Mostrando entradas con la etiqueta PP. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta PP. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de octubre de 2026

Alarmas

Vivimos en la sociedad de las alertas, que nos recuerdan periódicamente nuestras incertidumbres. Con unas elecciones a la vista y a falta de otros argumentos, nuestra clase política alienta los miedos colectivos y las respuestas emocionales mientras el desagradable pitido del sistema “Es-Alert” persigue a los ciudadanos, avisándoles de inundaciones y terremotos. Las Administraciones públicas, curadas de espanto, se han acostumbrado a pulsar el botón rojo, y los administrados creen que es normal lo que debería ser excepcional desde que desayunaban viendo cómo los portavoces gubernamentales flanqueados por militares daban el parte sobre la evolución del covid. Vivimos en un estado de emergencia permanente, y la sociedad de la información ha perdido el sentido común. El momento político se parece también a una gota fría, con dos bloques enfrentados, o así nos lo hacen creer. Si el PSOE pretende liderar una izquierda desangrada por la vanidad e incoherencia de sus líderes, PP y Vox –heredero del franquismo amnésico- aguardan para ocupar los espacios de poder. En los países vecinos los indignados queman barricadas y aquí las barricadas las ponen nuestros políticos, incapaces de aportar nada más que argumentos de telenovelas, testosterona y opereta sentimental. Puestos a elegir, uno prefiere el teatro de verdad, y quizá se encuentren los candidatos con que la respuesta mayoritaria que reclaman a los votantes sea la de la indiferencia. Porque no parece haber ninguna opción política no de centro, sino centrada. Un programa muy sencillo sería plantear la aplicación efectiva de la Constitución española. Tanto de los artículos que garantizan los derechos fundamentales y las libertades públicas como los que regulan el funcionamiento de las Cortes Generales, la elaboración de las leyes o el Gobierno y la Administración. Tan sencillo como eso. Pero las mayorías constitucionales sólo interesan si dan para controlar el Senado o el Tribunal Constitucional. Y el recordatorio también vale para los tribunales. Los reproches vía resoluciones judiciales entre Cándido Conde-Pumpido, por parte del Constitucional, y Manuel Marchena, del Supremo, son otra muestra de cómo el enfrentamiento político está contaminando todas las instituciones. Cuando los portavoces de los partidos hablan de “decisiones históricas” los ciudadanos deberían preocuparse de verdad. Histórico sería que a partidos y políticos les interesara hacer política y no asegurarse el puesto y el sueldo de una lista y el ejercicio del poder. Si las únicas opciones son el rojo y el azul, quizá haya que optar por el blanco. Porque lo que resulta más alarmante es que la mayoría de los ciudadanos no se sientan representados.

IDEAL (La Cerradura), 25/10/2026

lunes, 18 de mayo de 2026

Que la fuerza te acompañe

Creíamos que lo habíamos visto todo en política, hasta que llegó Juanma Moreno a celebrar el día de Star Wars con el lema “que la fuerza de Andalucía os acompañe”, en plena campaña electoral. El todavía candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía animó a los votantes a “elegir siempre el lado luminoso, el de las personas y los buenos sentimientos. Y que no triunfe el lado oscuro, el de las mentiras y la confrontación”. Quizá haya sido la fuerza de los buenos augurios en las encuestas lo que ha llevado a quien probablemente volverá a ser presidente andaluz cuando esta noche termine el escrutinio a erigirse en caballero Jedi contras las fuerzas del Imperio encabezado por Darth Vader, pero tamaña herejía no la perdonan tan fácilmente los frikis del universo George Lucas. Lo peor es que Juanma Moreno difundiera el vídeo en las redes sociales acompañado de Chewbacca, que podría ser un buen consejero de universidades, tal como va el tema de los recortes en la pública. Pero, según esas declaraciones, Juanma Moreno nunca gobernará junto al partido de Darth Vader, inspirado en el nazismo alemán, y que hoy defiende en la España democrática que se niegue la atención sanitaria a los viajeros contagiados por el hantavirus o a los migrantes, a los que acusan de portar también enfermedades infecciosas, y que volvamos a ser un imperio donde nunca se ponga el sol. ¿Abrazará Juanma Moreno la luz o teniendo en cuenta que puede haber escaños muy escorados a la derecha se decantará por el lado oscuro de la fuerza? Espero que no ocurra como en la película, cuando el joven Luke Skywalker lucha con Darht Vader, que le dice: “¿Obi-Wan no te dijo qué pasó con tu padre?” A lo que Luke responde: “¡Me dijo lo suficiente! ¡Dijo que tú lo mataste!” Y Vader replica: “No, yo soy tu padre”. ¡Ahhh!, empezarán a gritar entonces los andaluces. Pero también podría decirle al joven Skywalker: “Únete a mí y completaré tu entrenamiento”, lo que nos daría escalofríos. O “con nuestras fuerzas unidas pondremos fin a este destructivo conflicto y traeremos orden a la galaxia”. Qué tensión. Quizá con el voto ciudadano los finales puedan ser más felices, lo que no ocurre siempre en las películas. Aunque hay quien piensa, como Darth Vader, que nunca hay que subestimar el poder del lado oscuro. Sí, que la fuerza nos acompañe. Y a ti también, Juanma. No sucumbas a la oscuridad cuando tengas que formar gobierno.

IDEAL (La Cerradura), 17/05/2026

lunes, 11 de mayo de 2026

Oposiciones

Teniendo en cuenta las informaciones que se publican sobre los presuntos amaños de oposiciones y otros tejemanejes de la Policía Local en Granada, no me extrañaría que se iniciara una campaña para no pagar las multas que los agentes ponen a los ciudadanos. La exigencia del respeto a la autoridad y la ley implica su cumplimiento, pero vivimos en un país en el que parece ser una costumbre aplicarlas en el propio beneficio. En las noticias se alternan las crónicas judiciales con los sucesos sobre agresiones a funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado, y es un flaco favor el que le hacen los policías corruptos al resto. Como si de una guerra civil se tratase, los agentes locales deben dividirse en bandos si quieren tener alguna posibilidad de ascender en el escalafón, una práctica común también entre los pandilleros que se disputan el control de las calles. Que el poder de esas facciones haya sido alimentado por los gobiernos sucesivos del PP y el PSOE en el Ayuntamiento de Granada, nos da la medida del sectarismo y la cortedad de miras que suelen tener nuestros responsables públicos, acostumbrados a administrar las organizaciones políticas y las instituciones municipales como si fueran un cortijo. El “estás conmigo o contra mí”, se convierte así en la esencia de la actividad institucional, lo que tiene consecuencias en las políticas sociales, económicas o culturales, pues no hay ámbito que no se vea contaminado por el belicismo que ha resultado ser la verdadera maldición de los españoles. Según informa Pilar García-Trevijano en IDEAL, los presuntos apaños en las oposiciones a la Policía Local también se habrían producido en los municipios de Guadix, Santa Fe o Pinos Puente, y la jueza instructora del caso ha pedido a la UDEF que investigue el uso de información privilegiada, lo que se infiere de las conversaciones de los agentes investigados con concejales del Ayuntamiento de Granada. ¿Y qué decir de que quien fuera edil de Seguridad Ciudadana por el PP compartiera un grupo de WhatsApp con los policías denominado KGB? Todo, por lo visto, para recabar información contra el PSOE, cuyos policías afines utilizaban el mismo modus operandi contra el PP, aunque según la UDEF preferían las llamadas de voz con la exconcejala de Seguridad del PSOE. Si no fuera tan grave, tanta incoherencia y pobreza mental darían risa. Quizá habría que incluir un tema sobre la historia de las ideas políticas en las oposiciones a la Policía. Y ya puestos, que fuera también exigible para poder firmar un acta de concejal.

IDEAL (La Cerradura), 10/05/2026

lunes, 4 de mayo de 2026

Noticias

Cuando el hombre encendió la radio, oyó en la sección nacional que dos fondos de inversión que habían comprado 2.490 pisos públicos en la época en la que gobernaban en Madrid Alberto Ruiz Gallardón y Ana Botella los habían revendido seis veces más caros. El precio de los alquileres ha subido más del 66% en los últimos años, pero los sueldos sólo han aumentado el 3,4%, y un centenar de vecinos de Vallecas podrían irse a la calle. Después escuchó las novedades del juicio de la operación Kitchen, vinculada a la posible financiación irregular del PP, y el juicio de las mascarillas al exministro de Transportes del PSOE José Luis Ábalos, Koldo y compañía. El hombre, de sesenta y cinco años, suspiró mientras realizaba los estiramientos que le había recomendado el médico. Le crujían el cuello, la columna y hasta el coxis, y pensó en la alegría con la que había vivido la aprobación de la Constitución española, que recoge, entre otras cosas, el derecho a la vivienda. “Menudos traidores”, se dijo, tratando de hacer una flexión en la colchoneta. Le dolían las palmas de las manos, los antebrazos, los brazos, los hombros, el pecho, la espalda, las piernas… “¡Hijos de puta!”, gritó, y la descarga de adrenalina le permitió flexionar y estirar los brazos completamente. Se habían cargado el Estado social. “¡Cabrones!” Dos, tres, cuatro… Había conseguido hacer cinco flexiones perfectas. El locutor pasó a la sección de internacional, y el hombre escuchó el relato sobre el intento de asesinato de Donald Trump. “El mundo está loco”, dijo el presidente estadounidense. “Me cago en…” resopló el hombre, que ya iba por la novena flexión. “¡Efectivamente, por gente como tú!”, exclamó, y con fuerzas renovadas llegó a la flexión número veinticinco. No podía creérselo. Estaba sudando, sí, le temblaba el cuerpo, pero había hecho veinticinco flexiones. “No sé lo que haré después”, dijo Trump, mal traducido por el locutor. “Canadá, Cuba, España, quién sabe. España no está haciendo las cosas bien”. “Grrr…” Rugió el hombre conforme agarraba las mancuernas de quince quilos y las levantaba sin ningún esfuerzo. “No son solidarios con sus aliados”, decía Trump, “tienen que aumentar el gasto militar”. El hombre vivía en un pequeño apartamento en la calle Faisán, en Granada, pero el grito llegó hasta el ayuntamiento, pasó por el palacio de la Moncloa y voló a la Casa Blanca, en Washington. Los servicios de seguridad todavía investigan cómo pudo atravesar el techo una pesa de quince quilos y caerle al presidente norteamericano en la cabeza.

IDEAL (La Cerradura), 3/05/2026

lunes, 6 de octubre de 2025

Fraudes e iluminados

A pesar de los buenos indicadores económicos, España está en quiebra. Al menos, desde el punto de vista institucional. Gobernar sin presupuestos es privar al parlamento del control democrático e implica un fraude político, económico y social, pues no se explica de dónde se obtienen los recursos públicos ni a dónde se destinan, si es a educación, sanidad o defensa. Con presupuestos prorrogados gobiernan Pedro Sánchez en España y Salvador Illa en Cataluña, pero no es una cuestión solo del PSOE, pues el PP hace lo mismo en las comunidades autónomas de Aragón, Baleares, Extremadura, Murcia y Castilla y León. Se ve que les importa un bledo el sistema político y democrático establecido en la Constitución española y en los respectivos estatutos de autonomía. ¿Qué pasaría si hicieran lo mismo los ciudadanos? Probablemente dictarían la ley marcial, como Donald Trump, al que tanto critican y tachan de dictador por saltarse las leyes, como hacen ellos. Los procedimientos parlamentarios no son un capricho. Son la garantía de que los dirigentes no actuarán arbitrariamente. O se aprueban los presupuestos o se convocan elecciones. No hacerlo no es una cuestión de resistencia, sino de apropiamiento de las instituciones democráticas. Una cuestión personal, no de interés público. No hay justificación posible para saltarse las leyes y los procedimientos parlamentarios desde el poder. No valen los motivos ideológicos o de partido, y menos ampararse en el interés común, que es lo que precisamente tratan de proteger las normas. La mejor manera de salvaguardar la democracia, que tanto decimos defender en los foros internacionales, es cumpliéndolas. Pero la democracia se está convirtiendo en otra cosa, y en ese contexto no extraña oír a la diputada granadina Paqui Santaella llamar a Pedro Sánchez santo. “Algún día lo haremos santo o lo elevaremos a los altares, cada uno elige a sus santos”.  En eso tiene razón, y sin duda lo ha dicho con la mejor intención y defendiendo las políticas sociales. La cosa tendría gracia, si no fuera sintomático. Porque hay quien piensa que defender al líder y al partido es un sacramento. Y así nuestros políticos se convierten en popes que creen conocer de manera exclusiva el camino a la salvación social. Ambrose Bierce definía al santo como al pecador difunto, corregido y revisado. Pedro Sánchez no puede aprobar la ley de presupuestos, pero quizá obtenga el Premio Nobel de la Paz, como ha pedido el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática de España, Ángel Víctor Torres. Asistimos ya a una política de iluminados.

IDEAL (La Cerradura), 5/10/2025

lunes, 28 de julio de 2025

Cabezas

Las llamadas de la extrema derecha a tomar Torre Pacheco “para recuperar” España darían risa si no provocaran exclusión y violencia y revelaran el bajo nivel cultural de parte de nuestros votantes más jóvenes, dispuestos a apoyar a Vox, el partido que más crece en las encuestas. Aquí no valen las medias tintas. O se defienden los derechos humanos y las libertades públicas por encima de cualquier prejuicio o no. El PP, al ponerse de perfil, sólo alienta a que le adelanten por la derecha. Si a eso le sumamos la crisis de la clase media, los problemas de la vivienda y para encontrar trabajo y los casos de corrupción a un lado y otro del arco parlamentario, nos encontramos con algunas de las razones que llevan a que los ciudadanos apoyen las opciones más extremas. PSOE y PP están cavando su tumba electoral, y si no aparecen otros líderes con sentido de Estado y capaces de llegar a acuerdos, lo que acaso esté en peligro sea el propio sistema democrático. La gente tiene la sensación de que se está jugando con la idea de España, por lo que está dispuesta a romper la baraja. Cualquier problema vecinal puede plantearse desde una óptica demagógica y aprovechar para despertar el odio al inmigrante. Quizá haya que invertir más en educación y en políticas sociales que amenazar con deportar a nadie. Cuando los presuntamente moderados copian a los radicales, los ciudadanos eligen a los radicales. ¿Quién tiene una idea de España? Si los dos grandes partidos no dan un giro a sus propuestas y empiezan a hablar de solidaridad entre las comunidades autónomas, de la prestación de los mismos servicios públicos en todo el territorio español y de la limpieza de las instituciones y de sus propias organizaciones, van a ser barridos del mapa. Porque los radicales llaman a cortar cabezas, pero hay otras cabezas visibles que cortar. Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo deberían dejar paso a otros líderes menos quemados en la hoguera de las vanidades políticas, pues sólo han fomentado el enfrentamiento y la pesadilla de las dos Españas. Pero no hay versos sueltos en el PSOE y el PP, partidos que no parecen ser hijos de la transición, sino de una dictadura orgánica sólo preocupada por el mantenimiento del poder y del tráfico de influencias. No vale con apelar al miedo a la ultraderecha. A falta de buenas cabezas políticas, ya son muchos los que las prefieren rapadas. Nos conformaríamos con que las tuvieran redondas y no cuadradas.

IDEAL (La Cerradura), 27/07/2025

lunes, 16 de junio de 2025

Evaluaciones

Nuestra realidad política y social no puede ser más contradictoria, pues vivimos en un país que bate récords de llegada de turistas, donde se espera una ocupación hotelera del cien por cien y no se puede hacer una reserva en casi ningún restaurante, donde crece la economía y una parte de la población vive como si no existiera el mañana desconectada de la política. A pesar de esos silencios que se han convertido ya en un clamor popular para esa otra parte de la sociedad que vive con una sensación de caos político y desastre nacional. En época de exámenes de fin de curso, habría que evaluar también a nuestros cargos públicos, más allá de las elecciones que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se niega a convocar. Porque las citas electorales parecen haberse convertido en una panacea para algunos políticos, que se sienten legitimados para hacer lo que les dé la gana en un plazo de cuatro años. ¿Quién se acuerda del programa electoral? Una vez perdido el respeto al Parlamento y a los procedimientos legislativos, de los decretos leyes pasamos a las líneas rojas o azules, a tratar de justificar con el conflicto la mala gestión política y administrativa. Las andanzas de Leire Díez, Víctor de Aldama y el teatro mediático en el que se les da eco a estos personajes contamina la vida pública. Y ahora, Santos Cerdán. El también secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, no ha dado ninguna explicación convincente, y debe asumir su responsabilidad por la actuación de los secretarios de organización de su partido. Los actos de contrición pueden estar bien para el confesionario, pero no les bastan a los ciudadanos, hartos de esta especie de la fauna ibérica que se alimenta en las cloacas del Estado, un cliché entre nuestra clase política, en el Gobierno y en la oposición. Pero si la legalidad se cuestiona, si se imputa al propio fiscal general del Estado y otro hecho tan grave se nos cuenta como una guerra judicial, ¿qué van a pensar los ciudadanos? Las noticias sobre las batallas campales que se producen en las calles de Estados Unidos nos pueden dar una idea de adónde nos conducen la demagogia y el nulo respeto por el Estado de derecho. Si nuestros políticos sólo aciertan a hablar de cloacas pero son incapaces de tomar decisiones para limpiarlas, no es extraño que los ciudadanos los imaginen como anguilas que viven en un lodazal. Me acuerdo de un viejo profesor que exclamaría: “Ustedes no llegan ni al cero absoluto”.

IDEAL (La Cerradura), 15/06/2025

lunes, 12 de mayo de 2025

Bajo tierra

En el aeropuerto de Barajas viven unas cuatrocientas personas sin hogar, que han sido ubicadas en un sótano para que no molesten a los viajeros. Es algo común en otros aeropuertos españoles, como el de Málaga. Si en Granada no ocurre es por su difícil acceso, como tantas cosas en esta ciudad. La gente acude a dormir a un lugar de tránsito, tierra de nadie, salvo de las chinches, una plaga de la que culpan a los sintecho. Sólo el día del apagón, cuando muchos viajeros tuvieron que pernoctar también en el aeropuerto, unos y otros se encontraron en la misma orilla social. La anormalidad normaliza a los pobres. En una distopía, todos somos iguales. Dentro de poco lucharemos hombro con hombro contra zombis que echen bilis por la boca. Quizá a eso se refiera el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando afirma que “el futuro será verde o no será”. Podría haber dicho que será rojo o azul, tanto da. Lo que no dio fueron explicaciones sobre la caída de la red eléctrica en una semana en la que tampoco ha funcionado bien el transporte público. Juan Manuel Moreno ha reprochado al Gobierno las deficiencias de las conexiones ferroviarias en Andalucía, el PSOE ha reprochado al PP que utilice las emergencias nacionales para hacer política, el PP ha dicho que el PSOE es la causa de todas las emergencias y los ciudadanos han pasado de seguir viendo el partido de tenis, que ya les aburría. Lo que molesta es el tono paternalista, “el será o no será”, porque eso lo decidirán los ciudadanos, que están hartos de incompetentes que no aciertan a gobernar ni en su casa. “¿Es que no hay café? ¡Sabotaje!” “¿Has mirado bien, cariñín? Si lo tienes delante de las narices. ¿Dónde tendrás los ojos?” (Fin del sketch.) Así que no me extraña que haya ciudadanos que se escondan bajo tierra. A falta de un aeropuerto accesible, hay quien se construye un búnker que llenará de radios, pilas, generadores eléctricos, gasolina, papel higiénico y unas cuantas cajas de cerveza Alhambra. Total, si no se acaba el mundo, siempre podemos hacer una fiesta. Y si se acaba, también. Vivimos en el país de Jauja, que no siempre es el de la carcajada. Que se lo digan a los cientos de personas que han escondido en el sótano del aeropuerto de Barajas para que se las coman las chinches y no las vean los turistas que insensatamente viajan a España, tierra de zombis, sabotajes y oscuridad.

IDEAL (La Cerradura), 11/05/2025

lunes, 10 de marzo de 2025

Rojos y azules

La imagen de una estatua de Donald Trump como un nuevo becerro de oro simboliza el nuevo orden mundial que quieren imponernos, de extremos políticos, económicos y religiosos, y donde sólo son válidas las ideas de un grupo de iluminados. Todo lo contrario que una democracia, que parte del reconocimiento de no tener razón, porque la convivencia exige que nos pongamos de acuerdo con quienes defienden otras razones. Pero hemos perdido esta perspectiva, y los líderes que pretenden tener siempre razón sólo debilitan la democracia. En ese contexto, puestos a elegir, el votante se decanta por el más extremista, que a fin de cuentas nunca ha ocultado su cabezonería. Si prima el interés público y no el interés del partido, hay que llegar a acuerdos. A nivel estatal y a nivel local. En un contexto bélico y con una UE que llama a la unidad para sobrevivir, los grandes partidos políticos españoles no pueden estar enfrentados. Hay que trabajar en una misma política en defensa, en las relaciones internacionales, en la financiación autonómica, en el modelo de Estado. Los partidos no pueden actuar como si vivieran en países o ciudades diferentes. Si se aprueba una zona de bajas emisiones en Granada, por ejemplo, ¿no tendrán que ponerse de acuerdo todos los municipios del área metropolitana? Sin embargo, si uno se fija en los ayuntamientos que están a favor o se han opuesto, aparece un mapa de azules y rojos. ¿Nuestros ediles toman las decisiones según les dicta el partido? ¿Para qué necesitamos entonces corporaciones locales? Nos bastaría seguir con la cadena del ordeno y mando. Y para eso son más competentes los gestores y funcionarios. El pacifismo empieza en lo cotidiano, en la familia, en la empresa, en el ayuntamiento, en el Congreso de los Diputados. No harás política internacional si no eres capaz de negociar en la nacional o la local. Pero nuestros partidos están más preocupados por ridiculizar al contrario en las redes sociales. Como adolescentes, los equipos de marketing se dedican a producir vídeos penosos con inteligencia artificial. Esta semana ha sido el PP el que ha publicado un vídeo titulado “La isla de las corrupciones”, para denunciar supuestamente al Gobierno, en la misma semana en que se ha revelado el mayor pelotazo inmobiliario de la trama Gürtel. ¿Así van a atraer el voto de los jóvenes? Al parecer, en España también nos sobran los becerros. Entre tantos bulos, manipulaciones y mentiras, alguien debería preocuparse por la verdad. Una verdad compartida.

IDEAL (La Cerradura), 9/03/2025

lunes, 3 de marzo de 2025

Machotes

Desde que Donal Trump ganó las elecciones en USA y personajes como Elon Musk y Steve Bannon hacen el saludo fascista (que nunca ha sido romano), han vuelto los machotes. Siempre han estado ahí, pero ahora se quitan la máscara democrática. En las casas, en las empresas, en los bares, en la policía, en los ayuntamientos. “¿Quién manda ahora?”, parecen decir. “Si Trump hace lo que le da la gana en el mundo, yo puedo hacer también lo que quiera aquí”, que es cualquier sitio. Frente a tanto gallo dispuesto a enarbolar la motosierra, no ayuda la cultura del enfrentamiento fomentada por ciertos sectores de la derecha y la izquierda y del propio Gobierno de España, que traza líneas rojas y no parece tener en cuenta a los millones de ciudadanos que no le votaron en las últimas elecciones. Pedro Sánchez ha acusado a Alberto Núñez Feijóo de ser un “colaboracionista” de la extrema derecha mundial, a lo que el PP ha contestado que el presidente del Gobierno está vendido a Rusia. ¿Dónde está el sentido común? Así no vamos a ninguna parte. Sólo lograremos que aumenten las simpatías por la extrema derecha y dar crédito a ese discurso tan arraigado en parte de la población de que “sólo ellos se preocupan por los problemas de la gente”. Ya lo estamos viendo en Alemania, donde muchos votantes prefieren ser amnésicos y cometer viejos errores, los mismos que están cometiendo algunos países, empeñados en volver a 1938, la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Es lo que solemos hacer en España, reviviendo conflictos más domésticos, pero igualmente sangrientos. Frente a esa actitud, hay que poner en valor la cultura del pacto, la colaboración institucional y entre los gobiernos locales, autonómicos y estatal. El Ayuntamiento de Granada no puede funcionar como un cortijo, donde según gobierne el PP o el PSOE se nombre a un jefe de la policía local u otro, lo que fomenta el enfrentamiento entre las facciones del cuerpo, el nepotismo y el amaño de oposiciones, como se ha revelado estos días. El enfrentamiento político llevado también a una organización que tiene encomendada la defensa y protección de los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos, y que debería estar dirigida por una persona independiente, sin ninguna afinidad política o personal. En la calle se dice que la corrupción y el clientelismo han existido siempre, pero es fácil pasar de la resignación a la rabia y convertirte en un machote, ese miembro del sexo insignificante, al decir de Ambrose Bierce.

IDEAL (La Cerradura), 2/03/2025

lunes, 15 de julio de 2024

Eurófobos

La gente suele confundir el fútbol con la política, pero no sé si después de la alianza de Santiago Abascal con Viktor Orbán y Vladímir Putin los votantes de Vox pueden seguir apoyando a la selección española de fútbol, que espero gane hoy la Eurocopa, y cuya mayor estrella, Lamine Yamal, es un chaval de 17 años recién cumplidos hijo de inmigrantes: Mounir Nasraoui (Marruecos) y Sheila Ebana (Guinea Ecuatorial). Porque, aunque no se diga abiertamente, España y Rusia están en guerra, aunque muchos ciudadanos rusos sigan veraneando en la Costa del Sol y sus hijos estudiando en las universidades españolas. Nuestros dirigentes, amantes de lo políticamente correcto, dirán que esto no es cierto, aunque estén apoyando económica y militarmente a Ucrania (pregúntenselo a Putin), algo que es imprescindible, por otra parte, y que hay que explicar abiertamente a los ciudadanos, que saben posicionarse cuando hace falta. De hecho, una de las mejores noticias políticas que hemos tenido últimamente es que los votantes le han parado los pies a la extrema derecha en Francia, país vecino y amigo, aunque los hayamos eliminado en las semifinales del campeonato. ¡Menudo golazo de Lamine Yamal! ¡Vivan tu padre y tu madre! ¡Vivan Marruecos y Guinea Ecuatorial! Espero que el chaval no decida declararse hoy en huelga en la final contra Inglaterra al ver el enfrentamiento entre el PP, Vox y el PSOE y las comunidades autónomas respectivas por el reparto de los menas, esos seres humanos que parecen ser sólo números en el debate político de nuestros partidos, que vuelven a mostrar poco sentido de Estado. Lamine podía ser un mena, pero se ha criado en el barrio de Rocafonda, en Mataró, que tiene 11.000 habitantes censados, de los que 2.000 son niños cuyos padres emigraron de África. Y son catalanes, a pesar de lo que diría Jordi Pujol (a Josep Borrell le dijo que había nacido en Cataluña, pero que no era catalán), y son españoles, a pesar de lo que dirían algunos nacionalistas catalanes y algunos nacionalistas españoles. ¡Qué suerte fichar por el FC Barcelona! Ojalá los conflictos nacionales e internacionales se solucionaran en un campo de fútbol, como pedía el coronel alemán interpretado por el añorado Max von Sydow en la película “Evasión o victoria”. Pero, ya que esto no es posible, los ciudadanos pueden tomar decisiones votando, que es el modo más eficaz de ejercer nuestros derechos y libertades. Y también, por supuesto, si hoy mete al menos un gol Lamine Yamal y nos proclamamos campeones de Europa.

IDEAL (La Cerradura), 14/07/2024

lunes, 1 de julio de 2024

Relatos

La obsesión de nuestros políticos por “el relato” revela que creen protagonizar una serie de Netflix en vez de gobernar instituciones democráticas. Y pudiera hacernos gracia esa confusión entre ficción y realidad si no tuviera consecuencias para el Estado y la vida de los ciudadanos. Sin embargo, las ficciones suelen quedar empequeñecidas por la realidad cuando no la transcienden, y uno suele aprender más leyendo las noticias de sucesos que viendo “El irlandés”. Las vendettas se practican en el área metropolitana, como contaban Carlos Morán y Laura Velasco en IDEAL. Según la información, la mafia italiana cometió un asesinato en Granada el 21 de noviembre de 2023. Un vecino de 42 años fue abatido a tiros en Alhendín junto a la casa en la que se había ocultado huyendo de los mafiosos que habían firmado su sentencia de muerte. La Società Foggiana lo culpaba de que hubieran salido mal dos operaciones de tráfico de drogas, por lo que el jefe del clan, Marco Raduano, y su lugarteniente, Gianluigi Troiano, se establecieron en Granada para ejecutar personalmente a la víctima y luego huyeron en un coche que fue encontrado calcinado en las Gabias. Meses más tarde, en febrero de 2024, la Guardia Civil detuvo a Troiano en Otura y la policía francesa a Raduano en Córcega. ¡Ése sí es un relato! Y no el que cuentan el PSOE y el PP sobre la renovación del Consejo del Poder Judicial después de cinco años, de lo que parecen no estar orgullosos. La verdad oculta dentro del relato periodístico es quién dio el soplo a la policía, porque pudiste ver al asesino cuando comprabas el pan o el periódico. En el relato político no hay más verdad oculta que la miseria intelectual que vemos todos los días. Qué daño ha hecho el “storytelling” y la confusión de los principios del derecho con los del marketing. No se trata de reformar las leyes, sino de contar cómo hemos reformado las leyes, como si no pudiéramos salir de dudas acudiendo al BOE. No se trata de hacer actividades culturales, sino de vender el proyecto de una ciudad cultural. No se trata de que la ciudad esté bien comunicada, sino de ir de excursión a Fitur. Cómo vamos a extrañarnos luego del auge de la extrema derecha y de que los nuevos indignados voten a personajes como Alvise. Es a lo que lleva la superficialidad del debate político español. Pacten más y cuéntenos menos relatos. Para no dormir ya tenemos esa realidad de la que ustedes forman parte.

IDEAL (La Cerradura), 30/06/2024

lunes, 18 de marzo de 2024

Apariencias

Deprime comprobar cómo nuestros políticos y los principales partidos, que se supone que representan a la mayoría de los españoles, son incapaces de guardar la compostura ni siquiera en el aniversario del 11-M, donde lo único importante debería ser el recuerdo de las víctimas. También la responsabilidad de los terroristas yihadistas, aunque a estas alturas la Fundación FAES, personajes turbios como José María Aznar y algunos miembros del PP todavía la pongan en duda. Deberían recordar que precisamente fueron los mensajes sobre la intoxicación informativa que circularon por las redes sociales los que propiciaron un cambio de gobierno. Ni José Luis Rodríguez Zapatero, el candidato por el que nadie apostaba en el PSOE, terminaba de creérselo. Pero lejos de aprender de los errores, los partidos políticos y sus portavoces no han dejado de mentir desde entonces, de intoxicar la vida pública, de crear bandos, rencillas, maquillar la realidad e incluso las leyes, sin que quede un resto de dignidad política, allá donde se mire. Y eso en un contexto internacional donde se habla de la tercera guerra mundial, de una nueva glaciación en Europa porque la corriente circular del Atlántico está deteniéndose, del apocalipsis nuclear o climático. ¿Y a qué se dedican los que tienen responsabilidades políticas? A competir sobre quién es más corrupto, quién se ha llevado más comisiones por la venta de mascarillas cuando la gente estaba muriéndose en la calle o encerrados en sus casas, de una manera mucho más silenciosa, eso sí, que la provocada por las bombas en la estación de Atocha. “Y tú más”. Tu novio, tu ayudante, tu colega, tu mujer, tu presidenta autonómica o tu presidenta del Congreso, tu amigo capo del narcotráfico o tu socio traidor a la patria y malversador. Pero ¿quién no malversa el caudal público o el crédito político? Los rifirrafes entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo provocan ya más repugnancia que vergüenza ajena. Fraude, facturas falsas, sociedades pantalla, avatares políticos… En España vivimos una permanente distopía, pero hablamos de marisquerías y porteros de puticlub, hombres de confianza donde los haya. En una semana en la que el Congreso ha aprobado la ley de amnistía, los agricultores granadinos denuncian la notificación de multas de entre 800 y 1500 euros por las manifestaciones de febrero. Se trata de faltas graves de desobediencia, resistencia a la autoridad o cortes de carretera. ¿A qué nos sonará esto? Tienen un espejo donde mirarse y por eso piden también el perdón. La política debería ser algo más que una batalla miserable de apariencias.

IDEAL (La Cerradura), 17/03/2024

lunes, 1 de enero de 2024

Resúmenes

Esta semana los medios de comunicación nos han ofrecido resúmenes de todo tipo, “lo mejor” del cine, de la música y la literatura, o han destacado los “hitos” de nuestra vida pública, que sigue digiriendo los resultados de las elecciones generales. Uno no comprende la historia hasta que echa la vista atrás, pero nos inquieta lo que ocurre en España y fuera de ella, pues los conflictos crecen en vez de desaparecer, en Europa y a nivel mundial, con una guerra fría entre Estados Unidos y China. De hecho, FundéuRAE ha elegido “polarización” como palabra del año, que aparte de ser una de las más feas del diccionario hace referencia al enfrentamiento civil en el escenario político, aunque la RAE la defina como “acción y efecto de polarizar o polarizarse”, que sería orientarse en dos direcciones contrapuestas y suena a congelarse o alienarse o idiotizarse. ¿Quién se atreve a hacer un buen pronóstico para 2024? Mientras brinde esta noche por el nuevo año, la gente tocará madera y se dirá aquello de “virgencita, que me quede como estoy”, o “más vale malo conocido que bueno por conocer”, que es como ser más Sancho Panza que Quijote. Pedro Sánchez habla de una “polarización asimétrica”, de la que culpa al PP y a Vox, pero es más bien un ejemplo de la acción de polarizar, pues para entenderse hay que empezar por no culpabilizar a nadie. ¡Cuánto ganaríamos como país y como personas si en vez de sumar palabras al diccionario restásemos algunas como pecado y culpa! Los traumas infantiles crean más dictadores que las malas políticas, aunque los malos políticos no suelen tener cargo de conciencia. En términos legales, sin embargo, no hay mejor resumen del año que los Presupuestos Generales del Estado. El Gobierno acaba de aprobar la prórroga para 2024 de los de 2023, ya que no ha tenido tiempo de elaborar las nuevas cuentas anuales. ¿No cambiamos de año entonces? En Granada, los nuevos presupuestos supondrán la subida del precio del autobús, del canon de agua, la tasa de basura o el IBI, lo que ha “polarizado” bastante al personal. ¿Apuntaremos entre nuestros buenos propósitos ir siempre andando? Granada es una ciudad pequeña, pero tiene un nivel muy alto de contaminación y los atascos en la circunvalación son permanentes. ¿Y si bonificáramos el transporte público? En el resumen de 2023 eliminaremos los fragmentos que van contra nuestras convicciones y lo achacaremos a la falta de tiempo. Ojalá ensanchemos nuestro pensamiento y nuestro espacio político en 2024.

IDEAL (La Cerradura), 31/12/2023

martes, 14 de noviembre de 2023

Las dos Españas

Resulta grotesco asomarse a la actualidad política española y ver la batalla campal a la puerta de la sede del PSOE en Madrid, oír las llamadas a dinamitar el Estado de Derecho. Viajamos en el tiempo sin que la vergüenza asome a la cara de los hijos y los nietos de los que murieron en la Guerra Civil. Hay quien aspira, de hecho, a que haya otra guerra, y la libra en las redes sociales y en las calles de la capital de España, que se está volviendo un lugar desagradable para vivir, pues ha perdido la alegría y el espíritu de solidaridad y acogida que la caracterizaban, gobernada por unos dirigentes que, a la izquierda y a la derecha, no parecen tener verdadero interés en la ciudad, la comunidad o el país. Estando en el gobierno o en la oposición, los dos bloques son incapaces de llegar a acuerdos, pero se reprochan mutuamente que para gobernar en el ámbito estatal, autonómico o local tengan que apoyarse en los extremos. ¿Cabe otra posibilidad si entre los dos grandes partidos no hay entendimiento? ¿Les puede más el renacido odio de sus padres y abuelos? Pedro Sánchez se apoya en los partidos independentistas, nacionalistas y regionalistas porque no tiene otro remedio. Alberto Núñez Feijóo y sus barones se apoyan en Vox porque no tienen más remedio. Todos se detestan e interpretan el derecho según les conviene. En realidad, no respetan las instituciones que representan, ni la Constitución, ni al Rey ni al Estado. Es tal el esperpento que ha convertido a Puigdemont el prófugo en un árbitro que exige para formar gobierno una amnistía que supone que el Estado (que incluye al PP, al PSOE, a Pedro Sánchez, a Alberto Núñez Feijóo y al Gobierno de Mariano Rajoy, al Parlamento, al Rey y al poder judicial) se equivocó cuando aplicó las leyes vigentes y el artículo 155 de la Constitución. Es normal que la gente se manifieste por las calles de Granada y Madrid para expresar lo que piensa. Lo que no es normal es que esas manifestaciones acaben en violencia que es espoleada y no condenada por determinados dirigentes y partidos políticos. Se ve que por muchas leyes que aprobemos al respecto, en España no hay memoria. Lo que hay es una rabia visceral que no va a borrar una ley de amnistía por mucho que nos empeñemos. Sobre todo, cuando su objetivo no es resolver los problemas que llevan enquistados tanto tiempo, sino los beneficios personales de Sánchez y Puigdemont.

IDEAL (La Cerradura), 12/11/2023

lunes, 2 de octubre de 2023

Convivencia

Si hubiera acuerdo sobre un par de cuestiones básicas, España sería mucho más agradable, y quizá escalase puestos en esas encuestas sobre la felicidad que tanto gustan en los países presuntamente desarrollados. Habría que empezar por el Congreso, donde nuestros diputados, más allá del reglamento, deberían cumplir unas reglas de educación mínimas, evitando los insultos y las pataletas, que no se admiten ni en las guarderías. “Esto no es un patio de colegio”, ha gritado esta semana la presidenta, Francina Armengol, en la fallida sesión de investidura de Alberto Núñez Feijóo, al que no se ha dignado a replicar Pedro Sánchez. Nos quejamos del infantilismo de la sociedad, pero qué decir de nuestras señorías, que se apodan a sí mismas y se comportan como jabalíes, de lo que ha ejercido al parecer el designado portavoz del PSOE, Óscar Puente, si atendemos a la prensa. ¿Tendrán que aprobar (si son capaces de llegar a un acuerdo) una ley específica para regir su comportamiento, como la que acaba de entrar en vigor sobre el maltrato animal? El maltrato es más bien social, una zafiedad y una pobreza intelectual que irradia el parlamento e irresponsablemente transmiten los medios de comunicación, donde el análisis reposado está siendo sustituido por la opinión sectaria, las noticias por el sensacionalismo, y donde cada vez es más difícil encontrar una información meramente objetiva. Esa mala baba inunda las ediciones digitales y las ondas desde por la mañana temprano, por lo que no es de extrañar que la gente tienda a taparse los oídos, a que crezca el porcentaje de abstención en las elecciones, a que para informarse dejen de lado los medios tradicionales para acudir a otras plataformas que, en un círculo vicioso, fomentan la ignorancia y el populismo. Es lo que ocurre cuando las instituciones no cumplen su función ni los que antes llamábamos responsables públicos. ¿A qué han acudido los diputados al Congreso esta semana? ¿Ése es el respeto que tienen por las instituciones democráticas, por los ciudadanos a los que representan y por sí mismos? Visto lo visto, efectivamente tendría que haber unas nuevas elecciones. Pero dada la incapacidad mostrada, si quedara un poco de dignidad en los partidos ningún candidato debería repetir en otra convocatoria. Y tampoco los diputados, que no tienen libertad para votar y ni siquiera para decir lo que piensan. Ustedes no cumplen con la voluntad popular ni con la de las bases. Así que dedíquense a otra cosa. No hacen faltan indultos ni amnistías. Hagan listas nuevas.

IDEAL (La Cerradura), 1/10/2023

lunes, 7 de agosto de 2023

Equipaje de mano

Mientras en España se discuten las posibilidades que tienen PP y PSOE de formar gobierno, el presidente Pedro Sánchez se ha ido de vacaciones a Marruecos. Se dice que algo importante debe de saber Mohamed VI para que nuestro país haya cambiado su política sobre el Sáhara. ¿Apoyamos ahora las reivindicaciones marroquíes? Según algunos servicios secretos, un programa informático para hackear teléfonos móviles que proporcionó Israel a varios países, entre ellos a nuestro vecino del sur,  se utilizó para pinchar las conversaciones de Emmanuel Macron o Pedro Sánchez. ¿Lo pillarían hablando en la intimidad en catalán sobre la convocatoria de un referéndum de independencia? Quizá por eso el presidente aparece con gorra y gafas de sol en las fotos que de su viaje se han facilitado a la prensa, como si fuera de incógnito. Curiosamente, en la misma sección leo que los espías de otro país europeo, Gran Bretaña, están pidiendo autorización a su gobierno para utilizar los datos personales de los ciudadanos en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial. ¿Hasta qué punto son independientes los servicios secretos? ¿Velan por la seguridad del país a pesar de los ciudadanos y sus presidentes? ¿Crearán un Skynet que, como en la película “Terminator”, decida acabar con la humanidad? Afirman los expertos que un robot es un ente capaz de recopilar información del entorno para tomar decisiones y actuar en el mundo, definición que ojalá nos sirviera para calificar a nuestros políticos, incapaces de ponerse de acuerdo en las cuestiones básicas de las que depende el futuro de nuestro país. Entre ellas se encuentra la financiación autonómica, sobre la que Pedro Sánchez imagino que llevará apuntadas algunas ideas, espero que en una libreta y no en el móvil, para sentar las bases de un pacto de gobierno entre el PSOE, Sumar, los partidos nacionalistas y todo un rosario de pequeñas fuerzas parlamentarias. ¿Saldrá algo bueno de todo esto? Si el nacionalismo catalán actuara con sensatez, podría contribuir a mejorar el Estado autonómico con un modelo que establezca un reparto equitativo de los ingresos tributarios entre el Estado y las comunidades autónomas y una territorialización proporcional del gasto público, haciendo que País Vasco y Navarra participen en los mecanismos de solidaridad. Para ello habría que acabar con la idea de que determinadas autonomías quieren robar a papá Estado, entre otras cosas porque todas forman parte del Estado. Y que fuera un acuerdo multilateral. Pero no sé si todo el país le cabrá a Pedro Sánchez en el equipaje de mano.

IDEAL (La Cerradura), 6/08/2023

lunes, 10 de julio de 2023

España nuestra

En un país donde se ha impuesto el sectarismo político, me alegra comprobar que todavía hay gente que dice lo que le da la gana, sin preocuparse de a quién puede molestar o que le tachen de fascista, un apelativo que aquí se utiliza con demasiada facilidad e independientemente de la ideología por la derecha y la izquierda más excluyentes, por no alinearte donde se supone que te corresponde. Suelen ser personas que vivieron la dictadura y la transición democrática, por lo que valoran por encima de todo el pluralismo político y la libertad de expresión. Es el caso de Inocencio Arias, diplomático y portavoz de Exteriores con gobiernos de UCD, el PSOE y el PP, y que ha visto lo que se mueve entre bambalinas no sólo en nuestro país, sino en buena parte del mundo. Y autor de un libro notable, “Esta España nuestra” (Plaza y Janés), con el que se puede estar o no de acuerdo, pero donde uno encuentra una voz lúcida e independiente que habla desde el conocimiento y la experiencia. Se trata además de un libro ecléctico, pues siendo un ensayo, nos encontramos en él tanto un diccionario político personal como un relato de ficción sobre qué hubiera pasado en España si la República hubiese ganado la Guerra Civil. La libertad de la creación llevada también al plano formal. Inocencio Arias no deja títere con cabeza, pero su crítica la hace desde la ironía y la elegancia, abordando los temas políticos más candentes, desde la nueva Guerra Fría al problema de Cataluña, la relación con Marruecos o el papel de la Corona, aunque también hay espacio para la memoria personal y la confidencia con el lector, al que le da la sensación de estar hablando con un amigo mientras recorre las páginas. A Inocencio Arias le preocupa que tengamos el paro juvenil más alto de Europa, la deuda pública que heredarán esos mismos jóvenes, que los partidos mayoritarios sean incapaces de ponerse de acuerdo en la elección de los órganos judiciales o en otros temas importantes donde debería imperar el sentido de Estado. En plena batalla electoral, hay quien se apropia de la bandera, el himno e incluso la historia para excluir al contrario dentro de la confusión reinante. Este libro ofrece la visión de un intelectual comprometido al que le duele lo que le ocurre a su país, por el que ha trabajado toda la vida, y que nos ayuda a comprender hacia dónde va o debería ir esta España nuestra.

IDEAL (La Cerradura), 9/07/2023

lunes, 3 de julio de 2023

Celuloide

En una sociedad en la que los candidatos a la presidencia del Gobierno dan más explicaciones en un programa de televisión como "El Hormiguero" que en el Congreso, no debe extrañarnos que, en Granada, una banda de estafadores haya engañado a una vecina haciéndose pasar por Brad Pitt. ¿Qué puede ser mejor que casarnos con nuestro personaje preferido? No con el actor de carne y hueso, por supuesto, sino con el Aquiles de “Troya”, pongamos por caso, mejor que con el cazador de nazis de “Malditos bastardos”. La confusión entre realidad e irrealidad es algo común entre nuestros políticos, que empiezan actuando y terminan convirtiéndose en un personaje, a veces nacido de su propia imaginación y otras de la de su partido. Por eso nunca mienten, sino que cambian de opinión para adaptarse a las circunstancias. Le pasó a Pedro Sánchez antes de verse obligado a pactar con Podemos, pero también les ocurre a los candidatos del PP con Vox en comunidades autónomas como Valencia, Islas Baleares o Extremadura, pues a la hora de la verdad no se trata de los principios personales ni del partido, sino de cuotas de poder. Y es que la verdad parece haber desaparecido no sólo de nuestro pensamiento, sino de nuestro vocabulario, y una vez convertida en máxima universal que una imagen vale más que mil palabras, lo único decisivo es lo que aparezca en nuestra cuenta de Instagram, aunque se trate de una fotografía retocada con Photoshop. Nada es más importante que unos glúteos perfectos o unas abdominales como las que lucía Brad Pitt comandando a los aqueos, y ésa es otra explicación de por qué algunos de los aspirantes al Gobierno dedican más tiempo a hacer flexiones que al estudio de la economía o los idiomas. Total, si para eso ya tenemos a los asesores y a los intérpretes. ¿Veremos pronto a especialistas en la política? En uno de los papeles que más me gustan de Brad Pitt, en la película “Érase una vez en Hollywood”, de Quentin Tarantino, el actor interpreta precisamente a un especialista capaz de cambiar la historia y evitar en la ficción la muerte real de Sharon Tate, la mujer de Roman Polanski. Porque van a necesitar desdoblarse entre mítines, entrevistas y programas de televisión. Luego llegará la realidad del 23 de julio, donde se encontrarán con los electores y consigo mismos. No sé si un programa electoral equivale a una promesa de matrimonio, pero habrá actores y actrices en el próximo Parlamento. Verdaderas estrellas de celuloide.

IDEAL (La Cerradura), 2/07/2023

lunes, 5 de junio de 2023

Plebiscito

No se le puede negar al presidente Pedro Sánchez su capacidad para volver locos a políticos y periodistas, que apenas han tenido tiempo de digerir la debacle electoral en las municipales y autonómicas de los partidos en el Gobierno para que ya tengan que pensar en las elecciones de julio. Hasta a Alberto Núñez Feijóo le han fastidiado las clases de inglés que tenía previstas, por lo que si llega a convertirse en presidente será chapurreando espanglish como ha sido tradición en los presidentes del PP, aunque al parecer José María Aznar hablaba una especie de mejicano cuando iba a fumar puros a USA con George Bush Jr. Pedro Sánchez podría haber previsto incluso las elecciones locales y autonómicas como una primera vuelta de las generales para que la gente desahogara parte de su hartazgo y meditase un poco más en la segunda vuelta. Si fuera sí, Pedro y sus asesores se habrían estudiado bien “El príncipe” de Maquiavelo, pero no sé si todo cuela en sociedades democráticas y superficiales como la nuestra. Al PSOE le falta un discurso claro y una idea de España, que PP y Vox sí tienen, aunque esté anclada en el pasado. Pero un ancla es un ancla, y el único argumento no puede ser enarbolar la bandera del miedo a la derecha. El partido socialista se ha visto lastrado en su acción de gobierno por Unidas Podemos y compañía, que ya se precipitan hacia la insignificancia electoral. La gente parece haberse hartado de los experimentos y, si Ciudadanos ha desaparecido, lo mismo podría pasar con el partido morado, como ha ocurrido en el Ayuntamiento de Granada, donde el bipartidismo es un hecho y el tercero en discordia es Vox, tan cercano a nivel institucional con el PP que va a costar diferenciarlos. Esa es la esperanza de Pedro Sánchez, que el voto de la izquierda se concentre en el PSOE, y que si no logra mantenerse en el Gobierno al menos obtenga un buen número de escaños para aguantar en la oposición y volver antes o después al poder. Aquí en Granada, debemos celebrar que Marifrán Carazo sea la primera mujer que gana la alcaldía, y ojalá pueda consolidar un modelo de ciudad universitaria y cultural sin convertirse en satélite de Málaga y Sevilla. Con que lograra mejorar las conexiones aéreas y ferroviarias de la provincia y sacarla de su aislamiento, podría pasar a la historia. Por el momento, nos dirigimos cuesta abajo y sin frenos hacia unas nuevas elecciones. En patinete.

IDEAL (La Cerradura), 4/06/2023