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lunes, 30 de marzo de 2026

Borriquillos

“A ver, ¿cuántas etnias hay en Irán? ¿Sabe situar este país en un mapa?” ¡Pasa palabra! “Sí, los misiles que lanza Irán llevan su cara impresa”. ¡Pasa palabra! “Usted es muy valiente con los huevos de los demás”. ¡Pasa palabra! No son frases del concurso de televisión ni de la película “Torrente presidente”, sino de Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal en el Congreso de los Diputados, tampoco en el patio de un colegio de primaria, donde es común escuchar los insultos de “matón” y “perdedor”. Santiago Segura se podría ahorrar muchos recursos si se va simplemente a filmar en las instituciones donde se desarrolla –es un decir- la política española. El problema será buscar un argumento, pues parece no haberlo, fuera de la descalificación personal. Lo mismo vuelven a aparecer las pistolas en el Parlamento, como en el 23-F, que es lo único que les falta esgrimir a algunos, a falta de educación, cultura e inteligencia. No sé si terminarán detenidos como ese vecino de Castell de Ferro que pateó a su pareja en la calle, o arrinconados por la policía montada que recorre las calles de Almanjáyar como si fuera el lejano Oeste. A eso aspiraban los golpistas. Pero sí, son maneras de salón y pistoleros a las que se han acostumbrado nuestros políticos, imitando a ese Donald Trump al que tanto dicen detestar, que ejerce el papel de sheriff de pacotilla. En ese contexto, destaca la actitud de Juanma Moreno, que acaba de convocar elecciones en Andalucía y pide al PP “humildad frente a quienes se sienten poderosos”. Nada más que por las formas se convierte en un modelo a seguir de puro contraste, lo que le haría imbatible si realmente fuera un buen gestor de lo público, algo que, lamentablemente, no ha demostrado con la sanidad andaluza. Esa es la batalla que le ha planteado la candidata socialista María Jesús Montero que, aun siendo médico y exministra de Hacienda, no puede dar tampoco lecciones de números, viendo cómo ha diseñado a la carta el sistema de financiación autonómica no por el interés común, sino de la gobernabilidad. No es de extrañar que los ciudadanos esperasen con alegría la llegada de este Domingo de Ramos y se dispongan a perseguir procesiones por si cae un milagro del cielo. Como que nuestros responsables públicos nos traigan la buena nueva a lomos de una borriquilla. Visto lo visto, es más fácil que se tiren las palmas a la cabeza o que salgan en procesión al grito de “¡borriquillos!”.

IDEAL (La Cerradura), 29/03/2026

lunes, 3 de marzo de 2025

Machotes

Desde que Donal Trump ganó las elecciones en USA y personajes como Elon Musk y Steve Bannon hacen el saludo fascista (que nunca ha sido romano), han vuelto los machotes. Siempre han estado ahí, pero ahora se quitan la máscara democrática. En las casas, en las empresas, en los bares, en la policía, en los ayuntamientos. “¿Quién manda ahora?”, parecen decir. “Si Trump hace lo que le da la gana en el mundo, yo puedo hacer también lo que quiera aquí”, que es cualquier sitio. Frente a tanto gallo dispuesto a enarbolar la motosierra, no ayuda la cultura del enfrentamiento fomentada por ciertos sectores de la derecha y la izquierda y del propio Gobierno de España, que traza líneas rojas y no parece tener en cuenta a los millones de ciudadanos que no le votaron en las últimas elecciones. Pedro Sánchez ha acusado a Alberto Núñez Feijóo de ser un “colaboracionista” de la extrema derecha mundial, a lo que el PP ha contestado que el presidente del Gobierno está vendido a Rusia. ¿Dónde está el sentido común? Así no vamos a ninguna parte. Sólo lograremos que aumenten las simpatías por la extrema derecha y dar crédito a ese discurso tan arraigado en parte de la población de que “sólo ellos se preocupan por los problemas de la gente”. Ya lo estamos viendo en Alemania, donde muchos votantes prefieren ser amnésicos y cometer viejos errores, los mismos que están cometiendo algunos países, empeñados en volver a 1938, la antesala de la Segunda Guerra Mundial. Es lo que solemos hacer en España, reviviendo conflictos más domésticos, pero igualmente sangrientos. Frente a esa actitud, hay que poner en valor la cultura del pacto, la colaboración institucional y entre los gobiernos locales, autonómicos y estatal. El Ayuntamiento de Granada no puede funcionar como un cortijo, donde según gobierne el PP o el PSOE se nombre a un jefe de la policía local u otro, lo que fomenta el enfrentamiento entre las facciones del cuerpo, el nepotismo y el amaño de oposiciones, como se ha revelado estos días. El enfrentamiento político llevado también a una organización que tiene encomendada la defensa y protección de los derechos y las libertades fundamentales de los ciudadanos, y que debería estar dirigida por una persona independiente, sin ninguna afinidad política o personal. En la calle se dice que la corrupción y el clientelismo han existido siempre, pero es fácil pasar de la resignación a la rabia y convertirte en un machote, ese miembro del sexo insignificante, al decir de Ambrose Bierce.

IDEAL (La Cerradura), 2/03/2025

lunes, 3 de junio de 2024

Concordia

No sé cuántos de nuestros jóvenes acudirán a los periódicos o a los programas de televisión para informarse, me imagino que pocos, pues si hablamos de medios de comunicación las brechas generacionales son cada vez más grandes. En un contexto bélico, Rusia basa buena parte de su estrategia en la desinformación, y el resurgir de Donald Trump en USA a pesar de sus condenas judiciales demuestra lo permeable que es una parte de la población a los bulos que corren por las redes sociales. Entre la desigualdad económica y la falta de coherencia de nuestros líderes políticos, algunos ciudadanos sienten hostilidad hacia el sistema vigente, y es ahí donde encuentran los votos personajes como Javier Milei en Argentina o Santiago Abascal en España, a los que en realidad les importan poco las instituciones democráticas, por lo que no dudarían en asaltar el Congreso como Trump el Capitolio. Es el harakiri que se está haciendo el partido republicano en aquel país, aun a riesgo de transformar en una pesadilla el sueño americano. Si atacas a las instituciones está claro que no tienes la capacidad para gobernarlas. Aunque hay quien piensa lo mismo de Pedro Sánchez o Alberto Núñez Feijóo, gracias al discurso plano que ambos mantienen sobre los buenos y los malos, incapaces de encontrar un espacio político para el acuerdo, aunque esto sea lo que demandan los ciudadanos. “¡A la mierda!”, ha exclamado en el Congreso Yolanda Díaz, refiriéndose quizá al fango del que tanto habla el presidente del Gobierno, salpicando y salpicándose el vestido. Porque quizá lo de Yolanda Díaz sea un pensamiento general, compartido por muchos ciudadanos que exclamarían lo mismo si les preguntaran por los poderes del Estado que nuestras señorías representan. No debe de ser agradable vivir en esa tensión permanente, peleado con el contrario y con uno mismo. ¿O es sólo teatro? Hasta hace poco hubiera sido inadmisible utilizar un término como el de Yolanda Díaz en el Parlamento o en los medios de comunicación, pero confundidos estos con las redes sociales los filtros desaparecen. Ejercer la política o el periodismo supone precisamente aplicar un filtro profesional, que no tiene que estar necesariamente sesgado por las propias opiniones o las directrices del partido. Esta semana se ha aprobado la Ley de Amnistía en el Congreso de los Diputados. Qué bueno sería que no se aplicase sólo a una parte de nuestra clase política y volviéramos a la concordia. Ni el pasado está muerto ni está el mañana escrito. Así recordaba Adolfo Suárez a Antonio Machado en la Transición.

IDEAL (La Cerradura), 2/06/2024

lunes, 18 de marzo de 2024

Apariencias

Deprime comprobar cómo nuestros políticos y los principales partidos, que se supone que representan a la mayoría de los españoles, son incapaces de guardar la compostura ni siquiera en el aniversario del 11-M, donde lo único importante debería ser el recuerdo de las víctimas. También la responsabilidad de los terroristas yihadistas, aunque a estas alturas la Fundación FAES, personajes turbios como José María Aznar y algunos miembros del PP todavía la pongan en duda. Deberían recordar que precisamente fueron los mensajes sobre la intoxicación informativa que circularon por las redes sociales los que propiciaron un cambio de gobierno. Ni José Luis Rodríguez Zapatero, el candidato por el que nadie apostaba en el PSOE, terminaba de creérselo. Pero lejos de aprender de los errores, los partidos políticos y sus portavoces no han dejado de mentir desde entonces, de intoxicar la vida pública, de crear bandos, rencillas, maquillar la realidad e incluso las leyes, sin que quede un resto de dignidad política, allá donde se mire. Y eso en un contexto internacional donde se habla de la tercera guerra mundial, de una nueva glaciación en Europa porque la corriente circular del Atlántico está deteniéndose, del apocalipsis nuclear o climático. ¿Y a qué se dedican los que tienen responsabilidades políticas? A competir sobre quién es más corrupto, quién se ha llevado más comisiones por la venta de mascarillas cuando la gente estaba muriéndose en la calle o encerrados en sus casas, de una manera mucho más silenciosa, eso sí, que la provocada por las bombas en la estación de Atocha. “Y tú más”. Tu novio, tu ayudante, tu colega, tu mujer, tu presidenta autonómica o tu presidenta del Congreso, tu amigo capo del narcotráfico o tu socio traidor a la patria y malversador. Pero ¿quién no malversa el caudal público o el crédito político? Los rifirrafes entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo provocan ya más repugnancia que vergüenza ajena. Fraude, facturas falsas, sociedades pantalla, avatares políticos… En España vivimos una permanente distopía, pero hablamos de marisquerías y porteros de puticlub, hombres de confianza donde los haya. En una semana en la que el Congreso ha aprobado la ley de amnistía, los agricultores granadinos denuncian la notificación de multas de entre 800 y 1500 euros por las manifestaciones de febrero. Se trata de faltas graves de desobediencia, resistencia a la autoridad o cortes de carretera. ¿A qué nos sonará esto? Tienen un espejo donde mirarse y por eso piden también el perdón. La política debería ser algo más que una batalla miserable de apariencias.

IDEAL (La Cerradura), 17/03/2024

lunes, 27 de noviembre de 2023

Instituciones

Se ha echado de menos en el discurso de investidura de Pedro Sánchez que haga la manida afirmación de que va a gobernar para todos los españoles en vez de levantar muros, que ya sabemos que terminan derribados. ¿Sólo va a gobernar para los suyos y contra la mitad de España que no acepta una amnistía pactada con el único objetivo de mantener el poder? También se echa de menos que Alberto Núñez Feijóo condene los ataques a la sede del PSOE y se dedique a hacer política desde la inteligencia, pues el PP controla el Senado, la mayoría de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos. Quizá pudiéramos pedir a ambas partes respeto por las instituciones, que no deberían tener ideología, aunque vivamos en un país acostumbrado a que cada cual haga de su capa un sayo, desde el mundo político y empresarial a la cultura. Necesitamos estadistas y no oportunistas, gestores y no padrinos mafiosos. Pero abundan estos últimos, que creen en el sectarismo y en la humillación del contrario. Los cargos públicos, sin embargo, no son propiedad de nadie, y mucho menos el dinero público, que es lo que más duele a los ciudadanos que sufren para pagar impuestos. Que no se condene a un malversador no lo aceptará nunca quien ha tenido que pedir un préstamo para pagar una declaración del IRPF o del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. ¿Por qué unos sí y otros no? Esa es la cuestión. No todo tiene un precio, y hasta Maquiavelo puede terminar escaldado, porque no se puede enfrentar a la población, ni siquiera como juego político. Esto no es un juego, aunque se lo parezca a algunos de nuestros dirigentes y a otros que aspiran a serlo. Confundir a la persona con el puesto es lo que pervierte las instituciones del Estado, que sostiene el sistema democrático. Lo aprendieron Alfonso Suárez y el rey Juan Carlos I, también Santiago Carrillo, que personificaron la Transición. No sé lo que habrá aprendido Irene Montero, que abandona el ministerio de Igualdad sin reconocer errores y dando una pataleta, ni lo que estarán aprendiendo Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo, que están llamados a entenderse, aunque no quieran. Porque la otra posibilidad es que la confrontación que escenifican en el Congreso se convierta en una realidad, y las protestas en las calles en una batalla campal. Hay que hacer política para todos, en el Gobierno y la oposición si, más allá de las personas, queremos que sobrevivan las instituciones democráticas.

IDEAL (La Cerradura), 26/11/2023

martes, 14 de noviembre de 2023

Las dos Españas

Resulta grotesco asomarse a la actualidad política española y ver la batalla campal a la puerta de la sede del PSOE en Madrid, oír las llamadas a dinamitar el Estado de Derecho. Viajamos en el tiempo sin que la vergüenza asome a la cara de los hijos y los nietos de los que murieron en la Guerra Civil. Hay quien aspira, de hecho, a que haya otra guerra, y la libra en las redes sociales y en las calles de la capital de España, que se está volviendo un lugar desagradable para vivir, pues ha perdido la alegría y el espíritu de solidaridad y acogida que la caracterizaban, gobernada por unos dirigentes que, a la izquierda y a la derecha, no parecen tener verdadero interés en la ciudad, la comunidad o el país. Estando en el gobierno o en la oposición, los dos bloques son incapaces de llegar a acuerdos, pero se reprochan mutuamente que para gobernar en el ámbito estatal, autonómico o local tengan que apoyarse en los extremos. ¿Cabe otra posibilidad si entre los dos grandes partidos no hay entendimiento? ¿Les puede más el renacido odio de sus padres y abuelos? Pedro Sánchez se apoya en los partidos independentistas, nacionalistas y regionalistas porque no tiene otro remedio. Alberto Núñez Feijóo y sus barones se apoyan en Vox porque no tienen más remedio. Todos se detestan e interpretan el derecho según les conviene. En realidad, no respetan las instituciones que representan, ni la Constitución, ni al Rey ni al Estado. Es tal el esperpento que ha convertido a Puigdemont el prófugo en un árbitro que exige para formar gobierno una amnistía que supone que el Estado (que incluye al PP, al PSOE, a Pedro Sánchez, a Alberto Núñez Feijóo y al Gobierno de Mariano Rajoy, al Parlamento, al Rey y al poder judicial) se equivocó cuando aplicó las leyes vigentes y el artículo 155 de la Constitución. Es normal que la gente se manifieste por las calles de Granada y Madrid para expresar lo que piensa. Lo que no es normal es que esas manifestaciones acaben en violencia que es espoleada y no condenada por determinados dirigentes y partidos políticos. Se ve que por muchas leyes que aprobemos al respecto, en España no hay memoria. Lo que hay es una rabia visceral que no va a borrar una ley de amnistía por mucho que nos empeñemos. Sobre todo, cuando su objetivo no es resolver los problemas que llevan enquistados tanto tiempo, sino los beneficios personales de Sánchez y Puigdemont.

IDEAL (La Cerradura), 12/11/2023

lunes, 9 de octubre de 2023

Soberanías

No sé si las prioridades de los líderes europeos que se han reunido esta semana en Granada son las mismas que las de los ciudadanos que han visto alteradas sus costumbres (ojalá que sí), pero aunque no todos hayan podido disfrutar de un menú de 300 euros sí han tenido la tranquilidad de disponer de un policía en cada esquina. En la esquina de cada calle, y también acompañándote por las aceras o cuando conducías el vehículo por la autovía. Cinco mil policías, sin contar robots y drones. ¡Menudo atasco! Uno ya sabía que cuando hay retenciones en alguna rotonda es porque un policía local está dirigiendo el tráfico, pero hemos sumado a los nacionales y a los guardias civiles, por lo que la tranquilidad era doble e incluso triple. Hay también quien se ha llevado un mal rato, como ese hombre en busca y captura al que no se le ocurrió otra cosa que colarse en el metro, pero si no tienes nada que esconder tampoco sufres demasiado. A la gente le da miedo la autoridad porque tiene cargo de conciencia, pero sólo debe aprender de nuestros representantes públicos, que cuando dan un discurso tiran de Federico García Lorca y de la historia hasta convertirlos en lugares comunes, porque ellos no tienen cargo de conciencia de ninguna clase. El cargo, sí; la conciencia, quién sabe. El caso es que entre los líderes europeos estaba Vjosa Osmani, la presidenta de la autoproclamada República de Kosovo, que no ha sido reconocida por España, pero no estaban el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, ni la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, que deberían haber sido los anfitriones del acto. Hace bien el presidente en funciones en reunirse con todos sus colegas europeos, pero lo haría fetén si hiciera lo mismo con todos los líderes políticos españoles, presidentes o no, pues tiene que formar gobierno. Ya sabemos que sí negocia con Carles Puigdemont, pero ¿por qué no se reúne con Alberto Núñez Feijóo o incluso con Santiago Abascal, cuando sí recibe con los brazos abiertos a Giorgia Meloni o a Viktor Orbán? Si uno de los objetivos de esta cumbre era ampliar la UE y “mejorar la soberanía europea”, ¿no habría que empezar por mejorar la soberanía española? Ay, cómo me gustaría que se cumpliesen los mandatos constitucionales no sólo para empoderar a una parte del pueblo, sino a todos los ciudadanos que se identifican con España y con una idea federal y democrática de Europa. Hay que integrar, no disgregar.

IDEAL (La Cerradura), 8/10/2023

lunes, 2 de octubre de 2023

Convivencia

Si hubiera acuerdo sobre un par de cuestiones básicas, España sería mucho más agradable, y quizá escalase puestos en esas encuestas sobre la felicidad que tanto gustan en los países presuntamente desarrollados. Habría que empezar por el Congreso, donde nuestros diputados, más allá del reglamento, deberían cumplir unas reglas de educación mínimas, evitando los insultos y las pataletas, que no se admiten ni en las guarderías. “Esto no es un patio de colegio”, ha gritado esta semana la presidenta, Francina Armengol, en la fallida sesión de investidura de Alberto Núñez Feijóo, al que no se ha dignado a replicar Pedro Sánchez. Nos quejamos del infantilismo de la sociedad, pero qué decir de nuestras señorías, que se apodan a sí mismas y se comportan como jabalíes, de lo que ha ejercido al parecer el designado portavoz del PSOE, Óscar Puente, si atendemos a la prensa. ¿Tendrán que aprobar (si son capaces de llegar a un acuerdo) una ley específica para regir su comportamiento, como la que acaba de entrar en vigor sobre el maltrato animal? El maltrato es más bien social, una zafiedad y una pobreza intelectual que irradia el parlamento e irresponsablemente transmiten los medios de comunicación, donde el análisis reposado está siendo sustituido por la opinión sectaria, las noticias por el sensacionalismo, y donde cada vez es más difícil encontrar una información meramente objetiva. Esa mala baba inunda las ediciones digitales y las ondas desde por la mañana temprano, por lo que no es de extrañar que la gente tienda a taparse los oídos, a que crezca el porcentaje de abstención en las elecciones, a que para informarse dejen de lado los medios tradicionales para acudir a otras plataformas que, en un círculo vicioso, fomentan la ignorancia y el populismo. Es lo que ocurre cuando las instituciones no cumplen su función ni los que antes llamábamos responsables públicos. ¿A qué han acudido los diputados al Congreso esta semana? ¿Ése es el respeto que tienen por las instituciones democráticas, por los ciudadanos a los que representan y por sí mismos? Visto lo visto, efectivamente tendría que haber unas nuevas elecciones. Pero dada la incapacidad mostrada, si quedara un poco de dignidad en los partidos ningún candidato debería repetir en otra convocatoria. Y tampoco los diputados, que no tienen libertad para votar y ni siquiera para decir lo que piensan. Ustedes no cumplen con la voluntad popular ni con la de las bases. Así que dedíquense a otra cosa. No hacen faltan indultos ni amnistías. Hagan listas nuevas.

IDEAL (La Cerradura), 1/10/2023

lunes, 5 de junio de 2023

Plebiscito

No se le puede negar al presidente Pedro Sánchez su capacidad para volver locos a políticos y periodistas, que apenas han tenido tiempo de digerir la debacle electoral en las municipales y autonómicas de los partidos en el Gobierno para que ya tengan que pensar en las elecciones de julio. Hasta a Alberto Núñez Feijóo le han fastidiado las clases de inglés que tenía previstas, por lo que si llega a convertirse en presidente será chapurreando espanglish como ha sido tradición en los presidentes del PP, aunque al parecer José María Aznar hablaba una especie de mejicano cuando iba a fumar puros a USA con George Bush Jr. Pedro Sánchez podría haber previsto incluso las elecciones locales y autonómicas como una primera vuelta de las generales para que la gente desahogara parte de su hartazgo y meditase un poco más en la segunda vuelta. Si fuera sí, Pedro y sus asesores se habrían estudiado bien “El príncipe” de Maquiavelo, pero no sé si todo cuela en sociedades democráticas y superficiales como la nuestra. Al PSOE le falta un discurso claro y una idea de España, que PP y Vox sí tienen, aunque esté anclada en el pasado. Pero un ancla es un ancla, y el único argumento no puede ser enarbolar la bandera del miedo a la derecha. El partido socialista se ha visto lastrado en su acción de gobierno por Unidas Podemos y compañía, que ya se precipitan hacia la insignificancia electoral. La gente parece haberse hartado de los experimentos y, si Ciudadanos ha desaparecido, lo mismo podría pasar con el partido morado, como ha ocurrido en el Ayuntamiento de Granada, donde el bipartidismo es un hecho y el tercero en discordia es Vox, tan cercano a nivel institucional con el PP que va a costar diferenciarlos. Esa es la esperanza de Pedro Sánchez, que el voto de la izquierda se concentre en el PSOE, y que si no logra mantenerse en el Gobierno al menos obtenga un buen número de escaños para aguantar en la oposición y volver antes o después al poder. Aquí en Granada, debemos celebrar que Marifrán Carazo sea la primera mujer que gana la alcaldía, y ojalá pueda consolidar un modelo de ciudad universitaria y cultural sin convertirse en satélite de Málaga y Sevilla. Con que lograra mejorar las conexiones aéreas y ferroviarias de la provincia y sacarla de su aislamiento, podría pasar a la historia. Por el momento, nos dirigimos cuesta abajo y sin frenos hacia unas nuevas elecciones. En patinete.

IDEAL (La Cerradura), 4/06/2023

lunes, 26 de septiembre de 2022

Patrimonio

La Junta de Andalucía ha decidido bonificar en un cien por cien el Impuesto sobre el Patrimonio, lo que además de hacer saltar de alegría a los andaluces ha puesto de uñas a otras comunidades autónomas y concretamente a Cataluña, pues el presidente Juanma Moreno ha animado a los empresarios catalanes a que se vengan a vivir al sur. Lo que me llama la atención es que en el PP y en medios afines se hayan apresurado a aplaudir la medida, cuando se trata de un partido que tradicionalmente ha estado en contra de una descentralización excesiva y de que los ciudadanos españoles no tengan los mismos derechos y obligaciones independientemente de la parte del territorio donde vivan. Ese principio de igualdad tan cacareado y mal entendido, sobre todo en materia fiscal. Pues igualdad no es uniformidad, y si a los entes territoriales se les reconoce la capacidad normativa para crear sus propios tributos o regular elementos esenciales de los impuestos estatales cedidos hay que ser consecuente, aunque se desate una batalla fiscal entre las autonomías. Algo que ocurre también entre los países si no se le pone remedio en el marco de organizaciones internacionales como la Unión Europea o la OCDE. En España, reconocemos la autoridad estatal o la autonómica según el día, dependiendo de si tenemos que defender el Estado centralizado o el federal, pero al parecer ni siquiera se deciden los partidos políticos, que no pueden propugnar una única idea de España porque dependen del poder de sus barones territoriales, que acuden a las elecciones como a un refrendo personal que les otorga independencia orgánica. ¿Qué puede hacer Alberto Núñez Feijóo ante tanto verso suelto? No mucho en realidad, porque lo que conviene a España a nivel general puede no convenir particularmente a Madrid o a Andalucía. Ay, la solidaridad. Pero una cosa es lo que le conviene a la persona, como presidente o presidenta, y otra lo que conviene al país o a la comunidad autónoma. Y se echa de menos claridad en las propuestas políticas. Juanma Moreno, que nació en Barcelona, sí lo tiene claro: “Le digo a los empresarios catalanes: aquí está su tierra. En Cataluña hay Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones. Aquí no. Allí hay Impuesto sobre el Patrimonio. Aquí no. Y aquí no nos vamos a independizar nunca, somos orgullosa parte de España”. Es un buen discurso. Cómo nos gustaría que nuestra clase política se pusiera de acuerdo en los argumentos y los mantuviera a largo plazo. Como si se tratara del patrimonio español.

IDEAL (La Cerradura), 25/09/2022

lunes, 19 de septiembre de 2022

Lutos

La declaración por las comunidades de Madrid y Andalucía de días oficiales de luto por la reina de Inglaterra me recuerda a ese vecino de la Costa del Sol que los fines de semana se va al pub a ver los partidos de la liga inglesa. “Es que estoy harto de la española”, suele decir. Y por eso debe beberse esas pintas de cerveza, y haber echado esa barriga británica. Como nuestros políticos, está convencido de que hay que hacerle un monumento al turismo, y él ha decidido vivir como un guiri. No creo que tenga que ver con un desafecto por la monarquía española, aunque el rey emérito haya decidido –o lo hayan decidido- hacerse saudí. Se ve que ya no queremos saber nada de los protagonistas de la Transición y estamos a otra cosa. ¿Podemos decidir ser ciudadanos británicos en vez de españoles? Si lo hacen el presidente de la Junta de Andalucía y la presidenta de la Comunidad de Madrid, tal vez sí. No están a gusto con Pedro Sánchez, y mientras no sea presidente del Gobierno Alberto Núñez Feijóo están dispuestos a cambiar de país o transformar éste en lo que no es. ¿Qué consecuencias tiene la declaración de días de luto oficial además de poner las banderas a media asta? “En las provincias, a medida que fueron llegando la orden y el decreto, sólo se vio entre los judíos duelo, ayuno, lágrimas y lamentaciones”, leemos en el Antiguo Testamento. Isabel II era un “símbolo de continuidad, estabilidad, de una comunidad de pueblos y de fe repartida por el mundo entero”, ha escrito Isabel Díaz Ayuso, que no sé si opinará lo mismo de la monarquía española. En este país solemos valorar más lo de fuera que lo que tenemos dentro, y hasta el nacionalismo español andaba bastante acomplejado antes de la aparición de personajes como la propia Ayuso, convertida ya también en un icono de la cultura popular, esa que se aferraba a la fanfarria de las cañas y las terrazas incluso en los peores días de la pandemia. “¡Seguiremos de juerga, madrileños!”, exclamaba como el líder de los espartanos en “300”. “¡Esto es España!” Y entonces, ¿por qué declaramos tres días de luto por la muerte de la reina de Inglaterra? Miedo me da que, siguiendo el ejemplo británico, lo que en realidad planee Díaz Ayuso sea un “Madridexit”. Ríete de Cataluña. Ni retirada ni rendición, es la nueva ley autonómica. Regresa con tu escudo o sobre él. Y que viva la reina (de Inglaterra).

IDEAL (La Cerradura), 18/09/2022