No sería mejor ponerle otras siglas al partido? Somos del PDIC, que admiten varias interpretaciones, aunque la más común es la de los ignorantes convencidos. ¿De verdad que no lo sabes?

IDEAL (La Cerradura), 24/05/2026

lunes, 18 de mayo de 2026

Que la fuerza te acompañe

Creíamos que lo habíamos visto todo en política, hasta que llegó Juanma Moreno a celebrar el día de Star Wars con el lema “que la fuerza de Andalucía os acompañe”, en plena campaña electoral. El todavía candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía animó a los votantes a “elegir siempre el lado luminoso, el de las personas y los buenos sentimientos. Y que no triunfe el lado oscuro, el de las mentiras y la confrontación”. Quizá haya sido la fuerza de los buenos augurios en las encuestas lo que ha llevado a quien probablemente volverá a ser presidente andaluz cuando esta noche termine el escrutinio a erigirse en caballero Jedi contras las fuerzas del Imperio encabezado por Darth Vader, pero tamaña herejía no la perdonan tan fácilmente los frikis del universo George Lucas. Lo peor es que Juanma Moreno difundiera el vídeo en las redes sociales acompañado de Chewbacca, que podría ser un buen consejero de universidades, tal como va el tema de los recortes en la pública. Pero, según esas declaraciones, Juanma Moreno nunca gobernará junto al partido de Darth Vader, inspirado en el nazismo alemán, y que hoy defiende en la España democrática que se niegue la atención sanitaria a los viajeros contagiados por el hantavirus o a los migrantes, a los que acusan de portar también enfermedades infecciosas, y que volvamos a ser un imperio donde nunca se ponga el sol. ¿Abrazará Juanma Moreno la luz o teniendo en cuenta que puede haber escaños muy escorados a la derecha se decantará por el lado oscuro de la fuerza? Espero que no ocurra como en la película, cuando el joven Luke Skywalker lucha con Darht Vader, que le dice: “¿Obi-Wan no te dijo qué pasó con tu padre?” A lo que Luke responde: “¡Me dijo lo suficiente! ¡Dijo que tú lo mataste!” Y Vader replica: “No, yo soy tu padre”. ¡Ahhh!, empezarán a gritar entonces los andaluces. Pero también podría decirle al joven Skywalker: “Únete a mí y completaré tu entrenamiento”, lo que nos daría escalofríos. O “con nuestras fuerzas unidas pondremos fin a este destructivo conflicto y traeremos orden a la galaxia”. Qué tensión. Quizá con el voto ciudadano los finales puedan ser más felices, lo que no ocurre siempre en las películas. Aunque hay quien piensa, como Darth Vader, que nunca hay que subestimar el poder del lado oscuro. Sí, que la fuerza nos acompañe. Y a ti también, Juanma. No sucumbas a la oscuridad cuando tengas que formar gobierno.

IDEAL (La Cerradura), 17/05/2026

lunes, 11 de mayo de 2026

Oposiciones

Teniendo en cuenta las informaciones que se publican sobre los presuntos amaños de oposiciones y otros tejemanejes de la Policía Local en Granada, no me extrañaría que se iniciara una campaña para no pagar las multas que los agentes ponen a los ciudadanos. La exigencia del respeto a la autoridad y la ley implica su cumplimiento, pero vivimos en un país en el que parece ser una costumbre aplicarlas en el propio beneficio. En las noticias se alternan las crónicas judiciales con los sucesos sobre agresiones a funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, y es un flaco favor el que le hacen los policías corruptos al resto. Como si de una guerra civil se tratase, los agentes locales deben dividirse en bandos si quieren tener alguna posibilidad de ascender en el escalafón, una práctica común también entre los pandilleros que se disputan el control de las calles. Que el poder de esas facciones haya sido alimentado por los gobiernos sucesivos del PP y el PSOE en el Ayuntamiento de Granada, nos da la medida del sectarismo y la cortedad de miras que suelen tener nuestros responsables públicos, acostumbrados a administrar las organizaciones políticas y las instituciones municipales como si fueran un cortijo. El “estás conmigo o contra mí”, se convierte así en la esencia de la actividad institucional, lo que tiene consecuencias en las políticas sociales, económicas o culturales, pues no hay ámbito que no se vea contaminado por el belicismo que ha resultado ser la verdadera maldición de los españoles. Según informa Pilar García-Trevijano en IDEAL, los presuntos apaños en las oposiciones a la Policía Local también se habrían producido en los municipios de Guadix, Santa Fe o Pinos Puente, y la jueza instructora del caso ha pedido a la UDEF que investigue el uso de información privilegiada, lo que se infiere de las conversaciones de los agentes investigados con concejales del Ayuntamiento de Granada. ¿Y qué decir de que quien fuera edil de Seguridad Ciudadana por el PP compartiera un grupo de WhatsApp con los policías denominado KGB? Todo, por lo visto, para recabar información contra el PSOE, cuyos policías afines utilizaban el mismo modus operandi contra el PP, aunque según la UDEF preferían las llamadas de voz con la exconcejala de Seguridad del PSOE. Si no fuera tan grave, tanta incoherencia y pobreza mental darían risa. Quizá habría que incluir un tema sobre la historia de las ideas políticas en las oposiciones a la Policía. Y ya puestos, que fuera también exigible para poder firmar un acta de concejal.

IDEAL (La Cerradura), 10/05/2026

lunes, 4 de mayo de 2026

Noticias

Cuando el hombre encendió la radio, oyó en la sección nacional que dos fondos de inversión que habían comprado 2.490 pisos públicos en la época en la que gobernaban en Madrid Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella los habían revendido seis veces más caros. El precio de los alquileres ha subido más del 66% en los últimos años, pero los sueldos sólo han aumentado el 3,4%, y un centenar de vecinos de Vallecas podrían irse a la calle. Después escuchó las novedades del juicio de la operación Kitchen, vinculada a la posible financiación irregular del PP, y el juicio de las mascarillas al exministro de Transportes del PSOE José Luis Ábalos, Koldo y compañía. El hombre, de sesenta y cinco años, suspiró mientras realizaba los estiramientos que le había recomendado el médico. Le crujían el cuello, la columna y hasta el coxis, y pensó en la alegría con la que había vivido la aprobación de la Constitución española, que recoge, entre otras cosas, el derecho a la vivienda. “Menudos traidores”, se dijo, tratando de hacer una flexión en la colchoneta. Le dolían las palmas de las manos, los antebrazos, los brazos, los hombros, el pecho, la espalda, las piernas… “¡Hijos de puta!”, gritó, y la descarga de adrenalina le permitió flexionar y estirar los brazos completamente. Se habían cargado el Estado social. “¡Cabrones!” Dos, tres, cuatro… Había conseguido hacer cinco flexiones perfectas. El locutor pasó a la sección de internacional, y el hombre escuchó el relato sobre el intento de asesinato de Donald Trump. “El mundo está loco”, dijo el presidente estadounidense. “Me cago en…” resopló el hombre, que ya iba por la novena flexión. “¡Efectivamente, por gente como tú!”, exclamó, y con fuerzas renovadas llegó a la flexión número veinticinco. No podía creérselo. Estaba sudando, sí, le temblaba el cuerpo, pero había hecho veinticinco flexiones. “No sé lo que haré después”, dijo Trump, mal traducido por el locutor. “Canadá, Cuba, España, quién sabe. España no está haciendo las cosas bien”. “Grrr…” Rugió el hombre conforme agarraba las mancuernas de quince quilos y las levantaba sin ningún esfuerzo. “No son solidarios con sus aliados”, decía Trump, “tienen que aumentar el gasto militar”. El hombre vivía en un pequeño apartamento en la calle Faisán, en Granada, pero el grito llegó hasta el ayuntamiento, pasó por el palacio de la Moncloa y voló a la Casa Blanca, en Washington. Los servicios de seguridad todavía investigan cómo pudo atravesar el techo una pesa de quince quilos y caerle al presidente norteamericano en la cabeza.

IDEAL (La Cerradura), 3/05/2026

lunes, 27 de abril de 2026

Abuela presidenta

Quizá haya una corriente electoral subterránea que haga saltar por los aires sondeos, encuestas y tantos análisis políticos que ocupan estos días las cabeceras de los medios de comunicación. En un mundo imprevisible donde el Joker parece disfrutar tirando los dados, podría ocurrir que las elecciones a la Junta de Andalucía no las ganaran los candidatos de los partidos tradicionales, sino una persona del pueblo, dispuesta a tomar las decisiones que le dicten el sentido común y el interés público y no el aparato del partido, asentado en las élites sociales. En alguno de los futuros posibles, la presidenta andaluza será María Luz Gómez Martín, granadina de 90 años y candidata malagueña de Por un Mundo Más Justo. Seguro que los políticos profesionales no se la tomarán en serio y le achacarán su falta de experiencia política, pero es todo lo contrario, pues nació en 1935, durante la II República, y ha vivido la Guerra Civil, la dictadura franquista y la Transición democrática en primera persona. Nadie le va a contar milongas sobre la memoria española. El resto de los candidatos, sin embargo, tocan de oído y, salvo excepciones, no suelen tenerlo muy fino. Y María Luz demuestra mucha sensatez cuando resume su ideario político: “Tener una organización, una administración y un orden de prioridades en la vida. Teniendo esas tres cosas unidas a un respeto y a una educación, se puede hablar y dialogar con todo el mundo”. Y “quiero que mi voz sea tan fuerte para poder abrir el pestillo de una puerta y salir andando por un mundo más justo y mejor para todos, mayores y jóvenes, todos incluidos”. No está mal. Y tampoco el programa electoral que defiende, que pasa por la inclusión, la inversión en servicios públicos y el crecimiento sostenible. Quizá pudiera ocurrir que, en uno de esos futuros posibles, los últimos sean los primeros, los “de fuera” también “de los nuestros”, que las instituciones sumen para mejorar, la economía sea plenamente humana y se cuide la “casa común”, que es el planeta Tierra. Y, por supuesto, que todas las edades se sientan reconocidas e integradas. De hecho, María Luz dice que la edad es un número y que hay que desear verdaderamente llegar a ser mayor. “Porque si no, ¡estás muerto, chiquillo!” Sin duda, el mundo iría mucho mejor si estuviera gobernado por personas sin más ambición personal que el bien de la familia, que es el bien colectivo. Así que, como dirían los nietos de María Luz, yo suscribo lo de: “¡presidenta, abuela!”

IDEAL (La Cerradura), 26/04/2026

lunes, 20 de abril de 2026

Selvas

Las ciudades reproducen a pequeña escala lo que ocurre en el mundo, y esta semana en Granada hemos leído en IDEAL noticias sobre disparos, hachazos, pedradas y otras formas de violencia en nuestras calles. La causa puede ser un vecino trastornado o que odia a los niños de un colegio, pero también la marginalidad, que convierte a barrios enteros en un páramo educativo y cultural. Es lo que al parecer ocurre en Almanjáyar, donde habitan personas que como Trump quieren imponer la ley de la selva. No tiran cohetes porque no tienen, pero sí piedras o perdigones cuando pasan los autobuses. La policía ha tenido que tomar medidas de seguridad para la línea 8, y quizá veamos pronto a los vehículos viajar escoltados, como si protegieran de un atentado el coche presidencial. ¿Habrá en la zona Norte algún Harvey Oswald obsesionado con John F. Kennedy? En la novela “Libra”, Don DeLillo imagina al asesino como un niño problemático que con el tiempo se verá envuelto en una conspiración internacional. Los conflictos interiores pueden confluir con los exteriores y con la actualidad política, pero lo raro es que esa marginalidad no haya cambiado en la zona Norte en medio siglo, y que un lugar que deriva del andalusí “llano de los jeques o de los maestros”, sea más conocido por lo que hacen unos cuantos cafres. Siempre me ha llamado la atención la preocupación de nuestros dirigentes por proyectar una gran imagen exterior y olvidarse de lo más cercano. La reputación de una ciudad empieza por la limpieza de todas sus calles y parques, por la comodidad de sus accesos, por poder pasear con tranquilidad y utilizar el transporte público sin que el centro sea una feria turística permanente y los barrios, los lugares más emblemáticos y el patrimonio histórico languidezcan. Luego nos preocuparemos por ser la capital del mundo. La cultura de Granada muere de inanición en locales como La Tertulia, mientras los pequeños bárbaros de Almanjáyar han cambiado las canicas por tirachinas telescópicos y carabinas.  Javier Egea, que lamentablemente se quitó la vida con una escopeta y frecuentó los arrabales tertulianos, escribió: “Entre cuatro paredes/ comenzaba la noche del asedio/. Ellos, los asesinos,/ alentaban la larga collera de los perros./ El hambre por las sábanas/ se agazapaba oscura como un cepo./Ellos, los asesinos,/ nos pusieron el pan sobre unos ojos bellos./ Fuimos muriendo todos/ hasta que todo se volvió desierto./Ellos, los asesinos,/vigilaban la caza del amor en silencio.” Qué bueno sería que en nuestras calles sólo nos dedicáramos a cazar buenos versos.

IDEAL (La Cerradura), 19/04/2026

lunes, 13 de abril de 2026

Simios

Dicen los psicólogos que a los niños y adolescentes de hoy les cuesta trabajo distinguir ente ficción y realidad, y que tienden a reproducir en sus vidas lo que ven en las pantallas, lo que explicaría muchos episodios de violencia que se repiten en los centros de enseñanza y en nuestras calles. Pero que sean los adultos quienes lo hagan es lamentable, y que mientras sueltan arengas pueriles en las redes sociales acaben de verdad con la vida de miles de personas. Los tiranos de hoy parecen meras caricaturas de los del pasado, pero resultan igual de mortíferos. Los aprendices de Hitler y Stalin, que gobiernan en USA, Israel o Rusia, compiten en los juegos de guerra que, por desgracia, no sólo existen en sus cabezas. Si hubiera dirigentes responsables en esos países, los quitarían de en medio. No ordenando su asesinato, como harían ellos, sino recluyéndolos en instituciones para enfermos mentales, donde podrían dar rienda suelta a sus delirios de grandeza. Luego están los dictadores domésticos, que sólo cortan las cabezas de manera simbólica, y configuran las listas de candidatos del partido a las elecciones según su conveniencia. En los videojuegos políticos se ejerce otro tipo de violencia más taimada, como ocurre en muchas instituciones y empresas, donde siempre hay sabandijas que se dedican a la calumnia y a clavar puñales por la espalda que quizá no acaben con la vida del objetivo, pero sí le causen problemas profesionales o personales. Psicópatas y malnacidos hay en todas partes, pero el problema es que la gente los vote para dirigir un país o una institución pública. Y si uno atiende a las declaraciones que hacen en los medios de comunicación, al tufo de corrupción que sale de las alcantarillas de las organizaciones internacionales, del Estado y los partidos, resulta que se ha hecho realidad el apocalipsis descrito en “El planeta de los simios”, pues los seres humanos –inteligentes, conciliadores, independientes y pacíficos- son perseguidos por una horda de primates que ya no van armados con palos y piedras, sino que dirigen gobiernos, empresas tecnológicas, envían cohetes a la luna o los disparan sobre otros países en vez de metérselos donde les quepan. En esa película, uno de los personajes, Cornelius, dice: “Tengan cuidado de la bestia humana, pues es el instrumento del diablo. Sólo entre los primates de Dios mata por diversión, por codicia, o por avaricia. Sí, asesinará a su hermano para poseer la tierra de su hermano”. Pero, como nos recordarían los psicólogos, no se trata de una película.

IDEAL (La Cerradura), 12/04/2026

lunes, 6 de abril de 2026

Cánticos

Vivimos en un país laico, salvo cuando juega la selección española de fútbol con Egipto, y parte de la grada empieza a cantar “musulmán el que no bote”, insultando al equipo contrario, pero también a jugadores españoles como Lamine Yamal. Nadie parece laico en Semana Santa, donde la gente recupera el fervor durante unos días y apenas se puede pasear por las calles del centro de Granada, ocupadas por gradas y bancos alquilados por particulares, aunque se trate del dominio público. Equipados con planos, móviles y horarios, devotos y turistas han perseguido los pasos que ya se pierden en el calendario hasta el año que viene. Otros se han perdido en la playa o han buscado la santidad en la Alpujarra, rodeados de animales y naturaleza como san Francisco de Asís, y hace falta ser bastante santo en los tiempos que corren, donde la luna llena fue roja en la madrugada del jueves. También los candidatos a las elecciones andaluzas han perseguido esta semana las procesiones, pues al parecer tampoco puede entenderse la política sin la religión, los dos grandes temas que los mafiosos prohíben discutir en la mesa. Se consiguen más votos entonando una saeta que dando un mitin. Aunque hay costumbres que no cambian al ritmo de los tiempos. En la Cofradía de la Puríssima Sang del Nostre Senyor Jesucrist de Sagunto, por ejemplo, no se deja participar a mujeres, quizá porque fue fundada en el siglo XV y los estatutos, que se han intentado reformar tres veces, son de la época de la dictadura. ¿Dónde está la igualdad y la no discriminación por razón de sexo? En esto de imponer ritos y costumbres somos maestros en España, porque en la religión, como en la política, abundan quienes dicen una cosa y luego hacen la contraria. Lo mismo ocurre en el fútbol, que resultaría mucho más interesante con equipos mixtos, aunque no sé cómo terminarían los partidos, teniendo en cuenta cuánto cafre hay dentro y fuera del campo. “Somos un pueblo que camina, que marcha por el mundo buscando otra ciudad. Somos errantes peregrinos en busca de un destino…” Es un cántico de la Cuaresma, que me recuerda el “You’ll never walk alone”, himno del Liverpool y otros equipos de fútbol. “Camina con esperanza en tu corazón y nunca caminarás solo. Camina a través del viento, camina a través de la lluvia, aunque tus sueños se rompan en pedazos”. Para algunos, el deporte es religión. Ojalá las guerras religiosas se entablasen sólo en los campos de fútbol.

IDEAL (La Cerradura), 5/04/2026

lunes, 30 de marzo de 2026

Borriquillos

“A ver, ¿cuántas etnias hay en Irán? ¿Sabe situar este país en un mapa?” ¡Pasa palabra! “Sí, los misiles que lanza Irán llevan su cara impresa”. ¡Pasa palabra! “Usted es muy valiente con los huevos de los demás”. ¡Pasa palabra! No son frases del concurso de televisión ni de la película “Torrente presidente”, sino de Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en el Congreso de los Diputados, tampoco en el patio de un colegio de primaria, donde es común escuchar los insultos de “matón” y “perdedor”. Santiago Segura se podría ahorrar muchos recursos si se va simplemente a filmar en las instituciones donde se desarrolla –es un decir- la política española. El problema será buscar un argumento, pues parece no haberlo, fuera de la descalificación personal. Lo mismo vuelven a aparecer las pistolas en el Parlamento, como en el 23-F, que es lo único que les falta esgrimir a algunos, a falta de educación, cultura e inteligencia. No sé si terminarán detenidos como ese vecino de Castell de Ferro que pateó a su pareja en la calle, o arrinconados por la policía montada que recorre las calles de Almanjáyar como si fuera el lejano Oeste. A eso aspiraban los golpistas. Pero sí, son maneras de salón y pistoleros a las que se han acostumbrado nuestros políticos, imitando a ese Donald Trump al que tanto dicen detestar, que ejerce el papel de sheriff de pacotilla. En ese contexto, destaca la actitud de Juanma Moreno, que acaba de convocar elecciones en Andalucía y pide al PP “humildad frente a quienes se sienten poderosos”. Nada más que por las formas se convierte en un modelo a seguir de puro contraste, lo que le haría imbatible si realmente fuera un buen gestor de lo público, algo que, lamentablemente, no ha demostrado con la sanidad andaluza. Esa es la batalla que le ha planteado la candidata socialista María Jesús Montero que, aun siendo médico y exministra de Hacienda, no puede dar tampoco lecciones de números, viendo cómo ha diseñado a la carta el sistema de financiación autonómica no por el interés común, sino de la gobernabilidad. No es de extrañar que los ciudadanos esperasen con alegría la llegada de este Domingo de Ramos y se dispongan a perseguir procesiones por si cae un milagro del cielo. Como que nuestros responsables públicos nos traigan la buena nueva a lomos de una borriquilla. Visto lo visto, es más fácil que se tiren las palmas a la cabeza o que salgan en procesión al grito de “¡borriquillos!”.

IDEAL (La Cerradura), 29/03/2026

lunes, 23 de marzo de 2026

Los malos

Estaría bien que los ciudadanos llamáramos a las cosas por su nombre, desechando cualquier tipo de eufemismo, lo que quizá nos ayude a tener una mirada más clara sobre el mundo. Y podríamos empezar por la maldad, que campa a sus anchas porque hay gente que la ejerce sin complejos y otros que los apoyan. Que Donald Trump parezca la personificación del Anticristo en la película “La profecía” ya no resulta una novedad, pero sí oír a sus acólitos, en USA o en España. “Hace falta dinero para matar a los malos”, ha dicho el secretario de Defensa de Estados Unidos, Peter Hegseth. Gente que cree que se puede justificar la masacre de países y seres humanos por meros impulsos personales, o llevar el terror a las ciudades o al propio barrio promoviendo la caza de inmigrantes. “Tenemos que echar a unos 600.000 inmigrantes al año”, dice Santiago Abascal. Quizá pensarían de otra manera si fuera a ellos a los que metieran en una cárcel, si mataran a su mujer o a sus hijos, si les disparasen en cualquier calle de Gaza. Gracias a Trump, USA se ha convertido en el país más desagradable para vivir o visitar, pues en nombre de la ley y el orden se imponen los deseos de un ególatra. De paso ha incendiado el planeta, pero parece dispuesto a continuar haciéndolo. Si en una película escucháramos decir a un presidente que va “a seguir bombardeando Irán por diversión” o “puedo hacer con Cuba lo que quiera”, lo situaríamos en un psiquiátrico o en cualquier bodrio de la serie Z. Las personas que lo apoyan en España también nos dan una medida exacta de su falta de humanidad. Desde quienes lo hacen abiertamente hasta quienes toman posturas más “pragmáticas” o ambiguas de “apoyo a los aliados”, como hace parte de la derecha española. De tanto abusar de las redes sociales y los algoritmos, hemos logrado crear un mundo maniqueo y dividido simplemente entre buenos y malos. Y los malos son los que promueven la guerra y la destrucción y quienes callan ante la injusticia o la toleran. No hace falta acudir a la religión o a la moral para trazar una línea roja. Está ya marcada por las declaraciones internacionales o en el Título I de la Constitución española. Esa es la bondad de las instituciones, creadas para protegernos de la maldad de las personas. Parafraseando a Bertolt Brecht, cómo serán estos tiempos que vivimos en los que hay que defender lo más obvio.

IDEAL (La Cerradura), 22/03/2026

lunes, 16 de marzo de 2026

Patriotas

En época de guerra reaparecen los patriotas de todo tipo, a la derecha y a la izquierda, los que recuperan la bandera y los que reivindican la política social, incluso hay patriotas que predican un nuevo nacionalismo. ¿Qué idea de España defienden? ¿La de Franco, la de la República, la de la distopía? Los discursos de los patriotas suelen ser erráticos, y lo mismo sirven para legitimar la dictadura del proletariado que la de los jerarcas de Silicon Valley, y ahí tenemos a los halcones de la Casa Blanca que, aunque parecen salidos de un mal episodio de Sin City, arrasan el mundo con su idiotez. Lo peor es comprobar cómo hay pocos líderes políticos que tomen ante ellos una postura concreta, lo que nos confirma lo que ya sospechábamos, que carecen de ideología y de una conciencia personal, y que dan sus opiniones según por dónde soplen los vientos mediáticos o los sondeos de la opinión pública que, por otra parte, suele ser la menos meditada de las opiniones. De ahí que cunda esa sensación de incertidumbre, y a falta de referencias políticas haya personas que prefieran las referencias comerciales, y siguiendo los consejos de la famosa marca sueca, opten por vivir en la república de su casa, donde, si el resto de la familia les deja, se creen capaces de aplicar sus propias reglas. Y no les hace falta construirse un búnker, que de poco les va a servir si realmente se produce el apocalipsis nuclear recreado ya en cientos de libros, series y películas, sino simplemente desconectar del mundo, empezando por la desorientada clase política. Así, esos nuevos patriotas no están en las filas de Vox, el PP o el PSOE, que también tira cuando le interesa de la bandera de España, sino en las de la abstención, que es en realidad la primera fuerza social y política –aunque sea por omisión- de España, pues representa casi el 35% del electorado con datos de las últimas elecciones, que llegó a ser del 50 % en las europeas. Gran parte de la población pasa ya olímpicamente de las declaraciones de unos y otros, lo que quizá debería darles que pensar a los mentores –si es que los hay- de los grandes partidos españoles, que teniendo en cuenta los votos que obtienen no representan ni siquiera sumados a la mayoría de los ciudadanos. Se asemejan más a sectas donde obedecer al amado líder. También parece ya un acto de fe seguir creyendo en la democracia. Eso sí que es ser patriota.

IDEAL (La Cerradura), 15/03/2026